Poemas en este tema
Otros
Alfonso Reyes
Apenas
A veces, hecho de nada,
sube un efluvio del suelo.
De repente, a la callada,
suspira de aroma el cedro.
Como somos la delgada
disolución de un secreto,
a poco que cede el alma
desborda la fuente de un sueño.
¡Mísera cosa la vaga
razón cuando, en el silencio,
una como resolana
me baja, de tu recuerdo!
sube un efluvio del suelo.
De repente, a la callada,
suspira de aroma el cedro.
Como somos la delgada
disolución de un secreto,
a poco que cede el alma
desborda la fuente de un sueño.
¡Mísera cosa la vaga
razón cuando, en el silencio,
una como resolana
me baja, de tu recuerdo!
734
Alfonso Reyes
Caravana
Hoy tuvimos noticia del poeta:
Entre el arrullo de los órganos de boca
Y colgados los brazos de las últimas estrellas,
Detuvo su caballo.
El campamento de mujeres batía palmas,
Aderezando las tortillas de maíz.
Las muchachas mordían el tallo de las flores,
Y los viejos sellaban amistades lacrimosas
Entre las libaciones de la honda madrugada.
Acarreaban palanganas de agua,
Y el jefe se aprestaba
A lavarse los pechos, la cabeza y las barbas.
Los alfareros de las siete esposas
Acariciaban ya los jarros húmedos.
Los hijos del país que no hace nada
Encendían cigarros largos como bastones.
Y en el sacrificio matinal,
Corderos para todos
Giraban ensartados en las picas
Sobre la lumbrarada de leños olorosos.
Hoy tuvimos noticia del poeta,
Porque estaba dormido a lomos de caballo.
Dijo que llevan a Dios sobre las astas
Y que tiene la noche ácidas rosas
En las alfombras de los dos crepúsculos.
Entre el arrullo de los órganos de boca
Y colgados los brazos de las últimas estrellas,
Detuvo su caballo.
El campamento de mujeres batía palmas,
Aderezando las tortillas de maíz.
Las muchachas mordían el tallo de las flores,
Y los viejos sellaban amistades lacrimosas
Entre las libaciones de la honda madrugada.
Acarreaban palanganas de agua,
Y el jefe se aprestaba
A lavarse los pechos, la cabeza y las barbas.
Los alfareros de las siete esposas
Acariciaban ya los jarros húmedos.
Los hijos del país que no hace nada
Encendían cigarros largos como bastones.
Y en el sacrificio matinal,
Corderos para todos
Giraban ensartados en las picas
Sobre la lumbrarada de leños olorosos.
Hoy tuvimos noticia del poeta,
Porque estaba dormido a lomos de caballo.
Dijo que llevan a Dios sobre las astas
Y que tiene la noche ácidas rosas
En las alfombras de los dos crepúsculos.
606
Alfonso Reyes
Caricia Ajena
Exhalación clara que anhelas
—a no perturbar un temblor—
por iluminar si desvelas,
por dormir si enciendes amor.
Desde el hombro donde reposas,
caricia ajena, ¿cómo puedes
regar todavía mercedes
en complacencias azarosas?
Tu fidelidad sobrenada
en vaga espuma de rubor,
y te vuelves toda entregada
y regalas, desperdiciada,
los ojos cargados de amor.
—a no perturbar un temblor—
por iluminar si desvelas,
por dormir si enciendes amor.
Desde el hombro donde reposas,
caricia ajena, ¿cómo puedes
regar todavía mercedes
en complacencias azarosas?
Tu fidelidad sobrenada
en vaga espuma de rubor,
y te vuelves toda entregada
y regalas, desperdiciada,
los ojos cargados de amor.
620
Alfonso Reyes
Caricia Ajena
Exhalación clara que anhelas
—a no perturbar un temblor—
por iluminar si desvelas,
por dormir si enciendes amor.
Desde el hombro donde reposas,
caricia ajena, ¿cómo puedes
regar todavía mercedes
en complacencias azarosas?
Tu fidelidad sobrenada
en vaga espuma de rubor,
y te vuelves toda entregada
y regalas, desperdiciada,
los ojos cargados de amor.
