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Antonio Machado
Tres Cantares Enviados A Unamuno En 1913
tengo la garganta ronca
de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas.
Antonio Machado
Luz
A don Miguel de Unamuno, en prueba
de mi admiración y de mi gratitud.
¿Será tu corazón un harpa al viento,
que tañe el viento?... Sopla el odio y suena
tu corazón; sopla tu corazón y vibra...
¡Lástima de tu corazón, poeta!
¿Serás acaso un histrión, un mimo
de mojigangas huecas?
¿No borrarán el tizne de tu cara
lágrimas verdaderas?
¿No estallará tu corazón de risa,
pobre juglar de lágrimas ajenas?
Mas no es verdad... Yo he visto
una figura extraña,
que vestida de luto ¡y cuán grotesca!
vino un día a mi casa.
«De tizne y albayalde hay en mi rostro
cuanto conviene a una doliente farsa;
yo te daré la gloria del poeta,
me dijo, a cambio de una sola lágrima».
Y otro día volvió a pedirme risa
que poner en sus hueras carcajadas...
«Hay almas que hacen un bufón sombrío
de su histrión de alegres mojigangas.
Pero en tu alma de verdad, poeta,
sean puro cristal risas y lágrimas;
sea tu corazón arca de amores,
vaso florido, sombra perfumada».
Antonio Machado
Luz
A don Miguel de Unamuno, en prueba
de mi admiración y de mi gratitud.
¿Será tu corazón un harpa al viento,
que tañe el viento?... Sopla el odio y suena
tu corazón; sopla tu corazón y vibra...
¡Lástima de tu corazón, poeta!
¿Serás acaso un histrión, un mimo
de mojigangas huecas?
¿No borrarán el tizne de tu cara
lágrimas verdaderas?
¿No estallará tu corazón de risa,
pobre juglar de lágrimas ajenas?
Mas no es verdad... Yo he visto
una figura extraña,
que vestida de luto ¡y cuán grotesca!
vino un día a mi casa.
«De tizne y albayalde hay en mi rostro
cuanto conviene a una doliente farsa;
yo te daré la gloria del poeta,
me dijo, a cambio de una sola lágrima».
Y otro día volvió a pedirme risa
que poner en sus hueras carcajadas...
«Hay almas que hacen un bufón sombrío
de su histrión de alegres mojigangas.
Pero en tu alma de verdad, poeta,
sean puro cristal risas y lágrimas;
sea tu corazón arca de amores,
vaso florido, sombra perfumada».
Antonio Machado
Luz
A don Miguel de Unamuno, en prueba
de mi admiración y de mi gratitud.
¿Será tu corazón un harpa al viento,
que tañe el viento?... Sopla el odio y suena
tu corazón; sopla tu corazón y vibra...
¡Lástima de tu corazón, poeta!
¿Serás acaso un histrión, un mimo
de mojigangas huecas?
¿No borrarán el tizne de tu cara
lágrimas verdaderas?
¿No estallará tu corazón de risa,
pobre juglar de lágrimas ajenas?
Mas no es verdad... Yo he visto
una figura extraña,
que vestida de luto ¡y cuán grotesca!
vino un día a mi casa.
«De tizne y albayalde hay en mi rostro
cuanto conviene a una doliente farsa;
yo te daré la gloria del poeta,
me dijo, a cambio de una sola lágrima».
Y otro día volvió a pedirme risa
que poner en sus hueras carcajadas...
«Hay almas que hacen un bufón sombrío
de su histrión de alegres mojigangas.
Pero en tu alma de verdad, poeta,
sean puro cristal risas y lágrimas;
sea tu corazón arca de amores,
vaso florido, sombra perfumada».
Antonio Machado
Al Libro Ninfeas, Del Poeta Juan Ramón Jiménez
de flores
fragantes y bellas,
de historias de lirios que amasen estrellas;
un libro de rosas tempranas
y espumas
de mágicos lagos en tristes jardines,
y enfermos jazmines,
y brumas
lejanas
de montes azules...
Un libro de olvido divino
que dice fragancia del alma, fragancia
que puede curar la amargura que da la distancia,
que sólo es el alma la flor del camino.
Un libro que dice la blanca quimera
de la Primavera,
de gemas y rosas ceñida,
en una lejana, brumosa pradera
perdida...
Antonio Machado
A Don Ramón Del Valle-inclán
del áspero camino, y tú, Caronte
de ojos de llama, el fúnebre barquero
de las revueltas aguas de Aqueronte.
Plúrima barba al pecho te caía.
(Yo quise ver tu manquedad en vano.)
Sobre la negra barca aparecía
tu verde senectud de dios pagano.
Habla, dijiste, y yo: cantar quisiera
loor de tu Don Juan y tu paisaje,
en esta hora de verdad sincera.
Porque faltó mi voz en tu homenaje,
permite que en la pálida ribera
te pague en áureo verso mi barcaje.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
A Juan Ramón Jiménez
Por su libro Arias tristes.
Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera...»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.
Antonio Machado
A La Muerte De Rubén Darío
¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral,
¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te han herido buscando la soñada Florida,
la fuente de la eterna juventud, capitán?
Que en esta lengua madre la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.
Pongamos, españoles, en un severo mármol,
su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo,
nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - L
¿Es hambre? ¿sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
El vacío es más bien en la cabeza.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Li
faro, antorcha, estrella, sol...
Un hombre a tientas camina;
lleva a la espalda un farol.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Li
faro, antorcha, estrella, sol...
Un hombre a tientas camina;
lleva a la espalda un farol.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xlvi
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xlvii
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xlv
de mar en el mar inmenso?
¿O ser lo que nunca he sido:
uno, sin sombra y sin sueño,
un solitario que avanza
sin camino y sin espejo?
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xlii
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xxxv
una es luz, y otra, paciencia.
Una estriba en alumbrar
un poquito el hondo mar;
otra, en hacer penitencia
con caña o red, y esperar
el pez, como pescador.
Dime tú: ¿Cuál es mejor?
¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos,
fugitivos,
que no se pueden pescar,
o esa maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xxxi
¿ya no suena
tu monedilla de oro?
Tu alcancía,
antes que el tiempo la rompa,
¿se irá quedando vacía?
Confiemos
en que no será verdad
nada de lo que sabemos.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xxvii
de nuestras utilidades?
Volvamos a la verdad:
vanidad de vanidades.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xxiii
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xxiii
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xxi
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía...
Después soñé que soñaba.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xiv
más grave y desarruga el ceño de Catón.
El bueno es el que guarda, cual venta del camino,
para el sediento el agua, para el borracho el vino.
Ramón López Velarde
Antonio Machado
Proverbios Y Cantares - Xi
mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;
escudo, espada y maza llevar bajo la frente;
porque el valor honrado de todas armas viste:
no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.
Que la piqueta arruine y el látigo flagele;
la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,
y que el buril burile, y que el cincel cincele,
la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.
Ramón López Velarde