No olvidemos que el conocimiento y las habilidades humanas solas no pueden conducir a la humanidad a una vida feliz y digna. La humanidad tiene toda la razón para colocar a los proclamadores de los altos principios y valores morales por encima de los descubridores de la verdad objetiva. Lo que la humanidad debe a personalidades como Buda, Moisés y Jesús tiene para mí mucho más valor que todos los logros de la mente investigadora y constructiva.