Lista de Poemas

Bombardeo

Noches de sueño incierto, triturado
por la tremenda sinfonía
del frente en erupción y los caballos
del miedo galopando en explosivos.

Y la sangre con hambre que se exprime
hasta la última esencia
para nutrir al hijo sazonándose.

Y la desnuda soledad del cuerpo,
desorientado, desgajado en vivo
del cuerpo del amante.

Aquellas noches del pavor sin luces,
apelmazadas de odios y de ruinas,
yo te esperaba. Me llegaste a veces.
Del último bisel de la tragedia,
del borde mismo de la hirviente sima
venías hasta mí. Me contemplabas
con unos ojos llenos de agua sucia
donde asomaban rostros de cadáveres.
Ojos que procuraban ser risueños
y mansos al pasar por mi figura
y acariciar con luces de esperanza
la curva de mi vientre.

¡Con qué exaltada fuerza, con qué prisa,
con qué vibrar de nervios y raíces
nos quisimos entonces!

Yacíamos unidos, sin lujuria,
absortos en el hondo tableteo
de nuestros corazones. Escuchando
de vez en vez el tímido latido
del otro corazón encarcelado
que ya, para nosotros, gorjeaba.
Yo sonreía señalando el sitio
en que un talón menudo percutía
mis íntimas paredes en un ansia
gozosa de correr por los senderos
apenas presentidos.

Y, en medio del olvido refrescante,
en lo mejor del conseguido sueño,
surgía denso, alucinante, bronco,
el bélico zumbar de la escuadrilla.
Bramando, sacudiendo, despeñándose,
atropellándose los ecos
iban las explosiones avanzando,
cada vez más cercanas,
hasta que, al fin, la muerte en torrentera,
en avalancha loca, trascurría
sobre nuestras cabezas sin refugio.

Entonces tú, imperioso, dominante,
con un impulso elemental de macho
que guarda la nidada, con un gesto
ardiente y violento como el acto
de la amorosa posesión, cubrías
mi cuerpo con tu cuerpo enteramente,
haciendo de tus largos huesos duros,
de tu apretada carne exacerbada,
un ilusorio escudo indestructible
para el hijo y la madre.

Así, unidas las bocas, trasvasándonos
el tembloroso aliento, diluidos
en éxtasis de espanto y de delicia,
las almas contraídas, esperábamos...

No. Nunca nos quisimos como entonces.
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Identificación y contexto básico

Ángela Figuera Aymerich fue una poeta española cuya obra se enmarca en la poesía social y de posguerra. Nacida en Barcelona, su vida y creación estuvieron marcadas por los turbulentos acontecimientos históricos de España en el siglo XX.

Infancia y formación

Su infancia y juventud transcurrieron en un contexto familiar y social que, si bien no la orientó directamente hacia la literatura, le proporcionó una sensibilidad especial hacia las realidades humanas y sociales. La formación, tanto formal como autodidacta, le permitió desarrollar su vocación poética.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Ángela Figuera Aymerich se desarrolló principalmente en la segunda mitad del siglo XX. Su poesía se dio a conocer y se consolidó en un periodo de posguerra y dictadura en España, donde su voz resonó con fuerza por su compromiso y su temática.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Figuera Aymerich se distingue por su compromiso social y su enfoque en la experiencia femenina, la maternidad, el amor y la injusticia. Su estilo es directo, enérgico y emotivo, utilizando un lenguaje que, sin renunciar a la belleza lírica, transmite con contundencia sus mensajes. Su poesía a menudo adopta un tono elegíaco o de denuncia, pero también de esperanza y resistencia. Sus principales obras reflejan una profunda preocupación por la dignidad humana y los anhelos de libertad.

Contexto cultural e histórico

La poesía de Ángela Figuera Aymerich está intrínsecamente ligada al contexto histórico de la posguerra española. Su obra es un testimonio de la realidad social y política de su tiempo, y su voz se alzó como una de las más significativas dentro de la llamada "generación de posguerra" o "poesía social", ofreciendo una perspectiva femenina y crítica.

Vida personal

La vida de Ángela Figuera Aymerich, aunque marcada por su actividad literaria, también estuvo influenciada por las circunstancias personales y sociales de su época. Sus experiencias vitales, incluyendo su visión de la maternidad y las relaciones humanas, se reflejaron en la profundidad y la autenticidad de su obra poética.

Reconocimiento y recepción

Aunque su reconocimiento no alcanzó las cotas de otros poetas contemporáneos, Ángela Figuera Aymerich fue una figura valorada dentro de los círculos de la poesía social española. Su obra ha sido recuperada y estudiada por su valor testimonial y su calidad literaria, consolidando su lugar como una voz importante de la poesía femenina del siglo XX.

Influencias y legado

Su poesía bebió de las corrientes de la poesía social y existencialista, y a su vez influyó en poetas posteriores que abordaron temáticas similares. Su legado reside en su valentía para expresar realidades complejas y en su capacidad para conmover al lector a través de una lírica comprometida y profundamente humana.

Interpretación y análisis crítico

Los análisis críticos de su obra suelen destacar su potente voz lírica, su compromiso ético y su habilidad para plasmar las vivencias de las mujeres y los oprimidos en un contexto adverso. Se valora su capacidad para fusionar la intimidad de la experiencia personal con la denuncia social.

Infancia y formación

Se sabe de su discreción y su dedicación a la escritura, buscando siempre la honestidad en su expresión. Su obra es un reflejo de su carácter y de su profunda sensibilidad.

Muerte y memoria

El fallecimiento de Ángela Figuera Aymerich dejó un vacío en la poesía española, pero su obra perdura como un legado de compromiso y belleza lírica, siendo recordada por su valiente aportación a la literatura del siglo XX.