Lista de Poemas

San Rafael (córdoba)

SAN RAFAEL

(CÓRDOBA)


A Juan Izquierdo Croselles.


I


Coches cerrados llegaban

a las orillas de juncos

donde las ondas alisan

romano torso desnudo.

Coches que el Guadalquivir

tiende en su cristal maduro,

entre láminas de flores

y resonancias de nublos.

Los niños tejen y cantan

el desengaño del mundo,

cerca de los viejos coches

perdidos en el nocturno.

Pero Córdoba no tiembla

bajo el misterio confuso,

pues si la sombra levanta

la arquitectura del humo,

un pie de mármol afirma

su casto fulgor enjuto.

Pétalos de lata débil

recaman los grises puros

de la brisa, desplegada

sobre los arcos de triunfo.

Y mientras el puente sopla

diez rumores de Neptuno,

vendedores de tabaco

huyen por el roto muro.


II


Un solo pez en el agua

que a las dos Córdobas junta:

Blanda Córdoba de juncos.

Córdoba de arquitectura.

Niños de cara impasible

en la orilla se desnudan,

aprendices de Tobías

y Merlines de cintura,

para fastidiar al pez

en irónica pregunta

si quiere flores de vino

o saltos de media luna.

Pero el pez, que dora el agua

y los mármoles enluta,

les da lección y equilibrio

de solitaria columna.

El Arcángel aljamiado

de lentejuelas oscuras,

en el mitin de las ondas

buscaba rumor y cuna.


*


Un solo pez en el agua.

Dos Córdobas de hermosura.

Córdoba quebrada en chorros.

Celeste Córdoba enjuta.

993

San Miguel (granada)

SAN MIGUEL

(GRANADA)

A Diego Buigas de Dalmáu

Se ven desde las barandas,

por el monte, monte, monte,

mulos y sombras de mulos

cargados de girasoles.


Sus ojos en las umbrías

se empañan de inmensa noche.

En los recodos del aire,

cruje la aurora salobre.


Un cielo de mulos blancos

cierra sus ojos de azogue

dando a la quieta penumbra

un final de corazones.

Y el agua se pone fría

para que nadie la toque.

Agua loca y descubierta

por el monte, monte, monte.


*


San Miguel lleno de encajes

en la alcoba de su torre,

enseña sus bellos muslos,

ceñidos por los faroles.


Arcángel domesticado

en el gesto de las doce,

finge una cólera dulce

de plumas y ruiseñores.

San Miguel canta en los vidrios;

efebo de tres mil noches,

fragante de agua colonia

y lejano de las flores.


*


El mar baila por la playa,

un poema de balcones.

Las orillas de la luna

pierden juncos, ganan voces.

Vienen manolas comiendo

semillas de girasoles,

los culos grandes y ocultos

como planetas de cobre.

Vienen altos caballeros

y damas de triste porte,

morenas por la nostalgia

de un ayer de ruiseñores.

Y el obispo de Manila,

ciego de azafrán y pobre,

dice misa con dos filos

para mujeres y hombres.


*


San Miguel se estaba quieto

en la alcoba de su torre,

con las enaguas cuajadas

de espejitos y entredoses.


San Miguel, rey de los globos

y de los números nones,

en el primor berberisco

de gritos y miradores.

1.027

Romance De La Pena Negra

ROMANCE DE LA PENA NEGRA


A José Navarro Pardo


Las piquetas de los gallos

cavan buscando la aurora,

cuando por el monte oscuro

baja Soledad Montoya.

Cobre amarillo, su carne,

huele a caballo y a sombra.

Yunques ahumados sus pechos,

gimen canciones redondas.

Soledad, ¿por quién preguntas

sin compaña y a estas horas?

Pregunte por quien pregunte,

dime: ¿a ti qué se te importa?

Vengo a buscar lo que busco,

mi alegría y mi persona.

Soledad de mis pesares,

caballo que se desboca,

al fin encuentra la mar

y se lo tragan las olas.

No me recuerdes el mar,

que la pena negra, brota

en las tierras de aceituna

bajo el rumor de las hojas.

¡Soledad, qué pena tienes!

¡Qué pena tan lastimosa!

Lloras zumo de limón

agrio de espera y de boca.

¡Qué pena tan grande! Corro

mi casa como una loca,

mis dos trenzas por el suelo,

de la cocina a la alcoba.

¡Qué pena! Me estoy poniendo

de azabache carne y ropa.

¡Ay, mis camisas de hilo!

¡Ay, mis muslos de amapola!

Soledad: lava tu cuerpo

con agua de las alondras,

y deja tu corazón

en paz, Soledad Montoya.


*


Por abajo canta el río:

volante de cielo y hojas.

