Poemas en este tema
Emociones y Sentimientos
José Martí
Noche De Baile
¡Magníficos espejos
Que vieron mozos los que copian viejos! —
¡Espléndidos tapices
Hechos de antaño a proteger deslices! —
¡Doradas cornucopias —
Del salón secular al tapar propias!—
¡Severos sitiales
Sustento y marco ayer de épocas reales! —
Solos los dos:
—Él viene
—Escucha
—¡Luego!
— ¡Quema tu beso!
— ¡Vuélveme mi fuego! —
¡Y se lo vuelve! — Y el espejo sabio
No del marido reflejó el agravio
Que de otra dama aspira ser cortejo
En cercano salón: ¡ley del espejo! —
* * *
En tanto, cual de espumas
Hijo de Venus, el Amor alado
Surgiera en concha de azuladas brumas
Por invisible geniecillo alzado,
Y moviendo los pálidos corales
Clamara por los senos maternales,—
Un niño se despierta
En la alcoba magnífica desierta.
¡Niño que sufre, me parece mío!
¡Labio sin leche, rosa sin rocío!
Como espuma agitada
Revuelve el lecho aquella rosa alada;
En la cortina azul, en urna añeja
Su última luz la lámpara refleja: —
Allí vieron los ojos
Lúgubres sombras entre tonos rojos,—
Y el niño, al fin, desesperado
llora,
Y allá, junto al espejo, se oye: «¡Ahora!»
Que vieron mozos los que copian viejos! —
¡Espléndidos tapices
Hechos de antaño a proteger deslices! —
¡Doradas cornucopias —
Del salón secular al tapar propias!—
¡Severos sitiales
Sustento y marco ayer de épocas reales! —
Solos los dos:
—Él viene
—Escucha
—¡Luego!
— ¡Quema tu beso!
— ¡Vuélveme mi fuego! —
¡Y se lo vuelve! — Y el espejo sabio
No del marido reflejó el agravio
Que de otra dama aspira ser cortejo
En cercano salón: ¡ley del espejo! —
* * *
En tanto, cual de espumas
Hijo de Venus, el Amor alado
Surgiera en concha de azuladas brumas
Por invisible geniecillo alzado,
Y moviendo los pálidos corales
Clamara por los senos maternales,—
Un niño se despierta
En la alcoba magnífica desierta.
¡Niño que sufre, me parece mío!
¡Labio sin leche, rosa sin rocío!
Como espuma agitada
Revuelve el lecho aquella rosa alada;
En la cortina azul, en urna añeja
Su última luz la lámpara refleja: —
Allí vieron los ojos
Lúgubres sombras entre tonos rojos,—
Y el niño, al fin, desesperado
llora,
Y allá, junto al espejo, se oye: «¡Ahora!»
721
José Martí
Baile Agitado
En esta sala vacía
Hubo fiesta y gala anoche,
Y en la puerta, mucho coche,
Y en todo, grande alegría...
¿Qué es
esto? De encajería
Fina está todo bordado:
Es un pañuelo, manchado
De sangre con gruesas gotas:
Cuando así a los labios brotas,
Corazón, ¡cuán lastimado!—
¿Y esto?
Labor [ ..........Verso inacabado.............. ]
No ora la dama sencilla:
Es la olvidada varilla
De un destrozado abanico.
Aún cruje el
paisaje rico:
Aún estalla la crujiente
Seda, por la mano ardiente
De una celosa oprimida,
Que la quebró, como a erguida
Caña la airada rompiente.—
¿Y esto? Como
sierpes muertas
Acá y acullá se tienden,
Bajo las sillas se extienden,
Y asoman bajo las puertas:
Estos rastros, estas
yertas
Muestras ya descoloridas
De miserias escondidas
Entre celajes azules,
¿Son restos de encaje y tules?
O son, ¡ay!, ¡alas caídas!—
¿Y esto? En
mesilla apartada
De la antesala lujosa,
Descansa en fuente preciosa
La champaña evaporada:
Dos copas, de regalada
Labor, de cristalerías
Joya y espejo, allí frías
Posan, y turbias, y mudas:
¿Qué son? Pues no caben dudas:
¡Ay! ¡Son dos copas vacías!
¿Y esto?
