Poemas en este tema
Emociones y Sentimientos
Gutierre de Cetina
Sigue A La Obscura Noche El Claro Día
Sigue a la obscura noche el claro día,
y aquella obscuridad que el aire hace,
el sol la aclara toda y la deshace,
y la sombra y temor de sí desvía.
Así de mi verdad, señora mía,
el sol que alguna vez mirar os place,
aclara, justifica y satisface
la obscuridad que mala lengua envía.
Desterrad, pues, por Dios, aquella sombra
que el aire os ocupó claro y sereno,
para que el sol de la verdad se vea.
Y entonces, si de mí cosa os asombra,
veréis de un tal amor mi pecho lleno,
tan claro que no hay sol que más lo sea.
y aquella obscuridad que el aire hace,
el sol la aclara toda y la deshace,
y la sombra y temor de sí desvía.
Así de mi verdad, señora mía,
el sol que alguna vez mirar os place,
aclara, justifica y satisface
la obscuridad que mala lengua envía.
Desterrad, pues, por Dios, aquella sombra
que el aire os ocupó claro y sereno,
para que el sol de la verdad se vea.
Y entonces, si de mí cosa os asombra,
veréis de un tal amor mi pecho lleno,
tan claro que no hay sol que más lo sea.
419
Gutierre de Cetina
La Víbora CrÜel, Según Se Escribe
La víbora crüel, según se escribe,
si a alguno muerde, es ya caso sabido
que no escapa de muerto el tal mordido,
por poco que el veneno en él se avive.
Pero si por ventura acaso vive,
que aunque es dificultoso ya se vido,
queda de otro veneno defendido
que ni le empece ni hay por qué lo esquive.
Ya que por mayor mal quiso ventura
que no muriese yo después que el cielo
me dejó ver en vos su hermosura,
no tengáis de mi fe, dama, recelo,
que el ser sujeto vuestro os asegura
que no me encenderá beldad del suelo.
si a alguno muerde, es ya caso sabido
que no escapa de muerto el tal mordido,
por poco que el veneno en él se avive.
Pero si por ventura acaso vive,
que aunque es dificultoso ya se vido,
queda de otro veneno defendido
que ni le empece ni hay por qué lo esquive.
Ya que por mayor mal quiso ventura
que no muriese yo después que el cielo
me dejó ver en vos su hermosura,
no tengáis de mi fe, dama, recelo,
que el ser sujeto vuestro os asegura
que no me encenderá beldad del suelo.
382
Gutierre de Cetina
De Sola Religión Vana Movido
De sola religión vana movido,
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.
Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.
Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.
De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.
Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.
Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.
De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
373
Gutierre de Cetina
Si Vos Pensáis Que Por Un Ceño Airado
Si vos pensáis que por un ceño airado,
por abajar los ojos y enojaros,
o por huir de mí, por alejaros,
torcer el rostro con mirar turbado,
saldréis del alma mía, o que el cuidado
pueda en otro ocupar que en adoraros,
justa causa será para apartaros
estar en ella vos sin vuestro grado.
Tal gracia, tal beldad, cierto, se ofende
pues, en un alma rústica, grosera,
tan pobre de valor, tan defectuosa.
Pero si el hado vuestro a vos defiende,
mejor morada proveed, siquiera:
que ésta os pueda agradar, pues forzosa.
por abajar los ojos y enojaros,
o por huir de mí, por alejaros,
torcer el rostro con mirar turbado,
saldréis del alma mía, o que el cuidado
pueda en otro ocupar que en adoraros,
justa causa será para apartaros
estar en ella vos sin vuestro grado.
Tal gracia, tal beldad, cierto, se ofende
pues, en un alma rústica, grosera,
tan pobre de valor, tan defectuosa.
Pero si el hado vuestro a vos defiende,
mejor morada proveed, siquiera:
que ésta os pueda agradar, pues forzosa.
