Citas
Citas para inspirar y reflexionar
El buitre y los otros pájaros que agitan poco las alas en el vuelo, buscan siempre la corriente del aire; cuando el viento reina en las capas superiores de la atmósfera se los observa volando a gran altura; si reina en las capas inferiores, permanecen en ellas.
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Tanto trabajo efectúa el aire contra un objeto inmóvil, como el que se requiere para mover el objeto contra el aire inmóvil.
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Parece que me hallara destinado a escribir particularmente del buitre, porque uno de los primeros recuerdos de mi infancia me representa un buitre que, acercándose a mi cuna, viene hacia mí, me abre la boca con su cola y con ella me golpea muchas veces entre los labios.
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Como hace el hombre que se apoya con sus pies y su espalda contra las paredes de una chimenea mientras la deshollina, tal hace el pájaro con el borde del extremo de sus alas contra el aire en que éstas se apoyan.
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El pájaro se hace pesado o liviano, según su voluntad.
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He dividido el tratado de los pájaros en cuatro libros: el primero explica el vuelo que efectúa el pájaro sacudiendo sus alas; el segundo se ocupa del vuelo a favor del viento; el tercero, del vuelo en general de los murciélagos, peces, insectos; el cuarto, del vuelo artificial.
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Las olas del mar suelen huir del punto en que se forman, sin que haya desplazamiento del agua. En eso se asemejan a las ondas que produce el viento en un campo de espigas, al que se ve ondular sin que ellas cambien de sitio.
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Lo que mueve el agua en sus venas ramificadas, contra el curso natural de los graves, es la misma propiedad que mueve los humores en los cuerpos animados.
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El agua que tocas en la superficie de un río, es la última de la que pasó y la primera de la que viene: así el instante presente.
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Es cosa explicable que los pájaros pequeños, de escaso plumaje, no soporten el inmenso frío que reina en las altas capas del aire donde viven los buitres, las águilas y otros grandes pájaros, vestidos de numerosas hileras de plumas.
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Además los pájaros pequeños, con sus alas sutiles y débiles, pueden sostenerse en el aire bajo, que es más denso, pero no podrían hacerlo en un aire ligero y de poca resistencia.
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Para exponer la verdadera ciencia del movimiento de los pájaros en el aire, hay que empezar por exponer la ciencia de los vientos, la cual se demuestra mediante el estudio de los movimientos del agua en sí misma; y esta ciencia de cosas inanimadas, servirá de escalera para llegar a la ciencia de los volátiles que se mueven en el aire y en los vientos.
7
El pájaro es un organismo que obra según leyes matemáticas; el hombre puede construir un organismo igual, dotado de los mismos movimientos, aunque de menor potencia y capacidad para mantenerse en equilibrio. Diremos, pues, que a tal instrumento fabricado por el hombre, sólo le faltaría el alma del pájaro, la cual debería ser remedada por el alma del hombre.
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Contra los ríos salidos de madre no existe defensa humana posible.
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El agua es el vehículo de la naturaleza.
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En conclusión, la existencia de estos fósiles tan tierra adentro sólo se explica admitiendo que ellos nacieron en los sitios donde ahora se encuentran.
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El agua, humor vital de la terrestre máquina, se mueve mediante su calor natural.
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Si dijeras que los mariscos fósiles que se ven en los confines de Italia, en nuestros tiempos, lejos del mar y a gran altura, están allí por causa del diluvio bíblico, te contestaré que, creyendo tú que el tal diluvio, superó en siete codos al monte más alto —como escribió el que lo midió—, esos mariscos, que siempre están vecinos a las costas del mar, debieron quedar sobre las montañas y no tan cerca de su base y por capas a nivel.
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Si pretendieras afirmar que las ondas los transportaron, te contestaría que su peso les impide moverse, de otro modo que arrastrándose sobre el fondo; y si te niegas a concederme esto, tendrás que confesar por lo menos que ellos hubieran debido quedar en las cimas de los más altos montes o en los lagos que éstos encierran; como ser el Lago Mayor o los de Lario, Como, Fiésole, Perugia, etc.
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¡Oh tiempo, rápido devastador de las cosas creadas! ¡Cuántos reyes, cuántos pueblos has hecho desaparecer, cuántas mutaciones, cuántos diversos casos han ocurrido, desde que la maravillosa forma de este pez, muerto aquí en las cavernosas y retorcidas entrañas… y ahora, consumido por el tiempo, yace inmóvil en este oculto lugar, con los huesos descarnados y desnudos, convertido en armadura y sostén del monte superpuesto!
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Hay quienes afirman que los mariscos fósiles provienen de animales nacidos por un influjo astral a gran distancia del mar, y que ese influjo astral hizo apto para crear animales fósiles el lugar en que nacieron.
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El litoral gana terreno avanzando constantemente hacia el medio del mar. Los escollos o promontorios se desmoronan y desgastan continuamente. Los mares interiores expondrán al aire sus fondos y sólo reservarán un canal para el río más caudaloso, que lo atravesará corriendo al océano a derramar en él sus aguas, junto con las de todos sus afluentes.
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Porque el peso, desprovisto de resistencia, descenderá por el camino más corto al centro del mundo, que es el sitio más bajo.
