Estoy convencido de que algunas actividades y prácticas políticas y sociales de las organizaciones católicas van en detrimento y son incluso peligrosas para el conjunto de la comunidad, aquí y en todas partes. Aquí sólo mencionaré la lucha contra el control de la natalidad en un momento en que la sobrepoblación se ha convertido en varios países en una amenaza seria contra la salud del pueblo y en un obstáculo grave para cualquier intento de organizar la paz en este planeta.