337
Gutierre de Cetina
Por Esta Faz, Por Esta Bella Mano
Por esta faz, por esta bella mano
que tan impresa está en el alma mía,
por estos ojos que hicieron vía
dentro en mi corazón a aquel tirano,
por esta boca que igualar en vano
a cosa terrenal presumiría,
y por este color que me desvía,
mirando su beldad, del ser humano,
por esta vaga frente que refrena,
ornada del color de estos cabellos,
el vano desear cuando más ciego,
juro que otra beldad no me da pena,
y llamo en testimonio de mí y de ellos,
el cielo, el aire, el mar, la tierra, el fuego.
que tan impresa está en el alma mía,
por estos ojos que hicieron vía
dentro en mi corazón a aquel tirano,
por esta boca que igualar en vano
a cosa terrenal presumiría,
y por este color que me desvía,
mirando su beldad, del ser humano,
por esta vaga frente que refrena,
ornada del color de estos cabellos,
el vano desear cuando más ciego,
juro que otra beldad no me da pena,
y llamo en testimonio de mí y de ellos,
el cielo, el aire, el mar, la tierra, el fuego.
347
Gutierre de Cetina
Tanto Espacio De Tierra Y Tan Gran Seno
Tanto espacio de tierra y tan gran seno
de mar, tantas naciones tan extrañas,
tantos tormentos y ásperas montañas,
ni el Alpe de terror y fieras lleno;
ni tanta soledad, ni el verme ajeno
de aquel bien que me rasga las entrañas,
ni los males, las iras, ni las sañas
de amor, ni el no tener un rato bueno;
ni el temor de la muerte que presente
traigo de cada hora, diferencia
harán en mí de aquél que ser solía.
Era mi fe, señora, indiferente,
¿pero quién me asegura en tanta ausencia
que la vuestra será cual es la mía?
de mar, tantas naciones tan extrañas,
tantos tormentos y ásperas montañas,
ni el Alpe de terror y fieras lleno;
ni tanta soledad, ni el verme ajeno
de aquel bien que me rasga las entrañas,
ni los males, las iras, ni las sañas
de amor, ni el no tener un rato bueno;
ni el temor de la muerte que presente
traigo de cada hora, diferencia
harán en mí de aquél que ser solía.
Era mi fe, señora, indiferente,
¿pero quién me asegura en tanta ausencia
que la vuestra será cual es la mía?
319
Gutierre de Cetina
Si No Os Digo Verdad, Si En Algo Os Miento
Si no os digo verdad, si en algo os miento,
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;
si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;
si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!
Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;
si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;
si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!
Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
420
Gutierre de Cetina
Si No Os Digo Verdad, Si En Algo Os Miento
Si no os digo verdad, si en algo os miento,
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;
si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;
si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!
Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;
si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;
si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!
Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
420
Gutierre de Cetina
Pues Dio Fin De Fetonte Su Osadía
Pues dio fin de Fetonte su osadía,
siendo vana gloria el interese,
y no dejó soberbia que emprendiese
a Júpiter echar de do vivía,
no os debe de espantar mi fantasía,
señora, pues Amor quiso que fuese
el más subido ejemplo que se oyese
que un corazón humano emprendería.
Y así se va ordenando nueva pena
que a todas las pasadas dará olvido
que bien sé yo que no me iré alabando.
Consuélame ser vos la que lo ordena;
licencia de quejarme no la pido,
y arríscaseme el alma suspirando.
siendo vana gloria el interese,
y no dejó soberbia que emprendiese
a Júpiter echar de do vivía,
no os debe de espantar mi fantasía,
señora, pues Amor quiso que fuese
el más subido ejemplo que se oyese
que un corazón humano emprendería.
Y así se va ordenando nueva pena
que a todas las pasadas dará olvido
que bien sé yo que no me iré alabando.
Consuélame ser vos la que lo ordena;
licencia de quejarme no la pido,
y arríscaseme el alma suspirando.
368
Gutierre de Cetina
El Cielo De Sus Altos Pensamientos
El cielo de sus altos pensamientos
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.
Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:
«Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,
»consentidme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero».
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.
Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:
«Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,
»consentidme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero».
411
Gutierre de Cetina
Amor Mueve Mis Alas, Y Tan Alto
Amor mueve mis alas, y tan alto
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padescer más corto y falto.
Temo tal vez mientra mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conoscimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.
Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,
de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía.»
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padescer más corto y falto.
Temo tal vez mientra mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conoscimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.
Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,
de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía.»
