Otros
León Felipe
Vencidos
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
León Felipe
Vencidos
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
León Felipe
Como Aquella Nube Blanca
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.
Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.
Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.
El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.
León Felipe
Como Aquella Nube Blanca
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.
Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.
Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.
El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.
León Felipe
Con Las Piedras Sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.
León Felipe
Con Las Piedras Sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.
León Felipe
Dame Tu Oscura Hostia
Dame tu oscura hostia, tu último pan...
Un sueño sin retorno y sin recuerdo.
Déjame hundirme en ese pozo negro,
más abajo del limo y de la larva...
Donde la vida es un fantasma verde
que nadie vio jamás.
Luis Cañizal de la Fuente
Populus Nigra
sabe esbozar un fácil canto verde:
pero el que canta como un pueblo entero
es el pinar,
la gloria silenciosa
del aire entre las ramas.
La alta gloria callada
del viento entre los pinos.
Su clamoreo largo y sostenido
se funde con la carcajada
de un tren que pasa, al margen, fragoroso,
por la vía apartada. “¡Corre, que lo pierdes!”
(No corras. Más bien báñate
dentro de este oleaje
sonoro. Ensordece en su seno.)
Luis Cañizal de la Fuente
Belmonte
una casita en chaflán
la envidia de las manzanas
se la hacía disculpar
sacando a media mañana
a la pública piedad
os dois irmãos aleijados
al sol de mayor solaz:
cuál babea en su babero
de una banda a otra, y cuál
te mira de arriba abajo
como con pavor de alzar
la vista a ver de vedores.
Sobre los dos, este dosel de altar:
Parejas de manzanas que se besan
opuestas por el vértice
y arreboladas de felicidad.
Los coches daban la vuelta
no pudiendo soportar
las moralidades lusas
cual pendiendo de un moral:
en vez de lustre en las ramas,
un morado barrizal
al pie del árbol de ejemplo.
¡Para eso, mejor campar
por esos campos, agreste,
y, desde el nacer, punzar,
como hace la zarzamora,
que aroma y punza
desde el zarzal!
A parábolas terribles,
desprecios de Portugal:
Desculpe a maçada =
desculpe a maçã.
Luis Cañizal de la Fuente
El Mirar De Los Ojos Isósceles
va cayendo en cadencia de minueto,
que te sientes morir la muerte chica
y nunca acabas de llegar al cielo.
Luis Cañizal de la Fuente
Sólo Se Supo Que El Día Había Estado Eugenio
a la hora en que una hornada transparente de nubes
hizo burla a las islas
remedándoles forma y dispersión
bajo el mirar indiferente de la luna mordida.
Luego el paisaje de la punta caimán
se puso el pijama de su humor vítreo
y el aire de la mar daba besos
con labios de ternera:
ésa fue la señal para que todos
empezásemos a pensar en los poetas-esparadrapo,
que dormían su sueño de tiza bajo tierra de Hesperia.
[Quedaban por desarrollar
unas nubes de esperma jubiloso
en forma de epopeya
y de locomotora avecindada en
el último momento.
(Y la luna seguía
mordiéndose las uñas.) ]
Luis Cañizal de la Fuente
Basse-danse ‘la Magdalena’
son una formulación mental.
Al otro lado sólo cabe el báratro,
el féretro,
la aljaba.
Muge su malhumor. Los cantiles de nubes
arrojan sobre el mar
fanegadas de sombras
anegadas de sombras:
envidiar la maldad.
Luis Cañizal de la Fuente
Basse-danse ‘la Magdalena’
son una formulación mental.
Al otro lado sólo cabe el báratro,
el féretro,
la aljaba.
Muge su malhumor. Los cantiles de nubes
arrojan sobre el mar
fanegadas de sombras
anegadas de sombras:
envidiar la maldad.
Luis Cañizal de la Fuente
Basse-danse ‘la Magdalena’
son una formulación mental.
Al otro lado sólo cabe el báratro,
el féretro,
la aljaba.
Muge su malhumor. Los cantiles de nubes
arrojan sobre el mar
fanegadas de sombras
anegadas de sombras:
envidiar la maldad.
Luis Cañizal de la Fuente
La Hora Todavía
se dejaba tocar en la cabeza.
Qué descanso: estar vivo
era seguir durmiendo.
