Poemas en este tema
Emociones y Sentimientos
Gutierre de Cetina
El Triste Recordar Del Bien Pasado
El triste recordar del bien pasado
me representa el alma a mi despecho,
y el pensar que pasó me tiene hecho
de esperar que será, desesperado.
Ando de un no sé qué mal aquejado,
que me paresce que me roe el pecho;
pienso que es desear, pero sospecho
que no da el desear tanto cuidado.
Pues, si no es desear, ¿qué es lo que siento?
Yo sé que no es temor, tampoco es celo,
que no me da vuestro valor licencia.
¿Si es fuerza de amoroso pensamiento?
No, que el pensar consigo trae consuelo.
Mas, ¡ay!, que ya sé que es: no es sino abstencia.
me representa el alma a mi despecho,
y el pensar que pasó me tiene hecho
de esperar que será, desesperado.
Ando de un no sé qué mal aquejado,
que me paresce que me roe el pecho;
pienso que es desear, pero sospecho
que no da el desear tanto cuidado.
Pues, si no es desear, ¿qué es lo que siento?
Yo sé que no es temor, tampoco es celo,
que no me da vuestro valor licencia.
¿Si es fuerza de amoroso pensamiento?
No, que el pensar consigo trae consuelo.
Mas, ¡ay!, que ya sé que es: no es sino abstencia.
374
Gutierre de Cetina
Cuál Fiera Tempestad, Cuál Accidente
¿Cuál fiera tempestad, cuál accidente
mi tan sereno mar ha vuelto airado?
¿Qué es del fuego, señora, en que abrasado
fue vuestro corazón tan dulcemente?
Si en el perpetuo olvido amor consiente
que así se haya deshecho y apagado,
¿qué fue, si no fue amor, mi bien pasado?
Y si fue amor, ¿qué es de él, dó
está presente?
Ya que justa ocasión de mí os partiese,
¿cómo puede hora ser que en solo un hora
tanto amor, si era amor, de vos se fuese?
Sombra de amores fue, no amor, señora:
mostrásteme la luz por que sintiese
mayor obscuridad sin ella agora.
mi tan sereno mar ha vuelto airado?
¿Qué es del fuego, señora, en que abrasado
fue vuestro corazón tan dulcemente?
Si en el perpetuo olvido amor consiente
que así se haya deshecho y apagado,
¿qué fue, si no fue amor, mi bien pasado?
Y si fue amor, ¿qué es de él, dó
está presente?
Ya que justa ocasión de mí os partiese,
¿cómo puede hora ser que en solo un hora
tanto amor, si era amor, de vos se fuese?
Sombra de amores fue, no amor, señora:
mostrásteme la luz por que sintiese
mayor obscuridad sin ella agora.
404
Gutierre de Cetina
Cuál Fiera Tempestad, Cuál Accidente
¿Cuál fiera tempestad, cuál accidente
mi tan sereno mar ha vuelto airado?
¿Qué es del fuego, señora, en que abrasado
fue vuestro corazón tan dulcemente?
Si en el perpetuo olvido amor consiente
que así se haya deshecho y apagado,
¿qué fue, si no fue amor, mi bien pasado?
Y si fue amor, ¿qué es de él, dó
está presente?
Ya que justa ocasión de mí os partiese,
¿cómo puede hora ser que en solo un hora
tanto amor, si era amor, de vos se fuese?
Sombra de amores fue, no amor, señora:
mostrásteme la luz por que sintiese
mayor obscuridad sin ella agora.
mi tan sereno mar ha vuelto airado?
¿Qué es del fuego, señora, en que abrasado
fue vuestro corazón tan dulcemente?
Si en el perpetuo olvido amor consiente
que así se haya deshecho y apagado,
¿qué fue, si no fue amor, mi bien pasado?
Y si fue amor, ¿qué es de él, dó
está presente?
Ya que justa ocasión de mí os partiese,
¿cómo puede hora ser que en solo un hora
tanto amor, si era amor, de vos se fuese?
Sombra de amores fue, no amor, señora:
mostrásteme la luz por que sintiese
mayor obscuridad sin ella agora.
404
Gutierre de Cetina
Ay, Vivo Fuego, Ay, Fiero Pensamiento
¡Ay, vivo fuego, ay, fiero pensamiento,
ay, rabioso dolor, pasos cansados,
ay, recelos de Amor desesperados,
ay, triste, congojoso sentimiento!
