
Luis de Góngora y Argote
Luis de Góngora y Argote fue uno de los poetas más importantes del Siglo de Oro español y una figura central del Barroco literario. Conocido por su estilo complejo y su lenguaje culto, conocido como culteranismo, revolucionó la poesía de su tiempo con una audacia formal y un uso innovador de la métrica, la sintaxis y el léxico. Su obra, que incluye sonetos, letrillas y poemas narrativos, se caracteriza por la riqueza de imágenes, la musicalidad y una profunda reflexión sobre temas universales como el amor, el tiempo, la muerte y la mitología. A pesar de las dificultades en su época para ser plenamente comprendido, su legado es inmenso y su influencia perdura hasta la actualidad.
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No Vayas, Gil, Al Sotillo
No vayas, Gil, al Sotillo
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Gil, si es que al Sotillo vas,
Mucho en la jornada pierdes;
Verás sus álamos verdes,
Y alcornoque volverás;
Allá en el Sotillo oirás
De algún ruiseñor las quejas,
Yo en tu casa a las cornejas,
Y ya tal vez al cuclillo.
No vayas, Gil, al Sotillo,
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Al Sotillo floreciente
No vayas, Gil, sin temores,
Pues mientras miras sus flores,
Te enraman toda la frente;
Hasta el agua transparente
Te dirá tu perdición,
Viendo en ella tu armazón,
Que es más que la de un castillo.
No vayas, Gil, al Sotillo
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Mas si vas determinado,
Y allá te piensas holgar,
Procura no merendar
Desto que llaman venado;
De aquel vino celebrado
De Toro no has de beber,
Por no dar en que entender
Al uno y otro corrillo.
No vayas, Gil, al Sotillo
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Gil, si es que al Sotillo vas,
Mucho en la jornada pierdes;
Verás sus álamos verdes,
Y alcornoque volverás;
Allá en el Sotillo oirás
De algún ruiseñor las quejas,
Yo en tu casa a las cornejas,
Y ya tal vez al cuclillo.
No vayas, Gil, al Sotillo,
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Al Sotillo floreciente
No vayas, Gil, sin temores,
Pues mientras miras sus flores,
Te enraman toda la frente;
Hasta el agua transparente
Te dirá tu perdición,
Viendo en ella tu armazón,
Que es más que la de un castillo.
No vayas, Gil, al Sotillo
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
Mas si vas determinado,
Y allá te piensas holgar,
Procura no merendar
Desto que llaman venado;
De aquel vino celebrado
De Toro no has de beber,
Por no dar en que entender
Al uno y otro corrillo.
No vayas, Gil, al Sotillo
Que yo sé
Quien novio al Sotillo fue,
Que volvió después novillo.
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