Poemas en este tema
Vida y Existencia
José María Hinojosa
El Fuego Calcina Nuestras Carnes
Este brazo de fuego
quemaba mi costado
recubierto de brotes
plenos de savia verde
cuando tu cabellera
fue de piedra en el viento
y mis sueños se abrían
en pétalos de carne.
Estos aires de fuego
derretirán la nieve
lejana de los polos
al cuajar en el árbol
nuestros dos corazones.
quemaba mi costado
recubierto de brotes
plenos de savia verde
cuando tu cabellera
fue de piedra en el viento
y mis sueños se abrían
en pétalos de carne.
Estos aires de fuego
derretirán la nieve
lejana de los polos
al cuajar en el árbol
nuestros dos corazones.
417
José María Hinojosa
Huyendo Del Destino
En medio de este hueco redondo y transparente
que me persigue siempre a través de la tierra
retumban los hachazos que separan las ramas
brotadas en el tronco de mármol patinado
por el humo de pólvora y la luz de la luna
filtrada entre los dedos de tus manos de nieve.
Tus brazos recogían en sus siete colores
la lluvia de mi frente y la espuma del agua
perdiéndose en las aguas tu cabellera rubia
mientras que tu cabeza flotaba entre las olas
verde entre verdes algas con los labios abiertos
por la caricia última de mis labios de fuego.
que me persigue siempre a través de la tierra
retumban los hachazos que separan las ramas
brotadas en el tronco de mármol patinado
por el humo de pólvora y la luz de la luna
filtrada entre los dedos de tus manos de nieve.
Tus brazos recogían en sus siete colores
la lluvia de mi frente y la espuma del agua
perdiéndose en las aguas tu cabellera rubia
mientras que tu cabeza flotaba entre las olas
verde entre verdes algas con los labios abiertos
por la caricia última de mis labios de fuego.
481
José María Hinojosa
29º 27'6 Lat N - 5º 48'3 Long E
De todos los horizontes
brotaron poemas nuevos,
que vinieron a juntarse
en la Rosa de los Vientos,
y cada poema trajo
el recuerdo de su cielo.
brotaron poemas nuevos,
que vinieron a juntarse
en la Rosa de los Vientos,
y cada poema trajo
el recuerdo de su cielo.
372
José María Hinojosa
Sse
He perdido
la memoria de los siglos;
sólo conservo alientos
de papiros añejos.
Y tengo la nostalgia de mí mismo
de cuando sabios eran mis consejos,
del tiempo en que mi olor
no era el de museo.
No puedo resistir
ver correr de mis ojos
arenales de lágrimas
formados por escombros.
Yo perdí la noción del calendario
y de días microbios,
pero continuaré mi papel de hierático,
con sonrisa de insomnio,
en este film inacabado.
Mi voz, mi signo indescifrado,
no lo busquéis en el presente,
buscadlo en el pasado.
la memoria de los siglos;
sólo conservo alientos
de papiros añejos.
Y tengo la nostalgia de mí mismo
de cuando sabios eran mis consejos,
del tiempo en que mi olor
no era el de museo.
No puedo resistir
ver correr de mis ojos
arenales de lágrimas
formados por escombros.
Yo perdí la noción del calendario
y de días microbios,
pero continuaré mi papel de hierático,
con sonrisa de insomnio,
en este film inacabado.
Mi voz, mi signo indescifrado,
no lo busquéis en el presente,
buscadlo en el pasado.
452
José María Hinojosa
Sse
He perdido
la memoria de los siglos;
sólo conservo alientos
de papiros añejos.
Y tengo la nostalgia de mí mismo
de cuando sabios eran mis consejos,
del tiempo en que mi olor
no era el de museo.
No puedo resistir
ver correr de mis ojos
arenales de lágrimas
formados por escombros.
Yo perdí la noción del calendario
y de días microbios,
pero continuaré mi papel de hierático,
con sonrisa de insomnio,
en este film inacabado.
Mi voz, mi signo indescifrado,
no lo busquéis en el presente,
buscadlo en el pasado.
la memoria de los siglos;
sólo conservo alientos
de papiros añejos.
Y tengo la nostalgia de mí mismo
de cuando sabios eran mis consejos,
del tiempo en que mi olor
no era el de museo.
No puedo resistir
ver correr de mis ojos
arenales de lágrimas
formados por escombros.