¡Ay, alto desear sin fundamento,
ay, vana empresa llena de cuidados,
ay, ríos, fuentes, selvas, bosques, prados,
ay, esquiva ocasión de mi tormento!
¡Ay, verdes murtas, árboles hermosos,
ay, lugar que ya fue ledo y jocundo,
do gastaba mi tiempo en dulce canto!
Espíritus alegres y amorosos,
si alguno vive acá en el bajo mundo,
muévaos hora a piedad mi triste llanto.
ay, rabioso dolor, pasos cansados,
ay, recelos de Amor desesperados,
ay, triste, congojoso sentimiento!
¡Ay, alto desear sin fundamento,
ay, vana empresa llena de cuidados,
ay, ríos, fuentes, selvas, bosques, prados,
ay, esquiva ocasión de mi tormento!
¡Ay, verdes murtas, árboles hermosos,
ay, lugar que ya fue ledo y jocundo,
do gastaba mi tiempo en dulce canto!
Espíritus alegres y amorosos,
si alguno vive acá en el bajo mundo,
muévaos hora a piedad mi triste llanto.
358
Gutierre de Cetina
Si Contra Amor, Señora, Andáis Armada
Si contra Amor, señora, andáis armada
de aquel frío saber que Amor contiende,
si os guía la razón, si ella os defiende,
no es gran caso no estar enamorada.
De poco amor, Amor se desagrada;
no puede Amor crecer do el seso entiende;
si el juicio gobierna, Amor se ofende;
do no hay pasión, Amor no puede nada.
Pero si permitiese el hado mío,
cosa que podría ser, que Amor hallase
entrada en ese pecho de diamante,
a pagar de mi alma aquel desvío
en blando consentir se transformase,
¿qué freno hay que tener pueda un amante?
de aquel frío saber que Amor contiende,
si os guía la razón, si ella os defiende,
no es gran caso no estar enamorada.
De poco amor, Amor se desagrada;
no puede Amor crecer do el seso entiende;
si el juicio gobierna, Amor se ofende;
do no hay pasión, Amor no puede nada.
Pero si permitiese el hado mío,
cosa que podría ser, que Amor hallase
entrada en ese pecho de diamante,
a pagar de mi alma aquel desvío
en blando consentir se transformase,
¿qué freno hay que tener pueda un amante?
349
Gutierre de Cetina
Dulce Enemiga Mía, Hermosa Fiera
Dulce enemiga mía, hermosa fiera,
si las obras de Amor mirar queremos,
iguales con el sol las hallaremos
una regla guardar y una manera.
Cerca la tierra el sol dentro y de fuera,
y la cera derrite como vemos.
¿De dónde vienen, pues, tales extremos?
¿Los rayos no son todos de una esfera?
Amor os hiela a vos y a mí me enciende,
en mí acrecienta ardor y en vos desvío,
yo soy un fuego ya, vos toda un hielo.
¿Pues cómo puede ser? ¿Hay quién lo
entiende?
Si procede de Amor el ardor mío,
¿el hielo vuestro es permisión del cielo?
si las obras de Amor mirar queremos,
iguales con el sol las hallaremos
una regla guardar y una manera.
Cerca la tierra el sol dentro y de fuera,
y la cera derrite como vemos.
¿De dónde vienen, pues, tales extremos?
¿Los rayos no son todos de una esfera?
Amor os hiela a vos y a mí me enciende,
en mí acrecienta ardor y en vos desvío,
yo soy un fuego ya, vos toda un hielo.
¿Pues cómo puede ser? ¿Hay quién lo
entiende?
Si procede de Amor el ardor mío,
¿el hielo vuestro es permisión del cielo?
391
Gutierre de Cetina
Dama, Tan Claro En Vos Amor Me Muestra
Dama, tan claro en vos Amor me muestra
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.
La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.
El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.
A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.
La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.
El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.
A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
350
Gutierre de Cetina
Dama, Tan Claro En Vos Amor Me Muestra
Dama, tan claro en vos Amor me muestra
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.
La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.
El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.
A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.
La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.
El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.
A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
350
Gutierre de Cetina
Como El Calor De La Celeste Esfera
Como el calor de la celeste esfera
calienta y vivifica y da consuelo
cuanto hay elemental acá en el suelo,
árbol, planta, animal, flor, hierba o fiera,
así, señora, Amor de esta manera
los pechos arde de amoroso celo,
sino ése vuestro que por ser de hielo,
de mal tan general se queda fuera.
