Lista de Poemas
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Oda V - De La Avaricia
ODA V - DE LA AVARICIA
A FELIPE RUIZ
En vano el mar fatiga
la vela portuguesa; que ni el seno
de Persia ni la amiga
Oda Iv - Canción Al Nacimiento De La Hija Del Marqués De Alcañices
Inspira nuevo canto,
Calíope, en mi pecho aqueste día,
que de los Borjas canto,
y Enríquez, la alegría
del rico don que el cielo les invía.
Hermos…
Oda Ii - A Don Pedro Portocarrero
Virtud, hija del cielo,
la más ilustre empresa de la vida,
en el escuro suelo
luz tarde conocida,
senda que guía al bien, poco seguida;
tú dende l…
Oda Iii - A Francisco De Salinas
ODA III - A FRANCISCO DE SALINAS
A Francisco Salinas
Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca
El aire se serena
y…
Oda I - Vida Retirada
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
…
Temiendo Tu Valor, Tu Ardiente Espada,
A Carlos V emperador
Temiendo tu valor, tu ardiente espada,
sublime Carlo, el bárbaro africano,
y el bravo horror del ímpetu otomano
Subo Con Tan Gran Peso Quebrantado
Subo con tan gran peso quebrantado
por esta alta, empinada, aguda sierra,
que aun no llego a la cumbre cuando yerra
el pie y trabuco al fondo despeñado.
Como En La Cumbre Ecelsa De Mimante,
Como en la cumbre ecelsa de Mimante,
do en eterna prisión arde y procura
alzar la frente airada y guerra oscura
mover de nuevo al cielo el gran gigante,
«¿dó Vas? ¿dó Vas Cruel, Dó Vas? Refrena,
«¿Dó vas? ¿dó vas cruel, dó
vas? Refrena,
refrena el presuroso paso en tanto
que de mi dolor grave el largo llanto
a abrir comienza esta honda vena.
Yo Vi Unos Bellos Ojos, Que Hirieron
Yo vi unos bellos ojos, que hirieron
con dulce flecha un corazón cuitado,
y que para encender nuevo cuidado
su fuerza toda contra mí pusieron.
Yo vi qu…
Rojo Sol, Que Con Hacha Luminosa
Rojo sol, que con hacha luminosa
cobras el purpúreo y alto cielo,
¿hallaste tal belleza en todo el suelo,
que iguale a mi serena Luz dichosa?
Aura süav…
Yo Voy Por Esta Solitaria Tierra
Yo voy por esta solitaria tierra
de antiguos pensamientos molestado,
huyendo el resplandor del sol dorado,
que de sus puros rayos me destierra.
El paso…
Voy Siguiendo La Fuerza De Mi Hado
Voy siguiendo la fuerza de mi hado
por este campo estéril y ascondido;
todo calla y no cesa mi gemido
y lloro la desdicha de mi estado.
Crece el camino…
Esta Desnuda Playa, Esta Llanura
Esta desnuda playa, esta llanura
de astas y rotas armas mal sembrada,
do el vencedor cayó con muerte airada,
es de España sangrienta sepultura.
Mostró …
Osé Y Temí, Mas Pudo La Osadía
Osé y temí, mas pudo la osadía
tanto que desprecié el temor cobarde;
subí a do el fuego más me enciende y arde
cuanto más la esperanza se desvía.
Gasté…
Décima A Extremadura
Espíritu desunido
Domina a los extremeños,
Jamás entran en empeños
Ni quieren tomar partido:
Cada cual en sí metido
Y contento en su rincón,
Huyen …
Vals En Las Ramas
VALS EN LAS RAMAS
HOMENAJE A VICENTE ALEIXANDRE POR SU POEMA EL VALS
Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nad…
Epígrafe Al Sepulcro Del Excmo Sr D Pedro Ceballos Natural De Extremadura Y Oriundo De Las Montañ
Al diestro lado de la ilustre cueva
De aquel Gran Capitán, que el mundo admira
Un sepulcro se mira
De terso y negro mármol enlutado,
Donde está sepultado
Danza Da Lua En Santiago
¡Fita aquel branco galán,
olla seu transido corpo!
É a lúa que baila
na Quintana dos mortos.
Fita seu corpo transido,
negro de somas e lobos…
Madrigal A Cibda De Santiago
Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ô sol.
Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
Soneto Gongorino En Que El Poeta Manda A Su Amor Una Paloma
Este pichón del Turia que te mando,
de dulces ojos y de blanca pluma,
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy pasando.
Su cán…
Yo Sé Que Mi Perfil Será Tranquilo
Yo sé que mi perfil será tranquilo
en el norte de un cielo sin reflejo:
Mercurio de vigilia, casto espejo
donde se quiebre el pulso de mi estilo.
Que s…
Adán
ADÁN
A PABLO NERUDA, RODEADO DE FANTASMAS
Árbol de Sangre riega la mañana
por donde gime la recién parida.
Su voz deja cristales en la herida
Cuatro Baladas Amarillas
CUATRO BALADAS AMARILLAS
A CLAUDIO GUILLÉN
I
En lo alto de aquel monte
hay un arbolillo verde.
Pastor que vas,
pastor que vienes…