—a no perturbar un temblor—
por iluminar si desvelas,
por dormir si enciendes amor.
Desde el hombro donde reposas,
caricia ajena, ¿cómo puedes
regar todavía mercedes
en complacencias azarosas?
Tu fidelidad sobrenada
en vaga espuma de rubor,
y te vuelves toda entregada
y regalas, desperdiciada,
los ojos cargados de amor.
620
Alfonso Reyes
Glosa De Mi Tierra
Amapolita morada
del valle donde nací:
sino estás enamorada,
enamórate de mí.
del valle donde nací:
sino estás enamorada,
enamórate de mí.
1.744
Alfonso Reyes
El Descastado
En vano ensayaríamos una voz que les recuerde algo a los Hombres,
alma mía que no tuviste a quien heredar;
En vano buscamos, necios, en ondas del mismo Leteo,
Reflejos que nos pinten las estrellas que nunca vimos.
Como el perro callejero, en quien unas a otras se borran
Las marcas de los atavismos, O como el canalla civilizado
—heredera de todos, alma mía, mestiza irredenta, no
tuviste a quien heredar.
Y el hombre sólo quiere oír lo que sus abuelos contaban;
Y los narradores de historias
buscan el Arte Poética en los labios de la nodriza.
Pudo seducirnos la brevedad simple, la claridad elegante,
La palabra única que salta de la idea como bota el
Luchador sobre el pie descalzo...
Mientras el misterio lo consentía, mientras el misterio
Lo consentía.
alma mía que no tuviste a quien heredar;
En vano buscamos, necios, en ondas del mismo Leteo,
Reflejos que nos pinten las estrellas que nunca vimos.
Como el perro callejero, en quien unas a otras se borran
Las marcas de los atavismos, O como el canalla civilizado
—heredera de todos, alma mía, mestiza irredenta, no
tuviste a quien heredar.
Y el hombre sólo quiere oír lo que sus abuelos contaban;
Y los narradores de historias
buscan el Arte Poética en los labios de la nodriza.
Pudo seducirnos la brevedad simple, la claridad elegante,
La palabra única que salta de la idea como bota el
Luchador sobre el pie descalzo...
Mientras el misterio lo consentía, mientras el misterio
Lo consentía.
637
Alfonso Reyes
La Tonada De La Sierva Enemiga
Cancioncita sorda, triste,
desafinada canción;
canción trinada en sordina
y a hurtos de la labor,
a espaldas de la señora;
a paciencia del señor;
cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción
canción de esclava niña que siente
que el recuerdo le es traidor;
canción de limar cadenas
debajo de su rumor;
canción de los desahogos
ahogados en temor;
canción de esclava que sabe
a fruto de prohibición:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
Entre dientes, mal se oyen
palabras de rebelión:
"¡Guerra a la ventura ajena
guerra al ajeno dolor!
Bárreles la casa, viento,
que no he de barrerla yo.
Hílales el copo, araña,
que no he de hilarlo yo.
San Telmo encienda las velas,
San Pascual cuide el fogón.
Que hoy me ha pinchado la aguja
y el huso se me rompió;
y es tanta la tiranía
de esta disimulación,
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación".
Fieros tenía los ojos
y ronca y mansa la voz;
finas imaginaciones
y plebeyo corazón.
Su madre, como sencilla,
no la supo casar, no.
Testigo de ajenas vidas,
el ánimo le es traidor.
Cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
desafinada canción;
canción trinada en sordina
y a hurtos de la labor,
a espaldas de la señora;
a paciencia del señor;
cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción
canción de esclava niña que siente
que el recuerdo le es traidor;
canción de limar cadenas
debajo de su rumor;
canción de los desahogos
ahogados en temor;
canción de esclava que sabe
a fruto de prohibición:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
Entre dientes, mal se oyen
palabras de rebelión:
"¡Guerra a la ventura ajena
guerra al ajeno dolor!
Bárreles la casa, viento,
que no he de barrerla yo.
Hílales el copo, araña,
que no he de hilarlo yo.
San Telmo encienda las velas,
San Pascual cuide el fogón.