Pero si el sol al mayor hielo ofende,
lo consume y deshace, como vemos,
el vuestro ante mi ardor, ¿quién lo defiende?
Y si ambos de su ardor nos defendemos,
¿cómo se hiela en vos y en mí se enciende?
¿Caben en un sujeto dos extremos?
calienta y vivifica y da consuelo
cuanto hay elemental acá en el suelo,
árbol, planta, animal, flor, hierba o fiera,
así, señora, Amor de esta manera
los pechos arde de amoroso celo,
sino ése vuestro que por ser de hielo,
de mal tan general se queda fuera.
Pero si el sol al mayor hielo ofende,
lo consume y deshace, como vemos,
el vuestro ante mi ardor, ¿quién lo defiende?
Y si ambos de su ardor nos defendemos,
¿cómo se hiela en vos y en mí se enciende?
¿Caben en un sujeto dos extremos?
404
Gutierre de Cetina
Mientra Con Gran Terror Por Cada Parte
Mientra con gran terror por cada parte
de Roma ardían las moradas bellas,
mientra que con el humo a las estrellas
subía el clamor del gran pueblo de Marte,
alegre está Nerón, subido en parte
do viendo el fuego, oía las querellas,
mirando entre las llamas cuáles de ellas
eran mayores, do su furia harte.
Así del alma mía la que gobierna
mi vida, mira el fuego, escucha el llanto
y tiene el mayor mal por mayor juego;
y, a guisa de Nerón, se alegra tanto
cuanto más viendo en mí durar el fuego
piensa hacer su crueldad eterna.
de Roma ardían las moradas bellas,
mientra que con el humo a las estrellas
subía el clamor del gran pueblo de Marte,
alegre está Nerón, subido en parte
do viendo el fuego, oía las querellas,
mirando entre las llamas cuáles de ellas
eran mayores, do su furia harte.
Así del alma mía la que gobierna
mi vida, mira el fuego, escucha el llanto
y tiene el mayor mal por mayor juego;
y, a guisa de Nerón, se alegra tanto
cuanto más viendo en mí durar el fuego
piensa hacer su crueldad eterna.
277
Gutierre de Cetina
Luz De Estos Ojos Tristes Que Solía
Luz de estos ojos tristes que solía
alegrarlos mirando alegremente,
vida por quien la mía ahora siente
harto más que el morir vuestra porfía,
¿por cual razón, ¡ay, bien del alma mía!
turbado por un súbito accidente
luego a mi verdad no se consiente?
¿Cual injusta ocasión de mí os desvía?
Si mi vivir, señora, os desagrada,
si dura mucho ya una buena suerte,
si privarme queréis del bien pasado,
no os me enojéis, no os me mostréis airada:
que como me quitasteis de la muerte,
me la podéis volver de vuestro grado.
alegrarlos mirando alegremente,
vida por quien la mía ahora siente
harto más que el morir vuestra porfía,
¿por cual razón, ¡ay, bien del alma mía!
turbado por un súbito accidente
luego a mi verdad no se consiente?
¿Cual injusta ocasión de mí os desvía?
Si mi vivir, señora, os desagrada,
si dura mucho ya una buena suerte,
si privarme queréis del bien pasado,
no os me enojéis, no os me mostréis airada:
que como me quitasteis de la muerte,
me la podéis volver de vuestro grado.
380
Gutierre de Cetina
Mil Veces Mientra En Vos Estoy Pensando
Mil veces mientra en vos estoy pensando,
a tanta perfección buscando falta,
no hallo parte que no sea tan alta
que el seso desfallece imaginando.
Pero mientras así estoy considerando
el sentido se queja y sobresalta,
y prueba que piedad, señora, os falta,
pues tratáis mal quien por vos muere amando.
Bien sé que no tenéis de esto disculpa,
mas quiéroosla yo dar por encubriros
la falta que yo mismo os he hallado.
Quejaos de mí, ponedme alguna culpa
que os disculpe de haberme maltratado:
yo diré que es verdad por más serviros.
a tanta perfección buscando falta,
no hallo parte que no sea tan alta
que el seso desfallece imaginando.
Pero mientras así estoy considerando
el sentido se queja y sobresalta,
y prueba que piedad, señora, os falta,
pues tratáis mal quien por vos muere amando.
Bien sé que no tenéis de esto disculpa,
mas quiéroosla yo dar por encubriros
la falta que yo mismo os he hallado.
Quejaos de mí, ponedme alguna culpa
que os disculpe de haberme maltratado:
yo diré que es verdad por más serviros.