Yo perdí la noción del calendario
y de días microbios,
pero continuaré mi papel de hierático,
con sonrisa de insomnio,
en este film inacabado.
Mi voz, mi signo indescifrado,
no lo busquéis en el presente,
buscadlo en el pasado.
452
José María Hinojosa
Canción
Bogaba por alta mar
un marinero en su barca,
velas eran sus deseos,
y su pensamiento, el viento.
Si yo fuera marinero
sólo tendría en mi pecho
una hélice y un remo.
Como marinero no soy,
cuando me embarque en el mar
sólo llevaré el recuerdo
del ritmo de los remeros.
un marinero en su barca,
velas eran sus deseos,
y su pensamiento, el viento.
Si yo fuera marinero
sólo tendría en mi pecho
una hélice y un remo.
Como marinero no soy,
cuando me embarque en el mar
sólo llevaré el recuerdo
del ritmo de los remeros.
466
Juan de Mena
Cómo Falló Macías
Tanto anduvimos el cerco mirando,
que nos fallamos con nuestro Macías,
e vimos que estava llorando los días
con que su vida tomó fin amando.
Lleguéme más çerca, turbado ya quando
vi ser un tal ombre de nuestra nación,
e vi que dezía tal triste canción,
en elegíaco verso cantando:
que nos fallamos con nuestro Macías,
e vimos que estava llorando los días
con que su vida tomó fin amando.
Lleguéme más çerca, turbado ya quando
vi ser un tal ombre de nuestra nación,
e vi que dezía tal triste canción,
en elegíaco verso cantando:
420
Juan de Mena
Propiedades De La Fortuna
Mas bien acatada tu varia mudança,
por ley te goviernas, maguer discrepante,
ca tu firmeza es non ser constante,
tu temperamento es distemperança,
tu más cierta orden es desordenança,
es la tu regla seer muy enorme,
tu conformidat es non ser confforme,
tú desesperas a toda sperança.
por ley te goviernas, maguer discrepante,
ca tu firmeza es non ser constante,
tu temperamento es distemperança,
tu más cierta orden es desordenança,
es la tu regla seer muy enorme,
tu conformidat es non ser confforme,
tú desesperas a toda sperança.
351
Juan de Mena
Concluye Contra La Fortuna
¿Pues, cómo, Fortuna, regir todas cosas
con ley absoluta sin orden te plaze?
¡Tú non farías lo qu'el cielo faze,
e fazen los tiempos, las plantas e rosas?
O muestra tus hobras ser siempre dañosas,
o prósperas, buenas, durables, eternas;
non nos fatigues con vezes alternas,
alegres agora e agora enojosas.
con ley absoluta sin orden te plaze?
¡Tú non farías lo qu'el cielo faze,
e fazen los tiempos, las plantas e rosas?
O muestra tus hobras ser siempre dañosas,
o prósperas, buenas, durables, eternas;
non nos fatigues con vezes alternas,
alegres agora e agora enojosas.
369
Juan de Mena
Disputa Con La Fortuna
Pues dame liçençia, mudable Fortuna,
por tal que blasme de ti como devo.
Lo que a los sabios non deve ser nuevo
inoto a persona podrá ser alguna;
e pues que tu fecho así contrapuna,
fas a tus casos como se concorden,
ca todas las cosas regidas por orden
son amigables de forma más una.
por tal que blasme de ti como devo.
Lo que a los sabios non deve ser nuevo
inoto a persona podrá ser alguna;
e pues que tu fecho así contrapuna,
fas a tus casos como se concorden,
ca todas las cosas regidas por orden
son amigables de forma más una.
371
Juan de Mena
Disputa Con La Fortuna
Pues dame liçençia, mudable Fortuna,
por tal que blasme de ti como devo.
Lo que a los sabios non deve ser nuevo
inoto a persona podrá ser alguna;
e pues que tu fecho así contrapuna,
fas a tus casos como se concorden,
ca todas las cosas regidas por orden
son amigables de forma más una.
por tal que blasme de ti como devo.
Lo que a los sabios non deve ser nuevo
inoto a persona podrá ser alguna;
e pues que tu fecho así contrapuna,
fas a tus casos como se concorden,
ca todas las cosas regidas por orden
son amigables de forma más una.
