Poemas en este tema
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Ernesto Cardenal
No Tengo Otro Le He Dicho
“No tengo otro” le he dicho
y repetido muchas veces.
Y oí que decía dentro de mí
no con palabras confusamente
pero precisas, decía dentro de mí
o desde el fondo del universo:
“Y yo no tengo otro más que tú”
y repetido muchas veces.
Y oí que decía dentro de mí
no con palabras confusamente
pero precisas, decía dentro de mí
o desde el fondo del universo:
“Y yo no tengo otro más que tú”
730
Ernesto Cardenal
Tomarse Con Los Brazos El Uno Al Otro
Tomarse con los brazos el uno al otro,
dándose cada uno a los brazos del otro.
Qué diferente sentirte dentro de uno
que sentirse uno solo dentro de uno
es decir, vacío.
¿Será que es soledad tu abrazo
y tus besos sólo sed?
Me parece oírte que de mí no te sacias nunca.
Yo que fui antes buen catador de amarguras.
dándose cada uno a los brazos del otro.
Qué diferente sentirte dentro de uno
que sentirse uno solo dentro de uno
es decir, vacío.
¿Será que es soledad tu abrazo
y tus besos sólo sed?
Me parece oírte que de mí no te sacias nunca.
Yo que fui antes buen catador de amarguras.
746
Ernesto Cardenal
Tomarse Con Los Brazos El Uno Al Otro
Tomarse con los brazos el uno al otro,
dándose cada uno a los brazos del otro.
Qué diferente sentirte dentro de uno
que sentirse uno solo dentro de uno
es decir, vacío.
¿Será que es soledad tu abrazo
y tus besos sólo sed?
Me parece oírte que de mí no te sacias nunca.
Yo que fui antes buen catador de amarguras.
dándose cada uno a los brazos del otro.
Qué diferente sentirte dentro de uno
que sentirse uno solo dentro de uno
es decir, vacío.
¿Será que es soledad tu abrazo
y tus besos sólo sed?
Me parece oírte que de mí no te sacias nunca.
Yo que fui antes buen catador de amarguras.
746
Ernesto Cardenal
Epigrama
Te doy Claudia, estos versos,
porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos
para que tú los entiendas.
Son para ti solamente,
pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán,
tal vez por toda Hispanoamérica...
Y si al amor que los dictó,
tú también lo desprecias,
otras soñarán
con este amor
que no fue para ellas.
Y tal vez verás,
Claudia,
que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti)
despiertan
en otras parejas
enamoradas que los lean
los besos que en ti
no despertó el poeta.
porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos
para que tú los entiendas.
Son para ti solamente,
pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán,
tal vez por toda Hispanoamérica...
Y si al amor que los dictó,
tú también lo desprecias,
otras soñarán
con este amor
que no fue para ellas.
Y tal vez verás,
Claudia,
que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti)
despiertan
en otras parejas
enamoradas que los lean
los besos que en ti
no despertó el poeta.
1.231
Ernesto Cardenal
Oración Por Marilyn Monroe
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
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Ernesto Cardenal
Oración Por Marilyn Monroe
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
786
Ernesto Cardenal
Oración Por Marilyn Monroe
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
786
Diego de Torres y Villarroel
Cuenta Un Sopón, Sirviente De Estudiante, Su Vida A Otro Amigo
Siete años ha que sirvo, hecho un guillote,
a un escolar que vive de pegote;
y es en la escuela tan corrida zorra,
que aunque viste de largo va de gorra;
está roto, después es desgarrado;
es bien nacido, pero mal criado.
Una vieja más vieja que la sarna,
menos que no se encarna,
suele de mes a mes muy aburrida
guisarnos la comida,
que lo demás del año no hay potaje;
yo como de pillaje,
y mi amo ¡alhaja honrada!,
fingiendo que está lejos la posada,
o con otro motivo que él enreda,
donde le dan las doce allí se queda.
Lo que yo pillo, y lo que mi amo guarda
de la mesa en que come aventurero,
se junta por la noche en un puchero;
repártese entre tres el almodrote:
mi amo y yo al escote,
a la vieja también damos su parte,
y aunque no sea Cuaresma se la parte.