Que hoy me ha pinchado la aguja
y el huso se me rompió;
y es tanta la tiranía
de esta disimulación,
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación".
Fieros tenía los ojos
y ronca y mansa la voz;
finas imaginaciones
y plebeyo corazón.
Su madre, como sencilla,
no la supo casar, no.
Testigo de ajenas vidas,
el ánimo le es traidor.
Cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
627
Alfonso Reyes
La Tonada De La Sierva Enemiga
Cancioncita sorda, triste,
desafinada canción;
canción trinada en sordina
y a hurtos de la labor,
a espaldas de la señora;
a paciencia del señor;
cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción
canción de esclava niña que siente
que el recuerdo le es traidor;
canción de limar cadenas
debajo de su rumor;
canción de los desahogos
ahogados en temor;
canción de esclava que sabe
a fruto de prohibición:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
Entre dientes, mal se oyen
palabras de rebelión:
"¡Guerra a la ventura ajena
guerra al ajeno dolor!
Bárreles la casa, viento,
que no he de barrerla yo.
Hílales el copo, araña,
que no he de hilarlo yo.
San Telmo encienda las velas,
San Pascual cuide el fogón.
Que hoy me ha pinchado la aguja
y el huso se me rompió;
y es tanta la tiranía
de esta disimulación,
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación".
Fieros tenía los ojos
y ronca y mansa la voz;
finas imaginaciones
y plebeyo corazón.
Su madre, como sencilla,
no la supo casar, no.
Testigo de ajenas vidas,
el ánimo le es traidor.
Cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
desafinada canción;
canción trinada en sordina
y a hurtos de la labor,
a espaldas de la señora;
a paciencia del señor;
cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción
canción de esclava niña que siente
que el recuerdo le es traidor;
canción de limar cadenas
debajo de su rumor;
canción de los desahogos
ahogados en temor;
canción de esclava que sabe
a fruto de prohibición:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
Entre dientes, mal se oyen
palabras de rebelión:
"¡Guerra a la ventura ajena
guerra al ajeno dolor!
Bárreles la casa, viento,
que no he de barrerla yo.
Hílales el copo, araña,
que no he de hilarlo yo.
San Telmo encienda las velas,
San Pascual cuide el fogón.
Que hoy me ha pinchado la aguja
y el huso se me rompió;
y es tanta la tiranía
de esta disimulación,
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación".
Fieros tenía los ojos
y ronca y mansa la voz;
finas imaginaciones
y plebeyo corazón.
Su madre, como sencilla,
no la supo casar, no.
Testigo de ajenas vidas,
el ánimo le es traidor.
Cancioncita sorda, triste,
canción de esclava, canción:
—toda te me representas
en dos ojos y una voz.
627
Alfonso Reyes
La Amenaza De La Flor
Flor de las adormideras:
engáñame y no me quieras.
¡Cuánto el aroma exageras,
cuánto extremas tu arrebol,
flor que te pintas ojeras
y exhalas el alma al sol!
Flor de las adormideras.
Una se te parecía
en el rubor con que engañas,
y también porque tenía,
como tú, negras pestañas.
Flor de las adormideras.
Una se te parecía...
Y tiemblo sólo de ver
tu mano puesta en la mía:
¡Tiemblo no amanezca un día
en que te vuelvas mujer!
engáñame y no me quieras.
¡Cuánto el aroma exageras,
cuánto extremas tu arrebol,
flor que te pintas ojeras
y exhalas el alma al sol!
Flor de las adormideras.
Una se te parecía
en el rubor con que engañas,
y también porque tenía,
como tú, negras pestañas.
Flor de las adormideras.
Una se te parecía...
Y tiemblo sólo de ver
tu mano puesta en la mía:
¡Tiemblo no amanezca un día
en que te vuelvas mujer!
741
Alfonso Reyes
A Enrique González Martínez
Muchas sendas hollé, muchos caminos
solicitaron el afán creciente,
de contrastar los usos de la gente
y confundirme con los peregrinos.
