Después del amor, la simpatía es la pasión divina del corazón humano
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Nunca desesperes. Pero si a ello llegas, sigue trabajando a pesar de la desesperación
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Los hombres que se arruinan lo hacen siempre por el lado de sus inclinaciones naturales
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Las leyes, como las casas, se apoyan unas en otras
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Antes de felicitarnos por dar libertad a las gentes debemos preguntarnos qué harán con ella
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Muchas veces, una cena ligera, un sueño tranquilo y una mañana serena envalentonaron hasta el heroísmo a un hombre que, con un estómago pesado, pocas horas de sueño y una mañana lluviosa habría sido un cobarde
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Nada es tan fatal para la religión como la indiferencia
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El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros
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Los abusos son como los viejos caducos: llega un tiempo en que dejan de infundir respeto