PENAS OCULTAS

Se apoyó sobre aquel pecho amurallado
Burlando su amargura.
Las manos crispadas,
Como desgranando las cuentas,
 De un rosario santo.
Oteando su desdén y el propio,
Como una fiera acechando en la altura.
La vida le enseñó de astucias
Y la traición, de amores parcos.
Por eso el autismo,
La luz ciega
Y la eterna mezquindad de los silencios.
Entonces él… latió de amor
Y ella desoyó su canto
Entonces él aulló en la soledad
Y ella cercenó su lengua.
Ella escondía su corazón y el de él,
Colgaba como un escapulario.
Entonces… No tuvo más que besarla.
Y un polvo de cenizas,
Como un veneno que deforma,
Escapó de su boca
Ahogando aquel incendio.
 
 
                                                               Lara Ribero
 
 
 
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