Es la tal manca, coja, zancajosa,
sorbida de mofletes, lagañosa,
tiene flatos, verrugas y cuartanas,
mucha sangre de espaldas y almorranas;
ella es de enfermedades una odrina,
y lo peor que tiene es mal de orina;
para mí siempre es viernes, que el pescado
es manjar muy salado,
y aun cuando se me burla la esperanza,
le canto una vigilia a la mi panza,
que comer de vigilia, eso es mi yesca,
que soy aficionado de la pesca,
y tengo un paladar tan sazonado
que hasta la carne para mí es pescado.
Yo como, como un rey cuando se rapa,
y los más de los días como un papa,
y muchas veces a llevar me obliga
en silla de la reina a la barriga.
Un cartel muy funesto
tengo en el cuarto donde tengo puesto:
«Tiene pena de vida, alerta, alerta,
el cochino que entrare por la puerta,
el pollo, la gallina, el pavo, el gallo,
el ganso, el carnero y el caballo»;
porque montando en hambre un estudiante,
no digo yo un caballo, un elefante.
Aunque no soy galán, cuanto al vestido,
siempre lo traigo, pero muy traído;
y aunque el sastre lo hubiese mal cortado,
en mi estatura está bien acabado;
y cuando me desnudo estos andrajos
dejo sembrado el cuarto de trapajos,
porque en cada agujero está un remiendo,
y aquéstos sin coser los voy poniendo.
Téngolos oprimidos contra el pecho,
y entre tal cual botón, aunque es mal hecho
el tenerlos así tan apretados,
porque caen en la tierra desmayados.
Sale del cuerpo, y es la maravilla,
que queda hecha un harnero mi ropilla,
que aunque yo soy tan noble, y soy tan guapo,
siempre me acompañé con todo trapo.
Las bragas muy manidas y muy tiernas
sólo tienen rodillas y entrepiernas.
¿Aforro? No se nombre, que le ahorro;
la caspa de los muslos es el forro,
y cuando más, le pongo por juguete
un almidón de grasa por ribete;
y si fuera preciso el azotarme,
no era menester desatacarme,
y sólo esto me falta en mi conciencia,
además del ayuno, penitencia;
pero por las mañanas, si me visto,
allí sí, necesito de andar listo,
llamando los trapajos a la audiencia
a darlos su lugar y residencia;
y como al revestirse cualquier cura,
le va rezando a cada vestidura,
yo como buen cristiano y como guapo,
le rezo una oración a cada trapo;
soy formal en vestir y tengo norma:
nada hay de la materia, todo es forma,
que sólo en mi vestido y mi laceria
puede existir la forma sin materia.
En cuanto a lo calzado,
eso es lo que siempre anda muy tirado;
lo más que traigo en naturales hormas
son, cual niño amontado, estas dos cormas.
Estas no tienen suelas, y al desgaire,
como tengo gran planta la echo al aire.
¿La cama? Aqueso es risa,
de sábanas no tiene ni aun camisa,
sólo tiene en el suelo dos cuartones,
y dos negras obleas por colchones;
una manta, un jergón, y allí hacia un lado
un orinal muy viejo y muy barbado,
porque nunca se afeita, y con enojo
tiene echadas las barbas en remojo.
Una cruz de castaño muy funesta
hacia mi cabecera tengo puesta,
que como alguna vez en mis pasiones
doy al diablo la cama y los colchones,
con todo no quisiera la llevara,
porque me hace gran falta si la hurtara.
¿Qué más cruz que mi cama, donde añado
el cuadro de mí mismo desdichado,
y en tan triste taladro,
toda la noche paso en cruz y en cuadro?
La prevención del cuarto se reduce
a un viudo candil que jamás luce,
se arrincona, anda a obscuras y se queja
porque se le murió la candileja;
está enfermo, padece sin sosiego,
y no puede ver luz de puro ciego;
está manco, la cara tiene rota,
y en su vida ha tenido mal de gota;
una espada, un broquel y tal cual caja,
de comedias un libro, una baraja,
dos sillas cojas, un arquetón malo,
y una mesa que tiene pie de palo.
