Poemas en este tema
Emociones y Sentimientos
Efraín Huerta
Estrella En Alto
En el taller del alma maduran los deseos,
crece, fresca y lozana, la ternura,
imitando tu sombra,
inventando tu ausencia
tan honda y sostenida.
Hoy te sueño,
amante:
estrella en alto, huella
de una violeta lenta.
Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante:
jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena
como tibia pureza inimitable.
Y del cielo a la tierra,
de aquella estrella en alto al dulce ruido de tu pecho,
bajan con inefable rapidez
y como espuma roja
apresurados besos,
recios besos,
crueles besos de hielo en mi memoria.
Un grito de agonía, una blasfemia
vuelve grises tus senos,
y mi sueño,
y esa noble fragancia de tu sexo.
¿Qué esperamos, hermana,
de esta reciente aurora
que nos fatiga tanto?
Mira la estrella,
es blanca, no es azul.
Mírala, y que tus ojos perduren como rosas perfectas.
crece, fresca y lozana, la ternura,
imitando tu sombra,
inventando tu ausencia
tan honda y sostenida.
Hoy te sueño,
amante:
estrella en alto, huella
de una violeta lenta.
Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante:
jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena
como tibia pureza inimitable.
Y del cielo a la tierra,
de aquella estrella en alto al dulce ruido de tu pecho,
bajan con inefable rapidez
y como espuma roja
apresurados besos,
recios besos,
crueles besos de hielo en mi memoria.
Un grito de agonía, una blasfemia
vuelve grises tus senos,
y mi sueño,
y esa noble fragancia de tu sexo.
¿Qué esperamos, hermana,
de esta reciente aurora
que nos fatiga tanto?
Mira la estrella,
es blanca, no es azul.
Mírala, y que tus ojos perduren como rosas perfectas.
727
Efraín Huerta
La Muchacha Ebria
Este lánguido caer en brazos de una desconocida,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que una muchacha grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche,
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo,
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.
Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche —y era una santa noche—
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.
Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.
¡Por la muchacha ebria, amigos míos!
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que una muchacha grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche,
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo,
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.
Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche —y era una santa noche—
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.
Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.
¡Por la muchacha ebria, amigos míos!
2.950
Enrique González Martínez
Vienes A Mí, Te Acercas Y Te Anuncias
Vienes a mí, te acercas y te anuncias
con tan leve rumor, que mi reposo
no turbas, y es un canto milagroso
cada una de las frases que pronuncias.
Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,
y hay al mirarnos atracción tan fuerte,
que lo olvidamos todo, vida y muerte,
suspensos en la luz de tus pupilas.
Y mi vida penetras y te siento
tan cerca de mi propio pensamiento
y hay en la posesión tan honda calma,
que interrogo al misterio en que me abismo
si somos dos reflejos de un ser mismo,
la doble encarnación de una sola alma.
con tan leve rumor, que mi reposo
no turbas, y es un canto milagroso
cada una de las frases que pronuncias.
Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,
y hay al mirarnos atracción tan fuerte,
que lo olvidamos todo, vida y muerte,
suspensos en la luz de tus pupilas.
Y mi vida penetras y te siento
tan cerca de mi propio pensamiento
y hay en la posesión tan honda calma,
que interrogo al misterio en que me abismo
si somos dos reflejos de un ser mismo,
la doble encarnación de una sola alma.
327
Ernesto Cardenal
Epigrama
La persona
más proxima
a mí
eres tú
a la que
sin embargo
no veo
hace tanto tiempo
más que en sueños.
más proxima
a mí
eres tú
a la que
sin embargo
no veo
hace tanto tiempo
más que en sueños.