310
Gutierre de Cetina
Si De Roma El Ardor, Si El De Sagunto
Si de Roma el ardor, si el de Sagunto,
de Troya, de Numancia y de Cartago,
si de Jerusalén el fiero estrago,
Belgrado, Rodas y Bizancio junto;
si puede a piedad moveros punto
cuanto ha habido de mal del Indo al Tago,
¿por qué del fuego que llorando apago
ni dolor, ni piedad en vos barrunto?
Pasó la pena de éstos, y en un hora
acabaron la vida y el tormento,
puestos del enemigo a sangre y fuego.
Vos dais pena inmortal al que os adora,
y así vuestra crueldad no llega a cuento
romano, turco, bárbaro ni griego.
de Troya, de Numancia y de Cartago,
si de Jerusalén el fiero estrago,
Belgrado, Rodas y Bizancio junto;
si puede a piedad moveros punto
cuanto ha habido de mal del Indo al Tago,
¿por qué del fuego que llorando apago
ni dolor, ni piedad en vos barrunto?
Pasó la pena de éstos, y en un hora
acabaron la vida y el tormento,
puestos del enemigo a sangre y fuego.
Vos dais pena inmortal al que os adora,
y así vuestra crueldad no llega a cuento
romano, turco, bárbaro ni griego.
387
Gutierre de Cetina
Ojos, ¿ojos Sois Vos? No Sois Vos Ojos
Ojos, ¿ojos sois vos? No sois vos ojos,
antes ira del cielo extraña y fiera.
Mas, ojos, si lo sois, ¿de qué manera
roban vuestra beldad vuestros enojos?
Ojos, ¿ojos sois vos? Tristes enojos;
que no sois ojos ya, sois fin postrera.
Mas, ojos, si lo sois, antes que muera
mostradme os agradáis de mis despojos.
Ojos, no os pido yo que el ceño airado
lo levantéis de mi, más limitada
hace mi petición mi mala suerte.
Mas, ojos, pues tan claro habéis mostrado
que mi vivir os cansa y desagrada,
mostrad hora agradaros de mi muerte.
antes ira del cielo extraña y fiera.
Mas, ojos, si lo sois, ¿de qué manera
roban vuestra beldad vuestros enojos?
Ojos, ¿ojos sois vos? Tristes enojos;
que no sois ojos ya, sois fin postrera.
Mas, ojos, si lo sois, antes que muera
mostradme os agradáis de mis despojos.
Ojos, no os pido yo que el ceño airado
lo levantéis de mi, más limitada
hace mi petición mi mala suerte.
Mas, ojos, pues tan claro habéis mostrado
que mi vivir os cansa y desagrada,
mostrad hora agradaros de mi muerte.
318
Gutierre de Cetina
Como Se Turba El Sol Y Se Escuresce
Como se turba el sol y se escuresce
si nube se interpone o turbio el cielo,
dejando oscuro y triste acá en el suelo
todo cuanto con él claro paresce;
y como estando así nos aparesce
fuera de aquella nube y de aquel velo,
y llevando lo obscuro el aire a vuelo,
la claridad del sol más resplandece;
tales me son a mí vuestros enojos,
que mirándoos airada o descontenta
se torna obscura noche el claro día;
mas, en viendo la luz de vuestros ojos,
alegre luego el alma os me presenta,
mil veces más hermosa que solía.
si nube se interpone o turbio el cielo,
dejando oscuro y triste acá en el suelo
todo cuanto con él claro paresce;
y como estando así nos aparesce
fuera de aquella nube y de aquel velo,
y llevando lo obscuro el aire a vuelo,
la claridad del sol más resplandece;
tales me son a mí vuestros enojos,
que mirándoos airada o descontenta
se torna obscura noche el claro día;
mas, en viendo la luz de vuestros ojos,
alegre luego el alma os me presenta,
mil veces más hermosa que solía.
394
Gutierre de Cetina
Como La Simplecilla Mariposa
Como la simplecilla mariposa
a torno de la luz de una candela
de pura enamorada se desvela,
ni se sabe partir, ni llegar osa;
vase, vuelve, anda, torna y no reposa,
y de amor y temor junto arde y hiela,
tanto que al fin las alas con que vuela
se abrasan con la vida trabajosa.