371
Juan de Mena
Exemplifica
La orden del cielo exemplo te sea:
guarda la mucha costancia del Norte;
mira el Trión, que ha por deporte
ser inconstante, que siempre rodea;
e las siete Pleyas que Atlas otea,
que juntas parescen en muy chica suma,
siempre s'esconden venida la bruma;
cada qual guarde qualquier ley que sea.
guarda la mucha costancia del Norte;
mira el Trión, que ha por deporte
ser inconstante, que siempre rodea;
e las siete Pleyas que Atlas otea,
que juntas parescen en muy chica suma,
siempre s'esconden venida la bruma;
cada qual guarde qualquier ley que sea.
358
Juan de Mena
Pone En Exemplo
La gran Babilonia, que uvo cercado
la madre de Nino de tierra cozida,
si ya por el suelo nos es destruida,
¡Quánto más presto lo mal fabricado!
E si los muros que Febo a travado
argólica fuerça pudo subverter,
¿qué fábrica pueden mis manos fazer
que no faga curso segund lo passado?
la madre de Nino de tierra cozida,
si ya por el suelo nos es destruida,
¡Quánto más presto lo mal fabricado!
E si los muros que Febo a travado
argólica fuerça pudo subverter,
¿qué fábrica pueden mis manos fazer
que no faga curso segund lo passado?
396
Juan de Mena
Ennarra
Como no creo que fuessen menores
que los d'Afrricano los fechos del Çid,
nin que feroçes menos en la lid
entrasen los nuestros que los agenores,
las grandes façañas de nuestros señores,
la mucha constançia de quien los más ama,
yaze en teniebras, dormida su fama,
dañada d'olvido por falta de auctores.
que los d'Afrricano los fechos del Çid,
nin que feroçes menos en la lid
entrasen los nuestros que los agenores,
las grandes façañas de nuestros señores,
la mucha constançia de quien los más ama,
yaze en teniebras, dormida su fama,
dañada d'olvido por falta de auctores.
406
Juan de Mena
Argumenta Contra La Fortuna
tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras e trocas;
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los qu'en tu rueda quexosos fallamos.
Fasta que al tempo de agora vengamos
de fechos pasados cobdicia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma,
y dé fin Apolo, pues nos començamos.
estados de gentes que giras e trocas;
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los qu'en tu rueda quexosos fallamos.
Fasta que al tempo de agora vengamos
de fechos pasados cobdicia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma,
y dé fin Apolo, pues nos començamos.
352
Juan de Mena
Argumenta Contra La Fortuna
tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras e trocas;
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los qu'en tu rueda quexosos fallamos.
Fasta que al tempo de agora vengamos
de fechos pasados cobdicia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma,
y dé fin Apolo, pues nos començamos.
estados de gentes que giras e trocas;
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los qu'en tu rueda quexosos fallamos.
Fasta que al tempo de agora vengamos
de fechos pasados cobdicia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma,
y dé fin Apolo, pues nos començamos.
352
José Martí
Todo Soy Canas Ya
Todo soy canas ya, y aún no he sabido
Colmar mi corazón: como una copa
Sin vino, o cráneo [ ..........Verso inacabado.............. ] rechazo
La beldad insensata: — y el sentido
¡Ay! ¡no lo es sin la beldad! EI sumo
Sentido es la beldad: ¿en qué soñadas
Cárceles, nubes, rosas, joyas vive
La que me rinda el corazón y dome
Con doble encanto mi ansia de hermosura?
Con su bondad me obliga la que en vano
Quiere mi mente acompañar: la astuta
Que con ágil belleza y luces de oro
Llega volando, y en mis labios secos
Bebe la última miel, y en mis entrañas
Con el ala triunfante se abre un nido,—
Antes que el sol que me la trajo abroche
Su cinto rojo al mundo, antes que muera
El insecto que vive sólo un día,
Ya me enseñó la máscara, y la horrenda
Desnudez y flacura de los huesos.
Como vapor, como visión, como humo,
Ya la beldad de las mujeres miro.
Velos de carne que el tablado esconden
Donde siega cabezas el verdugo
O al más alto postor, cual bestia en cueros,
Vende el rematador la mercancía.
