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Luis de Góngora y Argote
Con Diferencia Tal, Con Gracia Tanta
Aquel ruiseñor llora, que sospecho
Que tiene otros cien mil dentro del pecho
Que alternan su dolor por su garganta;
Y aun creo que el espíritu levanta
—Como en información de su derecho—
A escribir del cuñado el atroz hecho
En las hojas de aquella verde planta.
Ponga, pues, fin a las querellas que usa
Pues ni quejarse ni mudar estanza
Por pico ni por pluma se le veda,
Y llore sólo aquel que su Medusa
En piedra convirtió, por que no pueda
Ni publicar su mal ni hacer mudanza.
Luis de Góngora y Argote
En La Muerte De Una Dama Portuguesa En Santarén
Al blanco alterno pie fue vuestra risa,
En cuantos ya tejió coros Belisa,
Undosa de cristal, dulce vihuela;
Instrumento hoy de lágrimas, no os duela
Su epiciclo, de donde nos avisa
Que rayos ciñe, que zafiros pisa,
Que sin moverse, en plumas de oro vuela.
Pastor os duela amante, que si triste
La perdió su deseo en vuestra arena,
Su memoria en cualquier región la asiste;
Lagrimoso informante de su pena
En las cortezas que el alisio viste,
En los suspiros cultos de su avena.
Luis de Góngora y Argote
De Los Mismos
Con peine de marfil, con mano bella;
Mas no se parecía el peine en ella
Como se escurecía el sol en ellos.
En cuanto, pues, estuvo sin cogellos,
El cristal sólo, cuyo margen huella,
Bebía de una y otra dulce estrella
En tinieblas de oro rayos bellos.
Fileno en tanto, no sin armonía,
Las horas acusando, así invocaba
La segunda deidad del tercer cielo:
«Ociosa, Amor, será la dicha mía,
Si lo que debo a plumas de tu aljaba
No lo fomentan plumas de tu vuelo».
Luis de Góngora y Argote
Al Padre Maestro Hortensio, De Una Audiencia Del Padre Maestro Fray Luis De Aliaga, Confesor Del Rey
Filipo digno oráculo prudente,
De una y otra saeta impertinente
Si mártir no le vi, le vi terrero.
Tanto, pues, le ceñía ballestero,
Cuanta le estaba coronando gente,
Dejándole el concurso el despidiente
Hecho pedazos, pero siempre entero.
Hortensio mío, si esta llamo audiencia,
¿Cuál llamaré robusta montería,
Donde cient flechas cosen un venado?
Ponderé en nuestro dueño una paciencia,
Que en la atención modesta fue alegría
Y en la resolución sucinto agrado.
Luis de Góngora y Argote
Al Padre Maestro Hortensio, De Una Audiencia Del Padre Maestro Fray Luis De Aliaga, Confesor Del Rey
Filipo digno oráculo prudente,
De una y otra saeta impertinente
Si mártir no le vi, le vi terrero.
Tanto, pues, le ceñía ballestero,
Cuanta le estaba coronando gente,
Dejándole el concurso el despidiente
Hecho pedazos, pero siempre entero.
Hortensio mío, si esta llamo audiencia,
¿Cuál llamaré robusta montería,
Donde cient flechas cosen un venado?
Ponderé en nuestro dueño una paciencia,
Que en la atención modesta fue alegría
Y en la resolución sucinto agrado.
Luis de Góngora y Argote
Alegoría De La Primera De Sus Soledades
Amiga Soledad, el pie sagrado,
Que captiva lisonja es del poblado
En hierros breves pájaro ladino.
Prudente cónsul, de las selvas dino,
De impedimentos busca desatado
Tu Claustro verde, en valle profanado
De fiera menos que de peregrino.
¡Cuán dulcemente de la encina vieja
Tórtola viuda al mismo bosque incierto
Apacibles desvíos aconseja!
Endeche el siempre amado esposo muerto
Con voz doliente, que tan sorda oreja
Tiene la soledad como el desierto.
Luis de Góngora y Argote
A Don Luis De Ulloa, Que Enamorado Se Ausentó De Toro
No sólo es ya de cuanto el Duero baña
Toro, mas del Zodíaco de España,
Y gloria vos de su madura frente.
¿Quién, pues, región os hizo diferente
Pisar amante? Mal la fuga engaña
Mortal saeta, dura en la montaña,
Y en las ondas más dura de la fuente:
De venenosas plumas os lo diga
Corcillo atravesado. Restituya
Sus trofeos el pie a vuestra enemiga.
Tímida fiera, bella ninfa huya:
Espíritu gentil, no sólo siga,
Mas bese en el arpón la mano suya.
Luis de Góngora y Argote
De Los Que Censuraron Su Polifemo
Monóculo galán de Galatea,
Y cual suele tejer bárbara aldea
Soga de gozques contra forastero,
Rígido un bachiller, otro severo,
(Crítica turba al fin, si no pigmea)
Su diente afila y su veneno emplea
En el disforme cíclope cabrero.