Éste nunca ha llevado barredura,
porque sirve de mucho mi basura
que como el buen platero se acaudilla
guarda su basura a la escobilla,
de esta suerte también, Jigote amigo,
suelo guardar mi estiércol para el trigo,
y con mi triste capa hecha pedazos,
si alguna vez lo barro, es a capazos.
Ya, mi Jigote, has visto
de la suerte que como, bebo y visto;
me sustento, me calzo y me bandeo,
mi gusto, mi alegría y triste empleo,
mis trabajos, mis mañas, mis engaños,
cómo paso los días y los años;
ahora mira tú, pues que porfías,
si igualan tus miserias a las mías.
a un escolar que vive de pegote;
y es en la escuela tan corrida zorra,
que aunque viste de largo va de gorra;
está roto, después es desgarrado;
es bien nacido, pero mal criado.
Una vieja más vieja que la sarna,
menos que no se encarna,
suele de mes a mes muy aburrida
guisarnos la comida,
que lo demás del año no hay potaje;
yo como de pillaje,
y mi amo ¡alhaja honrada!,
fingiendo que está lejos la posada,
o con otro motivo que él enreda,
donde le dan las doce allí se queda.
Lo que yo pillo, y lo que mi amo guarda
de la mesa en que come aventurero,
se junta por la noche en un puchero;
repártese entre tres el almodrote:
mi amo y yo al escote,
a la vieja también damos su parte,
y aunque no sea Cuaresma se la parte.
Es la tal manca, coja, zancajosa,
sorbida de mofletes, lagañosa,
tiene flatos, verrugas y cuartanas,
mucha sangre de espaldas y almorranas;
ella es de enfermedades una odrina,
y lo peor que tiene es mal de orina;
para mí siempre es viernes, que el pescado
es manjar muy salado,
y aun cuando se me burla la esperanza,
le canto una vigilia a la mi panza,
que comer de vigilia, eso es mi yesca,
que soy aficionado de la pesca,
y tengo un paladar tan sazonado
que hasta la carne para mí es pescado.
Yo como, como un rey cuando se rapa,
y los más de los días como un papa,
y muchas veces a llevar me obliga
en silla de la reina a la barriga.
Un cartel muy funesto
tengo en el cuarto donde tengo puesto:
«Tiene pena de vida, alerta, alerta,
el cochino que entrare por la puerta,
el pollo, la gallina, el pavo, el gallo,
el ganso, el carnero y el caballo»;
porque montando en hambre un estudiante,
no digo yo un caballo, un elefante.
Aunque no soy galán, cuanto al vestido,
siempre lo traigo, pero muy traído;
y aunque el sastre lo hubiese mal cortado,
en mi estatura está bien acabado;
y cuando me desnudo estos andrajos
dejo sembrado el cuarto de trapajos,
porque en cada agujero está un remiendo,
y aquéstos sin coser los voy poniendo.
Téngolos oprimidos contra el pecho,
y entre tal cual botón, aunque es mal hecho
el tenerlos así tan apretados,
porque caen en la tierra desmayados.
Sale del cuerpo, y es la maravilla,
que queda hecha un harnero mi ropilla,
que aunque yo soy tan noble, y soy tan guapo,
siempre me acompañé con todo trapo.
Las bragas muy manidas y muy tiernas
sólo tienen rodillas y entrepiernas.
¿Aforro? No se nombre, que le ahorro;
la caspa de los muslos es el forro,
y cuando más, le pongo por juguete
un almidón de grasa por ribete;
y si fuera preciso el azotarme,
no era menester desatacarme,
y sólo esto me falta en mi conciencia,
además del ayuno, penitencia;
pero por las mañanas, si me visto,
allí sí, necesito de andar listo,
llamando los trapajos a la audiencia
a darlos su lugar y residencia;
y como al revestirse cualquier cura,
le va rezando a cada vestidura,
yo como buen cristiano y como guapo,
le rezo una oración a cada trapo;
soy formal en vestir y tengo norma:
nada hay de la materia, todo es forma,
que sólo en mi vestido y mi laceria
puede existir la forma sin materia.
