Lista de Poemas

Poema Tercero Consumación

Tus brazos
como blancos animales nocturnos
afluyen donde mi alma suavemente golpea.
A mi lado,
como un piano de plata profunda
parpadea tu voz,
sencilla como el mar cuando está solo
y organiza naufragios de peces y de vino
para la próxima estación del agua.
Luego,
mi amor bajo tu voz resbala,
Mi sexo como el mundo
diluvia y tiene pájaros,
Y me estallan al pecho palomas y desnudos.
Y ya dentro de ti
yo no puedo encontrarme,
cayendo en el camino de mi cuerpo,
Con sumergida y tierna
vocación de espesura,
Con derrumbado aliento
y forma última.
Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.
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Si Pudiera Abrir Mi Gruesa Flor

Si pudiera abrir mi gruesa flor
para ver su geografía íntima,
su dulce orografía de gruesa flor:
si pudiera saltar desde los ojos
para verme, abierta al sol,
si no me golpeara de pronto, en la mejilla,
esta reunida sombra,
esta orilla de silencio
que es lo que ciertos pañuelos a la lágrima,
un aposento blanco, descubierto.
Si pudiera quedarme abierta al sol
como el sencillo mar
y alta, recién nacida hija del agua,
creciera mi color al pie del agua.
Por qué no he de poder desnudarme los pies
en una casa en que los alfabetos ascienden
por el labio a la palabra, y en que duendes de menta,
sirven té verde y florecida sombra.
Por qué no he de poder
desnudarme los pies en una casa
en que todos los días
un año desviste su estatura melancólica,
y en que la costa azul de un relicario
guarda el retrato de un vecino de mayo que se ha ido.
Sin embargo
no puedo desnudarme los pies en esta casa
ni poner sobre la mesa el corazón.
Pero puedo abrirme como una flor
y saltar desde los ojos para verme,
abierta al sol.
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Satchmo Liroforo

¿Te acuerdas, Louis Armstrong,
del día en que viajamos por un corredor de sonidos
que amábamos hasta la muerte?
¿Recuerdas la onomatopeya que no salió al paso
y que nos dio un trono de un solo golpe?
Parece mentira, Louis, amor mío,
que hayamos compartido tantas cosas,
tantas ramas
y tan gran número de espumas.
Parece imposible, Louis,
que entre nosotros se deshagan
las formas del azul que nos acompañaban;
que tú, dardo, arma del ángel vivo,
te lances a donde nadie podrá reconocerte sino por tu alegría,
por tu voz de durazno,
por tu manera de prolongarte en la luz
y crecer en el aire.
No creo que haya desaparecido del mundo
la manada de resplandores que nos seguía.
Más bien creo que se ocultan en el tiempo
y que no será consumidos.
Tú, continuación del fuego,
pedestal de la nube,
desinencia de mariposa,
andas hoy al garete entre harinas
y entre otras materias incorruptibles que te guardan
como guardan a todos los justos,
a todos los hermosos
cuya hermosura viene de lejos y no se va nunca,
y se incendia cada día
igual que la altura.
Satchmo, querido hasta la música,
soñado hasta el arpegio,
las arpas de David y sus graves de cobre
te están tocando el alma
y los clavicémbalos el cabello sin fin.
Ricardo Wagner está de pie, aguardándote en una azotea
tetralógica,
lleno de flores que andan y crecen continuamente.
Ricardo Wagner está en sí mismo
viendo que llegas al dominio de los cristales,
armado de la trompeta bastarda y de la baja
tocando un son del viento,
sonando como un trueno
recién nacido, y húmedo y perfecto.
Y yo, sombra sonora del futuro
también estoy allí,
soñada por dos cuerpos transparentes
que se besan y funden y confunden
en la gran azotea tetralógica
donde todo es tan claro como Dios
y el amor
y los árboles.
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Poema Primero Posesión En El Sueño

Ven
Amado

Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.
Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.
Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.
Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo,
Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,
Tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,
Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.
Ven
Te probaré con alegría.
Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.
Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fué descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

Ven
Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.