401
Gutierre de Cetina
Amor Me Tira Y Casi A Vuelo Lleva
Amor me tira y casi a vuelo lleva
por do mi presunción hizo la vía;
tan alta va mi loca fantasía
que las nubes pasar volando prueba.
No espero ya que el fin de Ícaro mueva
la dura obstinación de mi porfía,
pues veo que el ardor que la desvía
el mismo la rehace y la renueva.
Está el alma una nueva Fénix hecha
y en fuego de dolor que ha fabricado
se consume y renace cada hora.
Quiérelo así el Amor, y es ley derecha
que siendo Fénix vos, fuese forzado
Fénix la mísera alma que os adora.
por do mi presunción hizo la vía;
tan alta va mi loca fantasía
que las nubes pasar volando prueba.
No espero ya que el fin de Ícaro mueva
la dura obstinación de mi porfía,
pues veo que el ardor que la desvía
el mismo la rehace y la renueva.
Está el alma una nueva Fénix hecha
y en fuego de dolor que ha fabricado
se consume y renace cada hora.
Quiérelo así el Amor, y es ley derecha
que siendo Fénix vos, fuese forzado
Fénix la mísera alma que os adora.
347
Gutierre de Cetina
El Tiempo Es Tal Que Cualquier Fiera Agora
El tiempo es tal que cualquier fiera agora
ama su igual y por él llora o canta;
muestra el ciervo en bramar fiereza tanta,
mas a la cierva es dulce y la enamora;
la ronca voz del cuervo de hora en hora
cualquier dureza de su par quebranta;
y el triste ruiseñor su amiga espanta,
por lo cual se lamenta, aflige y llora.
Si yo me quejo, la razón me sobra,
pues ni tener respeto al ser constante
vale, ni tanto amar a ser amado.
Amor lo hace, y muestra bien ser obra
suya hacer que valga un ignorante
dichoso más que un cuerdo desdichado.
ama su igual y por él llora o canta;
muestra el ciervo en bramar fiereza tanta,
mas a la cierva es dulce y la enamora;
la ronca voz del cuervo de hora en hora
cualquier dureza de su par quebranta;
y el triste ruiseñor su amiga espanta,
por lo cual se lamenta, aflige y llora.
Si yo me quejo, la razón me sobra,
pues ni tener respeto al ser constante
vale, ni tanto amar a ser amado.
Amor lo hace, y muestra bien ser obra
suya hacer que valga un ignorante
dichoso más que un cuerdo desdichado.
328
Gutierre de Cetina
Señora, Pues Mis Ojos Merecieron
Señora, pues mis ojos merecieron,
no por su merecer, mas por ventura,
ver el hermoso sol de tu figura,
no padezca yo el mal del bien que vieron.
Que da la presunción que en sí tuvieron,
de osar mirar tan alta hermosura,
se le ofrece a mi alma una tristura,
no sé por qué, mas sé que ellos lo hicieron.
Y sé también que si el remedio viene,
ha de venir, señora, de tu mano,
porque es el solo que a mi mal conviene.
Y sé que no será poder humano
para apartar la fuerza que en mí tiene:
antes todo será dañoso y vano.
no por su merecer, mas por ventura,
ver el hermoso sol de tu figura,
no padezca yo el mal del bien que vieron.
Que da la presunción que en sí tuvieron,
de osar mirar tan alta hermosura,
se le ofrece a mi alma una tristura,
no sé por qué, mas sé que ellos lo hicieron.
Y sé también que si el remedio viene,
ha de venir, señora, de tu mano,
porque es el solo que a mi mal conviene.
Y sé que no será poder humano
para apartar la fuerza que en mí tiene:
antes todo será dañoso y vano.
342
Gutierre de Cetina
De La Contemplación Del Pensamiento
De la contemplación del pensamiento
crece la voluntad mi fantasía;
del dulce imaginar del alma mía
hace el Amor en mí firme cimiento;
del pensar nace en mí el contentamiento
que da más viva fuerza a mi porfía;
tanto mi desear las alas cría
cuanto nacen de más conocimiento.
Las partes que de vos esta alma entiende,
mientra que más las voy considerando
mayor ardor al corazón envío:
como fuego que tanto más se enciende
cuanto más leña en él irán echando.
