Lista de Poemas
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A un niño en un árbol, de Muertes y maravillas
Eres el único habitante de una isla que sólo tú conoces,
rodeada del oleaje del viento y del silencio rozado apenas
por las alas de una lechuza.
Ves un arado r…
Arte de las putas
Mas porque putas hay tan imposiblesal parecer (que en realidad ningunahallarás imposible ni aun difícil);porque al hacer valer la mercancíapretenden ser rogadas, y el puterono h…
Entre perro y lobo, de Los juegos peligrosos
Me clausuran en mí.
Me dividen en dos.
Me engendran cada día en la paciencia
y en un negro organismo que ruge como el mar.
Me recortan después con las…
El Gaucho Martín Fierro
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela
que el hombre que lo desvela
una pena extraordinaria
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
El ama
El velo del dolor me ha oscurecido
la luz de la belleza.
Ya no saben hundirse mis pupilas
en la visión serena
de los espacios hondos,
puros y …
Amistad a lo largo
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotr…
El cómplice
Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo…
El mar, el mar y tú, plural espejo, de Bajo tu clara sombra
El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.
A veces cuando en alta noche
A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
El orden de las familias
Antes de dormir, en la habitación oscura, pienso en los racimos de mujeres asomadas a las ventanas. Los vestidos se abren y surgen los pechos turgentes, los vientres redondos, m…
Afán para separarme de tí
Afán para no separarme de ti,
por tu belleza, lucha por no quedar en dónde quieres tú,
aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios.
Ansia de irse dejando…
El camino de los cisnes, de Castalia Bárbara
Crespas olas adheridas a las crines
de los ásperos corceles de los vientos;
alumbradas por rojizos resplandores
cuando en yunque de montañas su martillo bat…
Arte poética, de El espejo de agua
Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede t…
A las orillas del Sar
En los ecos del órgano o en el rumor del viento,
en el fulgor de un astro o en la gota de lluvia,
te adivinaba en todo y en todo te buscaba,
si…
Carta lírica a otra mujer
Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro
conozco yo, y os imagino blanca,
débil como los brotes iniciales,
pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina.
En vu…
El mundo alucinante
El verano. Los pájaros derretidos en pleno vuelo, caen, como plomo hirviente, sobre las cabezas de los arriesgados transeúntes, matándolos al momento.
El verano. La isla, …
Al espejo retrovisor de un coche, de Segundo libro de poemas
Tú eres el corazón con lo vivido,
en ti está lo que atrás vamos dejando,
lo que hemos ido con pasión amando,
definitivamente ya perdido,
en ti vemos las grac…
Gran marcha heroica
Entre los grandes peñascos apuñalados por el sol, sudando como soldados de antaño, roídos por inmenso musgo crepuscular y lágrimas de antiguas botellas, tú y la paloma torcaz de…
Comiendo en Hungría
La vida está situada en su castillo de frutas, de viandas, de pescados, de carnes, de todo lo que constituye el contenido de una buena mesa. El asalto final lo preparan científi…
Asilo Santa Leopoldina
Todos los días vuelvo a Maceió.
Llego en navíos desaparecidos, en trenes sedientos.
En aviones ciegos que sólo aterrizan al anochecer.
En los estrados de la…
Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causa
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
sol…
Daimon del domingo, de Materia de Testamento
Entre la Biblia de Jerusalén y estas moscas que ahora andan ahí volando, prefiero estas moscas. Por 3 razones las prefiero: 1-porque son pútridas y blancas con los ojos azules y…
Felicidad en Herat, de Ladera este
Vine aquí
como escribo estas líneas,
sin idea fija:
una mezquita azul y verde,
seis minaretes truncos,
dos o tres tumbas,
memorias de u…
Al otro lado de las montañas
Alguien dijo que había ciudades para soñar
al otro lado de las montañas.
No dijo si estaban suspendidas en el aire,
sumergidas en las lagunas,
o perdidas en …