Lista de Poemas

Soneto Xxv

Con toda la cabeza de Medusa
tiranamente trata mi firmeza;
muéstrame su rigor, y su belleza,
por quien de mil tramas armas usa.

Miro de transformados la confusa
pesadumbre que infaman su dureza;
quiero escusar mi mal, y la pereza
del encanto crüel mi intento escusa.

Quedo de mármol simulacro eterno
a su templo terrible consagrado,
como los que atrevidamente vieron;

y hecho despojo del tirano tierno,
no escusando poder tiranizado,
me ofende como a aquellos que ofendieron.
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La Cierva

Doliente cierva, que el herido lado
de ponzoñosa y cruda yerba lleno,
buscas el agua de la fuente pura,
con el cansado aliento que en el seno
bello de la corriente sangre hinchado,
débil y decaída tu hermosura;
¡ay!, que la mano dura
que tu nevado pecho
ha puesto en tal estrecho,
gozosa va con tu desdicha cuando
cierva mortal, viviendo, estás penando
tu desangrado y dulce compañero,
el regalado y blando
pecho pasado del veloz montero.

Vuelve, cuitada, vuelve al valle donde
queda muerto tu amor, en vano dando
términos desdichados a tu suerte.
Morirás en su seno, reclinando
la beldad, que la cruda mano esconde
delante de la nube de la muerte.
Que el paso duro y fuerte,
ya forzoso y terrible,
no puede ser posible
que le excusen los cielos, permitiendo
crudos astros que muera padeciendo
las asechanzas de un montero crudo
que te vino siguiendo
por los desiertos de este campo mudo.

Mas, ¡ay!, que no dilatas la inclemente
muerte, que en tu sangriento pecho llevas,
del crudo amor vencido y maltratado;
tú con el fatigado aliento pruebas
a rendir el espíritu doliente
en la corriente de este valle amado.
Que el ciervo desangrado,
que contigo la vida,
tuvo por bien perdida,
no fue tampoco de tu amor querido
que habiendo tan cruelmente padecido
quisieras vivir sin él, cuando pudieras
librar el pecho herido
de crudas llagas y memorias fieras.

Cuando por la espesura deste prado
como tórtolas solas y queridas,
solos y acompañados anduvisteis;
cuando de verde mirto y de floridas
violetas, tierno acanto y lauro amado,
vuestras frentes bellísimas ceñistes;
cuando las horas tristes,
ausentes y queridos,
con mil mustios bramidos
ensordecisteis la ribera umbrosa
del claro Tajo, rica y venturosa
con vuestro bien, con vuestro mal sentida
cuya muerte penosa
no deja rastro de contenta vida.

Agora el uno, cuerpo muerto lleno
de desdén y de espanto, quien solía
ser ornamento de la selva umbrosa;
tú, quebrantada y mustia, al agonía
de la muerte rendida, el bello seno
agonizando, el alma congojosa;
cuya muerte gloriosa,
en los ojos de aquellos
cuyos despojos bellos
son victorias del crudo amor furioso,
martirio fue de amor, triunfo glorioso
con que corona y premia dos amantes
que del siempre rabioso
trance mortal salieron muy triunfantes.

Canción, fábula un tiempo, y caso agora,
de una cierva doliente, que la dura
flecha del cazador dejó sin vida,
errad por la espesura
del monte que de gloria tan perdida
no hay sino lamentar su desventura.
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Soneto Xx

¡Cuántas veces te me has engalanado,
clara y amiga Noche! ¡Cuántas, llena
de escuridad y espanto, la serena
mansedumbre del cielo me has turbado!

Estrellas hay que saben mi cuidado,
y que se han regalado con mi pena;
que entre tanta beldad, la más ajena
de amor, tiene su pecho enamorado.

Ellas saben amar, y saben ellas
que he contado su mal llorando el mío,
envuelto en los dobleces de tu manto.

