LARGO SILENCIO
Se respira ausencia.
Alguien ya no es hijo de esta tierra.
El acento triste del viento,
Tañe ensordecedor sobre los bronces opacos.
Una huella profunda como un tajo
Quedó en su entrecejo,
Evidenciando el asombro,
Como si la muerte lo hubiera traicionado.
El pecho inflamado,
Conteniendo aún los últimos latidos,
Y las manos buenas en oración,
Quedaron suplicando por su alma.
La noche es tan oscura
Que obliga a santiguarse.
Solo los búhos acompañan el duelo
Y sus ojos amarillos como el azufre
Parecen velas encendidas en el aire.
Alguien… ya no es hijo de esta tierra
Alguien ha muerto y se respira ausencia.
Hoy… alguien,
Ha quedado tan solo y olvidado…
Como los muertos de Bécquer.
Lara Ribero
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