En el esfuerzo por realizar un trabajo científico, las posibilidades –incluso para personas muy dotadas– de lograr algo realmente valioso son muy pequeñas. […] Sólo existe una vía de escape: dedicar la mayor parte del tiempo a algún trabajo práctico […] que se avenga con tu naturaleza y pasar el resto estudiando. Así serás capaz […] de llevar una vida normal y armoniosa incluso sin la bendición especial de las musas.