En cuanto a lo calzado,
eso es lo que siempre anda muy tirado;
lo más que traigo en naturales hormas
son, cual niño amontado, estas dos cormas.
Estas no tienen suelas, y al desgaire,
como tengo gran planta la echo al aire.
¿La cama? Aqueso es risa,
de sábanas no tiene ni aun camisa,
sólo tiene en el suelo dos cuartones,
y dos negras obleas por colchones;
una manta, un jergón, y allí hacia un lado
un orinal muy viejo y muy barbado,
porque nunca se afeita, y con enojo
tiene echadas las barbas en remojo.
Una cruz de castaño muy funesta
hacia mi cabecera tengo puesta,
que como alguna vez en mis pasiones
doy al diablo la cama y los colchones,
con todo no quisiera la llevara,
porque me hace gran falta si la hurtara.
¿Qué más cruz que mi cama, donde añado
el cuadro de mí mismo desdichado,
y en tan triste taladro,
toda la noche paso en cruz y en cuadro?
La prevención del cuarto se reduce
a un viudo candil que jamás luce,
se arrincona, anda a obscuras y se queja
porque se le murió la candileja;
está enfermo, padece sin sosiego,
y no puede ver luz de puro ciego;
está manco, la cara tiene rota,
y en su vida ha tenido mal de gota;
una espada, un broquel y tal cual caja,
de comedias un libro, una baraja,
dos sillas cojas, un arquetón malo,
y una mesa que tiene pie de palo.
Éste nunca ha llevado barredura,
porque sirve de mucho mi basura
que como el buen platero se acaudilla
guarda su basura a la escobilla,
de esta suerte también, Jigote amigo,
suelo guardar mi estiércol para el trigo,
y con mi triste capa hecha pedazos,
si alguna vez lo barro, es a capazos.
Ya, mi Jigote, has visto
de la suerte que como, bebo y visto;
me sustento, me calzo y me bandeo,
mi gusto, mi alegría y triste empleo,
mis trabajos, mis mañas, mis engaños,
cómo paso los días y los años;
ahora mira tú, pues que porfías,
si igualan tus miserias a las mías.
624
Diego de Torres y Villarroel
A La Memoria De D Juan Domingo De Haro Y Guzmán
La tierra, el polvo, el humo, en fin, la nada,
al héroe más insigne y portentoso,
es el único triunfo, el más glorioso,
que robar has logrado, muerte airada.
La vida de su fama celebrada,
fe, virtud y valor y celo ansioso,
exentos de tu brazo pavoroso,
en lo eterno aseguran su morada.
Al honor, al aplauso, al ardimiento,
a la piedad, al culto y a la gloria
tocar no pudo tu furor violento.
Pues si de tantas vidas la memoria
eterna vive en este monumento,
¿en qué fundas, oh Parca, tu victoria?
al héroe más insigne y portentoso,
es el único triunfo, el más glorioso,
que robar has logrado, muerte airada.
La vida de su fama celebrada,
fe, virtud y valor y celo ansioso,
exentos de tu brazo pavoroso,
en lo eterno aseguran su morada.
Al honor, al aplauso, al ardimiento,
a la piedad, al culto y a la gloria
tocar no pudo tu furor violento.
Pues si de tantas vidas la memoria
eterna vive en este monumento,
¿en qué fundas, oh Parca, tu victoria?
818
Diego de Torres y Villarroel
Vida Bribona
En una cuna pobre fui metido,
entre bayetas burdas mal fajado,
donde salí robusto y bien templado,
y el rústico pellejo muy curtido.
A la naturaleza le he debido
más que el señor, el rico y potentado,
pues le hizo sin sosiego delicado,
y a mí con desahogo bien fornido.
Él se cubre de seda, que no abriga,
yo resisto con lana a la inclemencia;
él por comer se asusta y se fatiga,
yo soy feliz, si halago a mi conciencia,
pues lleno a todas horas la barriga,
fiado de que hay Dios y providencia.
entre bayetas burdas mal fajado,
donde salí robusto y bien templado,
y el rústico pellejo muy curtido.