Con flores de calabaza,

la nueva luz se corona.

¡Oh pena de los gitanos!

Pena limpia y siempre sola.

¡Oh pena de cauce oculto

y madrugada remota!

783

La Casada Infiel

LA CASADA INFIEL

a Lydia Cabrera y a su negrita


Y que yo me la llevé al río

creyendo que era mozuela,

pero tenía marido.


Fue la noche de Santiago

y casi por compromiso.

Se apagaron los faroles

y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas

toqué sus pechos dormidos,

y se me abrieron de pronto

como ramos de jacintos.

El almidón de su enagua

me sonaba en el oído,

como una pieza de seda

rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas

los árboles han crecido,

y un horizonte de perros

ladra muy lejos del río.


*


Pasadas las zarzamoras,

los juncos y los espinos,

bajo su mata de pelo

hice un hoyo sobre el limo.

Yo me quité la corbata.

Ella se quitó el vestido.

Yo el cinturón con revólver.

Ella sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas

tienen el cutis tan fino,

ni los cristales con luna

relumbran con ese brillo.

Sus muslos se me escapaban

como peces sorprendidos,

la mitad llenos de lumbre,

la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí

el mejor de los caminos,

montado en potra de nácar

sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,

las cosas que ella me dijo.

La luz del entendimiento

me hace ser muy comedido.

Sucia de besos y arena

yo me la llevé del río.

Con el aire se batían

las espadas de los lirios.


Me porté como quien soy.

Como un gitano legítimo.

Le regalé un costurero

grande de raso pajizo,

y no quise enamorarme

porque teniendo marido

me dijo que era mozuela

cuando la llevaba al río.


1.135

La Monja Gitana

LA MONJA GITANA

A José Moreno Villa


Silencio de cal y mirto.

Malvas en las hierbas finas.

La monja borda alhelíes

sobre una tela pajiza.

Vuelan en la araña gris,

siete pájaros del prisma.

La iglesia gruñe a lo lejos

como un oso panza arriba.

¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia!

Sobre la tela pajiza,

ella quisiera bordar

flores de su fantasía.

¡Qué girasol! ¡Qué magnolia

de lentejuelas y cintas!

¡Qué azafranes y qué lunas,

en el mantel de la misa!

Cinco toronjas se endulzan

en la cercana cocina.

Las cinco llagas de Cristo

cortadas en Almería.

Por los ojos de la monja

galopan dos caballistas.

Un rumor último y sordo

le despega la camisa,

y al mirar nubes y montes

en las yertas lejanías,

se quiebra su corazón

de azúcar y yerbaluisa.

¡Oh!, qué llanura empinada

con veinte soles arriba.

¡Qué ríos puestos de pie

vislumbra su fantasía!

Pero sigue con sus flores,

mientras que de pie, en la brisa,

la luz juega el ajedrez

alto de la celosía.

653

Reyerta

REYERTA

A Rafael Méndez


En la mitad del barranco

las navajas de Albacete,

bellas de sangre contraria,

relucen como los peces.

Una dura luz de naipe

recorta en el agrio verde,

caballos enfurecidos

y perfiles de jinetes.

En la copa de un olivo

lloran dos viejas mujeres.

El toro de la reyerta

se sube por las paredes.

Ángeles negros traían

pañuelos y agua de nieve.

Ángeles con grandes alas

de navajas de Albacete.

Juan Antonio el de Montilla

rueda muerto la pendiente,

su cuerpo lleno de lirios

y una granada en las sienes.

Ahora monta cruz de fuego,

carretera de la muerte.


*


El juez, con guardia civil,

por los olivares viene.

Sangre resbalada gime

muda canción de serpiente.

Señores guardias civiles:

aquí pasó lo de siempre.

Han muerto cuatro romanos

y cinco cartagineses.


*


La tarde loca de higueras

y de rumores calientes

cae desmayada en los muslos

heridos de los jinetes.

Y ángeles negros volaban

por el aire del poniente.

Ángeles de largas trenzas

y corazones de aceite.

988

Romance Sonámbulo

ROMANCE SONÁMBULO


A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos


Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

las cosas le están mirando

y ella no puede mirarlas.


*

Verde que te quiero verde.

Grandes estrellas de escarcha,

vienen con el pez de sombra

que abre el camino del alba.

La higuera frota su viento

con la lija de sus ramas,

y el monte, gato garduño,

eriza sus pitas agrias.

¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?

Ella sigue en su baranda,

verde carne, pelo verde,

soñando en la mar amarga.


*

Compadre, quiero cambiar

mi caballo por su casa,

mi montura por su espejo,

mi cuchillo por su manta.