866
Ernesto Cardenal
Epigrama
Cuando los dorados
corteses florecieron
nosotros dos
estábamos enamorados
todavía
tienen flores
los corteses
y nosotros
ya somos
dos extraños
corteses florecieron
nosotros dos
estábamos enamorados
todavía
tienen flores
los corteses
y nosotros
ya somos
dos extraños
703
Ernesto Cardenal
Epigrama
Cuando los dorados
corteses florecieron
nosotros dos
estábamos enamorados
todavía
tienen flores
los corteses
y nosotros
ya somos
dos extraños
corteses florecieron
nosotros dos
estábamos enamorados
todavía
tienen flores
los corteses
y nosotros
ya somos
dos extraños
703
Ernesto Cardenal
Epigrama
Como canta de noche
la esquirina
al esquirín
que está sobre otra
rama
“esquirín,
si querés que vaya, iré
si querés que vaya, iré;
y a su rama la llama
el esquirín:
Esquirina,
Si querés venir,
vení
Si querés venir,
vení”,
y cuando ella
se va donde él está
el esquirín se va
para otra rama:
así te llamo
yo a ti,
y tú te vas
Así te llamo a ti,
y tú te vas.
la esquirina
al esquirín
que está sobre otra
rama
“esquirín,
si querés que vaya, iré
si querés que vaya, iré;
y a su rama la llama
el esquirín:
Esquirina,
Si querés venir,
vení
Si querés venir,
vení”,
y cuando ella
se va donde él está
el esquirín se va
para otra rama:
así te llamo
yo a ti,
y tú te vas
Así te llamo a ti,
y tú te vas.
722
Ernesto Cardenal
Epigrama
Uno se despierta con cañonazos
En la mañana
lleno de aviones
Pareciera que fuera
la revolución
Pero es el cumpleaños
del tirano.
Ileana
la galaxia de Andrómeda,
a 700.000 años luz
Que se puede
mirar a simple vista
en una noche clara
Está más cerca que tú
Otros ojos solitarios están
mirándome desde Andrómeda,
en la noche de ellos
yo a ti no te veo.
Ileana, la distancia es tiempo,
y el tiempo vuela.
A 200 millones
de millas por hora
el universo
Se está expandiendo
hacia la nada
Y tú estás lejos
de mí como
a millones de años.
En la mañana
lleno de aviones
Pareciera que fuera
la revolución
Pero es el cumpleaños
del tirano.
Ileana
la galaxia de Andrómeda,
a 700.000 años luz
Que se puede
mirar a simple vista
en una noche clara
Está más cerca que tú
Otros ojos solitarios están
mirándome desde Andrómeda,
en la noche de ellos
yo a ti no te veo.
Ileana, la distancia es tiempo,
y el tiempo vuela.
A 200 millones
de millas por hora
el universo
Se está expandiendo
hacia la nada
Y tú estás lejos
de mí como
a millones de años.
765
Ernesto Cardenal
Epigrama
¿No has leído amor mío,
en NOVEDADES:
CENTINELA DE LA PAZ
GENIO DEL TRABAJO
PALADÍN DE LA DEMOCRACIA
EN AMÉRICA
DEFENSOR DEL CATOLICISMO
EN AMÉRICA
EL PROTECTOR DEL PUEBLO
EL BENEFACTOR...?
Le saquean al pueblo
su lenguaje.
Y falsifican las palabras
del pueblo.
(Exactamente como el
dinero del pueblo)
Por eso los poetas
pulimos tanto un poema
Y por eso
son tan importantes
mis poemas de amor.
en NOVEDADES:
CENTINELA DE LA PAZ
GENIO DEL TRABAJO
PALADÍN DE LA DEMOCRACIA
EN AMÉRICA
DEFENSOR DEL CATOLICISMO
EN AMÉRICA
EL PROTECTOR DEL PUEBLO
EL BENEFACTOR...?
Le saquean al pueblo
su lenguaje.
Y falsifican las palabras
del pueblo.
(Exactamente como el
dinero del pueblo)
Por eso los poetas
pulimos tanto un poema
Y por eso
son tan importantes
mis poemas de amor.
