Una y otra vez la pasión por comprender ha provocado la ilusión de que el hombre es capaz de entender racionalmente el mundo objetivo a través del razonamiento pero sin ninguna base empírica, es decir, mediante la metafísica. Creo que todo teórico verdadero es una especie de metafísico domesticado, sin importar hasta qué punto se engañe sobre la pureza de su «positivismo».