A la naturaleza le he debido
más que el señor, el rico y potentado,
pues le hizo sin sosiego delicado,
y a mí con desahogo bien fornido.
Él se cubre de seda, que no abriga,
yo resisto con lana a la inclemencia;
él por comer se asusta y se fatiga,
yo soy feliz, si halago a mi conciencia,
pues lleno a todas horas la barriga,
fiado de que hay Dios y providencia.
747
Diego de Torres y Villarroel
Cuenta Los Pasos De La Vida
De asquerosa materia fui formado,
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.
De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.
De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?
592
Diego de Torres y Villarroel
Cuenta Los Pasos De La Vida
De asquerosa materia fui formado,
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.
De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.
De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?
592
Diego de Torres y Villarroel
Ciencia De Los Cortesanos De Este Siglo
Bañarse con harina la melena,
ir enseñando a todos la camisa,
espada que no asuste y que dé risa,
su anillo, su reloj y su cadena;
hablar a todos con la faz serena,
besar los pies a misa doña Luisa,
y asistir como cosa muy precisa
al pésame, al placer y enhorabuena;
estar enamorado de sí mismo,
mascullar una arieta en italiano
y bailar en francés tuerto o derecho;
con esto, y olvidar el catecismo,
cátate hecho y derecho cortesano,
mas llevárate el diablo dicho y hecho.
ir enseñando a todos la camisa,
espada que no asuste y que dé risa,
su anillo, su reloj y su cadena;
hablar a todos con la faz serena,
besar los pies a misa doña Luisa,
y asistir como cosa muy precisa
al pésame, al placer y enhorabuena;
estar enamorado de sí mismo,
mascullar una arieta en italiano
y bailar en francés tuerto o derecho;
con esto, y olvidar el catecismo,
cátate hecho y derecho cortesano,
mas llevárate el diablo dicho y hecho.
1.063
Diego de Torres y Villarroel
A Clori
Clori solicitar con un presente,
inclinar la belleza que enamora,
el triste amante que padece y llora
fugitivo desdén, ira inclemente,
No es quererla comprar groseramente
la piedad y el amor a su señora
sino agradar a la beldad que adora
haciéndola un obsequio reverente
No es esto poner precio a las beldades
supremas si prudente lo reparas
no es desaire ni así llamarlo oses
Dobla el don las sagrades majestades
no es agravio la ofrenda de las aras
las dádivas aplacan a los Dioses.
inclinar la belleza que enamora,
el triste amante que padece y llora
fugitivo desdén, ira inclemente,
No es quererla comprar groseramente
la piedad y el amor a su señora
sino agradar a la beldad que adora
haciéndola un obsequio reverente
No es esto poner precio a las beldades
supremas si prudente lo reparas
no es desaire ni así llamarlo oses
Dobla el don las sagrades majestades
no es agravio la ofrenda de las aras
las dádivas aplacan a los Dioses.
556
Diego de Torres y Villarroel
A Francisca De Castro, Cómica Y Cantora
Bella madre de Amor dádiva hermosa
que hizo a la tierra Jove soberano
embeleso del chiste cortesano
y reina del donaire poderoso
¡Oh! mil veces felice la dichosa
hora en que el cielo dio con larga mano
para deleite del linaje humano
al mundo tu belleza prodigiosa
¡Oh! si fuese la voz de mi instrumento
émula de los cantos más gloriosos
y no desagradable ronca y triste
Pasara yo mi vida y que contento
celebrando com himnos armoniosos
la fortunada aurora en que naciste.
que hizo a la tierra Jove soberano
embeleso del chiste cortesano
y reina del donaire poderoso
¡Oh! mil veces felice la dichosa
hora en que el cielo dio con larga mano
para deleite del linaje humano
al mundo tu belleza prodigiosa
¡Oh! si fuese la voz de mi instrumento
émula de los cantos más gloriosos
y no desagradable ronca y triste
Pasara yo mi vida y que contento
celebrando com himnos armoniosos
la fortunada aurora en que naciste.