809
Ernesto Cardenal
Epigrama
(Corn Island)
El agua de South
West Bay es más
azul que el cielo
pero tus ojos son
más azules que
south west bay
Y en las cuevas de
(...)
han llegado ya
las lluvias de mayo,
han vuelto a
florecer los malinches colorados
Y el camino del
Diriá está alegre
lleno de charcos;
pero ya vos
no estás conmigo
El agua de South
West Bay es más
azul que el cielo
pero tus ojos son
más azules que
south west bay
Y en las cuevas de
(...)
han llegado ya
las lluvias de mayo,
han vuelto a
florecer los malinches colorados
Y el camino del
Diriá está alegre
lleno de charcos;
pero ya vos
no estás conmigo
715
Ernesto Cardenal
Epigrama
Tal vez nos casemos
este año
amor mío, y
tengamos una
casita
Y tal vez
se publique mi libro,
O nos vayamos los dos
al extranjero
Tal vez caiga Somoza
amor mío
este año
amor mío, y
tengamos una
casita
Y tal vez
se publique mi libro,
O nos vayamos los dos
al extranjero
Tal vez caiga Somoza
amor mío
687
Ernesto Cardenal
Epigrama
Todas las tardes paseaba
con su madre por la Landetrasse
Y en la esquina
de la Schmiedtor
todas las tardes
Estaba Hitler
esperándola para verla pasar
Los taxis y los omnibus
iban llenos de besos
Y los novios alquilaban botes
en el Danubio.
Pero él no sabía
bailar. Nunca se atrevió
a hablarte
Después pasaba sin su madre
con un cadete.
Y después
no volvió a pasar.
De ahí más tarde
la Gestapo
la anexión de Australia,
La guerra mundial.
con su madre por la Landetrasse
Y en la esquina
de la Schmiedtor
todas las tardes
Estaba Hitler
esperándola para verla pasar
Los taxis y los omnibus
iban llenos de besos
Y los novios alquilaban botes
en el Danubio.
Pero él no sabía
bailar. Nunca se atrevió
a hablarte
Después pasaba sin su madre
con un cadete.
Y después
no volvió a pasar.
De ahí más tarde
la Gestapo
la anexión de Australia,
La guerra mundial.
792
Ernesto Cardenal
Epigrama
Hay un lugar junto
a la laguna de Tiscapa
—un barco debajo
de un árbol de quelite—
que tu conoces
(aquella a quien escribo
estos versos, sabrá
que son para ella)
Y tu recuerdas
aquel banco y
aquel quelite;
La luna reflejada
en la laguna de Tiscapa,
Las luces del palacio
del dictador
las ranas cantando
abajo en la laguna
Todavía está aquel
árbol de Quelite
Todavía brillan
las mismas luces;
En la laguna de Tiscapa
se refleja la luna;
Pero aquel banco
esta noche estará vacío
O con otra pareja
que no somos nosotros.
a la laguna de Tiscapa
—un barco debajo
de un árbol de quelite—
que tu conoces
(aquella a quien escribo
estos versos, sabrá
que son para ella)
Y tu recuerdas
aquel banco y
aquel quelite;
La luna reflejada
en la laguna de Tiscapa,
Las luces del palacio
del dictador
las ranas cantando
abajo en la laguna
Todavía está aquel
árbol de Quelite
Todavía brillan
las mismas luces;
En la laguna de Tiscapa
se refleja la luna;
Pero aquel banco
esta noche estará vacío
O con otra pareja
que no somos nosotros.
682
Ernesto Cardenal
Epigrama
Tus ojos son una luna
que riela
en una laguna negra
Tu pelo las olas negras
bajo el cielo sin luna
Y el ruelo
de la lechuza en la
noche negra
que riela
en una laguna negra
Tu pelo las olas negras
bajo el cielo sin luna
Y el ruelo
de la lechuza en la
noche negra
835
Ernesto Cardenal
Epigrama
Pero en la noche
ves tu arroz
y tus frijoles fritos,
con la cuajada
fresca,
y una tortilla caliente,
o un plátano asado,
lo comes sin guardaespaldas
y tu Jícara
de triste
no la prueba
primero un ayudante.
Y después tocas
si quieres en
tu guitarra
una canción
ranchera,
Y no dormís
rodeado de reflectores
y alambradas
y torreones.
ves tu arroz
y tus frijoles fritos,
con la cuajada
fresca,
y una tortilla caliente,
o un plátano asado,
lo comes sin guardaespaldas
y tu Jícara
de triste
no la prueba
primero un ayudante.