Feria es el mundo: aquélla en blando encaje
Como un cesto de perlas recogida;
Aquélla en sus cojines reclinada
Como un zafiro entre ópalos; aquélla
Donde el genio sublime resplandece
En el alma inmortal, cual vaga el fuego
Fatuo entre las hediondas sepulturas,
Ni fuego son, ni encaje, ni zafiro
Sino piara de cerdos.
¡Flor oscura,
A ti, para morir, el alma ansiosa
Tras sus jornadas negras se encamina!
Tú no te pintas, flor del campo, el rostro
Ni el corazón: no sepas, ay, no sepas
Que no aplacas mi sed, pero tu seno
Honrado es sólo de ampararme digno.
Mancha el vicio al poeta, o la locura
De amar lo vil: con la coraza entera
Ha de morir el hombre: ¡me lastima
Ya la coraza!: endulza, novia, endulza
El dolor de dejarte: luego, luego
Será el festín: ¿no ves que donde muere
El hueso nace el ala?: ¡tú de estrellas
Sabes y de la muerte: tú en las ruinas
Reinas, flor de bondad, dulce señora
Del páramo candente, o el fragoso
Campo de lava en que el jardín expira!
En las luchas de amor las palmas rindo
A la virtud constante y silenciosa.
Colmar mi corazón: como una copa
Sin vino, o cráneo [ ..........Verso inacabado.............. ] rechazo
La beldad insensata: — y el sentido
¡Ay! ¡no lo es sin la beldad! EI sumo
Sentido es la beldad: ¿en qué soñadas
Cárceles, nubes, rosas, joyas vive
La que me rinda el corazón y dome
Con doble encanto mi ansia de hermosura?
Con su bondad me obliga la que en vano
Quiere mi mente acompañar: la astuta
Que con ágil belleza y luces de oro
Llega volando, y en mis labios secos
Bebe la última miel, y en mis entrañas
Con el ala triunfante se abre un nido,—
Antes que el sol que me la trajo abroche
Su cinto rojo al mundo, antes que muera
El insecto que vive sólo un día,
Ya me enseñó la máscara, y la horrenda
Desnudez y flacura de los huesos.
Como vapor, como visión, como humo,
Ya la beldad de las mujeres miro.
Velos de carne que el tablado esconden
Donde siega cabezas el verdugo
O al más alto postor, cual bestia en cueros,
Vende el rematador la mercancía.
Feria es el mundo: aquélla en blando encaje
Como un cesto de perlas recogida;
Aquélla en sus cojines reclinada
Como un zafiro entre ópalos; aquélla
Donde el genio sublime resplandece
En el alma inmortal, cual vaga el fuego
Fatuo entre las hediondas sepulturas,
Ni fuego son, ni encaje, ni zafiro
Sino piara de cerdos.
¡Flor oscura,
A ti, para morir, el alma ansiosa
Tras sus jornadas negras se encamina!
Tú no te pintas, flor del campo, el rostro
Ni el corazón: no sepas, ay, no sepas
Que no aplacas mi sed, pero tu seno
Honrado es sólo de ampararme digno.
Mancha el vicio al poeta, o la locura
De amar lo vil: con la coraza entera
Ha de morir el hombre: ¡me lastima
Ya la coraza!: endulza, novia, endulza
El dolor de dejarte: luego, luego
Será el festín: ¿no ves que donde muere
El hueso nace el ala?: ¡tú de estrellas
Sabes y de la muerte: tú en las ruinas
Reinas, flor de bondad, dulce señora
Del páramo candente, o el fragoso
Campo de lava en que el jardín expira!
En las luchas de amor las palmas rindo
A la virtud constante y silenciosa.
868
José Martí
¿cómo Me Has De Querer?
¿Cómo me has de querer? como el animal
Que lleva en sí a sus hijos,
Como al santo en el ara envuelve las lenguas de humo.
La lengua de humo oloroso del incienso,
Como la luz del sol baña la tierra llana.
¿Que no puedes? Yo lo sé. De estrellas
Añorándome está la novia muda;
Yo en mis entrañas tallaré una rosa,
Y como quien engarza en plata una —
Mi corazón engarzaré en su seno:
Caeré a sus pies, inerme, como cae
Suelto el león a los pies de la hermosa
Y con mi cuerpo abrigaré sus plantas
Como olmo fecundo, que aprieta
La raíz de un mal; mi planta humana
Mime en plata, mi mujer de estrella,
Hacia mí tenderá las ramas pías
Y me alzará, como cadáver indio,
Me tendrá expuesto al sol, y de sus brazos
Me iré perdiendo en el azul del cielo,
¡Pues así muero yo de ser amado!
