Vida y Existencia
Arthur Schopenhauer
El mundo como cosa en sí es una enorme voluntad que no sabe lo que quiere, pues sabe sin más que quiere, en tanto que es voluntad y no otra cosa.
Arthur Schopenhauer
El mundo como cosa en sí es una enorme voluntad que no sabe lo que quiere, pues sabe sin más que quiere, en tanto que es voluntad y no otra cosa.
Arthur Schopenhauer
La vida es un juego en el que el cuerpo, en tanto que muere y ha de ser deshabitado, es la apuesta. Depende de nosotros si arriesgamos por ella, es decir, si queremos costear las alegrías y los sufrimientos de la vida, o abandonar la apuesta y tan sólo esperar a que nos despidan de la mesa de juego 23 .
Arthur Schopenhauer
La vida es un juego en el que el cuerpo, en tanto que muere y ha de ser deshabitado, es la apuesta. Depende de nosotros si arriesgamos por ella, es decir, si queremos costear las alegrías y los sufrimientos de la vida, o abandonar la apuesta y tan sólo esperar a que nos despidan de la mesa de juego 23 .
Arthur Schopenhauer
La vida es un juego en el que el cuerpo, en tanto que muere y ha de ser deshabitado, es la apuesta. Depende de nosotros si arriesgamos por ella, es decir, si queremos costear las alegrías y los sufrimientos de la vida, o abandonar la apuesta y tan sólo esperar a que nos despidan de la mesa de juego 23 .
Arthur Schopenhauer
El cuerpo del hombre y de los animales no es más que su voluntad hecha fenómeno, su voluntad puesta como objeto en el espacio. Su vida es el desarrollo de esa voluntad en el tiempo, su autoconocimiento, la exposición histórica de su sí mismo, variaciones sobre el eterno tema, que es el carácter inteligible, el espejo en el que el sujeto (es decir, su voluntad) se ve y se asusta de sí mismo 22 .
Arthur Schopenhauer
El cuerpo del hombre y de los animales no es más que su voluntad hecha fenómeno, su voluntad puesta como objeto en el espacio. Su vida es el desarrollo de esa voluntad en el tiempo, su autoconocimiento, la exposición histórica de su sí mismo, variaciones sobre el eterno tema, que es el carácter inteligible, el espejo en el que el sujeto (es decir, su voluntad) se ve y se asusta de sí mismo 22 .
Arthur Schopenhauer
El estado al que nos hace pasar la muerte se nos presenta sin más como una nada absoluta. Aunque esto expresa únicamente que la muerte es algo que nuestro intelecto (ese instrumento surgido para servir solamente a la voluntad) es del todo incapaz de pensar 21 .
Arthur Schopenhauer
El estado al que nos hace pasar la muerte se nos presenta sin más como una nada absoluta. Aunque esto expresa únicamente que la muerte es algo que nuestro intelecto (ese instrumento surgido para servir solamente a la voluntad) es del todo incapaz de pensar 21 .
Arthur Schopenhauer
A lo largo de la vida la voluntad comunica su carácter infatigable al corazón, ese primer motor del organismo, que se convierte así en símbolo y sinónimo suyo.
Arthur Schopenhauer
A lo largo de la vida la voluntad comunica su carácter infatigable al corazón, ese primer motor del organismo, que se convierte así en símbolo y sinónimo suyo.
Arthur Schopenhauer
Toda nuestra vida es una continua lucha contra obstáculos que al final obtienen el triunfo.
Arthur Schopenhauer
Toda nuestra vida es una continua lucha contra obstáculos que al final obtienen el triunfo.
Arthur Schopenhauer
¿Quién echa aún de menos la justicia retributiva? Lo que más teme el malvado lo tiene garantizado: la muerte. También el mejor tiene tal certeza, pero él no la teme, pues no quiere la vida. Ser el más malvado no es más que querer vivir la vida al máximo 17 .
Arthur Schopenhauer
¿Quién echa aún de menos la justicia retributiva? Lo que más teme el malvado lo tiene garantizado: la muerte. También el mejor tiene tal certeza, pero él no la teme, pues no quiere la vida. Ser el más malvado no es más que querer vivir la vida al máximo 17 .
