Explora poemas de nuestra colección
Corajes
es enorme la tristeza que un hombre una mujer pueden hacerse entre sí como enormes son esos dos pajaritos parados en la rama picoteándose y enorme es el mismo árbol con lluvias…
Cobra
La cobra toda ojos, bulto echado la tarde (baja, nube), bulto entre hojas secas, rodeada de corazones de súbito parados. Relojes como pulsos en los árboles quietos son pájaros…
Lviii
Guardo en mi pecho un trono para la madre mía: que aunque ella me dio el ser, yo la perdono... porque no supo el daño que me hacía.
Por Qué Detesto Las Ciudades
Por qué detesto las ciudades con olor a mujer y orina? No es la ciudad el gran océano de los colchones que palpitan? La oceanía de los aires no tiene islas y palmeras? Por qu…
Ofertorio
Dios mío, yo te ofrezco mi dolor: ¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte! Tú me diste un amor, un solo amor, ¡un gran amor! Me lo robó la muerte ...y no me queda más que mi dolor.…
España, Aparta De Mí Este Cáliz
Niños del mundo, si cae España —digo, es un decir— si cae del cielo abajo su antebrazo que asen, en cabestro, dos láminas terrestres; niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!…
Xxv - Melancolía
Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía. Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas. Voy bajo tempestades y tormentas ciego de sueño y loco de armonía. Ése es mi mal.…
La Vida Ese Paréntesis
Cuando el no ser queda en suspenso se abre la vida ese paréntesis con un vagido universal de hambre somos hambrientos desde el vamos y lo seremos hasta el vámonos después de mu…
Nacimiento De Cristo
Un pastor pide teta por la nieve que ondula blancos perros tendidos entre linternas sordas. El Cristito de barro se ha partido los dedos en los tilos eternos de la madera rota.…
Orillas Del Sar V
¡Cuán hermosa es tu vega, oh Padrón, oh Iria Flavia! Mas el calor, la vida juvenil y la savia que extraje de tu seno, como el sediento niño el dulce jugo extrae del pecho blanco…
¿no Cesará Este Rayo Que Me Habita
¿No cesará este rayo que me habita el corazón de exasperadas fieras y de fraguas coléricas y herreras donde el metal más fresco se marchita? ¿No cesará esta terca estalactita d…
Las Alas
LAS ALAS ............................................................................ Yo tenía... ¡dos alas!... Dos alas, Que del Azur vivían como dos siderales ¡Raíces!..…
Rima Lx
Mi vida es un erial, flor que toco se deshoja; que en mi camino fatal alguien va sembrando el mal para que yo lo recoja.
El Milagro
Pienso en ti. La tarde, no es una tarde más; es el recuerdo de aquella otra, azul, en que se hizo el amor en nosotros como un día la luz en las tinieblas. Y fue entonces más c…
Estrofa Nueva
Cuando, oh Poesía, ¡Cuando en tu seno reposar me es dado!— Ancha es y hermosa y fúlgida la vida: ¡Que éste o aquél o yo vivamos tristes, Culpa de éste o aquél será, o mi culpa!…
Aparición Urbana
¿Surgió de bajo tierra? ¿Se desprendió del cielo? Estaba entre los ruidos, herido, malherido, inmóvil, en silencio, hincado ante la tarde, ante lo inevitable, las venas adherida…
Alguien
Alguien barre y canta y barre (zuecos en la madrugada). Alguien dispara las puertas. ¡Qué miedo, madre! (¡Ay, los que en andas del viento, en un velero a estas horas vayan arand…
Por Qué No Mandan A Los Topos
Por qué no mandan a los topos y a las tortugas a la luna? Los animales ingenieros de cavidades y ranuras no podrían hacerse cargo de estas lejanas inspecciones?
Muda La Luna Y Como Siempre Pálida
Muda la luna y como siempre pálida, mientras recorre la azulada esfera seguida de su séquito de nubes y de estrellas, rencorosa despierta en mi memoria yo no sé qué fantasmas y…
Al Espejo
¿Por qué persistes, incesante espejo? ¿Por qué duplicas, misterioso hermano, el movimiento de mi mano? ¿Por qué en la sombra el súbito reflejo? Eres el otro yo de que habla el…
A Elisa
En buen hora llegaste, compañera, la desdeñosa irónica sonrisa que tan amarga para el alma era cesa ya de afligir a la poetisa; rompimos el concierto muy aprisa sin aguardar com…
Glosa A Un Epitafio (carta Al Padre)
Samuel Butler, Pescador de muertos. Solos tú y yo, e irremediablemente unidos por la muerte: torturados aún por fantasmas que dejamos con torpeza arañarnos el cuerpo y lucha…
Jonathan Edwards (1703-1785)
Lejos de la ciudad, lejos del foro clamoroso y del tiempo, que es mudanza, Edwards, eterno ya, sueña y avanza a la sombra de árboles de oro. Hoy es mañana y es ayer. No hay una…
No Sólo El Fuego
Ay sí, recuerdo, ay tus ojos cerrados como llenos por dentro de luz negra, todo tu cuerpo como una mano abierta, como un racimo blanco de la luna, y el éxtasis, cuando nos mata…