Perniles roídos,
Y servilletas manchadas,
Y frutas medio gustadas,
Y ramilletes perdidos.
Rizos y bucles
caídos,
Broches, lazos, alfileres;
¡Todos los ricos enseres!
¡Todo el polvo de los hombros!
¡Todo postre, todo escombros
Del honor de las mujeres!—
Hubo fiesta y gala anoche,
Y en la puerta, mucho coche,
Y en todo, grande alegría...
¿Qué es
esto? De encajería
Fina está todo bordado:
Es un pañuelo, manchado
De sangre con gruesas gotas:
Cuando así a los labios brotas,
Corazón, ¡cuán lastimado!—
¿Y esto?
Labor [ ..........Verso inacabado.............. ]
No ora la dama sencilla:
Es la olvidada varilla
De un destrozado abanico.
Aún cruje el
paisaje rico:
Aún estalla la crujiente
Seda, por la mano ardiente
De una celosa oprimida,
Que la quebró, como a erguida
Caña la airada rompiente.—
¿Y esto? Como
sierpes muertas
Acá y acullá se tienden,
Bajo las sillas se extienden,
Y asoman bajo las puertas:
Estos rastros, estas
yertas
Muestras ya descoloridas
De miserias escondidas
Entre celajes azules,
¿Son restos de encaje y tules?
O son, ¡ay!, ¡alas caídas!—
¿Y esto? En
mesilla apartada
De la antesala lujosa,
Descansa en fuente preciosa
La champaña evaporada:
Dos copas, de regalada
Labor, de cristalerías
Joya y espejo, allí frías
Posan, y turbias, y mudas:
¿Qué son? Pues no caben dudas:
¡Ay! ¡Son dos copas vacías!
¿Y esto?
Perniles roídos,
Y servilletas manchadas,
Y frutas medio gustadas,
Y ramilletes perdidos.
Rizos y bucles
caídos,
Broches, lazos, alfileres;
¡Todos los ricos enseres!
¡Todo el polvo de los hombros!
¡Todo postre, todo escombros
Del honor de las mujeres!—
823
José Martí
Baile Agitado
En esta sala vacía
Hubo fiesta y gala anoche,
Y en la puerta, mucho coche,
Y en todo, grande alegría...
¿Qué es
esto? De encajería
Fina está todo bordado:
Es un pañuelo, manchado
De sangre con gruesas gotas:
Cuando así a los labios brotas,
Corazón, ¡cuán lastimado!—
¿Y esto?
Labor [ ..........Verso inacabado.............. ]
No ora la dama sencilla:
Es la olvidada varilla
De un destrozado abanico.
Aún cruje el
paisaje rico:
Aún estalla la crujiente
Seda, por la mano ardiente
De una celosa oprimida,
Que la quebró, como a erguida
Caña la airada rompiente.—
¿Y esto? Como
sierpes muertas
Acá y acullá se tienden,
Bajo las sillas se extienden,
Y asoman bajo las puertas:
Estos rastros, estas
yertas
Muestras ya descoloridas
De miserias escondidas
Entre celajes azules,
¿Son restos de encaje y tules?
O son, ¡ay!, ¡alas caídas!—
¿Y esto? En
mesilla apartada
De la antesala lujosa,
Descansa en fuente preciosa
La champaña evaporada:
Dos copas, de regalada
Labor, de cristalerías
Joya y espejo, allí frías
Posan, y turbias, y mudas:
¿Qué son? Pues no caben dudas:
¡Ay! ¡Son dos copas vacías!
¿Y esto?
Perniles roídos,
Y servilletas manchadas,
Y frutas medio gustadas,
Y ramilletes perdidos.
Rizos y bucles
caídos,
Broches, lazos, alfileres;
¡Todos los ricos enseres!
¡Todo el polvo de los hombros!
¡Todo postre, todo escombros
Del honor de las mujeres!—
Hubo fiesta y gala anoche,
Y en la puerta, mucho coche,
Y en todo, grande alegría...
¿Qué es
esto? De encajería
Fina está todo bordado:
Es un pañuelo, manchado
De sangre con gruesas gotas:
Cuando así a los labios brotas,
Corazón, ¡cuán lastimado!—
¿Y esto?
Labor [ ..........Verso inacabado.............. ]
No ora la dama sencilla:
Es la olvidada varilla
De un destrozado abanico.