Compadre, vengo sangrando,

desde los montes de Cabra.

Si yo pudiera, mocito,

ese trato se cerraba.

Pero yo ya no soy yo,

ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir

decentemente en mi cama.

De acero, si puede ser,

con las sábanas de holanda.

¿No ves la herida que tengo

desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas

lleva tu pechera blanca.

Tu sangre rezuma y huele

alrededor de tu faja.

Pero yo ya no soy yo,

ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos

hasta las altas barandas,

dejadme subir, dejadme,

hasta las verdes barandas.

Barandales de la luna

por donde retumba el agua.


*


Ya suben los dos compadres

hacia las altas barandas.

Dejando un rastro de sangre.

Dejando un rastro de lágrimas.

Temblaban en los tejados

farolillos de hojalata.

Mil panderos de cristal,

herían la madrugada.


*


Verde que te quiero verde,

verde viento, verdes ramas.

Los dos compadres subieron.

El largo viento, dejaba

en la boca un raro gusto

de hiel, de menta y de albahaca.

¡Compadre! ¿Dónde está, dime?

¿Dónde está mi niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!

¡Cuántas veces te esperara,

cara fresca, negro pelo,

en esta verde baranda!


*


Sobre el rostro del aljibe

se mecía la gitana.

Verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Un carámbano de luna

la sostiene sobre el agua.

La noche su puso íntima

como una pequeña plaza.

Guardias civiles borrachos,

en la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar.

Y el caballo en la montaña.

2 de agosto de 1924

668

Preciosa Y El Aire

PRECIOSA Y EL AIRE

A Dámaso Alonso


Su luna de pergamino

Preciosa tocando viene

por un anfibio sendero

de cristales y laureles.

El silencio sin estrellas,

huyendo del sonsonete,

cae donde el mar bate y canta

su noche llena de peces.

En los picos de la sierra

los carabineros duermen

guardando las blancas torres

donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua

levantan por distraerse,

glorietas de caracolas

y ramas de pino verde.


*


Su luna de pergamino

Preciosa tocando viene.

Al verla se ha levantado

el viento que nunca duerme.

San Cristobalón desnudo,

lleno de lenguas celestes,

mira la niña tocando

una dulce gaita ausente.


Niña, deja que levante

tu vestido para verte.

Abre en mis dedos antiguos

la rosa azul de tu vientre.


*


Preciosa tira el pandero

y corre sin detenerse.

El viento-hombrón la persigue

con una espada caliente.


Frunce su rumor el mar.

Los olivos palidecen.

Cantan las flautas de umbría

y el liso gong de la nieve.


¡Preciosa, corre, Preciosa,

que te coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, Preciosa!

¡Míralo por dónde viene!

Sátiro de estrellas bajas

con sus lenguas relucientes.


*


Preciosa, llena de miedo,

entra en la casa que tiene,

más arriba de los pinos,

el cónsul de los ingleses.


Asustados por los gritos

tres carabineros vienen,

sus negras capas ceñidas

y los gorros en las sienes.


El inglés da a la gitana

un vaso de tibia leche,

y una copa de ginebra

que Preciosa no se bebe.


Y mientras cuenta, llorando,

su aventura a aquella gente,

en las tejas de pizarra

el viento, furioso, muerde.

705

Romance De La Luna

ROMANCE DE LA LUNA

a Conchita García Lorca


La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.


En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.


Huye luna, luna, luna.

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.


Niño déjame que baile.

Cuando vengan los gitanos,

te encontrarán sobre el yunque

con los ojillos cerrados.


Huye luna, luna, luna,

que ya siento sus caballos.

Niño déjame, no pises,

mi blancor almidonado.


El jinete se acercaba

tocando el tambor del llano.

Dentro de la fragua el niño,

tiene los ojos cerrados.


Por el olivar venían,

bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

y los ojos entornados.


¡Cómo canta la zumaya,

ay como canta en el árbol!

Por el cielo va la luna

con el niño de la mano.


Dentro de la fragua lloran,

dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

el aire la está velando.

1.070

Vals En Las Ramas

VALS EN LAS RAMAS


HOMENAJE A VICENTE ALEIXANDRE POR SU POEMA EL VALS


Cayó una hoja

y dos

y tres.

Por la luna nadaba un pez.

El agua duerme una hora

y el mar blanco duerme cien.

La dama

estaba muerta en la rama.

La monja

cantaba dentro de la toronja.

La niña

iba por el pino a la piña.

Y el pino

buscaba la plumilla del trino.

Pero el ruiseñor

lloraba sus heridas alrededor.

Y yo también

porque cayó una hoja

y dos

y tres.