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La yema del huevo está en medio de la clara, sin caer de ningún lado. Ella es o más ligera, o más pesada, o de igual densidad que la clara. Si es más ligera, debería elevarse sobre toda la clara y detenerse cuando estuviera en contacto con la cáscara; si fuera más pesada, debería descender; y si fuera de igual peso podría estar en uno de los extremos, como en el medio o más abajo.
9
El movimiento de los cuerpos pesados hacia el centro común no tiene por causa el propio deseo de llegar a ese centro, ni una atracción semejante a la del imán ejercida por el centro sobre los cuerpos.
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Que la Tierra no está en el centro de la órbita del Sol ni en el centro del mundo, sino en medio de sus elementos, a ella unidos y que la acompañan; y que, a un observador colocado en la Luna cuando ella y el Sol están debajo de nosotros, esta nuestra Tierra con su elemento acuoso, parecería hacer el oficio que hace la Luna para nosotros.
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Si miras las estrellas libres de toda irradiación (lo que puede conseguirse observándolas a través de un pequeño agujero hecho con la punta de una aguja delgada y colocado casi tocando el ojo), comprobarás que ellas son de tan mínimas dimensiones que nada menor puede concebirse. La gran distancia que nos separa de las mismas es realmente la causa de su proporcional disminución, por más que muchas de esas estrellas sean de magnitud infinitamente superior a nuestra Tierra.
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Donde abunda el agua dulce en la superficie del mar, es seguro presagio de la creación de una isla, que se descubrirá tanto más tarde o tanto más temprano, cuanto menor o mayor sea la cantidad de agua que surge.
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Y una isla se formará también por la acumulación de tierra o de rocas descompuestas, causada por un curso subterráneo de agua en los sitios en que se detiene.
7
La tierra que arrastran los ríos se descarga en su desembocadura, es decir, que esa tierra, arrancada de la parte superior de su curso, se deposita en los últimos bajíos de su carrera.
9
Los cursos subterráneos del agua, así como los que se deslizan entre el aire y la tierra, desgastan y profundizan constantemente sus lechos.
8
Siendo los hechos más antiguos que las letras, no es de extrañar que en nuestros días no se encuentre ninguna descripción escrita sobre los mares que ocuparon tantos países; y si alguna escritura aparecía, las guerras, los incendios, los diluvios de agua, las mutaciones de lenguas y de leyes han consumido toda antigüedad; pero nos bastan los testimonios de los seres nacidos en aquellas aguas saladas y que encontramos en altos montes alejados de los mares de entonces.
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Gracias a la esfera acuosa que la envuelve en gran parte, resplandece en el universo como un simulacro del Sol y a la manera de todas las demás estrellas de cuyo conjunto forma parte.
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Pero cuidad de no hacer como en algunas regiones de la India, donde, si alguno de tales simulacros opera un milagro, o lo que allí creen ser un milagro, los sacerdotes lo cortan en trozos (son de madera) y lo venden a los habitantes; y cada uno pulveriza la parte que le ha tocado, la esparce sobre el primer manjar que come y se queda persuadido de haber devorado su Santo, que lo protegerá de todo peligro.
7
Si encontráis a un hombre virtuoso y bueno, no lo apartéis de vosotros; honradlo para que no tenga que huir de vosotros y refugiarse en desiertos o cavernas u otros lugares solitarios, lejos de vuestras insidias; miradlos como a dioses terrestres, merecedores de estatuas y simulacros.
8
¡Oh, contemplador!, yo no te ensalzo porque conoces las cosas ordinarias que la naturaleza dirige por sí misma; pero te envidio cuando alcanzas a descubrir el fin de las cosas impresas en tu mente.
8
La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y Dios.
7
¿Cuál es la cosa que cesaría de existir si se la pudiera definir? El infinito, que sería finito si pudiera ser definido. Porque definir es limitar la cosa definida con otra que la circunscribe en sus extremos, de modo que lo que no tiene términos no puede ser definido.
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La verdad es de tal excelencia que, cuando elogia pequeñas cosas, las ennoblece.
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Que el Señor, luz de todas las cosas, se sirva iluminarme, a fin de que yo trate dignamente de la luz.
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No tocaré a las sagradas escrituras, porque ellas son la suprema verdad.
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¡Admirable justicia la tuya, Causa Primera! Tú no has permitido que ninguna fuerza falte al orden y calidad de sus efectos necesarios.
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¡Quiera Nuestro Autor que yo haya demostrado bien la naturaleza del hombre y sus facultades, mediante mis figuras descriptivas!
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Te bendigo, Señor, ante todo por el amor que, de acuerdo con mi razón, debo sentir por ti; y luego, porque Tú sabes abreviar o prolongar la vida de los hombres.
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Tú vendes, ¡oh Dios!, todos los bienes a los hombres al precio de su esfuerzo.
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¡Oh, mundo!, ¿cómo es que no te abres para arrojar al fondo de tus barrancos, precipicios y abismos, y no mostrar más a la luz un monstruo tan cruel y tan implacable?
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Siempre se verán sobre la Tierra animales que combaten entre sí, con grandes perjuicios y frecuentemente la muerte para cada partido.
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Si queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si ésta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el cuerpo poseído por el alma.
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