Que lleva en sí a sus hijos,
Como al santo en el ara envuelve las lenguas de humo.
La lengua de humo oloroso del incienso,
Como la luz del sol baña la tierra llana.
¿Que no puedes? Yo lo sé. De estrellas
Añorándome está la novia muda;
Yo en mis entrañas tallaré una rosa,
Y como quien engarza en plata una —
Mi corazón engarzaré en su seno:
Caeré a sus pies, inerme, como cae
Suelto el león a los pies de la hermosa
Y con mi cuerpo abrigaré sus plantas
Como olmo fecundo, que aprieta
La raíz de un mal; mi planta humana
Mime en plata, mi mujer de estrella,
Hacia mí tenderá las ramas pías
Y me alzará, como cadáver indio,
Me tendrá expuesto al sol, y de sus brazos
Me iré perdiendo en el azul del cielo,
¡Pues así muero yo de ser amado!
987
José Martí
¿cómo Me Has De Querer?
¿Cómo me has de querer? como el animal
Que lleva en sí a sus hijos,
Como al santo en el ara envuelve las lenguas de humo.
La lengua de humo oloroso del incienso,
Como la luz del sol baña la tierra llana.
¿Que no puedes? Yo lo sé. De estrellas
Añorándome está la novia muda;
Yo en mis entrañas tallaré una rosa,
Y como quien engarza en plata una —
Mi corazón engarzaré en su seno:
Caeré a sus pies, inerme, como cae
Suelto el león a los pies de la hermosa
Y con mi cuerpo abrigaré sus plantas
Como olmo fecundo, que aprieta
La raíz de un mal; mi planta humana
Mime en plata, mi mujer de estrella,
Hacia mí tenderá las ramas pías
Y me alzará, como cadáver indio,
Me tendrá expuesto al sol, y de sus brazos
Me iré perdiendo en el azul del cielo,
¡Pues así muero yo de ser amado!
Que lleva en sí a sus hijos,
Como al santo en el ara envuelve las lenguas de humo.
La lengua de humo oloroso del incienso,
Como la luz del sol baña la tierra llana.
¿Que no puedes? Yo lo sé. De estrellas
Añorándome está la novia muda;
Yo en mis entrañas tallaré una rosa,
Y como quien engarza en plata una —
Mi corazón engarzaré en su seno:
Caeré a sus pies, inerme, como cae
Suelto el león a los pies de la hermosa
Y con mi cuerpo abrigaré sus plantas
Como olmo fecundo, que aprieta
La raíz de un mal; mi planta humana
Mime en plata, mi mujer de estrella,
Hacia mí tenderá las ramas pías
Y me alzará, como cadáver indio,
Me tendrá expuesto al sol, y de sus brazos
Me iré perdiendo en el azul del cielo,
¡Pues así muero yo de ser amado!
987
José Martí
A Juan Doniila
Juan amigo, y mi señor,
No ha podido usted hacer
Cosa a sus años mejor
Que tomar dueña y mujer.
Dos cosas son en verdad
Las prendas de la salud:
En el pensar, libertad;
En amor, esclavitud.
Con la rodilla rendida,
Bese en mi nombre la mano
A la que alegra la vida
De un caballero cubano.
Muy pronto voy a ir a ver
—Cuando ande menos al vuelo—
A los que van a saber
De qué color es el cielo.
Esté solo, solo, junto
Con su esposa, con su amiga:
Yo inspector celoso, apunto
La socia nueva a la Liga.
No ha podido usted hacer
Cosa a sus años mejor
Que tomar dueña y mujer.
Dos cosas son en verdad
Las prendas de la salud:
En el pensar, libertad;
En amor, esclavitud.
Con la rodilla rendida,
Bese en mi nombre la mano
A la que alegra la vida
De un caballero cubano.
Muy pronto voy a ir a ver
—Cuando ande menos al vuelo—
A los que van a saber
De qué color es el cielo.
Esté solo, solo, junto
Con su esposa, con su amiga:
Yo inspector celoso, apunto
La socia nueva a la Liga.