Aún cruje el
paisaje rico:
Aún estalla la crujiente
Seda, por la mano ardiente
De una celosa oprimida,
Que la quebró, como a erguida
Caña la airada rompiente.—
¿Y esto? Como
sierpes muertas
Acá y acullá se tienden,
Bajo las sillas se extienden,
Y asoman bajo las puertas:
Estos rastros, estas
yertas
Muestras ya descoloridas
De miserias escondidas
Entre celajes azules,
¿Son restos de encaje y tules?
O son, ¡ay!, ¡alas caídas!—
¿Y esto? En
mesilla apartada
De la antesala lujosa,
Descansa en fuente preciosa
La champaña evaporada:
Dos copas, de regalada
Labor, de cristalerías
Joya y espejo, allí frías
Posan, y turbias, y mudas:
¿Qué son? Pues no caben dudas:
¡Ay! ¡Son dos copas vacías!
¿Y esto?
Perniles roídos,
Y servilletas manchadas,
Y frutas medio gustadas,
Y ramilletes perdidos.
Rizos y bucles
caídos,
Broches, lazos, alfileres;
¡Todos los ricos enseres!
¡Todo el polvo de los hombros!
¡Todo postre, todo escombros
Del honor de las mujeres!—
823
José Martí
Una Virgen Espléndida
Una virgen espléndida — morada
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia —
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!—
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer,— nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
—¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.—
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida — ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia —
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!—
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer,— nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
—¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.—
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida — ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
715
José Martí
Una Virgen Espléndida
Una virgen espléndida — morada
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia —
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!—
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer,— nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
—¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.—
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida — ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia —
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!—
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer,— nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
—¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.—
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida — ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
715
José Martí
Tiene El Alma Del Poeta
Tiene el alma del poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar.
Con la voz de un niño tiembla,
Es de amor, y al amor va—
Un amor que no se estrecha
En un límite carnal.
La corteza corrompida
El fruto corromperá.
Del amor de hembra no fío
Si su hoguera han de alumbrar
El quemante sol de estío
O el sol pálido autumnal:
¡Primavera —primavera,
Madre de felicidad!
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar.
Con la voz de un niño tiembla,
Es de amor, y al amor va—
Un amor que no se estrecha
En un límite carnal.
La corteza corrompida
El fruto corromperá.
Del amor de hembra no fío
Si su hoguera han de alumbrar
El quemante sol de estío
O el sol pálido autumnal:
¡Primavera —primavera,
Madre de felicidad!
754
José Martí
Es Verdad
Es verdad. Si la máscara discreta
Oculta su tormento al corazón:
Nadie sabe el abismo que el poeta
En los dinteles de la vida vio.—
De verde fue, magnifico y sencillo—
A un suave amor su cuerpo sacudir,
Y tenderse, cruzado pajecillo,
Como en un nido fresco un colibrí.—
De verle fue, con férvida elocuencia,
Ruiseñor vocinglero, arrebatar—
Y luego, junto al libro de la ciencia,
¡Perdonar, sonreír, aletear!—
Fue la pública fama su riqueza,
Un martirio celeste su blasón,—
Y más que oro brillaba su pureza
A la luz de aquel sol que es más que sol.
Dicen que la malvada baila en fiestas
Y en calma escucha el sueño de Macbeth;
Dicen que rompe al son de las orquestas
Su corona primera de mujer:
Crece a la par de la gentil doncella
El árbol puro del primer amor:
Pero, sépalo al fin la infame aquella:
La pureza no da más que una flor.
El pobre mozo, los heroicos labios
Pliega, como quien quiere sonreír—
Y en pie, volviendo a sus infolios sabios
¡Adiós! llorando dice al mes de Abril.
Oculta su tormento al corazón:
Nadie sabe el abismo que el poeta
En los dinteles de la vida vio.—
De verde fue, magnifico y sencillo—
A un suave amor su cuerpo sacudir,
Y tenderse, cruzado pajecillo,
Como en un nido fresco un colibrí.—
De verle fue, con férvida elocuencia,
Ruiseñor vocinglero, arrebatar—
Y luego, junto al libro de la ciencia,
¡Perdonar, sonreír, aletear!—
Fue la pública fama su riqueza,
Un martirio celeste su blasón,—
Y más que oro brillaba su pureza
A la luz de aquel sol que es más que sol.
