Citas en este tema
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Adam Smith
¿Qué mayor felicidad hay que la de ser amado y saber que lo merecemos? ¿Qué mayor desgracia que la de ser odiado y saber que lo merecemos?
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Adam Smith
¿Qué mayor felicidad hay que la de ser amado y saber que lo merecemos? ¿Qué mayor desgracia que la de ser odiado y saber que lo merecemos?
19
William Shakespeare
Nuestras dudas son traidoras que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar si no temiéramos buscarlo
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William Shakespeare
Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras
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Arthur Schopenhauer
De los males de la vida nos consolamos con la muerte. De la muerte, con los males de la vida
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Arthur Schopenhauer
Cuando un amante trata de crueldad la esquivez de su amada o el gusto de ella en hacerle sufrir, esto no es verdaderamente una hipérbole
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Arthur Schopenhauer
Las relaciones cotidianas son tales, que con la mayor parte de nuestros buenos conocidos no volveríamos a intercambiar una sola palabra si oyésemos lo que dicen de nosotros en nuestra ausencia
19
Arthur Schnitzler
En las relaciones amorosas hay dos fases que se suceden casi sin solución de continuidad: una, en la que después de las discusiones es mejor reconciliarse de inmediato, ya que al fin y al cabo el reencuentro no puede aplazarse demasiado. Y otra, en la que conviene aprovechar la primera discusión que se tercie como pretexto para la ruptura, ya que esta es inevitable
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Friedrich Schiller
El más rico presente del cielo es la decisión, en el instante crítico en el que el alma oprimida expresa lo que siente de una manera insólita
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Fernando De Rojas
Cuando el corazón está embargado de pasión, están cerrados los oídos al consejo, y en tal tiempo las palabras sensatas, en lugar de amansar, acrecientan la saña
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Jean-Jacques Rousseau
Mi mayor desgracia ha sido siempre no ser capaz de resistirme a los halagos
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Alexander Pope
En el vasto océano de la vida de diversas formas navegamos, la razón es la carta, pero la pasión son los vientos
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Francesco Petrarca
No soy tan fuerte que la luz resista de esta mujer, y no en los tenebrosos lugares me protejo, ni en la tarde: mas, con ojos enfermos y llorosos, mirarla es mi destino y mi conquista; y sé muy bien que voy tras lo que me arde
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