Mezclaba los sabores de los vinos
en cada clima caprichosamente,
y yo no sé si ello fue prudente
o si mis pasos fueron desatinos.
Había que buscar la ruta cierta
y ceñir el desborde con el dique.
Volví cansado, procuré la puerta...
Y déjame, poeta, que lo explique
como quien se despoja y se liberta:
tú estabas a la puerta, claro Enrique.
solicitaron el afán creciente,
de contrastar los usos de la gente
y confundirme con los peregrinos.
Mezclaba los sabores de los vinos
en cada clima caprichosamente,
y yo no sé si ello fue prudente
o si mis pasos fueron desatinos.
Había que buscar la ruta cierta
y ceñir el desborde con el dique.
Volví cansado, procuré la puerta...
Y déjame, poeta, que lo explique
como quien se despoja y se liberta:
tú estabas a la puerta, claro Enrique.
620
Alejandra Pizarnik
Poema Para El Padre
Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.
1.492
Alejandra Pizarnik
Poema Para El Padre
Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.
1.492
Alejandra Pizarnik
Poema Para El Padre
Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.
1.492
Alejandra Pizarnik
Los Trabajos Y Las Noches
para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente
1.079
Alejandra Pizarnik
Los Trabajos Y Las Noches
para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor
he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente
1.079
Alejandra Pizarnik
He Dado El Salto De Mí Al Alba
He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.
2.582
Alejandra Pizarnik
Hijas Del Viento
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
1.560
Alejandra Pizarnik
Hijas Del Viento
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
1.560
Alejandra Pizarnik
Hijas Del Viento
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.
1.560
Alejandra Pizarnik
La Danza Inmóvil
Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.
Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?
De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.
Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.
Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?
De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.
Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.
1.123
Alejandra Pizarnik
La Jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
1.517
Alejandra Pizarnik
La Jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
1.517
Antonio Plaza Llamas
Lejos De Ti
Lejos de ti, mujer encantadora,
sólo encuentro fastidio en derredor;
fastidio horrible al corazón devora,
porque sin ti no alienta el corazón.
Lejos de ti, el triste pensamiento
tu imagen halla sin cesar doquier,
y tu imagen divina es mi tormento,
y tu imagen divina es mi placer.
Lejos de ti, si miro a otras mujeres
radiantes de belleza y juventud,
no ambiciono sus mágicos placeres,
que mi único placer, linda, eres tú.
Lejos de ti, no encuentro qué me halague,
en ti pienso las horas sin contar;
y al querer que la mente se divague,
entonces en ti pienso más y más.
Lejos de ti, de noche en mi retiro
es cuando más estoy cerca de ti,
porque tu imagen en el sueño miro
bañada de pureza junto a mí.
Lejos de ti, la vida es un desierto,
porque lejos de ti, mujer estoy
como sin aire las canoras aves,
como sin agua la marchita flor.
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes:
un horizonte lúgubre, sin luz,
océano con lágrimas sin puerto,
un sudario maldito, un ataúd.
Lejos de ti, mi vida es el hastío;
porque mi vida absorbe la pasión,
como absorbe a la gloria de rocío
la arena del desierto abrasador.
Lejos de ti, con júbilo muriera
si enterrarme quisieran a tus pies,
y cadáver tus lágrimas sintiera
sobre mi yerto corazón caer.
Lejos de ti, mi frente está abatida;
lejos de ti, mujer no soy feliz;
lejos de ti, no quiero ni la vida,
que vivir no es, vivir lejos de ti.
sólo encuentro fastidio en derredor;
fastidio horrible al corazón devora,
porque sin ti no alienta el corazón.
Lejos de ti, el triste pensamiento
tu imagen halla sin cesar doquier,
y tu imagen divina es mi tormento,
y tu imagen divina es mi placer.
Lejos de ti, si miro a otras mujeres
radiantes de belleza y juventud,
no ambiciono sus mágicos placeres,
que mi único placer, linda, eres tú.
Lejos de ti, no encuentro qué me halague,
en ti pienso las horas sin contar;
y al querer que la mente se divague,
entonces en ti pienso más y más.
Lejos de ti, de noche en mi retiro
es cuando más estoy cerca de ti,
porque tu imagen en el sueño miro
bañada de pureza junto a mí.