Y una cabeza de cristal

y un violín de papel

y la nieve podría con el mundo

si la nieve durmiera un mes,

y las ramas luchaban con el mundo

una a una,

dos a dos,

y tres a tres.

¡Oh duro marfil de carnes invisibles!

¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!

Con el muuu de las ramas,

con el ay de las damas,

con el croo de las ranas,

y el gloo amarillo de la miel.

Llegará un torso de sombra

coronado de laurel.

Será el cielo para el viento

duro como una pared

y las ramas desgajadas

se irán bailando con él.

Una a una

alrededor de la luna,

dos a dos

alrededor del sol,

y tres a tres

para que los marfiles se duerman bien.


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Identificación y contexto básico

Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca fue un poeta, dramaturgo y director de escena español. Nació en Fuente Vaqueros, Granada, el 5 de junio de 1898 y fue asesinado en Víznar, Granada, el 19 de agosto de 1936. Es considerado una de las figuras más importantes de la Generación del 27.

Infancia y formación

Desde niño mostró una gran sensibilidad artística y una profunda conexión con el folclore andaluz. Estudió en la Universidad de Granada, donde cursó Filosofía y Letras y Derecho, y entró en contacto con figuras literarias como Manuel de Falla. Posteriormente, se trasladó a Madrid, donde residió en la Residencia de Estudiantes, un centro de efervescencia cultural donde conoció a Salvador Dalí, Luis Buñuel y Rafael Alberti, entre otros.

Trayectoria literaria

Comenzó a publicar poesía en su juventud, obteniendo reconocimiento con obras como "Canciones" (1927). Su producción dramática adquirió gran notoriedad con estrenos como "Bodas de sangre" (1933) y "Yerma" (1934). Viajó a Nueva York en 1929, experiencia que marcó profundamente su obra posterior, especialmente el "Poeta en Nueva York". Fundó y dirigió el grupo de teatro universitario "La Barraca", con el que recorrió España.

Obra, estilo y características literarias

La obra de García Lorca se caracteriza por la fusión de lo popular y lo culto, la exploración de temas universales como el amor, la muerte, el destino trágico, la injusticia social y la opresión. Su lenguaje poético es rico en metáforas, simbolismo y musicalidad, a menudo inspirado en el cante jondo y la tradición andaluza. Utilizó tanto el verso libre como formas métricas tradicionales. Su teatro, de gran fuerza lírica y dramática, aborda conflictos humanos profundos y presenta personajes arquetípicos.

Contexto cultural e histórico

García Lorca vivió en un periodo convulso de la historia española, marcado por la dictadura de Primo de Rivera, la proclamación de la Segunda República y el inicio de la Guerra Civil Española. Perteneció a la Generación del 27, un grupo de poetas que revitalizó la lírica española. Su compromiso con las causas sociales y su defensa de las minorías lo convirtieron en un referente cultural y político.

Vida personal

Fue una figura carismática y culta, con una profunda sensibilidad que se reflejaba en su arte. Su homosexualidad, un tema a menudo velado o implícito en su obra, fue un aspecto de su vida personal que influyó en su visión del mundo y en su empatía hacia los marginados. Mantuvo relaciones de amistad y colaboración con importantes artistas e intelectuales de su tiempo.

Reconocimiento y recepción

En vida, García Lorca gozó de un gran éxito y reconocimiento, tanto en España como en el extranjero. Tras su asesinato, su figura se convirtió en un símbolo de la barbarie y la represión. Su obra ha sido objeto de estudio y admiración continua, consolidándose como uno de los pilares de la literatura en lengua española.

Influencias y legado

Fue influenciado por la tradición popular andaluza, la poesía clásica española y las vanguardias europeas. Su legado es inmenso: inspiró a innumerables poetas, dramaturgos y artistas. Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas y adaptada al cine, la música y el teatro, manteniendo una vigencia extraordinaria.

Interpretación y análisis crítico

Su obra ha sido objeto de múltiples interpretaciones, destacando su análisis de la frustración, la represión de los instintos y la lucha del individuo contra las fuerzas opresoras (sociales, morales o cósmicas). Sus poemas y obras de teatro son ricos en simbolismo y en la exploración de la condición humana.

Infancia y formación

Además de su faceta literaria, García Lorca poseía un gran talento para la música y el dibujo. Su viaje a Cuba, documentado en su libro "Titeres de cachiporra", también enriqueció su visión del mundo y su producción artística.

Muerte y memoria

Fue fusilado al comienzo de la Guerra Civil Española, víctima de la represión franquista. Su muerte prematura y violenta añadió una dimensión trágica a su figura y obra. Su memoria es mantenida viva a través de instituciones, publicaciones y la continua representación de su teatro y lectura de su poesía.