460
Diego de Torres y Villarroel
Dudas En Materia Grave Nacidas Del Estudio
En la doctrina chiste y agudeza
de los libros gasté parte de vida,
y he quedado peor, que está tupida
de ajenos desatinos mi cabeza.
Buscaba en los doctores mi rudeza,
de cierta duda la mejor salida,
y hallé mil opiniones sin medida
pues uno el sí y el otro el no me reza
Mas necio vengo a ser más imprudente
la razón natural está más ruda
pues ya por sí no asiente ni consiente
Antes pudo opinar, ya quedó en muda
¿quien dirá la verdad? Dios solamente
¿y yo que haré? Morirme con la duda.
de los libros gasté parte de vida,
y he quedado peor, que está tupida
de ajenos desatinos mi cabeza.
Buscaba en los doctores mi rudeza,
de cierta duda la mejor salida,
y hallé mil opiniones sin medida
pues uno el sí y el otro el no me reza
Mas necio vengo a ser más imprudente
la razón natural está más ruda
pues ya por sí no asiente ni consiente
Antes pudo opinar, ya quedó en muda
¿quien dirá la verdad? Dios solamente
¿y yo que haré? Morirme con la duda.
572
Dionisio Ridruejo
El Burgo De Osma
Como la nieve fluye y va sonora
de haber sido silencio, así mi olvido
de las cumbres del ser en que ha dormido
baja al tiempo natal y fluye ahora.
Ya es celeste el hollín en la herrería
y el chirriar de la rueda con estopa
del cordelero y riza la garlopa
una miel inmortal de todavía.
Vuelve la yunta de ganar el valle
con su lanza arrastrada y la campana
vuelve a pasar entre la luz y el puente.
Vuelve el mercado a empavesar la calle
con soportales. Vuelve todo y mana
el para siempre ayer eternamente.
de haber sido silencio, así mi olvido
de las cumbres del ser en que ha dormido
baja al tiempo natal y fluye ahora.
Ya es celeste el hollín en la herrería
y el chirriar de la rueda con estopa
del cordelero y riza la garlopa
una miel inmortal de todavía.
Vuelve la yunta de ganar el valle
con su lanza arrastrada y la campana
vuelve a pasar entre la luz y el puente.
Vuelve el mercado a empavesar la calle
con soportales. Vuelve todo y mana
el para siempre ayer eternamente.
506
Dionisio Ridruejo
A Un Pino
Pino esbelto y tranquilo,
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
Cómo me fortalece
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
Tu majestad envuelve
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
Mis ojos educados
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
Pino esbelto y tranquilo,
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
Cómo me fortalece
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
Tu majestad envuelve
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
Mis ojos educados
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
Pino esbelto y tranquilo,
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.
508
Dionisio Ridruejo
Memoria
Y resbaló el amor estremecido
por las mudas orillas de tu ausencia.
La noche se hizo cuerpo de tu esencia
y el campo abierto se plegó vencido.
Un ayer de tus labios en mi oído,
una huella sonora, una cadencia,
hizo flor de latidos tu presencia
en el último borde del olvido.
Viniste sobre un aire de amapolas.
Como suspiros estallando rojos,
bajo el ardor de las estrellas plenas,
los labios avanzaron como olas.
Y sumiso en el sueño de tus ojos
murió el dolor en las floridas venas.
por las mudas orillas de tu ausencia.
La noche se hizo cuerpo de tu esencia
y el campo abierto se plegó vencido.
Un ayer de tus labios en mi oído,
una huella sonora, una cadencia,
hizo flor de latidos tu presencia
en el último borde del olvido.
Viniste sobre un aire de amapolas.
Como suspiros estallando rojos,
bajo el ardor de las estrellas plenas,
los labios avanzaron como olas.
Y sumiso en el sueño de tus ojos
murió el dolor en las floridas venas.
478
Duque de Rivas
El Fratricidio Romance Cuarto Los Dos Hermanos
De mosén Beltrán Claquín
Ante la tienda, de pronto,
Páranse dos caballeros
Ocultos en los embozos.