Dicen que la malvada baila en fiestas
Y en calma escucha el sueño de Macbeth;
Dicen que rompe al son de las orquestas
Su corona primera de mujer:
Crece a la par de la gentil doncella
El árbol puro del primer amor:
Pero, sépalo al fin la infame aquella:
La pureza no da más que una flor.
El pobre mozo, los heroicos labios
Pliega, como quien quiere sonreír—
Y en pie, volviendo a sus infolios sabios
¡Adiós! llorando dice al mes de Abril.
711
José Martí
A Emma
No sientas que te falte
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.
No mires, niña mía,
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.
Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las mujeres de mis labios,
no son una mirada de tus ojos...
id=p4>Villaviciosa (Madrid), 10 de julio, 1872
el don de hablar que te arrebata el cielo,
no necesita tu belleza esmalte
ni tu alma pura más extenso vuelo.
No mires, niña mía,
en tu mutismo fuente de dolores,
ni llores las palabras que te digan
ni las palabras que te faltan llores.
Si brillan en tu faz tan dulces ojos
que el alma enamorada se va en ellos,
no los nublen jamás tristes enojos,
que todas las mujeres de mis labios,
no son una mirada de tus ojos...
id=p4>Villaviciosa (Madrid), 10 de julio, 1872
1.427
José Martí
La Madre Está Sentada
La madre está sentada
Junto a la cuna:—
Por la ventana gótica calada
Entran risueños quiebros de luna.
La madre está espantada,
La cuna junto,
Más blanca que la sábana calada
Brilla a la luna su hijo difunto—
¿Sombra... por qué te llevas
Mi Serafín?
—Yo necesito de flores nuevas
En mi jardín. —
Ahí murió la madre arrodillada
Junto a la cuna:
Por la ventana gótica calada
Entraba quieta la mansa luna:—
¡Loco el que al cielo o a los astros fía
Su pena o su alegría!—
Se es en la vida—leño abandonado,
Al capricho del mar alborotado:—
Y flor, húmeda y seca, que los vientos
Arrebatan violentos;—
O respetan y halagan caprichosos;—
¡Juguetes ¡ay! de locos poderosos!—
Corderos ¡ay! nacidos
A manchar su vellón, y a andar perdidos!—
¡Sin más mentor, desde la blanca cuna
Que la razón vendada, y la fortuna!—
¿Música? Si es un hurto: si la muerte
A esa edad infantil no tiene derecho;—
Si el pesar no se ahorra,
Si la sentencia es fiera,
Si volverá aunque corra,
Si volverá a vivir, ¡aunque se muera!—
Verdad que no es perdido
El tiempo ya vivido—
Y como de la tierra lo arrebata
La muerte en su sencilla edad de plata:
Cuando torne ese espíritu en forma nueva,
¡Volverá con la edad que ahora se lleva!—
No hay muerto, por bien muerto
Que en las entrañas de la tierra yazga,
Que en otra forma, o en su forma misma,
Más vivo luego y más audaz no salga.
Junto a la cuna:—
Por la ventana gótica calada
Entran risueños quiebros de luna.
La madre está espantada,
La cuna junto,
Más blanca que la sábana calada
Brilla a la luna su hijo difunto—
¿Sombra... por qué te llevas
Mi Serafín?
—Yo necesito de flores nuevas
En mi jardín. —
Ahí murió la madre arrodillada
Junto a la cuna:
Por la ventana gótica calada
Entraba quieta la mansa luna:—
¡Loco el que al cielo o a los astros fía
Su pena o su alegría!—
Se es en la vida—leño abandonado,
Al capricho del mar alborotado:—
Y flor, húmeda y seca, que los vientos
Arrebatan violentos;—
O respetan y halagan caprichosos;—
¡Juguetes ¡ay! de locos poderosos!—
Corderos ¡ay! nacidos
A manchar su vellón, y a andar perdidos!—
¡Sin más mentor, desde la blanca cuna
Que la razón vendada, y la fortuna!—
¿Música? Si es un hurto: si la muerte
A esa edad infantil no tiene derecho;—
Si el pesar no se ahorra,
Si la sentencia es fiera,
Si volverá aunque corra,
Si volverá a vivir, ¡aunque se muera!—
Verdad que no es perdido
El tiempo ya vivido—
Y como de la tierra lo arrebata
La muerte en su sencilla edad de plata:
Cuando torne ese espíritu en forma nueva,
¡Volverá con la edad que ahora se lleva!—
No hay muerto, por bien muerto
Que en las entrañas de la tierra yazga,
Que en otra forma, o en su forma misma,
Más vivo luego y más audaz no salga.
