Lista de Poemas

Cuando el fraile se encontró en la mitad del río, le vino a la memoria una de las reglas de su orden, y este nuevo San Cristóbal, alzando la cabeza, preguntó al hombre que cargaba:
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Partiéronse luego en compañía y sucedió que después de andar un trecho, llegaron a un río de bastante anchura y profundidad. Como los tres iban a pie —los hermanos por pobreza, y el otro por avaricia— fue necesario para comodidad de la compañía, que uno de los frailes se descalzara y cargara sobre sus hombros al mercachifle, y así lo hizo, dándole a guardar sus zuecos entre tanto.
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Saldrá, de oscuras y tenebrosas cavernas, algo que acarreará a toda la especie humana grandes afanes y peligros y aun la muerte. A sus secuaces, tras muchas fatigas, les procurará contento; pero el que no sea su partidario, morirá abatido por la calamidad.

De los metales

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Causará infinitas traiciones; se impondrá a los hombres, persuadiéndoles de que les conviene cometer asesinatos, latrocinios y perfidias; esto hará finalmente sospechosos a sus partidarios; esclavizará a las ciudades libres; privará a muchos de la vida; afligirá a los hombres con sus arterías, engaños y traiciones.
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Los hombres descenderán a tal grado de cobardía, que tendrán como un favor que otros aprovechen de sus males y de la pérdida de su mayor riqueza: la salud.

De los médicos que viven de los enfermos

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Se verán padres entregar a sus hijas a la lujuria de los hombres, y aun premiarlos, olvidándose de sus anteriores celosos cuidados.

De las jóvenes que se casan

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Habrá muchos que, olvidados hasta de su nombre y existencia, estarán como muertos sobre los despojos de otros muertos.

Del dormir sobre las plumas de los pájaros

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Muchos se moverán, unos contra otros, llevando en sus manos el cortante hierro. Pero no se harán ningún daño, salvo el que resulta del cansancio, porque, a medida que uno avanza, el otro se retira. Pero, ¡ay del que se introduzca entre ellos!, pues al fin será hecho pedazos.

De los segadores

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Las cabras conducirán el vino a las ciudades.

De los odres

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Por todas las ciudades, tierras, castillos y casas, se verá a unos, por deseo de comer, quitar a otros de su propia boca la comida, sin que éstos puedan en manera alguna defenderse.

Del horno

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