Luis Cañizal de la Fuente
La Hora Todavía
se dejaba tocar en la cabeza.
Qué descanso: estar vivo
era seguir durmiendo.
Luis Cañizal de la Fuente
Ave De Paso
sino ¨ alguien intermedio:
pilar del puente de tedio
que va del ayer al hoy”.
(Enmienda de plana a Mário de Sá-Carneiro.)
(He soñado que era otro
más joven y más alegre,
descubridor de amigos de ronco pico de pato,
perdedor de papeles y de tiempo,
comedor de hortalizas a la noche de juerga
y encontrador de hermanos no perdidos.
Pero con la mañana
paso a ser una campa de feria
desierta en un rincón de Portugal:
van cayendo las horas
y justifican mi razón de ser,
una tras otra, mantas,
caballitos, ronquera de reyertas,
tendidos de cerámica, zapatos,
humo de hogueras, voces de pregones,
tropezones
de compradores torpes contra vientos tensos
de tendejones de campaña, imprecaciones
y miradas al cielo de tormenta.
Nunca estuve más lleno y habitado
de gente ajena a mí. De pájaros de cuenta.)
Estremoz, 10 de abril ´98.
Luis Cañizal de la Fuente
Ave De Paso
sino ¨ alguien intermedio:
pilar del puente de tedio
que va del ayer al hoy”.
(Enmienda de plana a Mário de Sá-Carneiro.)
(He soñado que era otro
más joven y más alegre,
descubridor de amigos de ronco pico de pato,
perdedor de papeles y de tiempo,
comedor de hortalizas a la noche de juerga
y encontrador de hermanos no perdidos.
Pero con la mañana
paso a ser una campa de feria
desierta en un rincón de Portugal:
van cayendo las horas
y justifican mi razón de ser,
una tras otra, mantas,
caballitos, ronquera de reyertas,
tendidos de cerámica, zapatos,
humo de hogueras, voces de pregones,
tropezones
de compradores torpes contra vientos tensos
de tendejones de campaña, imprecaciones
y miradas al cielo de tormenta.
Nunca estuve más lleno y habitado
de gente ajena a mí. De pájaros de cuenta.)
Estremoz, 10 de abril ´98.
Luis Cañizal de la Fuente
Diferencias Sobre La Folía
para que sepas lo que es en el mundo
clamar por la pared a golpes de hueso ilíaco usado como llana
hasta dejarla en puro pecado original,
hacer vibrar por todo el valle de la vida
los quijarazos de hueso afilado
hasta el extremo de navaja barbera o cuerda de viola:
para que sepas lo que puede ser clamar
en el valle multitudinario de la tarde
y no obtener de nadie más piedad
que si tocaras vigüela d’arco cara a la pared,
con rayos de sol limón
por toda consolación
los ratos que las nubes clementes lo consienten,
y no apremiar el arco en esa colofonia:
afilar el rencor.
(Al fondo del paisaje
visto desde la alcoba
encalada de música,
por cenefa ondulante, este motivo:
“Y tenderá la mano la mundana
hasta quedarse calva de pedir piedad”.)
Luis Cañizal de la Fuente
Diferencias Sobre La Folía
para que sepas lo que es en el mundo
clamar por la pared a golpes de hueso ilíaco usado como llana
hasta dejarla en puro pecado original,
hacer vibrar por todo el valle de la vida
los quijarazos de hueso afilado
hasta el extremo de navaja barbera o cuerda de viola:
para que sepas lo que puede ser clamar
en el valle multitudinario de la tarde
y no obtener de nadie más piedad
que si tocaras vigüela d’arco cara a la pared,
con rayos de sol limón
por toda consolación
los ratos que las nubes clementes lo consienten,
y no apremiar el arco en esa colofonia:
afilar el rencor.
(Al fondo del paisaje
visto desde la alcoba
encalada de música,
por cenefa ondulante, este motivo:
“Y tenderá la mano la mundana
hasta quedarse calva de pedir piedad”.)