1.019
José Martí
Pues A Vivir Venimos
Pues a vivir venirnos—y es la ofrenda
Esta existencia que los hombres hacen
A su final pureza—aunque el veneno
De un cruel amor la ardiente sangre encienda,
—Aunque a su indómita bestia arnés echemos
De ricas piedras persas recamado,—
—Aunque de daga aguda el pecho sea
Con herida perenne traspasado—
Vengan daga, y corcel, y amor que mate:—
¡Eso es al fin vivir!—
El bardo, como un pájaro, recoge
Pajas para su nido—de las voces
Que pueblan el silencio, de la triste
Vida común, en que las almas luchan
Como animadas perlas en los senos
Enclavadas de un monte lucharían.
Esta existencia que los hombres hacen
A su final pureza—aunque el veneno
De un cruel amor la ardiente sangre encienda,
—Aunque a su indómita bestia arnés echemos
De ricas piedras persas recamado,—
—Aunque de daga aguda el pecho sea
Con herida perenne traspasado—
Vengan daga, y corcel, y amor que mate:—
¡Eso es al fin vivir!—
El bardo, como un pájaro, recoge
Pajas para su nido—de las voces
Que pueblan el silencio, de la triste
Vida común, en que las almas luchan
Como animadas perlas en los senos
Enclavadas de un monte lucharían.
634
José Martí
Obra Y Amor
La obra-delante, y el amor-adentro:—
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perece—y el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perece—y el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
769
José Martí
De Mis Tristes Estudios
De mis tristes estudios, de mis sombras
Nauseabundas y bárbaras, resurjo
Lleno el pecho jovial de un amor loco
Por la mujer hermosa y la poesía:
¡Siempre juntas las dos! Dos ojos negros,
A mí que no ando en cuerpos, o ando apenas
Como una antorcha en las tinieblas, vuelven
A mi aterrado espíritu la vida:
¡Dos ojos negros, que entreví, pasando,
Ya hacia la noche, ante una puerta oscura!
Nauseabundas y bárbaras, resurjo
Lleno el pecho jovial de un amor loco
Por la mujer hermosa y la poesía:
¡Siempre juntas las dos! Dos ojos negros,
A mí que no ando en cuerpos, o ando apenas
Como una antorcha en las tinieblas, vuelven
A mi aterrado espíritu la vida:
¡Dos ojos negros, que entreví, pasando,
Ya hacia la noche, ante una puerta oscura!
749
José Martí
Abril
Juega el viento de Abril gracioso y leve
Con la cortina azul de mi ventana:
Da todo el sol de Abril sobre la ufana
Niña que pide al Sol que se la lleve.
En vano el Sol contemplará tendidos
Hacia su luz sus brazos seductores,
Estos brazos donde cuelgan las flores
Como en las ramas cuelgan los nidos.
También el Sol, también el Sol ha amado
Y como todos los que amamos, miente:
Puede llevar la luz sobre la frente,
Pero lleva la muerte en el costado.
Con la cortina azul de mi ventana:
Da todo el sol de Abril sobre la ufana
Niña que pide al Sol que se la lleve.
En vano el Sol contemplará tendidos
Hacia su luz sus brazos seductores,
Estos brazos donde cuelgan las flores
Como en las ramas cuelgan los nidos.
También el Sol, también el Sol ha amado
Y como todos los que amamos, miente:
Puede llevar la luz sobre la frente,
Pero lleva la muerte en el costado.
1.010
José Martí
Patria En Las Flores
¿Por qué os secáis, violetas generosas,
Que me dio en hora amarga mano pía?
Pues patria al alma dais, flores medrosas,
¡No os secaréis en la memoria mía!
Que me dio en hora amarga mano pía?
Pues patria al alma dais, flores medrosas,
¡No os secaréis en la memoria mía!