¡Ved, pues, si es inmortal el fuego mío!
crece la voluntad mi fantasía;
del dulce imaginar del alma mía
hace el Amor en mí firme cimiento;
del pensar nace en mí el contentamiento
que da más viva fuerza a mi porfía;
tanto mi desear las alas cría
cuanto nacen de más conocimiento.
Las partes que de vos esta alma entiende,
mientra que más las voy considerando
mayor ardor al corazón envío:
como fuego que tanto más se enciende
cuanto más leña en él irán echando.
¡Ved, pues, si es inmortal el fuego mío!
336
Gutierre de Cetina
Más Fácil Es, Señora, El Abstenerse
Más fácil es, señora, el abstenerse
de desear, a un hombre enamorado,
que después que algún tiempo ha deseado,
medida al desear pueda ponerse.
Puede uno rehusar, puede tenerse
de no entrar en lugar que viere helado,
mas si una vez entro, después de entrado,
no es en él esperar ni detenerse.
Bien pudiera no os ver cuando no os vía,
no viéndoos no os amara, y no os amando
no deseara el bien que ahora deseo.
Mas después de sujeta el alma mía,
Amor, que me sostiene deseando,
no consiente poner freno al deseo.
de desear, a un hombre enamorado,
que después que algún tiempo ha deseado,
medida al desear pueda ponerse.
Puede uno rehusar, puede tenerse
de no entrar en lugar que viere helado,
mas si una vez entro, después de entrado,
no es en él esperar ni detenerse.
Bien pudiera no os ver cuando no os vía,
no viéndoos no os amara, y no os amando
no deseara el bien que ahora deseo.
Mas después de sujeta el alma mía,
Amor, que me sostiene deseando,
no consiente poner freno al deseo.
421
Gutierre de Cetina
Tiéneme Ya El Dolor Tan Lastimado
Tiéneme ya el dolor tan lastimado,
está ya tan dañado el sentimiento,
que ningún nuevo mal de nuevo siento
que no hiere en lugar de antes llagado.
Estoy ya del vivir tan enfadado
que habría dado fin a mi tormento,
mas sale de través tal pensamiento,
que me es fuerza tornarme a mi cuidado.
Dice la enamorada fantasía
que de tal ocasión tal pena viene,
que me esfuerce en la fuerza del deseo.
Mas, tan lejos de vos, señora mía,
tanto menos mi mal consuelo tiene
cuanta razón por vuestra parte veo.
está ya tan dañado el sentimiento,
que ningún nuevo mal de nuevo siento
que no hiere en lugar de antes llagado.
Estoy ya del vivir tan enfadado
que habría dado fin a mi tormento,
mas sale de través tal pensamiento,
que me es fuerza tornarme a mi cuidado.
Dice la enamorada fantasía
que de tal ocasión tal pena viene,
que me esfuerce en la fuerza del deseo.
Mas, tan lejos de vos, señora mía,
tanto menos mi mal consuelo tiene
cuanta razón por vuestra parte veo.
398
Gutierre de Cetina
Amor, ¿qué Es Esto?» «amor» «mayor Mal Siento
«Amor, ¿qué es esto?» «Amor» «Mayor mal siento
que amor». «¿Pues qué es ?» «No sé» «¿Dónde te ofende?»
«En el alma». «¿Con qué fuego la enciende»
«¡Fuego, sí!» «¿Quién lo enciende?» «El pensamiento».
«¿Arde?» «Abrasa que parte el sentimiento».
«¿Cómo de imaginar note defiende
la causa?» «No». «¿Por qué?» «Porque desciende
muy alta». «¿A buscar qué?» «Mi perdimiento».
«¿Luego no es fuego?» «No, que será rabia».
«¿Huyes del agua?» «No». «¿Cómo?» «Llorando».
«¿Descanso es desear?» «No». «¿Es pestilencia?»
«¡Plugiera a Dios!» «¿Por qué?» «Que a quien me agravia
se pegara». «¿Es recelo?» «Recelando
muero». «¡Ya sé lo que es!» «¿Qué es, pues?» «Ausencia».
que amor». «¿Pues qué es ?» «No sé» «¿Dónde te ofende?»
«En el alma». «¿Con qué fuego la enciende»
«¡Fuego, sí!» «¿Quién lo enciende?» «El pensamiento».