Luis Cañizal de la Fuente
Diferencias Sobre La Folía
para que sepas lo que es en el mundo
clamar por la pared a golpes de hueso ilíaco usado como llana
hasta dejarla en puro pecado original,
hacer vibrar por todo el valle de la vida
los quijarazos de hueso afilado
hasta el extremo de navaja barbera o cuerda de viola:
para que sepas lo que puede ser clamar
en el valle multitudinario de la tarde
y no obtener de nadie más piedad
que si tocaras vigüela d’arco cara a la pared,
con rayos de sol limón
por toda consolación
los ratos que las nubes clementes lo consienten,
y no apremiar el arco en esa colofonia:
afilar el rencor.
(Al fondo del paisaje
visto desde la alcoba
encalada de música,
por cenefa ondulante, este motivo:
“Y tenderá la mano la mundana
hasta quedarse calva de pedir piedad”.)
Luis Cañizal de la Fuente
Tocan El Clave Con El Carrick Puesto
como el que elige con sonrisa y manos entre
la vasta gama de la pesebrera.
Lo que escogen es prisma de anisados,
lascivo desperezo
de humo azul en pijama,
niebla constituida
y olor de lumbre abril.
Mientras tanto, ya el clave
rompe a trotar haciendo trenzas de agua,
remolinos minúsculos,
cantos ensimismados, como si no fueran
los hombres de Estremoz los que consiguen
que se ponga talar hasta las barbas,
a semejanza de ellos
y de ciertos envueltos de tabaco
para insistir revolcándose en los graves.
Salen transfigurados del café:
campaneando como cruz alzada
y embarrancados en la culpa, al tiempo
que redimidos de ella. No sé si me explico.
Todo por obra y gracia
de unas hidroterapias al clave bien tostado.
Salen al implacable frío de las placetonas
anegadas de niebla,
y no saben si han muerto en una de ésas
y andan vagando por el trascastillo
como por el alfoz helado de la muerte.
Todo por obra y gracia
de un café al autoclave tomado en Estremoz
un lunes de Pasión.
Segunda feira,
onze de abril de mil e novecentos
e setenta e seis.
Luis Cañizal de la Fuente
Tocan El Clave Con El Carrick Puesto
como el que elige con sonrisa y manos entre
la vasta gama de la pesebrera.
Lo que escogen es prisma de anisados,
lascivo desperezo
de humo azul en pijama,
niebla constituida
y olor de lumbre abril.
Mientras tanto, ya el clave
rompe a trotar haciendo trenzas de agua,
remolinos minúsculos,
cantos ensimismados, como si no fueran
los hombres de Estremoz los que consiguen
que se ponga talar hasta las barbas,
a semejanza de ellos
y de ciertos envueltos de tabaco
para insistir revolcándose en los graves.
Salen transfigurados del café:
campaneando como cruz alzada
y embarrancados en la culpa, al tiempo
que redimidos de ella. No sé si me explico.
Todo por obra y gracia
de unas hidroterapias al clave bien tostado.
Salen al implacable frío de las placetonas
anegadas de niebla,
y no saben si han muerto en una de ésas
y andan vagando por el trascastillo
como por el alfoz helado de la muerte.
Todo por obra y gracia
de un café al autoclave tomado en Estremoz
un lunes de Pasión.
Segunda feira,
onze de abril de mil e novecentos
e setenta e seis.
Luis Cañizal de la Fuente
Tocan El Clave Con El Carrick Puesto
como el que elige con sonrisa y manos entre
la vasta gama de la pesebrera.
Lo que escogen es prisma de anisados,
lascivo desperezo
de humo azul en pijama,
niebla constituida
y olor de lumbre abril.
Mientras tanto, ya el clave
rompe a trotar haciendo trenzas de agua,
remolinos minúsculos,
cantos ensimismados, como si no fueran
los hombres de Estremoz los que consiguen
que se ponga talar hasta las barbas,
a semejanza de ellos
y de ciertos envueltos de tabaco
para insistir revolcándose en los graves.
Salen transfigurados del café:
campaneando como cruz alzada
y embarrancados en la culpa, al tiempo
que redimidos de ella. No sé si me explico.
Todo por obra y gracia
de unas hidroterapias al clave bien tostado.
Salen al implacable frío de las placetonas
anegadas de niebla,
y no saben si han muerto en una de ésas
y andan vagando por el trascastillo
como por el alfoz helado de la muerte.
Todo por obra y gracia
de un café al autoclave tomado en Estremoz
un lunes de Pasión.
Segunda feira,
onze de abril de mil e novecentos
e setenta e seis.