Poemas en este tema
Sociedad y el Mundo
Luis de Góngora y Argote
A Un Caballero Poeta, Que En Un Soneto Que Hizo Se Fingió Temeroso De Tener En Su Amor Atrevi
No enfrene tu gallardo pensamiento
Del animoso joven mal logrado
El loco fin, de cuyo vuelo osado
Fue ilustre tumba el húmido elemento.
Las dulces alas tiende al blando viento,
Y sin que el torpe mar del miedo helado
Tus plumas moje, toca levantado
La encendida región del ardimiento.
Corona en puntas la dorada esfera
Do el pájaro real su vista afina,
Y al noble ardor desátese la cera;
Que al mar, do tu sepulcro se destina,
Gran honra le será, y a su ribera,
Que le hurte su nombre tu rüina.
Del animoso joven mal logrado
El loco fin, de cuyo vuelo osado
Fue ilustre tumba el húmido elemento.
Las dulces alas tiende al blando viento,
Y sin que el torpe mar del miedo helado
Tus plumas moje, toca levantado
La encendida región del ardimiento.
Corona en puntas la dorada esfera
Do el pájaro real su vista afina,
Y al noble ardor desátese la cera;
Que al mar, do tu sepulcro se destina,
Gran honra le será, y a su ribera,
Que le hurte su nombre tu rüina.
290
Luis de Góngora y Argote
Al Marqués De Velada, Herido De Un Toro Que Mató Luego A Cuchilladas
Con razón, gloria excelsa de Velada.
Te admira Europa, y tanto, que celoso
Su robardor mentido pisa el coso,
Piel este día, forma no alterada.
Buscó tu fresno, y extinguió tu espada
En su sangre su espíritu fogoso:
Si de tus venas ya lo generoso
Poca arena dejó calificada.
Lloró su muerte el Sol, y del segundo
Lunado signo su esplendor vistiendo,
A la satisfacción se disponía;
Cuando el monarca deste y de aquel mundo
Dejar te mandó el circo, previniendo
No acabes dos planetas en un día.
Te admira Europa, y tanto, que celoso
Su robardor mentido pisa el coso,
Piel este día, forma no alterada.
Buscó tu fresno, y extinguió tu espada
En su sangre su espíritu fogoso:
Si de tus venas ya lo generoso
Poca arena dejó calificada.
Lloró su muerte el Sol, y del segundo
Lunado signo su esplendor vistiendo,
A la satisfacción se disponía;
Cuando el monarca deste y de aquel mundo
Dejar te mandó el circo, previniendo
No acabes dos planetas en un día.
261
Luis de Góngora y Argote
Al Marqués De Velada, Herido De Un Toro Que Mató Luego A Cuchilladas
Con razón, gloria excelsa de Velada.
Te admira Europa, y tanto, que celoso
Su robardor mentido pisa el coso,
Piel este día, forma no alterada.
Buscó tu fresno, y extinguió tu espada
En su sangre su espíritu fogoso:
Si de tus venas ya lo generoso
Poca arena dejó calificada.
Lloró su muerte el Sol, y del segundo
Lunado signo su esplendor vistiendo,
A la satisfacción se disponía;
Cuando el monarca deste y de aquel mundo
Dejar te mandó el circo, previniendo
No acabes dos planetas en un día.
Te admira Europa, y tanto, que celoso
Su robardor mentido pisa el coso,
Piel este día, forma no alterada.
Buscó tu fresno, y extinguió tu espada
En su sangre su espíritu fogoso:
Si de tus venas ya lo generoso
Poca arena dejó calificada.
Lloró su muerte el Sol, y del segundo
Lunado signo su esplendor vistiendo,
A la satisfacción se disponía;
Cuando el monarca deste y de aquel mundo
Dejar te mandó el circo, previniendo
No acabes dos planetas en un día.
261
Luis de Góngora y Argote
Del Conde De Villamediana, Prevenido Para Ir A Nápoles Con El Duque De Alba
El Conde mi señor se va a Napoles;
Con el gran Duque. Príncipes, a Dío;
De acémilas de haya no me fío,
Fanales sean sus ojos o faroles.
Los más carirredondos girasoles
Imitará siguiéndoos mi albedrío,
Y en vuestra ausencia, en el puchero mío
Será un torrezno la Alba entre las coles.
En sus brazos Parténope festiva,
De aplausos coronado Castilnovo,
En clarines de pólvora os reciba;
De las orejas yo teniendo al lobo,
Incluso esperaré en cualque misiva
Beneficio tan simple, que sea bobo.