746
José Martí
En Un Campo Florido
En un campo florido en que retoñan
Al Sol de abril las campanillas blancas,
Un coro de hombres jóvenes espera
A sus novias gallardas.
Tiembla el ramaje, canta y aletean
Los pájaros: las silvias de su nido
Salen, a ver pasar las lindas mozas
En sus blancos vestidos.
Ya se van en parejas por lo oscuro
Susurrando los novios venturosos:
Volverán, volverán dentro de un año
Más felices los novios.
Sólo uno, el más feliz, uno sombrío,
Con un traje más blanco que la nieve,
Para nunca volver, llevaba al brazo
La novia que no vuelve.
Al Sol de abril las campanillas blancas,
Un coro de hombres jóvenes espera
A sus novias gallardas.
Tiembla el ramaje, canta y aletean
Los pájaros: las silvias de su nido
Salen, a ver pasar las lindas mozas
En sus blancos vestidos.
Ya se van en parejas por lo oscuro
Susurrando los novios venturosos:
Volverán, volverán dentro de un año
Más felices los novios.
Sólo uno, el más feliz, uno sombrío,
Con un traje más blanco que la nieve,
Para nunca volver, llevaba al brazo
La novia que no vuelve.
943
José Martí
En Un Campo Florido
En un campo florido en que retoñan
Al Sol de abril las campanillas blancas,
Un coro de hombres jóvenes espera
A sus novias gallardas.
Tiembla el ramaje, canta y aletean
Los pájaros: las silvias de su nido
Salen, a ver pasar las lindas mozas
En sus blancos vestidos.
Ya se van en parejas por lo oscuro
Susurrando los novios venturosos:
Volverán, volverán dentro de un año
Más felices los novios.
Sólo uno, el más feliz, uno sombrío,
Con un traje más blanco que la nieve,
Para nunca volver, llevaba al brazo
La novia que no vuelve.
Al Sol de abril las campanillas blancas,
Un coro de hombres jóvenes espera
A sus novias gallardas.
Tiembla el ramaje, canta y aletean
Los pájaros: las silvias de su nido
Salen, a ver pasar las lindas mozas
En sus blancos vestidos.
Ya se van en parejas por lo oscuro
Susurrando los novios venturosos:
Volverán, volverán dentro de un año
Más felices los novios.
Sólo uno, el más feliz, uno sombrío,
Con un traje más blanco que la nieve,
Para nunca volver, llevaba al brazo
La novia que no vuelve.
943
José Martí
¡bien Vengas, Mar!
¡Bien vengas, mar! De pie sobre la roca
Te espero altivo: si mi barca toca
Tu ola voraz, ni tiemblo, ni me aflijo:
Alas tengo y huiré: las de mi hijo!
Te espero altivo: si mi barca toca
Tu ola voraz, ni tiemblo, ni me aflijo:
Alas tengo y huiré: las de mi hijo!
878
José Martí
¡dios Las Maldiga!
¡Dios las maldiga! ¡Hay madres en el mundo
Que apartan a los padres de sus hijos:
Y preparan al mal sus almas blancas
Y les derraman el odio en los oídos!
¡Dios las maldiga! Oh, cielo, ¿no tendrás
Un Dios más cruel que las maldiga más?
¡Dios las maldiga! Frívolas e impuras
Guardan tal vez el cuerpo con recato,
Como un vaso de Sévres donde humean
Hidras ardientes y espantosos trasgos.
¡Dios las maldiga, y si puede sepulte
Todo rostro que el alma real oculte!
¡Dios las maldiga! ¡Ciegas, y sensibles
Del inundo sólo a los ligeros goces,
Odian, como a un tirano, al que a sus gustos
La majestad de la pureza opone!
¡Dios las maldiga, y cuanta hacerse quiera
De las joyas de Dios aro y pulsera!
¡Dios las maldiga! ¡Untadas las mejillas,
Frente y manos cubiertas de albayalde,
Con la mano pintada, al justo acusan
Que de su amor infecundo se deshace!
¡Dios las maldiga, y a la ruin caterva
De esclavas que el honor del hombre enerva!
¡Dios las maldiga! En las temblantes manos
Los pedazos del pecho recogidos,
El justo irá do la piedad lo llame,
O alguien lo quiera, o se vislumbre un nido
¡Dios las maldiga!