A pesar del lucero de su frente,
Le hacen oscuro, y él en dos razones,
Que en dos truenos libró de su Occidente:
«Si quieren», respondió, «los pedantones
Luz nueva en hemisferio diferente,
Den su memorïal a mis calzones».
Luis de Góngora y Argote
En La Muerte De Tres Hijas Del Duque De Feria
Si verde pompa no de un campo de oro,
Prendas sin pluma a ruiseñor canoro
Degolló muda sierpe venenosa;
Al culto padre no con voz piadosa,
Mas con gemido alterno y dulce lloro,
Armonïosas lágrimas al coro
De las aves oyó la selva umbrosa.
Lloró el Tajo cristal, a cuya espuma
Dio poca sangre el mal logrado terno,
Terno de aladas cítaras suaves.
Que rayos hoy sus cuerdas, y su pluma
Brillante siempre luz de un Sol eterno,
Dulcemente dejaron de ser aves.
Luis de Góngora y Argote
En La Muerte De Tres Hijas Del Duque De Feria
Si verde pompa no de un campo de oro,
Prendas sin pluma a ruiseñor canoro
Degolló muda sierpe venenosa;
Al culto padre no con voz piadosa,
Mas con gemido alterno y dulce lloro,
Armonïosas lágrimas al coro
De las aves oyó la selva umbrosa.
Lloró el Tajo cristal, a cuya espuma
Dio poca sangre el mal logrado terno,
Terno de aladas cítaras suaves.
Que rayos hoy sus cuerdas, y su pluma
Brillante siempre luz de un Sol eterno,
Dulcemente dejaron de ser aves.
Luis de Góngora y Argote
A Un Caballero De Córdoba Que Estaba En Granada
Cabello, oirá el Genil tu dulce avena,
Sin invidiar al Dauro en poca arena
Mucho oro de sus piedras mal limado;
Y del leño vocal solicitado,
Perdonará no el mármol a su vena
Ocioso, mas la siempre orilla amena
Canoro ceñirá muro animado.
Camina, pues, oh tú, Anfión segundo,
Si culto no, revocador süave
Aun de los moradores del profundo;
Que el Betis hoy, que en menos gruta cabe,
Urna suya los términos del mundo
Lagrimoso hará en tu ausencia grave.
Luis de Góngora y Argote
A La Bajada De Muchos Caballeros De Madrid A Socorrer La Fuerza De La Mamora, Cercada De Moros
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces?
—No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
—¿Ármase España ya contra avestruces?
—Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
—¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
Luis de Góngora y Argote
A La Bajada De Muchos Caballeros De Madrid A Socorrer La Fuerza De La Mamora, Cercada De Moros
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces?
—No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
—¿Ármase España ya contra avestruces?
—Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
—¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
Luis de Góngora y Argote
A Don Pedro De Cárdenas, En Un Encierro De Toros
A ver un toro que en un Nacimiento
Con mi mula estuviera más contento
Que alborotando a Córdoba la llana.
Romper la tierra he visto en su abesana
Mis prójimos con paso menos lento,
Que él se entró en la ciudad tan sin aliento,
Y aún más, que me dejó en la barbacana.
No desherréis vuestro Zagal, que un clavo
No ha de valer la causa, si no miente
Quien de la cuerda apela para el rabo.
Perdonadme el hablar tan cortésmente
De quien, ya que no alcalde por lo Bravo,
Podrá ser, por lo Manso, presidente.
Luis de Góngora y Argote
A Don Antonio De Las Infantas, En La Muerte De Una Señora Con Quien Estaba Concertado De Casa
De una y otra verde rama obscura,
A los pinos dejando de Segura
Su urna lagrimosa, en son doliente,
Llora el Betis, no lejos de su fuente,
En poca tierra ya mucha hermosura:
Tiernos rayos en una piedra dura
De un sol antes caduco que luciente.
¡Cuán triste sobre el pórfido se mira
Casta Venus llorar su cuarta gracia,
Si lágrimas las perlas son que vierte!
¡Oh Antonio, oh tú del músico de Tracia
Prudente imitador! Tu dulce lira
Sus privilegios rompa hoy a la muerte.
Luis de Góngora y Argote
Oh, Bien Haya Jaén, Que En Lienzo Prieto
De luces mil de sebo salpicado
Su túmulo paró, y de pie quebrado
En dos antiguas trovas sin conceto.
Écija se ha esmerado, yo os prometo,
Que en bultos de papel y pan mascado
Gastó gran suma, aunque no han acabado
Entre catorce abades un soneto.
Todo es obras de araña con Baeza,
Donde el fiel vasallo el regimiento
Pinos corta, bayetas solicita:
Hallaron dos, y toman una pieza
Para el tumbo real o monimento
¡Nunca muriera doña Margarita!
Luis de Góngora y Argote
Volviéndose A Francia El Duque De Humena
(Con buena gracia digo, señor Momo),
Hizo España el deber con el Vandomo,
Y al pagar le hará con el de Pena.
Reales fiestas le impidió al de Humena
La ya engastada Margarita en plomo,
Aunque no hay toros para Francia como
Los de Guisando, su comida y cena.