717
José Martí
A Enrique Estrázulas
Téngame amistad mayor
Por no escribirle, que ese
Silencio, aunque a Vd. le pese,
No es silencio, que es pudor.
Y hágole aquí la limosna
De callar: ve que no vengo
Con usura; pero tengo
Mucho que hacer para el «Vosna»
Como ando al vuelo, me excusa
Tanta rima en participio,
Y tanto relleno y ripio,—
¡Los postizos de la Musa!
¡Oh, mi amigo,—esos retoños
De pensamiento en tortura!
¡Ese afeitar la hermosura
Con guirindainas y moños!
Gusto de echar del ardiente
Cerebro lo que en él danza,
Como danza en él:—¡si lanza,
Pues lanza resplandeciente!——
A gusto sólo me hallo
Libre como el indio esbelto:
¡Desnudo como él; resuelto
Como él; desnudo, a caballo!
Pero yo le diré al menos
Cómo fue; fue que creí
Que, como Vd. es bueno, así
Todos los hombres son buenos.
Sabe Vd. que para mí
No hay agua, ni pan, ni sol,
Mientras mande el español
En la tierra en que nací.
Y no por aquel brutal
Odio, que en mi alma no cabe;
Sino porque España sabe
Vivir bien y mandar mal.
Muy puestecitos de un lado
Estaban, y en su buen rollo,
Los cien pesos de mi escollo
Cuando dejé el Consulado:
Muy amenas de mirar,
Muy seguros de vencer,
Muy contentos de irlo a ver,
Muy ganoso de viajar...
Esto que en gorja le charlo,
Lo voy en gorja diciendo;
¡pero se me van saliendo
las lágrimas al contarlo!
Hallé que a poner corría,
So capa de santa guerra,
La libertad de mi tierra
Bajo nueva tiranía.
Hallé —¡oh cállelo!—que aquellos
A quienes todo me di,
So capa de patria, ¡ay mí!
Solo pensaban en ellos;
Y gemí, por la salud
De mi pueblo, y trastorné
Mi vida,—¡mas les negué
El manto de mi virtud!
De mí, a nadie cuenta di:
A nadie en mi ansia llamé,—
¡Siempre la soberbia fue
Defecto muy grande en mí!
El plan que urdí con cuidado
Se me vino a tierra, y miento
En eso del llamamiento:—
¡A un amigo,—sí he llamado!
Púseme a tajo y destajo
A buscar trabajo,—y digo
Que amén de Vd., no hay amigo
Más constante que el trabajo.
¡Hallelo, hallelo, por fin!—
Jamás novio recibió
A su novia, como yo
A este trabajo ruin.—
Por él en paz desafío
A cuanto torpe quisiera
Que al mundo prostituyera
El limpio espíritu mío;
Por él me quedo otra vez
Libre del odioso influjo
De los pueblos donde el lujo
Se compra con la honradez.
Viva yo en modestia oscura ;
Muera en silencio y pobreza;
¡Que ya verán mi cabeza
Por sobre mi sepultura!
¿Que en cuál cárcel mis ideas
Pongo ahora en duro recinto?
¿Que dónde me aprieto el cinto
Para mayores peleas?
No ría, amigo, no ría:
¡Tiene el silencio batallas
Donde suenan más ferrallas
Que en la mayor ferrería!
Y así vivo, y no lo sé:—
Comido de un mal ardiente:
¡Siempre una visión enfrente!
¡Siempre el alemán al pie!
¿Se entra un amor por el alma
Dulce como luz nocturna,
Como el ámbar entra en la urna,
O entra en el cielo una palma?
¿Se alza en el pecho un impulso
Que echa el cuerpo de la silla,
Y enciende en sol la mejilla
Y pone a galope el pulso?
¿Manda una voz singular
Al alma que ame, y se extienda?
—«¡Agradeço a sua encommenda
Pelos ferros d’engommar!»
¿Salta el acero en la mano
O en los labios la palabra,
O en el alma Jesús?—«¡Abra
Conta ao Snr. Campuzano!»
¿Qué, si no el grato recuerdo
De su alma noble, pudiera
Calmar un poco esta hoguera
Que me come el lado izquierdo?
Por no escribirle, que ese
Silencio, aunque a Vd. le pese,
No es silencio, que es pudor.