Con el gran Duque. Príncipes, a Dío;
De acémilas de haya no me fío,
Fanales sean sus ojos o faroles.
Los más carirredondos girasoles
Imitará siguiéndoos mi albedrío,
Y en vuestra ausencia, en el puchero mío
Será un torrezno la Alba entre las coles.
En sus brazos Parténope festiva,
De aplausos coronado Castilnovo,
En clarines de pólvora os reciba;
De las orejas yo teniendo al lobo,
Incluso esperaré en cualque misiva
Beneficio tan simple, que sea bobo.
245
Luis de Góngora y Argote
En El Túmulo De Las Honras Del Señor Rey Don Felipe Iii
Este funeral trono, que luciente,
A pesar de esplendores tantos, piensa
Fragrante luto hacer la nube densa
De los aromas que lloró el Oriente,
Avaro, niega con rigor decente,
Y ponderoso oprime sin ofensa
En breve, mas real polvo la inmensa
Jurisdicción de un cetro, de un tridente.
Ley de ambos mundos, freno de ambos mares,
Rey, pues, tanto, que en África dio almenas
A sus pendones, y a su Dios, altares;
Que las reliquias expelió agarenas
De nuestros ya de hoy más seguros lares,
Rayos ciñe en regiones más serenas.
A pesar de esplendores tantos, piensa
Fragrante luto hacer la nube densa
De los aromas que lloró el Oriente,
Avaro, niega con rigor decente,
Y ponderoso oprime sin ofensa
En breve, mas real polvo la inmensa
Jurisdicción de un cetro, de un tridente.
Ley de ambos mundos, freno de ambos mares,
Rey, pues, tanto, que en África dio almenas
A sus pendones, y a su Dios, altares;
Que las reliquias expelió agarenas
De nuestros ya de hoy más seguros lares,
Rayos ciñe en regiones más serenas.
241
Luis de Góngora y Argote
De Don Francisco De Padilla, Castellano De Milán
A este que admiramos en luciente,
Émulo del diamante, limpio acero,
Igual nos le dio España caballero
Que de la guerra Flandes rayo ardiente.
Laurel ceñido, pues, debidamente,
Las coyundas le fían del severo
Suave yugo, que al lombardo fiero
Le impidió sí, no le oprimió la frente.
¿Qué mucho si frustró su lanza arneses,
Si fulminó escuadrones ya su espada,
Si conculcó estandartes su caballo?
Del Cambresí lo digan los franceses:
Mas no lo digan, no, que en trompa alada
Musa aun no sabrá heroica celebrallo.
Émulo del diamante, limpio acero,
Igual nos le dio España caballero
Que de la guerra Flandes rayo ardiente.
Laurel ceñido, pues, debidamente,
Las coyundas le fían del severo
Suave yugo, que al lombardo fiero
Le impidió sí, no le oprimió la frente.
¿Qué mucho si frustró su lanza arneses,
Si fulminó escuadrones ya su espada,
Si conculcó estandartes su caballo?
Del Cambresí lo digan los franceses:
Mas no lo digan, no, que en trompa alada
Musa aun no sabrá heroica celebrallo.
277
Luis de Góngora y Argote
Al Serenísimo Infante Cardenal
Purpúreo creced, rayo luciente
Del Sol de las Españas, que en dorado
Ya trono el Tíber os verá sagrado
Leyes dar algún día a su corriente.
De coronas entonces vos la frente,
Vuestro Padre de orbes coronado,
Deba el mundo un redil, deba un cayado
A vuestras llaves, a su espada ardiente.
Creced a fines tan esclarecidos,
Oh vos, a cuyo glorïoso manto
Sombra son eritreos esplendores,
Y en quien debidamente repetidos
De vuestros dos se ven progenitores
El nombre, lo católico, lo santo.
Del Sol de las Españas, que en dorado
Ya trono el Tíber os verá sagrado
Leyes dar algún día a su corriente.
De coronas entonces vos la frente,
Vuestro Padre de orbes coronado,
Deba el mundo un redil, deba un cayado
A vuestras llaves, a su espada ardiente.
Creced a fines tan esclarecidos,
Oh vos, a cuyo glorïoso manto
Sombra son eritreos esplendores,
Y en quien debidamente repetidos
De vuestros dos se ven progenitores
El nombre, lo católico, lo santo.
206
Luis de Góngora y Argote
A Nuestra Señora De Atocha, Por La Salud Del Rey Don Felipe Iii
En vez, Señora, del cristal luciente,
Licores nabateos espirante,
Los faroles, ya luces de Levante,
Las banderas, ya sombras de Occidente.