Tú, con mil ojos, Noche, mis querellas
oye, y esconde; pues mi amargo llanto
es fruto inútil que al amor envío.
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Sigo, Silencio, Tu Estrellado Manto,

Sigo, silencio, tu estrellado manto,
de transparentes lumbres guarnecido,
enemiga del sol esclarecido,
ave noturna de agorero canto.

El falso mago Amor, con el encanto
de palabras quebradas por olvido,
convirtió mi razón y mi sentido,
mi cuerpo no, por deshacelle en llanto.

Tú, que sabes mi mal, y tú, que fuiste
la ocasión principal de mi tormento,
por quien fui venturoso y desdichado,

oye tú solo mi dolor, que al triste
a quien persigue cielo violento
no le está bien que sepa su cuidado.
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Identificación y contexto básico

Francisco de la Torre fue un poeta español del Siglo de Oro. Nació en Sevilla, aunque la fecha exacta de su nacimiento es desconocida, se estima que fue alrededor de 1525-1530. Falleció en Sevilla en 1594. Es conocido por su poesía, la cual se publicó póstumamente.

Infancia y formación

Se sabe poco sobre su infancia y formación. Perteneciente a una familia de cierto renombre en Sevilla, se presume que recibió una educación esmerada, propia de su clase social. Su obra sugiere una sólida formación humanística y un profundo conocimiento de la tradición literaria clásica y renacentista.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Francisco de la Torre se caracterizó por su discreción y una producción que no vio la luz durante su vida. Su obra poética, en su mayoría sonetos, fue publicada póstumamente por el editor zaragozano Hernando de Arévalo, quien reunió sus composiciones bajo el título "Poesías". A pesar de su limitada publicación, su poesía alcanzó reconocimiento por su calidad y estilo.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Francisco de la Torre se centra fundamentalmente en el amor, explorando sus facetas más íntimas, a menudo marcadas por la melancolía, el desengaño y la reflexión sobre el paso del tiempo. Su estilo es refinado, depurado y de gran perfección formal, con una notable maestría en el soneto. Utiliza un lenguaje culto pero a la vez capaz de expresar con sutileza las emociones. Su poesía se inscribe en la corriente renacentista tardía, con atisbos de la sensibilidad barroca.

Contexto cultural e histórico

De la Torre vivió durante el apogeo y la transición del Renacimiento al Barroco en España. Perteneció a una generación de poetas que cultivaron la lírica petrarquista, adaptándola a la lengua y sensibilidad españolas. Su obra se desarrolla en el contexto de una Sevilla vibrante, centro comercial y cultural del Imperio Español.

Vida personal

Los detalles de su vida personal son escasos. Se sabe que residió en Sevilla y que estuvo ligado a círculos literarios de la ciudad. Su dedicación a la poesía parece haber sido más una vocación íntima que una actividad pública y profesionalizada.

Reconocimiento y recepción

Aunque su obra se conoció tras su muerte, la "Poesía" de Francisco de la Torre fue bien recibida por los conocedores de la época y ha sido valorada por la crítica posterior como un ejemplo de lirismo refinado y de gran calidad técnica dentro de la poesía española del siglo XVI.

Influencias y legado

Su obra muestra influencias de poetas italianos como Petrarca, pero también de la tradición lírica española. Su legado reside en la perfección formal de sus sonetos y en la profundidad con la que abordó los temas amorosos, dejando una huella en la poesía posterior.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la elegancia de su verso, la profundidad de sus sentimientos y su habilidad para expresar la complejidad del amor y la fugacidad de la vida con una aparente sencillez.

Infancia y formación

La mayor "curiosidad" de su obra es, precisamente, el hecho de que su producción más importante solo se conociera póstumamente, permitiendo que su voz lírica emergiera con fuerza en el panorama literario a pesar de su discreción en vida.

Muerte y memoria

Francisco de la Torre falleció en Sevilla en 1594. Su memoria perdura como la de un poeta de gran sensibilidad y maestría formal, cuya obra, aunque limitada, ocupa un lugar destacado en la historia de la poesía española.