¡Dios las maldiga! ¡Yo he visto el pecho
Horrible como un cáncer animado!
¡Sufre, que es bueno, y llora, amigo mio,
Llora muriendo en mis cansados brazos!
¡Dios las perdone! ¿No se ve a este lloro
Otro clavo en la Cruz y otro astro de oro?
Que apartan a los padres de sus hijos:
Y preparan al mal sus almas blancas
Y les derraman el odio en los oídos!
¡Dios las maldiga! Oh, cielo, ¿no tendrás
Un Dios más cruel que las maldiga más?
¡Dios las maldiga! Frívolas e impuras
Guardan tal vez el cuerpo con recato,
Como un vaso de Sévres donde humean
Hidras ardientes y espantosos trasgos.
¡Dios las maldiga, y si puede sepulte
Todo rostro que el alma real oculte!
¡Dios las maldiga! ¡Ciegas, y sensibles
Del inundo sólo a los ligeros goces,
Odian, como a un tirano, al que a sus gustos
La majestad de la pureza opone!
¡Dios las maldiga, y cuanta hacerse quiera
De las joyas de Dios aro y pulsera!
¡Dios las maldiga! ¡Untadas las mejillas,
Frente y manos cubiertas de albayalde,
Con la mano pintada, al justo acusan
Que de su amor infecundo se deshace!
¡Dios las maldiga, y a la ruin caterva
De esclavas que el honor del hombre enerva!
¡Dios las maldiga! En las temblantes manos
Los pedazos del pecho recogidos,
El justo irá do la piedad lo llame,
O alguien lo quiera, o se vislumbre un nido
¡Dios las maldiga!
¡Dios las maldiga! ¡Yo he visto el pecho
Horrible como un cáncer animado!
¡Sufre, que es bueno, y llora, amigo mio,
Llora muriendo en mis cansados brazos!
¡Dios las perdone! ¿No se ve a este lloro
Otro clavo en la Cruz y otro astro de oro?
830
José Martí
Antes De Trabajar
Antes de trabajar, como el cruzado
Saludaba a la hermosa en la arena,
La lanza de hoy, la soberana pluma
Embrazo, a la pasión, corcel furioso
Con mano ardiente embrido, y de rodillas
Pálido domador, saludo al verso.
Después, como el torero, al circo salgo
A que el cuerno sepulte en mis entrañas
El toro enfurecido. Satisfecho
De la animada lid, el mundo amable
Merendará, mientras expiro helado,
Pan blanco y vino rojo, y los esposos
Nuevos se encenderán con las miradas.
En las playas el mar dejará en tanto
Nuevos franos de arena: nuevas alas
Asomarán ansiosas en los huevos
Calientes de los nidos: los cachorros
Del tigre echarán diente: en los preñados
Arboles de la huerta, nuevas hojas
Con frágil verde poblarán las ramas.
Mi verso crecerá: bajo la yerba
Yo también creceré: ¡Cobarde y ciego
Quien del mundo magnífico murmura!
Saludaba a la hermosa en la arena,
La lanza de hoy, la soberana pluma
Embrazo, a la pasión, corcel furioso
Con mano ardiente embrido, y de rodillas
Pálido domador, saludo al verso.
Después, como el torero, al circo salgo
A que el cuerno sepulte en mis entrañas
El toro enfurecido. Satisfecho
De la animada lid, el mundo amable
Merendará, mientras expiro helado,
Pan blanco y vino rojo, y los esposos
Nuevos se encenderán con las miradas.
En las playas el mar dejará en tanto
Nuevos franos de arena: nuevas alas
Asomarán ansiosas en los huevos
Calientes de los nidos: los cachorros
Del tigre echarán diente: en los preñados
Arboles de la huerta, nuevas hojas
Con frágil verde poblarán las ramas.
Mi verso crecerá: bajo la yerba
Yo también creceré: ¡Cobarde y ciego
Quien del mundo magnífico murmura!
915
José Martí
Vino De Chianti
Hay un derecho
Natural al amor: ¿reside acaso,
Chianti, en tu áspera gota, en tu mordente
Vino, que habla y engendra, o en la justa sabia
Unión de la hermosura y el deseo?