Y después tocas
si quieres en
tu guitarra
una canción
ranchera,
Y no dormís
rodeado de reflectores
y alambradas
y torreones.
654
Ernesto Cardenal
Epigrama
Si tú estás en
Nueva York
En Nueva York
no hay nadie más
Y si no estás
en Nueva York
en Nueva York
no hay nadie
Nueva York
En Nueva York
no hay nadie más
Y si no estás
en Nueva York
en Nueva York
no hay nadie
839
Ernesto Cardenal
Epigrama
Nuestro amor
nació en mayo
con malinches en flor
—Cuando están en flor
los malinches en Managua—.
Sólo ese mes
dan flores:
en los demás
dan vainas
pero los malinches
volverán a florecer
en mayo
y el amor
que se fue
ya no volverá
otra vez.
nació en mayo
con malinches en flor
—Cuando están en flor
los malinches en Managua—.
Sólo ese mes
dan flores:
en los demás
dan vainas
pero los malinches
volverán a florecer
en mayo
y el amor
que se fue
ya no volverá
otra vez.
865
Ernesto Cardenal
Epigrama
Ni con joyas
de la joyería Morlock
ni con perfumes
de Dreyfus
ni con orqídeas
dentro de su
caja de música
ni con cadillac
sino solamente
con mis poemas
la conquisté
Y ella me prefiere,
aunque soy pobre,
a todos los
millones de Somoza
de la joyería Morlock
ni con perfumes
de Dreyfus
ni con orqídeas
dentro de su
caja de música
ni con cadillac
sino solamente
con mis poemas
la conquisté
Y ella me prefiere,
aunque soy pobre,
a todos los
millones de Somoza
1.138
Ernesto Cardenal
Epigrama
Recibe estas rosas
costarricenses,
Myriam, con estos
versos de amor
mis versos te recordarán
que los rostros
de las rosas se
se parecen al tuyo
las rosas
te recordarán
que hay que cortar
el amor,
Y que tu rostro
pasará como
Grecia y Roma
Cuando no haya
más amor
ni rosas de Costa Rica
Recordarás, Myriam,
esta triste canción
costarricenses,
Myriam, con estos
versos de amor
mis versos te recordarán
que los rostros
de las rosas se
se parecen al tuyo
las rosas
te recordarán
que hay que cortar
el amor,
Y que tu rostro
pasará como
Grecia y Roma
Cuando no haya
más amor
ni rosas de Costa Rica
Recordarás, Myriam,
esta triste canción
1.059
Ernesto Cardenal
Imitación De Propercio
Yo no canto la defensa
de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de sicilia
ni la cruzada del Rhin
del general Eisenhower:
Yo sólo canto la conquista
de una muchacha.
de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de sicilia
ni la cruzada del Rhin
del general Eisenhower:
Yo sólo canto la conquista
de una muchacha.
1.178
Ernesto Cardenal
Epigrama
Tú que estás orgullosa
de mis versos
Pero no porque
yo los escribí
Sino porque
los inspiraste tú
Y a pesar de que fueron
contra ti
tu pudiste inspirar
mejor poesía
tu pudiste inspirar
mejor poesía
de mis versos
Pero no porque
yo los escribí
Sino porque
los inspiraste tú
Y a pesar de que fueron
contra ti
tu pudiste inspirar
mejor poesía
tu pudiste inspirar
mejor poesía
904
Ernesto Cardenal
Epigrama
Yo he repartido
papeletas clandestinas
Gritando
¡Viva la Libertad!
en plena calle
deafiando a los
guardias armados
Yo participé en la
rebelión de abril
pero palidezco
cuando paso por tu casa
y tu sola mirada
me hace temblar.
papeletas clandestinas
Gritando
¡Viva la Libertad!
en plena calle
deafiando a los
guardias armados
Yo participé en la
rebelión de abril
pero palidezco
cuando paso por tu casa
y tu sola mirada
me hace temblar.
1.647