Lista de Poemas

Reconocimiento De La Vanidad Del Mundo

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo;

tras tanto acá y allá, yendo y viniendo
cual sin aliento, inútil peregrino;
¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino
yo mismo de mi mal ministro siendo,

hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se asconde,
pues es la paga dél muerte y olvido;

y en un rincón vivir con la vitoria
de sí, puesto el querer tan sólo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.
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Otro Aquí No Se Ve Que Frente A Frente

Otro aquí no se ve que frente a frente
animoso escuadrón moverse guerra,
sangriento humor teñir la verde tierra
y tras honroso fin correr la gente.

Este es el dulce son que acá se siente:
«¡España, Santïago, cierra, cierra!»
y por süave olor que el aire atierra
humo que azufre dar con llama ardiente.

El gusto envuelto va tras corrompida
agua, y el tacto sólo apalpa y halla
duro trofeo de acero ensangrentado,

hueso en astilla, en él carne molida,
despedazado arnés, rasgada malla...
¡Oh sólo, de hombres, digno y noble estado!
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Mil Veces Callo, Que Romper Deseo

Mil veces callo, que romper deseo
el cielo a gritos, y otras tantas tiento
dar a mi lengua voz y movimiento,
que en silencio mortal yacer la veo.

Anda cual velocísimo correo
por dentro el alma el suelto pensamiento,
con alto, y de dolor, lloroso acento,
casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.

No halla la memoria o la esperanza
rastro de imagen dulce y deleitable
con que la voluntad viva segura.

Cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,
muerte que tarda, llanto inconsolable,
desdén del cielo, error de la ventura.
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¿cuál Es La Causa, Mi Damón, Que Estando

«¿Cuál es la causa, mi Damón, que estando
en la lucha de amor juntos trabados
con lenguas, brazos, pies y encadenados
cual vid que entre el jazmín se va enredando

»y que el vital aliento ambos tomando
en nuestros labios, de chupar cansados,
en medio a tanto bien somos forzados
llorar y suspirar de cuando en cuando?»

«Amor, mi Filis bella, que allá dentro
nuestras almas juntó, quiere en su fragua
los cuerpos ajuntar también tan fuerte

»que no pudiendo, como esponja el agua,
pasar del alma al dulce amado centro,
llora el velo mortal su avara suerte».
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Pocos Tercetos Escritos A Un Amigo

Mientras estáis allá con tierno celo,
de oro, de seda y púrpura cubriendo
el de vuestra alma vil terrestre velo,

sayo de hierro acá yo estoy vistiendo,
cota de acero, arnés, yelmo luciente,
que un claro espejo al sol voy pareciendo.

Mientras andáis allá lascivamente
con flores de azahar, con agua clara
los pulsos refrescando, ojos y frente,

yo de honroso sudor cubro mi cara
y de sangre enemiga el brazo tiño
cuando con más furor muerte dispara.

Mientras que a cada cual con su desiño
urdiendo andáis allá mil trampantojos,
manchada el alma más que piel de armiño,

yo voy acá y allá, puestos los ojos
en muerte dar al que tener se gloria
del ibero valor ricos despojos.

Mientras andáis allá con la memoria
llena de las blanduras de Cupido,
publicando de vos llorosa historia,

yo voy aca de furia combatido,
de aspereza y desdén, lleno de gana
que Ludovico al fin quede vencido.

Mientras cual nuevo sol por la mañana
todo compuesto andáis ventaneando
en haca, sin parar, lucia y galana,

yo voy sobre un jinete acá saltando
el andén, el barranco, el foso, el lodo,
al cercano enemigo amenazando.

Mientras andáis allá metido todo
en conocer la dama, o linda o fea,
buscando introducción por diestro modo,

yo reconozco el sitio y la trinchea
deste profano a Dios vil enemigo,
sin que la muerte al ojo estorbo sea.
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Al Cielo

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:

¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,
tan lejos del mortal caduco velo,
casi un Argos divino alzado a vuelo,
de nuestro humano error libre y piadoso!

