Estoy totalmente convencido de que ninguna cantidad de riqueza puede ayudar al progreso de la humanidad, incluso en manos de los obreros más dedicados a esta causa. El ejemplo de personalidades grandes y puras puede conducirnos a acciones y puntos de vista nobles. El dinero sólo llama al egoísmo y, sin excepciones, tienta a su propietario para que abuse de él. ¿Alguien puede imaginarse a Moisés, Jesús o Gandhi con las sacas de dinero de Carnegie?