Así, mísero yo, de enamorado,
a torno de la luz de vuestros ojos
vengo, voy, torno y vuelvo y no me alejo;
mas es tan diferente mi cuidado
que en medio del dolor de mis enojos
ni me acaba el ardor, ni de arder dejo.
a torno de la luz de una candela
de pura enamorada se desvela,
ni se sabe partir, ni llegar osa;
vase, vuelve, anda, torna y no reposa,
y de amor y temor junto arde y hiela,
tanto que al fin las alas con que vuela
se abrasan con la vida trabajosa.
Así, mísero yo, de enamorado,
a torno de la luz de vuestros ojos
vengo, voy, torno y vuelvo y no me alejo;
mas es tan diferente mi cuidado
que en medio del dolor de mis enojos
ni me acaba el ardor, ni de arder dejo.
447
Gutierre de Cetina
Cubrir Los Bellos Ojos
Cubrir los bellos ojos
con la mano que ya me tiene muerto,
cautela fue por cierto;
que ansí doblar pensastes mis enojos.
Pero de tal cautela
harto mayor ha sido el bien que el daño,
que el resplandor extraño
del sol se puede ver mientras se cela.
Así que aunque pensastes
cubrir vuestra beldad, única, inmensa,
yo os perdono la ofensa,
pues, cubiertos, mejor verlos dejastes.
con la mano que ya me tiene muerto,
cautela fue por cierto;
que ansí doblar pensastes mis enojos.
Pero de tal cautela
harto mayor ha sido el bien que el daño,
que el resplandor extraño
del sol se puede ver mientras se cela.
Así que aunque pensastes
cubrir vuestra beldad, única, inmensa,
yo os perdono la ofensa,
pues, cubiertos, mejor verlos dejastes.
619
Gutierre de Cetina
De Sola La Ocasión Ledo Y Gozoso
De sola la ocasión ledo y gozoso,
dijo Vandalio a Amor: «Por un halago
corre en cama dorada el rico Tago,
Pactolo sea de perlas abundoso;
»desee con su virtud quedar famoso
el que el sacro laurel quiere por pago,
vaya arando la mar, cual hizo Lago,
aquél que de riquezas es cuidoso;
»gobierne el reino aquel que lo procura,
sea el mundo de aquél que lo conquista,
y cada cual se goce con su estado.
»Yo no pido ni quiero más ventura
salvo que pueda de una dulce vista
solamente mirar y ser mirado».
dijo Vandalio a Amor: «Por un halago
corre en cama dorada el rico Tago,
Pactolo sea de perlas abundoso;
»desee con su virtud quedar famoso
el que el sacro laurel quiere por pago,
vaya arando la mar, cual hizo Lago,
aquél que de riquezas es cuidoso;
»gobierne el reino aquel que lo procura,
sea el mundo de aquél que lo conquista,
y cada cual se goce con su estado.
»Yo no pido ni quiero más ventura
salvo que pueda de una dulce vista
solamente mirar y ser mirado».
367
Gutierre de Cetina
Ojos Claros, Serenos,
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
532
Gutierre de Cetina
No Por El Cielo Ver Correr Estrellas
No por el cielo ver correr estrellas,
ni por tranquilo mar navíos cargados,
ni en plaza tornear hombres armados,
ni a caza en bosque ver ninfas muy bellas;
ni en gran obscuridad volar estrellas,
ni llenos por abril de flor los prados,
ni galanes en sala aderezados,
ni en cabello bailar tiernas doncellas;
no el sol en el nacer de un claro día,
ni árboles de flor y fruta llenos,
ni fuego sobre nieve helada y fría;
ni todo cuanto hay más ni cuanto hay menos
de hermoso en el mundo, igualaría
vuestro dulce mirar, ojos serenos.
ni por tranquilo mar navíos cargados,
ni en plaza tornear hombres armados,
ni a caza en bosque ver ninfas muy bellas;
ni en gran obscuridad volar estrellas,
ni llenos por abril de flor los prados,
ni galanes en sala aderezados,
ni en cabello bailar tiernas doncellas;
no el sol en el nacer de un claro día,
ni árboles de flor y fruta llenos,
ni fuego sobre nieve helada y fría;
ni todo cuanto hay más ni cuanto hay menos
de hermoso en el mundo, igualaría
vuestro dulce mirar, ojos serenos.
353
Gutierre de Cetina
Si De Una Piedra Fría Enamorado
Si de una piedra fría enamorado,
pudo Pigmalión mover el cielo,
si pudo a tanto ardor poner consuelo
falso espíritu en ella transformado,
siendo retrato vos tan bien sacado
de la mayor beldad que hay en el suelo,
y siendo ante mi ardor el suyo un hielo,
¿por qué no me ha el Amor a mí engañado?