El rey Don Pedro era el uno,
Rodríguez Sanabria el otro,
Que en la fe de un enemigo
Piensan encontrar socorro,
Con gran priesa descabalgan,
Y ya se encuentran en torno
Rodeados de franceses
Armados y silenciosos,
En cuyos cascos gascones,
Y en cuyos azules ojos
Refleja el farol, que alumbra
Cual siniestro meteoro.
Entran dentro de la tienda
Ya vacilantes, pues todo
Empiezan a verlo entonces
De aspecto siniestro y torvo.
Una lámpara de azófar
La alumbra trémula y poco;
Mas dejan ver un bufete,
Un sillón de roble tosco,
Un lecho y una armadura,
Y lo que fue más asombro,
Cuatro hombres de armas inmobles,
De acero vivos escollos.
Ante la tienda, de pronto,
Páranse dos caballeros
Ocultos en los embozos.
El rey Don Pedro era el uno,
Rodríguez Sanabria el otro,
Que en la fe de un enemigo
Piensan encontrar socorro,
Con gran priesa descabalgan,
Y ya se encuentran en torno
Rodeados de franceses
Armados y silenciosos,
En cuyos cascos gascones,
Y en cuyos azules ojos
Refleja el farol, que alumbra
Cual siniestro meteoro.
Entran dentro de la tienda
Ya vacilantes, pues todo
Empiezan a verlo entonces
De aspecto siniestro y torvo.
Una lámpara de azófar
La alumbra trémula y poco;
Mas dejan ver un bufete,
Un sillón de roble tosco,
Un lecho y una armadura,
Y lo que fue más asombro,
Cuatro hombres de armas inmobles,
De acero vivos escollos.
924
Dionisio Ridruejo
Nostalgia Del Primer Amor
Tu soledad de nieve reclinada,
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
480
Duque de Rivas
El Fratricidio Romance Segundo El Castillo
Inútil montón de piedras,
De años y hazañas sepulcro,
Que viandantes y pastores
Miran de noche con susto,
Cuando en tus almenas rotas
Grita el cárabo nocturno,
Y recuerda las consejas
Que de ti repite el vulgo.
Escombros que han perdonado,
Para escarmiento del mundo,
La guadaña de los siglos,
El rayo del cielo justo;
Esqueleto de un gigante,
Peso de un collado inculto,
Cadáver de un delincuente
De quien fué el tiempo verdugo;
Nido de aves de rapiña,
Y de reptiles inmundos
Vivar, y en que eres lo mismo
De lo que eres ha cien lustros;
Pregonero que publicas
Elocuente, aunque tan mudo,
Que siempre han sido los hombres
miseria, opresión, orgullo;
De Montiel viejo castillo.
Montón de piedras y musgo,
Donde en vez de centinelas
Gritan los siniestros buhos,
¡Cuán distinto te contemp1o
De lo que estabas robusto,
La noche aquella que fuiste
Del rey Don Pedro refugio!
De años y hazañas sepulcro,
Que viandantes y pastores
Miran de noche con susto,
Cuando en tus almenas rotas
Grita el cárabo nocturno,
Y recuerda las consejas
Que de ti repite el vulgo.
Escombros que han perdonado,
Para escarmiento del mundo,
La guadaña de los siglos,
El rayo del cielo justo;
Esqueleto de un gigante,
Peso de un collado inculto,
Cadáver de un delincuente
De quien fué el tiempo verdugo;
Nido de aves de rapiña,
Y de reptiles inmundos
Vivar, y en que eres lo mismo
De lo que eres ha cien lustros;
Pregonero que publicas
Elocuente, aunque tan mudo,
Que siempre han sido los hombres
miseria, opresión, orgullo;
De Montiel viejo castillo.
Montón de piedras y musgo,
Donde en vez de centinelas
Gritan los siniestros buhos,
¡Cuán distinto te contemp1o
De lo que estabas robusto,
La noche aquella que fuiste
Del rey Don Pedro refugio!
