La tendencia mística de la época actual, especialmente evidente en el crecimiento entusiasta de la llamada teosofía y del espiritualismo, me parece un síntoma de confusión y debilidad. Como nuestras experiencias internas consisten en la reproducción y combinación de impresiones sensoriales, el concepto de alma sin cuerpo me parece que está vacío y carece de sentido.