Te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.
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Sinfonía Pequeña

Cascabel,
cascabelín,
para que duerma el lebrel
la Luna pone un cojín
campanón
campanería,
la noche roba un ropón
para vestirse de día.
violoncín,
violoncelo,
el sol deja su pañuelo
y se lleva su espadín,
campanolín,
campanada,
el pájaro cantarín
se bebe la madrugada.
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Identificación y contexto básico

Eunice Odio (nombre completo Eunice Odio 1918-1974) fue una destacada poeta costarricense, aunque también se le asocia con la literatura centroamericana y latinoamericana. Nacida en Cartago, Costa Rica, su obra se enmarca en la segunda mitad del siglo XX, un periodo de gran efervescencia literaria y de profundos cambios sociales y políticos en la región.

Infancia y formación

Desde joven mostró una inclinación por la lectura y la escritura. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por una sensibilidad particular hacia la vida y el arte. Aunque no se dispone de detalles exhaustivos sobre su formación académica específica en literatura, su obra revela una gran erudición y una profunda conexión con la tradición poética.

Trayectoria literaria

Eunice Odio comenzó a publicar poesía en revistas literarias de Costa Rica en la década de 1940. Su primer libro, "Las memorias de mamá Blanca", publicado en 1951, la dio a conocer en el ámbito literario. A lo largo de su carrera, publicó varios poemarios que consolidaron su voz única y su estilo inconfundible. Vivió y trabajó en diferentes países, lo que enriqueció su perspectiva y su obra.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Odio se caracteriza por su intensidad lírica, su profunda introspección y su constante interpelación a los grandes temas universales: la vida, la muerte, el amor, la soledad, la espiritualidad y la búsqueda de un sentido trascendente. Su lenguaje es rico en metáforas, símbolos y arquetipos, creando imágenes vívidas y evocadoras. El verso libre es su forma predilecta, permitiéndole una mayor libertad expresiva. Su poesía es a menudo descrita como existencial, metafísica y de una gran belleza formal. Algunos de sus poemarios más importantes son "Las memorias de mamá Blanca", "Canto rodado", "El tránsito de la pena" y "Territorio Sonoro".

Contexto cultural e histórico

Su obra se gestó en un contexto de posguerra y de importantes movimientos literarios en América Latina, como la llamada 'Generación de los 40' y posteriormente las vanguardias. Si bien su estilo es personal e intransferible, dialoga con las preocupaciones existenciales de su tiempo y la renovación de la lírica en español.

Vida personal

La vida personal de Eunice Odio fue reservada, pero se sabe que su sensibilidad artística y su profundidad espiritual la marcaron profundamente. Vivió en Costa Rica, México y Estados Unidos, experiencias que sin duda nutrieron su visión del mundo y su creación poética.

Reconocimiento y recepción

Aunque quizás no alcanzó la fama masiva de otros contemporáneos, Eunice Odio es reconocida por críticos y estudiosos como una de las voces poéticas más importantes y originales del siglo XX en lengua española. Su obra ha sido objeto de análisis y estudio, destacando su singularidad y su profundidad.

Influencias y legado

Su poesía ha influenciado a generaciones posteriores de poetas, especialmente aquellos interesados en la exploración de la interioridad, la espiritualidad y la condición humana. Su capacidad para aunar lo personal con lo universal la convierte en una figura perdurable.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Odio invita a múltiples lecturas. Se ha analizado su profunda religiosidad, su reflexión sobre el tiempo y la memoria, y su confrontación con la finitud. Su poesía es un espacio para el asombro y la meditación sobre la existencia.

Infancia y formación

Se dice que Eunice Odio poseía una gran intuición y una profunda conexión con el mundo espiritual, aspectos que se reflejan de manera potente en su poesía.

Muerte y memoria

Falleció en la Ciudad de México en 1974. Su legado literario perdura a través de la difusión y el estudio de su obra, que sigue conmoviendo a lectores y críticos por su belleza y profundidad.