La tarea humana más importante es el esfuerzo por dotar de moralidad a nuestras acciones. Nuestro equilibrio interior e incluso la misma existencia dependen de ello. Sólo la moralidad en nuestras acciones puede dar belleza y dignidad a la vida.

Al reverendo C. Greenway, pastor en Brooklyn, 20 de noviembre de 1950. Citado en Dukas y Hoffmann, Albert Einstein, the Human Side , p. 95. Einstein Archives 28-894, 59-871.

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