Lejos de ti, la vida es un desierto,
porque lejos de ti, mujer estoy
como sin aire las canoras aves,
como sin agua la marchita flor.
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes:
un horizonte lúgubre, sin luz,
océano con lágrimas sin puerto,
un sudario maldito, un ataúd.
Lejos de ti, mi vida es el hastío;
porque mi vida absorbe la pasión,
como absorbe a la gloria de rocío
la arena del desierto abrasador.
Lejos de ti, con júbilo muriera
si enterrarme quisieran a tus pies,
y cadáver tus lágrimas sintiera
sobre mi yerto corazón caer.
Lejos de ti, mi frente está abatida;
lejos de ti, mujer no soy feliz;
lejos de ti, no quiero ni la vida,
que vivir no es, vivir lejos de ti.
742
Antonio Plaza Llamas
Lejos De Ti
Lejos de ti, mujer encantadora,
sólo encuentro fastidio en derredor;
fastidio horrible al corazón devora,
porque sin ti no alienta el corazón.
Lejos de ti, el triste pensamiento
tu imagen halla sin cesar doquier,
y tu imagen divina es mi tormento,
y tu imagen divina es mi placer.
Lejos de ti, si miro a otras mujeres
radiantes de belleza y juventud,
no ambiciono sus mágicos placeres,
que mi único placer, linda, eres tú.
Lejos de ti, no encuentro qué me halague,
en ti pienso las horas sin contar;
y al querer que la mente se divague,
entonces en ti pienso más y más.
Lejos de ti, de noche en mi retiro
es cuando más estoy cerca de ti,
porque tu imagen en el sueño miro
bañada de pureza junto a mí.
Lejos de ti, la vida es un desierto,
porque lejos de ti, mujer estoy
como sin aire las canoras aves,
como sin agua la marchita flor.
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes:
un horizonte lúgubre, sin luz,
océano con lágrimas sin puerto,
un sudario maldito, un ataúd.
Lejos de ti, mi vida es el hastío;
porque mi vida absorbe la pasión,
como absorbe a la gloria de rocío
la arena del desierto abrasador.
Lejos de ti, con júbilo muriera
si enterrarme quisieran a tus pies,
y cadáver tus lágrimas sintiera
sobre mi yerto corazón caer.
Lejos de ti, mi frente está abatida;
lejos de ti, mujer no soy feliz;
lejos de ti, no quiero ni la vida,
que vivir no es, vivir lejos de ti.
sólo encuentro fastidio en derredor;
fastidio horrible al corazón devora,
porque sin ti no alienta el corazón.
Lejos de ti, el triste pensamiento
tu imagen halla sin cesar doquier,
y tu imagen divina es mi tormento,
y tu imagen divina es mi placer.
Lejos de ti, si miro a otras mujeres
radiantes de belleza y juventud,
no ambiciono sus mágicos placeres,
que mi único placer, linda, eres tú.
Lejos de ti, no encuentro qué me halague,
en ti pienso las horas sin contar;
y al querer que la mente se divague,
entonces en ti pienso más y más.
Lejos de ti, de noche en mi retiro
es cuando más estoy cerca de ti,
porque tu imagen en el sueño miro
bañada de pureza junto a mí.
Lejos de ti, la vida es un desierto,
porque lejos de ti, mujer estoy
como sin aire las canoras aves,
como sin agua la marchita flor.
Lejos de ti, no vivo, bien lo sabes:
un horizonte lúgubre, sin luz,
océano con lágrimas sin puerto,
un sudario maldito, un ataúd.
Lejos de ti, mi vida es el hastío;
porque mi vida absorbe la pasión,
como absorbe a la gloria de rocío
la arena del desierto abrasador.
Lejos de ti, con júbilo muriera
si enterrarme quisieran a tus pies,
y cadáver tus lágrimas sintiera
sobre mi yerto corazón caer.
Lejos de ti, mi frente está abatida;
lejos de ti, mujer no soy feliz;
lejos de ti, no quiero ni la vida,
que vivir no es, vivir lejos de ti.
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