¡Oh patria amada!, a ti sospira y llora
esta en su cárcel alma peregrina,
llevada errando de uno en otro instante;

esa cierta beldad que me enamora
suerte y sazón me otorgue tan benina
que, do sube el amor, llegue el amante.
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El ímpetu Cruel De Mi Destino

El ímpetu cruel de mi destino
¡cómo me arroja miserablemente
de tierra en tierra, de una en otra gente,
cerrando a mi quietud siempre el camino!

¡Oh, si tras tanto mal grave y contino,
roto su velo mísero y doliente,
el alma, con un vuelo diligente,
volviese a la región de donde vino!

Iríame por el cielo en compañía
del alma de algún caro y dulce amigo,
con quien hice común acá mi suerte.

¡Oh, qué montón de cosas le diría,
cuáles y cuántas, sin temer castigo
de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!
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Identificación y contexto básico

Francisco de Aldana, también conocido como "el Divino" por la calidad de su poesía y la devoción que emanaba de ella, fue un poeta español nacido en el Reino de Nápoles, entonces bajo dominio de la Corona de Aragón. Nació en la ciudad de Nápoles.

Infancia y formación

Proveniente de una familia hidalga de origen extremeño que se había establecido en Italia, Aldana recibió una educación esmerada propia de su linaje. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, donde adquirió una sólida formación humanística y literaria.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Aldana estuvo intrínsecamente ligada a su vida militar. Sus escritos poéticos, aunque no muy extensos, reflejan la influencia de los modelos clásicos y petrarquistas, adaptándolos a su propia sensibilidad y a su contexto vital. La mayor parte de su obra se dio a conocer de forma póstuma.

Obra, estilo y características literarias

Su obra poética se centra principalmente en el amor divino, la meditación sobre la muerte y la fugacidad de la vida (tempus fugit), así como en temas filosóficos y metafísicos. Su estilo se caracteriza por la elegancia, la profundidad conceptual y el uso de un lenguaje culto y a menudo complejo, con una clara predilección por las formas métricas como el soneto. Fue un poeta de corte ascético y místico, influido por las corrientes neoplatónicas.

Contexto cultural e histórico

Aldana vivió en una época de grandes transformaciones, marcada por el Renacimiento tardío y las Guerras Italianas. Formó parte del círculo literario de Garcilaso de la Vega, otro de los grandes poetas de la época, y su obra se enmarca dentro de la poesía lírica del Siglo de Oro español.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por la vocación militar y el servicio a la Corona. Sirvió en los ejércitos españoles en Italia y Flandes, participando en diversas campañas militares. Esta vida de soldado, lejos de la tranquilidad de los estudios, influyó profundamente en su visión del mundo y en su poesía, dotándola de una intensidad y una melancolía particulares.

Reconocimiento y recepción

Aunque su obra no fue muy extensa, Francisco de Aldana gozó de reconocimiento entre sus coetáneos. Su poesía fue admirada por su perfección formal y su profundidad espiritual. Fue incluido en importantes antologías poéticas de la época, y su obra ha sido objeto de estudio y aprecio por parte de la crítica literaria posterior.

Influencias y legado

Las principales influencias de Aldana provienen de la poesía italiana del Renacimiento, especialmente de Petrarca, y de los poetas clásicos latinos. Su legado reside en ser uno de los exponentes de la lírica ascética y mística del Siglo de Oro, aportando una voz singular y reflexiva a la poesía española.

Interpretación y análisis crítico

Los críticos literarios han destacado en Aldana la capacidad de conjugar la perfección formal con una profunda inquietud existencial y espiritual. Su poesía es una invitación a la reflexión sobre los grandes temas de la existencia humana.

Infancia y formación

Se cuenta que su apodo "el Divino" le fue otorgado por su amigo el poeta Fernando de Herrera, quien admiraba profundamente su obra y su espíritu.

Muerte y memoria

Francisco de Aldana falleció en el campo de batalla, durante la campaña de Flandes. Su muerte prematura truncó una carrera literaria que prometía grandes obras. Su memoria perdura gracias a los poemas que sobrevivieron y que continúan siendo valorados por su calidad artística y profundidad.