804
Duque de Rivas
El Fratricidio Romance Tercero El Dormido
Anuncia, ya medianoche
La campana de la vela,
Cuando un farol aparece
De Claquín ante la tienda.
Y no mísero piloto
Que sobre escollos navega,
Perdido el rumbo y el norte
En,noche espantosa y negra,
Ve al doblar una alta roca
Del faro amigo la estrella,
Indicándole el abrigo
De seguro puerto cerca,
Con más placer, que Sanabria
La luz que el alma le llena
De consuelo, y que anhelante
Esperó entre las almenas.
Latiéndole el noble pecho
Desciende súbito de ellas,
Y ciego bulto entre sombras
El corredor atraviesa.
La campana de la vela,
Cuando un farol aparece
De Claquín ante la tienda.
Y no mísero piloto
Que sobre escollos navega,
Perdido el rumbo y el norte
En,noche espantosa y negra,
Ve al doblar una alta roca
Del faro amigo la estrella,
Indicándole el abrigo
De seguro puerto cerca,
Con más placer, que Sanabria
La luz que el alma le llena
De consuelo, y que anhelante
Esperó entre las almenas.
Latiéndole el noble pecho
Desciende súbito de ellas,
Y ciego bulto entre sombras
El corredor atraviesa.
890
Duque de Rivas
Una Antigualla De Sevilla Romance Tercero La Cabeza
Al tiempo que en el ocaso
Su eterna llama sepulta
El sol, y tierras y cielos
Con negras sombras se enlutan.
De la cárcel de Sevilla,
En una bóveda obscura,
Que una lámpara de cobre
Más bien asombra que alumbra,
Pasaba una extraña escena,
De aquellas que nos angustian
Si en horrenda pesadilla
El sueño nos la dibuja.
Pues no semejaba cosa
De este mundo, aunque se usan
En él cosas harto horrendas,
De que he presenciado muchas,
Sino cosa del infierno,
Funesta y maligna junta
De espectros y de vampiros,
Festín horrible de furias.
En un sillón, sobre gradas,
Se ve en negras vestiduras
Al buen Alcalde Cerón,
Ceño grave, faz adusta.
A su lado, en un bufete
Que más parece una tumba,
Prepara un viejo Notario
Sus pergaminos y plumas.
Y de aquella estancia en medio,
De tablas con sangre sucias,
Se ve un lecho, y sus cortinas
Son cuerdas, garfios, garruchas.
En torno de él dos verdugos
De imbécil facha y robusta,
De un saco de cuero aprestan
Hierros de infaustas figuras.
Sepulcral silencio reina,
Pues solamente se escucha
El chispeo de la llama
En la lámpara que ahúma
La bóveda, y de los hierros
Que los verdugos rebuscan,
El metálico sonido
Con que se apartan y juntan.
Su eterna llama sepulta
El sol, y tierras y cielos
Con negras sombras se enlutan.
De la cárcel de Sevilla,
En una bóveda obscura,
Que una lámpara de cobre
Más bien asombra que alumbra,
Pasaba una extraña escena,
De aquellas que nos angustian
Si en horrenda pesadilla
El sueño nos la dibuja.
Pues no semejaba cosa
De este mundo, aunque se usan
En él cosas harto horrendas,
De que he presenciado muchas,
Sino cosa del infierno,
Funesta y maligna junta
De espectros y de vampiros,
Festín horrible de furias.
En un sillón, sobre gradas,
Se ve en negras vestiduras
Al buen Alcalde Cerón,
Ceño grave, faz adusta.
A su lado, en un bufete
Que más parece una tumba,
Prepara un viejo Notario
Sus pergaminos y plumas.
Y de aquella estancia en medio,
De tablas con sangre sucias,
Se ve un lecho, y sus cortinas
Son cuerdas, garfios, garruchas.
En torno de él dos verdugos
De imbécil facha y robusta,
De un saco de cuero aprestan
Hierros de infaustas figuras.
Sepulcral silencio reina,
Pues solamente se escucha
El chispeo de la llama
En la lámpara que ahúma
La bóveda, y de los hierros
Que los verdugos rebuscan,
El metálico sonido
Con que se apartan y juntan.
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