Y hágole aquí la limosna
De callar: ve que no vengo
Con usura; pero tengo
Mucho que hacer para el «Vosna»
Como ando al vuelo, me excusa
Tanta rima en participio,
Y tanto relleno y ripio,—
¡Los postizos de la Musa!
¡Oh, mi amigo,—esos retoños
De pensamiento en tortura!
¡Ese afeitar la hermosura
Con guirindainas y moños!
Gusto de echar del ardiente
Cerebro lo que en él danza,
Como danza en él:—¡si lanza,
Pues lanza resplandeciente!——
A gusto sólo me hallo
Libre como el indio esbelto:
¡Desnudo como él; resuelto
Como él; desnudo, a caballo!
Pero yo le diré al menos
Cómo fue; fue que creí
Que, como Vd. es bueno, así
Todos los hombres son buenos.
Sabe Vd. que para mí
No hay agua, ni pan, ni sol,
Mientras mande el español
En la tierra en que nací.
Y no por aquel brutal
Odio, que en mi alma no cabe;
Sino porque España sabe
Vivir bien y mandar mal.
Muy puestecitos de un lado
Estaban, y en su buen rollo,
Los cien pesos de mi escollo
Cuando dejé el Consulado:
Muy amenas de mirar,
Muy seguros de vencer,
Muy contentos de irlo a ver,
Muy ganoso de viajar...
Esto que en gorja le charlo,
Lo voy en gorja diciendo;
¡pero se me van saliendo
las lágrimas al contarlo!
Hallé que a poner corría,
So capa de santa guerra,
La libertad de mi tierra
Bajo nueva tiranía.
Hallé —¡oh cállelo!—que aquellos
A quienes todo me di,
So capa de patria, ¡ay mí!
Solo pensaban en ellos;
Y gemí, por la salud
De mi pueblo, y trastorné
Mi vida,—¡mas les negué
El manto de mi virtud!
De mí, a nadie cuenta di:
A nadie en mi ansia llamé,—
¡Siempre la soberbia fue
Defecto muy grande en mí!
El plan que urdí con cuidado
Se me vino a tierra, y miento
En eso del llamamiento:—
¡A un amigo,—sí he llamado!
Púseme a tajo y destajo
A buscar trabajo,—y digo
Que amén de Vd., no hay amigo
Más constante que el trabajo.
¡Hallelo, hallelo, por fin!—
Jamás novio recibió
A su novia, como yo
A este trabajo ruin.—
Por él en paz desafío
A cuanto torpe quisiera
Que al mundo prostituyera
El limpio espíritu mío;
Por él me quedo otra vez
Libre del odioso influjo
De los pueblos donde el lujo
Se compra con la honradez.
Viva yo en modestia oscura ;
Muera en silencio y pobreza;
¡Que ya verán mi cabeza
Por sobre mi sepultura!
¿Que en cuál cárcel mis ideas
Pongo ahora en duro recinto?
¿Que dónde me aprieto el cinto
Para mayores peleas?
No ría, amigo, no ría:
¡Tiene el silencio batallas
Donde suenan más ferrallas
Que en la mayor ferrería!
Y así vivo, y no lo sé:—
Comido de un mal ardiente:
¡Siempre una visión enfrente!
¡Siempre el alemán al pie!
¿Se entra un amor por el alma
Dulce como luz nocturna,
Como el ámbar entra en la urna,
O entra en el cielo una palma?
¿Se alza en el pecho un impulso
Que echa el cuerpo de la silla,
Y enciende en sol la mejilla
Y pone a galope el pulso?
¿Manda una voz singular
Al alma que ame, y se extienda?
—«¡Agradeço a sua encommenda
Pelos ferros d’engommar!»
¿Salta el acero en la mano
O en los labios la palabra,
O en el alma Jesús?—«¡Abra
Conta ao Snr. Campuzano!»
¿Qué, si no el grato recuerdo
De su alma noble, pudiera
Calmar un poco esta hoguera
Que me come el lado izquierdo?
1.073
José Martí
Mañana, Como Un Monte Que Derrumba
Mañana, como un monte que derrumba
De noche y en sigilo su eminencia,—
Como un vaso de aroma roto y hueco
Caeré sobre la tierra.
De noche y en sigilo su eminencia,—
Como un vaso de aroma roto y hueco
Caeré sobre la tierra.
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