Arthur Schopenhauer
La pérdida del intelecto que con la muerte sufre la voluntad (que es el núcleo del fenómeno que aquí sucumbe y que, como cosa en sí, es indestructible) es justamente el Leteo 15 de la voluntad individual, sin el cual ella se acordaría de los numerosos fenómenos de los cuales ya ha sido núcleo. Cuando uno muere debería desechar su individualidad como ropa vieja, y alegrarse de la ropa nueva y lustrosa que entonces obtendrá a cambio, tras la enseñanza recibida 16 .
Arthur Schopenhauer
La pérdida del intelecto que con la muerte sufre la voluntad (que es el núcleo del fenómeno que aquí sucumbe y que, como cosa en sí, es indestructible) es justamente el Leteo 15 de la voluntad individual, sin el cual ella se acordaría de los numerosos fenómenos de los cuales ya ha sido núcleo. Cuando uno muere debería desechar su individualidad como ropa vieja, y alegrarse de la ropa nueva y lustrosa que entonces obtendrá a cambio, tras la enseñanza recibida 16 .
Arthur Schopenhauer
¿De qué manera podría soportar la voluntad de vivir esta vacía, hueca y dolorosa existencia por un tiempo sin fin si la muerte y su hermano, el nacimiento, no renovaran el intelecto para cada voluntad individual, siendo así el Leteo que le arrebata a lo insoportable al menos la monotonía, en tanto que hace aparecer como algo nuevo lo que siempre se reitera millones de veces? [Apuntes Senilia, empleado en PP, II, § 140]
Arthur Schopenhauer
¿De qué manera podría soportar la voluntad de vivir esta vacía, hueca y dolorosa existencia por un tiempo sin fin si la muerte y su hermano, el nacimiento, no renovaran el intelecto para cada voluntad individual, siendo así el Leteo que le arrebata a lo insoportable al menos la monotonía, en tanto que hace aparecer como algo nuevo lo que siempre se reitera millones de veces? [Apuntes Senilia, empleado en PP, II, § 140]
Arthur Schopenhauer
¿De qué manera podría soportar la voluntad de vivir esta vacía, hueca y dolorosa existencia por un tiempo sin fin si la muerte y su hermano, el nacimiento, no renovaran el intelecto para cada voluntad individual, siendo así el Leteo que le arrebata a lo insoportable al menos la monotonía, en tanto que hace aparecer como algo nuevo lo que siempre se reitera millones de veces? [Apuntes Senilia, empleado en PP, II, § 140]
Arthur Schopenhauer
Mi vida en el mundo real es un elixir agridulce, consistente, como mi existencia en general, en una continua adquisición de conocimiento, en una obtención de comprensión que se refiere a ese mundo real y a mi relación con él. El contenido de ese conocimiento resulta triste y sofocante, pero la forma del conocimiento en general, aquella obtención de comprensión e inmersión en la verdad, es agradable y, curiosamente, mezcla su dulzura con la amargura.
Arthur Schopenhauer
Lo que nos hace casi inevitablemente personas ridículas es la seriedad con la que tratamos todo momento presente, cada uno de los cuales lleva consigo y en sí mismo una ilusión necesaria. Sólo unos pocos y egregios espíritus han podido pasar por encima de ello, para convertirse en quienes ríen.
Arthur Schopenhauer
Sólo el curso vital de cada individuo tiene unidad, conexión y un auténtico significado: hay que retener esta idea como una enseñanza cuyo sentido es moral. [...] En cada microcosmos se halla todo el macrocosmos y éste no contiene nada más que aquél. [...] Lo que narra la historia es, de hecho y solamente, el largo, arduo e intrincado sueño de la humanidad.
Arthur Schopenhauer
Sólo el curso vital de cada individuo tiene unidad, conexión y un auténtico significado: hay que retener esta idea como una enseñanza cuyo sentido es moral. [...] En cada microcosmos se halla todo el macrocosmos y éste no contiene nada más que aquél. [...] Lo que narra la historia es, de hecho y solamente, el largo, arduo e intrincado sueño de la humanidad.