Citas en este tema
Emociones y Sentimientos
Felisberto Hernández
Pensé que me habia quedado indebidamente con la angustia de su voz en la memoria, para llevarla después a mi soledad y acariciarla.
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Felisberto Hernández
Pensé que me habia quedado indebidamente con la angustia de su voz en la memoria, para llevarla después a mi soledad y acariciarla.
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Jacques Bossuet
La alegría es la pasión por la que el alma goza del bien presente y descansa en él.
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Jacques Bossuet
La tristeza es la pasión por la que el alma, atormentada por el mal presente, se aleja de él lo más que puede y se aflige.
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François de La Rochefoucauld
Los apellidos famosos, en lugar de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos.
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Madre Teresa de Calcutá
Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, debemos no dejar de ponerle aceite.
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Henny Youngman
Vivo en un barrio de la ciudad tan apartado que el cartero me manda las cartas dirigidas a mí.
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François de La Rochefoucauld
Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena.
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Lin Yutang
Un día, un ladrón desvalijó una casa. El dueño recogió los pocos objetos que le habían quedado, persiguió al ladrón e intentó entrar en su casa. Al ladrón, estupefacto, dio esta explicación: «¿No hemos intercambiado nuestras casas?».
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Lin Yutang
«¿Has estudiado gramática alguna vez?», preguntó un sabio a un barquero. «No», respondió este. «¡Entonces has perdido la mitad de tu vida!», dijo el sabio. Más tarde, el viento empujó la barca a un remolino. «¿Sabes nadar?», gritó entonces el barquero al gramático. «No. La natación no es cosa mía», respondió el otro. «Entonces, ¡toda tu vida se ha perdido!», replicó el barquero. Y la barca se hundió.
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Lin Yutang
Un día, un hombre llamó a la puerta y dijo al dueño de la casa que apareció detrás de la ventana: «¡Baja, debo comunicarte algo muy importante!». El dueño de la casa bajó y el otro le pidió limosna. Entonces hizo subir al pobre, pero lo despidió enseguida, sin darle nada. El mendigo, decepcionado e irritado, le preguntó por qué razón le había hecho subir. El dueño de la casa le respondió: «¿Y tú, por qué me has hecho bajar?».
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