«¿Arde?» «Abrasa que parte el sentimiento».
«¿Cómo de imaginar note defiende
la causa?» «No». «¿Por qué?» «Porque desciende
muy alta». «¿A buscar qué?» «Mi perdimiento».
«¿Luego no es fuego?» «No, que será rabia».
«¿Huyes del agua?» «No». «¿Cómo?» «Llorando».
«¿Descanso es desear?» «No». «¿Es pestilencia?»
«¡Plugiera a Dios!» «¿Por qué?» «Que a quien me agravia
se pegara». «¿Es recelo?» «Recelando
muero». «¡Ya sé lo que es!» «¿Qué es, pues?» «Ausencia».
380
Gutierre de Cetina
Traducción De Un Soneto Toscano
Querría saber, amantes, cómo es hecha
esta amorosa red que a tantos prende,
cómo su fuerza en todo el mundo extiende
o cómo el tiempo ya no la desecha.
Si Amor es ciego, ¿cómo se aprovecha
a hacer las saetas con que ofende?
Si no las hace Amor, ¿qué se las vende?
¿Con cuál tesoro compra tanta flecha?
Si tiene, como escriben los poetas,
en una mano el arco, en otra el fuego,
¿las saetas, la red, con qué las tira?
Las armas del Amor, tirano ciego,
un volver de ojos es que alegre os mira,
no el arco ni la red, fuego y saetas.
esta amorosa red que a tantos prende,
cómo su fuerza en todo el mundo extiende
o cómo el tiempo ya no la desecha.
Si Amor es ciego, ¿cómo se aprovecha
a hacer las saetas con que ofende?
Si no las hace Amor, ¿qué se las vende?
¿Con cuál tesoro compra tanta flecha?
Si tiene, como escriben los poetas,
en una mano el arco, en otra el fuego,
¿las saetas, la red, con qué las tira?
Las armas del Amor, tirano ciego,
un volver de ojos es que alegre os mira,
no el arco ni la red, fuego y saetas.
388
Gutierre de Cetina
Por Qué Es Ciego El Amor?» «porque Con Ojos
«¿Por qué es ciego el Amor?» «Porque con ojos
ajenos, ya que puede ver, se guía».
«¿Por qué tan niño por la incierta vía?»
«Que tiene en gobernarse por antojos».
«¿Desnudo?» «Por mostrar que sus enojos
natura los produce, ella los cría».
«¿Por qué tiene alas?» «Porque en solo un día
da y quita libertad, vida y despojos».
«¿Por qué le dan el arco y las saetas?»
«Por el libre poder que en todos tiene».
«¿Y el fuego?» «Porque arder almas le agrada».
«¿Por qué son de oro, pues, las más perfectas
y otras de plomo?» «Porque amando pene
el desamado de la cosa amada».
ajenos, ya que puede ver, se guía».
«¿Por qué tan niño por la incierta vía?»
«Que tiene en gobernarse por antojos».
«¿Desnudo?» «Por mostrar que sus enojos
natura los produce, ella los cría».
«¿Por qué tiene alas?» «Porque en solo un día
da y quita libertad, vida y despojos».
«¿Por qué le dan el arco y las saetas?»
«Por el libre poder que en todos tiene».
«¿Y el fuego?» «Porque arder almas le agrada».
«¿Por qué son de oro, pues, las más perfectas
y otras de plomo?» «Porque amando pene
el desamado de la cosa amada».
316
Gutierre de Cetina
Ved Si El Amor, Señora, Es Cauteloso
Ved si el Amor, señora, es cauteloso,
ved qué desigualdad guarda en sus fueros,
que mi daño mayor nace de veros
y de no os ver un mal más peligroso.
Mirándoos, siento el alma en un rabioso
deseo que jamás puedo moveros;
no viéndoos aquella ansia de quereros
me hace el desear más trabajoso;
no viéndoos, se enflaquece el sufrimiento;
en viéndoos, me desmayo y acobardo
y a los pies del dolor queda el sentido.
Ved, pues, si es nueva suerte de tormento:
que el peligro mayor de que me guardo
es el bien que con más congoja pido.
ved qué desigualdad guarda en sus fueros,
que mi daño mayor nace de veros
y de no os ver un mal más peligroso.