Cuanto es bello, ya es mío: no cortejo,
Ni engaño vil, ni mentiroso adulo:
De los menores es el amarillo
Oro que entre las rocas serpentea,
De los menores: para mí es el oro
Del vello rubio y de la piel trigueña.
Mi título al nacer puso en mi cuna,
El sol que al cielo consagró mi frente.
Yo sólo sé de amor. Tiemblo espantado
Cuando, como culebras, las pasiones
Del hombre envuelven tercas mi rodilla;
Ciñen mis muslos, y echan a mis alas,—
Lucha pueril, las lívidas cabezas:—
Por ellas tiemblo, no por mí, a mis alas
No llegarán jamás: antes las cubro
Para que ni las vean: el bochorno
Del hombre es mi bochorno: mis mejillas
Sufren de la maldad del Universo:
Loco es mi amor, y, como el sol, revienta
En luz, pinta la nube, alegra la onda.
Y con suave calor, como la amiga
Mano que al tigre tempestuoso aquieta,
Dorna la sombra, y pálido difunde
Su beldad estelar en las negruzcas
Sirtes, tremendas abras, alevosos
Despeñaderos, donde el lobo atisba,
Arropado en la noche, al que la espanta
Con el fulgor de su alba vestidura.
806
José Martí
Mucho, Señora, Daría
Mucho, señora, daría
Por tender sobre tu espalda
Tu cabellera bravía,
Tu cabellera de gualda:
Despacio la tendería,
Callado la besaría.
Por sobre la oreja fina
Baja lujoso el cabello,
Lo mismo que una cortina
Que se levanta hacia el cuello.
La oreja es obra divina
De porcelana de china.
Mucho, señora, te diera
Por desenredar el nudo
De tu roja cabellera
Sobre tu cuello desnudo:
Muy despacio la esparciera,
Hilo por hilo la abriera.
Por tender sobre tu espalda
Tu cabellera bravía,
Tu cabellera de gualda:
Despacio la tendería,
Callado la besaría.
Por sobre la oreja fina
Baja lujoso el cabello,
Lo mismo que una cortina
Que se levanta hacia el cuello.
La oreja es obra divina
De porcelana de china.
Mucho, señora, te diera
Por desenredar el nudo
De tu roja cabellera
Sobre tu cuello desnudo:
Muy despacio la esparciera,
Hilo por hilo la abriera.
808
José Martí
En El Extraño Bazar
En el extraño bazar
Del amor, junto a la mar,
La perla triste y sin par
Le tocó por suerte a Agar.
Agar, de tanto tenerla
Al pecho, de tanto verla
Agar, llegó a aborrecerla:
Majó, tiró al mar la perla.
Y cuando Agar, venenosa
De inútil furia, y llorosa,
Pidió al mar la perla hermosa,
Dijo la mar borrascosa:
«¿Qué hiciste, torpe, qué hiciste
De la perla que tuviste?
La majaste, me la diste:
Yo guardo la perla triste».
Del amor, junto a la mar,
La perla triste y sin par
Le tocó por suerte a Agar.
Agar, de tanto tenerla
Al pecho, de tanto verla
Agar, llegó a aborrecerla:
Majó, tiró al mar la perla.
Y cuando Agar, venenosa
De inútil furia, y llorosa,
Pidió al mar la perla hermosa,
Dijo la mar borrascosa:
«¿Qué hiciste, torpe, qué hiciste
De la perla que tuviste?
La majaste, me la diste:
Yo guardo la perla triste».
926
José Martí
Cuando Me Vino El Honor
Cuando me vino el honor
De la tierra generosa,
No pensé en Blanca ni en Rosa
Ni en lo grande del favor.
Pensé en el pobre artillero
Que está en la tumba, callado:
Pensé en mi padre, el soldado:
Pensé en mi padre, el obrero.
Cuando llegó la pomposa
Carta, en su noble cubierta,
Pensé en la tumba desierta,
No pensé en Blanca ni en Rosa.
De la tierra generosa,
No pensé en Blanca ni en Rosa
Ni en lo grande del favor.
Pensé en el pobre artillero
Que está en la tumba, callado:
Pensé en mi padre, el soldado:
Pensé en mi padre, el obrero.
Cuando llegó la pomposa
Carta, en su noble cubierta,
Pensé en la tumba desierta,
No pensé en Blanca ni en Rosa.
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