Citas en este tema
Destino y Superación
François de La Rochefoucauld
Aunque los hombres se jacten de sus grandes acciones, muchas veces no son el resultado de un gran designio, sino puro efecto del azar
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Friedrich Schiller
No existe la casualidad. Lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas
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Blaise Pascal
Todos los hombres juntos no podrían impedirle a la Tierra girar. Además, tampoco dejarían de girar junto a ella
17
Niccolò Machiavelli
De la fortuna depende la mitad de nuestras acciones, pero nos deja dirigir la otra mitad o algo menos
21
François de La Rochefoucauld
Las personas afortunadas se corrigen poco. Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta
15
Ramón de Campoamor y Campoosorio
Si entre no haber sido y ser hubiera el hombre podido elegir, claro es que hubiera escogido el no escoger
18
Voltaire
La mitad de la vida es suerte. La otra mitad debe ser disciplina, porque sin ésta no sabremos administrar la buena suerte
22
Júlio Verne
La civilización nunca retrocede: la ley de necesidad siempre fuerza a ir hacia adelante
19
Swami Vivekananda
La voluntad no es libre. Es un fenómeno vinculado por la causa y el efecto. Pero hay algo detrás de la voluntad que es libre
19
Swami Vivekananda
Cada uno es responsable de lo que le sucede, y tiene el poder de decidir lo que quiere ser. Lo que eres hoy es el resultado de tus decisiones y elecciones en el pasado. Lo que seas mañana será consecuencia de tus actos de hoy
15
Stendhal
Una resolución enérgica cambia en el momento la más extrema desgracia en un estado soportable
22
William Shakespeare
Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés
36
William Shakespeare
Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa no está en las estrellas, sino en nuestros vicios
15
Arthur Schopenhauer
No es la dificultad la que impide atreverse. Pues, de no atreverse viene toda la dificultad
13
Arthur Schopenhauer
En la vida ocurre lo que en el ajedrez. Trazamos un plan. Pero, ese plan está condicionado por lo que quiera hacer, en el ajedrez, el adversario, y en la vida, el destino. Las modificaciones que el plan sufre con ello son casi siempre tan grandes, que en su ejecución apenas resultan ya reconocibles algunos de sus rasgos básicos
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