Mirándoos, siento el alma en un rabioso
deseo que jamás puedo moveros;
no viéndoos aquella ansia de quereros
me hace el desear más trabajoso;
no viéndoos, se enflaquece el sufrimiento;
en viéndoos, me desmayo y acobardo
y a los pies del dolor queda el sentido.
Ved, pues, si es nueva suerte de tormento:
que el peligro mayor de que me guardo
es el bien que con más congoja pido.
367
Gutierre de Cetina
Ponzoña Que Se Bebe Por Los Ojos,
Ponzoña que se bebe por los ojos,
dura prisión, sabrosa al pensamiento,
lazo de oro crüel, dulce tormento,
confusión de locuras y de antojos;
bellas flores mezcladas con abrojos,
manjar que al corazón trae hambriento,
daño que siempre huye el escarmiento,
minero de placer lleno de enojos;
esperanzas inciertas, engañosas,
tesoro que entre el sueño se parece,
bien que no tiene en sí más que la sombra;
inútiles riquezas trabajosas,
puerto que no se halla aunque parece;
son efectos de aquel que Amor se nombra.
dura prisión, sabrosa al pensamiento,
lazo de oro crüel, dulce tormento,
confusión de locuras y de antojos;
bellas flores mezcladas con abrojos,
manjar que al corazón trae hambriento,
daño que siempre huye el escarmiento,
minero de placer lleno de enojos;
esperanzas inciertas, engañosas,
tesoro que entre el sueño se parece,
bien que no tiene en sí más que la sombra;
inútiles riquezas trabajosas,
puerto que no se halla aunque parece;
son efectos de aquel que Amor se nombra.
413
Gutierre de Cetina
Llorando Vivo Y Si En El Fiero Pecho
Llorando vivo y si en el fiero pecho
de la enemiga mía pudiese el llanto
cuanto pudo en su tiempo el dulce canto,
seríame el llorar honra y provecho.
Mas quien me tiene ya casi deshecho,
de mi bien o mi mal no cura tanto,
y así conviene a mi pesar que cuanto
fue el bien, sea ahora el mal de que sospecho.
Y porque en mi llorar más dolor halle,
quiso ordenar Amor, que era enemigo,
que lo que más querría decir, más calle.
Ved cuál estoy, qué extremo es el que sigo:
que llorando mi mal, para contalle,
la causa callo y los efectos digo.
de la enemiga mía pudiese el llanto
cuanto pudo en su tiempo el dulce canto,
seríame el llorar honra y provecho.
Mas quien me tiene ya casi deshecho,
de mi bien o mi mal no cura tanto,
y así conviene a mi pesar que cuanto
fue el bien, sea ahora el mal de que sospecho.
Y porque en mi llorar más dolor halle,
quiso ordenar Amor, que era enemigo,
que lo que más querría decir, más calle.
Ved cuál estoy, qué extremo es el que sigo:
que llorando mi mal, para contalle,
la causa callo y los efectos digo.
371
Gutierre de Cetina
Estrella Que Mi Mal Todo Influiste
Estrella que mi mal todo influiste,
del bien que ya pasó eclipsada esfera,
que al florir de mi verde primavera
en invierno enojoso convertiste.
Sigue tu curso pues, obscuro y triste,
muéstrate, si sabrás, airada y fiera,
que yo siempre seré el que antes era
y tú ya no serás quien siempre fuiste.
De mal vaya a peor mi mala suerte,
que no podrá estorbarme aquella gloria
que en la mente quedó del bien perdido;
salvo si de piedad hace la muerte
que pague con la vida la memoria
el lago obscuro del eterno olvido.
del bien que ya pasó eclipsada esfera,
que al florir de mi verde primavera
en invierno enojoso convertiste.
Sigue tu curso pues, obscuro y triste,
muéstrate, si sabrás, airada y fiera,
que yo siempre seré el que antes era
y tú ya no serás quien siempre fuiste.
De mal vaya a peor mi mala suerte,
que no podrá estorbarme aquella gloria
que en la mente quedó del bien perdido;
salvo si de piedad hace la muerte
que pague con la vida la memoria
el lago obscuro del eterno olvido.
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