¡Ay de mí! ¿Para qué? ¿Qué es lo que pido?
¿Si espíritu tuviese esa pintura,
podría mejorarse mi partido?
No, porque en caso tal ¿quién me asegura,
si os hubiese en las mañas parecido
tanto como os parece en la hermosura?
pudo Pigmalión mover el cielo,
si pudo a tanto ardor poner consuelo
falso espíritu en ella transformado,
siendo retrato vos tan bien sacado
de la mayor beldad que hay en el suelo,
y siendo ante mi ardor el suyo un hielo,
¿por qué no me ha el Amor a mí engañado?
¡Ay de mí! ¿Para qué? ¿Qué es lo que pido?
¿Si espíritu tuviese esa pintura,
podría mejorarse mi partido?
No, porque en caso tal ¿quién me asegura,
si os hubiese en las mañas parecido
tanto como os parece en la hermosura?
378
Gutierre de Cetina
Ojos, Rayos Del Sol, Luces Del Cielo
Ojos, rayos del sol, luces del cielo,
que con un volver manso y piadoso,
en el trance más fuerte y peligroso
me solías de dar mayor consuelo,
¿qué ceño tan cruel, que oscuro velo
es el que mostráis tan temeroso?
¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,
que apartaba de mí cualquier recelo?
¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos
que me suelen valer y asegurarme?
¿No me habéis dado vos mil desengaños?
Pues, ojos, ocasión de mi enojos,
¿por qué agora miráis para matarme?
¿Cabe en tanta beldad tales engaños?
que con un volver manso y piadoso,
en el trance más fuerte y peligroso
me solías de dar mayor consuelo,
¿qué ceño tan cruel, que oscuro velo
es el que mostráis tan temeroso?
¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,
que apartaba de mí cualquier recelo?
¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos
que me suelen valer y asegurarme?
¿No me habéis dado vos mil desengaños?
Pues, ojos, ocasión de mi enojos,
¿por qué agora miráis para matarme?
¿Cabe en tanta beldad tales engaños?
362
Gutierre de Cetina
Ojos, Rayos Del Sol, Luces Del Cielo
Ojos, rayos del sol, luces del cielo,
que con un volver manso y piadoso,
en el trance más fuerte y peligroso
me solías de dar mayor consuelo,
¿qué ceño tan cruel, que oscuro velo
es el que mostráis tan temeroso?
¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,
que apartaba de mí cualquier recelo?
¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos
que me suelen valer y asegurarme?
¿No me habéis dado vos mil desengaños?
Pues, ojos, ocasión de mi enojos,
¿por qué agora miráis para matarme?
¿Cabe en tanta beldad tales engaños?
que con un volver manso y piadoso,
en el trance más fuerte y peligroso
me solías de dar mayor consuelo,
¿qué ceño tan cruel, que oscuro velo
es el que mostráis tan temeroso?
¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,
que apartaba de mí cualquier recelo?
¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos
que me suelen valer y asegurarme?
¿No me habéis dado vos mil desengaños?
Pues, ojos, ocasión de mi enojos,
¿por qué agora miráis para matarme?
¿Cabe en tanta beldad tales engaños?
362
Gutierre de Cetina
Pincel Divino, Venturosa Mano,
Pincel divino, venturosa mano,
perfecta habilidad única y rara;
concepto altivo do la envidia avara
si te piensa enmendar, presume en vano.
Delicado matiz que el ser humano
nos muestra cual el cielo lo mostrara;
beldad cuya beldad se ve tan clara
que al ojo engaña el arte soberano.
Artífice ingenioso, ¿qué sentiste
cuando tan cuerdamente contemplabas
el subjeto que muestran tus colores?
Dime, si como yo la vi, la viste,
el pincel y la tabla en que pintabas,
y tú, ¿cómo no ardéis, cual yo, de amores?
perfecta habilidad única y rara;
concepto altivo do la envidia avara
si te piensa enmendar, presume en vano.
Delicado matiz que el ser humano
nos muestra cual el cielo lo mostrara;
beldad cuya beldad se ve tan clara
que al ojo engaña el arte soberano.
Artífice ingenioso, ¿qué sentiste
cuando tan cuerdamente contemplabas
el subjeto que muestran tus colores?
Dime, si como yo la vi, la viste,
el pincel y la tabla en que pintabas,
y tú, ¿cómo no ardéis, cual yo, de amores?
373