Estrellóse la gala de diamantes
Tan al tope, que alguno fue topacio,
Y aun don Cristalïán mintió finezas.
Partióse al fin, y tan brindadas antes
Nos dejó las saludes de Palacio,
Que otro día enfermaron Sus Altezas.
Luis de Góngora y Argote
A La Memoria De La Muerte Y Del Infierno
Penetrad sin temor, memorias mías,
Por donde ya el verdugo de los días
Con igual pie dio pasos desiguales.
Revolved tantas señas de mortales,
Desnudos huesos y cenizas frías,
A pesar de las vanas, si no pías,
Caras preservaciones orientales.
Bajad luego al abismo, en cuyos senos
Blasfeman almas, y en su prisión fuerte
Hierros se escuchan siempre, y llanto eterno,
Si queréis, oh memorias, por lo menos
Con la muerte libraros de la muerte,
Y el infierno vencer con el infierno.
Luis de Góngora y Argote
En La Misma Ocasión
(Luces brillando aquel, este centellas)
Crespo volumen vio de plumas bellas
Nacer la gala más vistosamente,
Que obscura el vuelo, y con razón doliente,
De la perla católica que sellas,
A besar te levantas las estrellas,
Melancólica aguja, si luciente.
Pompa eres de dolor, seña no vana
De nuestra vanidad. Dígalo el viento,
Que ya de aromas, ya de luces, tanto
Humo te debe. ¡Ay, ambición humana,
Prudente pavón hoy con ojos ciento,
Si al desengaño se los das y al llanto!
Luis de Góngora y Argote
En La Misma Ocasión
(Luces brillando aquel, este centellas)
Crespo volumen vio de plumas bellas
Nacer la gala más vistosamente,
Que obscura el vuelo, y con razón doliente,
De la perla católica que sellas,
A besar te levantas las estrellas,
Melancólica aguja, si luciente.
Pompa eres de dolor, seña no vana
De nuestra vanidad. Dígalo el viento,
Que ya de aromas, ya de luces, tanto
Humo te debe. ¡Ay, ambición humana,
Prudente pavón hoy con ojos ciento,
Si al desengaño se los das y al llanto!
Luis de Góngora y Argote
Al Túmulo De écija, En Las Honras De La Señora Reina Doña Margarita
Cíclope no, tamaño como el rollo,
¿Volar quieres con alas a lo pollo,
Estando en cuatro pies a lo pollino?
¿Qué Dédalo te induce peregrino
A coronar de nubes el meollo,
Si las ondas que el Betis de su escollo
Desata han de infamar tu desatino?
No des más cera al Sol, que es bobería,
Funeral avestruz, máquina alada,
Ni alimentes gacetas en Europa.
Aguarda a la ciudad, que a mediodía,
Si mase Duelo no en capirotada,
La servirá mase Bochorno en sopa.
Luis de Góngora y Argote
Al Túmulo De écija, En Las Honras De La Señora Reina Doña Margarita
Cíclope no, tamaño como el rollo,
¿Volar quieres con alas a lo pollo,
Estando en cuatro pies a lo pollino?
¿Qué Dédalo te induce peregrino
A coronar de nubes el meollo,
Si las ondas que el Betis de su escollo
Desata han de infamar tu desatino?
No des más cera al Sol, que es bobería,
Funeral avestruz, máquina alada,
Ni alimentes gacetas en Europa.
Aguarda a la ciudad, que a mediodía,
Si mase Duelo no en capirotada,
La servirá mase Bochorno en sopa.
Luis de Góngora y Argote
A La Rigurosa Acción Con Que San Ignacio Redujo Un Pecador
Verso ajeno:
Ardiendo en aguas muertas llamas vivas
GLOSA
En tenebrosa noche, en mar airado
Al través diera un marinero ciego,
De dulce voz y de homicida ruego,
De sirena mortal lisonjeado,
Si el fervoroso celador cuidado
Del grande Ignacio no ofreciera luego
(Farol divino) su encendido fuego
A los cristales de un estanque helado.
Trueca las velas el bajel perdido
Y escollos juzga que en el mar se lavan
Las voces que en la arena oye lascivas;
Besa el puerto, altamente conducido
De las que, para Norte suyo, estaban
Ardiendo en aguas muertas llamas vivas.
Luis de Góngora y Argote
A La Rigurosa Acción Con Que San Ignacio Redujo Un Pecador
Verso ajeno:
Ardiendo en aguas muertas llamas vivas
GLOSA
En tenebrosa noche, en mar airado
Al través diera un marinero ciego,
De dulce voz y de homicida ruego,
De sirena mortal lisonjeado,
Si el fervoroso celador cuidado
Del grande Ignacio no ofreciera luego
(Farol divino) su encendido fuego
A los cristales de un estanque helado.
Trueca las velas el bajel perdido
Y escollos juzga que en el mar se lavan
Las voces que en la arena oye lascivas;
Besa el puerto, altamente conducido
De las que, para Norte suyo, estaban
Ardiendo en aguas muertas llamas vivas.