Las fuerzas litorales, que a la frente
Eran de África gémino diamante,
Tanto disimulado al fin turbante
Con generosidad expulsó ardiente,
Votos de España son, que hoy os consagra
Sufragios de Filipo: a cuya vida
Aun los siglos del Fénix sean segundos.
Fiebre, pues, tantas veces repetida
Perdone al que es católica bisagra,
Para más gloria vuestra, de ambos mundos.
Licores nabateos espirante,
Los faroles, ya luces de Levante,
Las banderas, ya sombras de Occidente.
Las fuerzas litorales, que a la frente
Eran de África gémino diamante,
Tanto disimulado al fin turbante
Con generosidad expulsó ardiente,
Votos de España son, que hoy os consagra
Sufragios de Filipo: a cuya vida
Aun los siglos del Fénix sean segundos.
Fiebre, pues, tantas veces repetida
Perdone al que es católica bisagra,
Para más gloria vuestra, de ambos mundos.
280
Luis de Góngora y Argote
A Nuestra Señora De Atocha, Por La Salud Del Rey Don Felipe Iii
En vez, Señora, del cristal luciente,
Licores nabateos espirante,
Los faroles, ya luces de Levante,
Las banderas, ya sombras de Occidente.
Las fuerzas litorales, que a la frente
Eran de África gémino diamante,
Tanto disimulado al fin turbante
Con generosidad expulsó ardiente,
Votos de España son, que hoy os consagra
Sufragios de Filipo: a cuya vida
Aun los siglos del Fénix sean segundos.
Fiebre, pues, tantas veces repetida
Perdone al que es católica bisagra,
Para más gloria vuestra, de ambos mundos.
Licores nabateos espirante,
Los faroles, ya luces de Levante,
Las banderas, ya sombras de Occidente.
Las fuerzas litorales, que a la frente
Eran de África gémino diamante,
Tanto disimulado al fin turbante
Con generosidad expulsó ardiente,
Votos de España son, que hoy os consagra
Sufragios de Filipo: a cuya vida
Aun los siglos del Fénix sean segundos.
Fiebre, pues, tantas veces repetida
Perdone al que es católica bisagra,
Para más gloria vuestra, de ambos mundos.
280
Luis de Góngora y Argote
Al Conde De Lemus, Viniendo De Ser Virrey De Nápoles
Florido en años, en prudencia cano,
Riberas del Sebeto, río que apenas
Obscurecen sus aguas sus arenas,
Gran freno moderó tu cuerda mano;
Donde mil veces escuchaste en vano
Entre los remos y entre las cadenas,
No ya ligado al árbol, las sirenas
Del lisonjero mar napolitano.
Quede en mármol tu nombre esclarecido,
Firme a las ondas, sordo a su armonía,
Blasón del tiempo, escollo del olvido,
Oh Águila de Castro, que algún día
Será para escribir tu excelso nido
Un cañón de tus alas pluma mía.
Riberas del Sebeto, río que apenas
Obscurecen sus aguas sus arenas,
Gran freno moderó tu cuerda mano;
Donde mil veces escuchaste en vano
Entre los remos y entre las cadenas,
No ya ligado al árbol, las sirenas
Del lisonjero mar napolitano.
Quede en mármol tu nombre esclarecido,
Firme a las ondas, sordo a su armonía,
Blasón del tiempo, escollo del olvido,
Oh Águila de Castro, que algún día
Será para escribir tu excelso nido
Un cañón de tus alas pluma mía.
266
Luis de Góngora y Argote
A Juan De Villegas, Alcalde Mayor De Luque, Por Don Egas Venegas, Señor De Aquella Villa
En villa humilde sí, no en vida ociosa,
Vasallos riges con poder no injusto,
Vasallos de tu dueño, si no augusto,
De estirpe en nuestra España generosa.
Del bárbaro ruido a curïosa
Dulce lección te hurta tu buen gusto;
Tal del muro abrasado hombro robusto
De Anquises redimió la edad dichosa.
No invidies, oh Villegas, del privado
El palacio gentil, digo el convento,
Adonde hasta el portero es Presentado.
De la tranquilidad pisas contento
La arena enjuta, cuando en mar turbado
Ambicioso bajel da lino al viento.
Vasallos riges con poder no injusto,
Vasallos de tu dueño, si no augusto,
De estirpe en nuestra España generosa.
Del bárbaro ruido a curïosa
Dulce lección te hurta tu buen gusto;
Tal del muro abrasado hombro robusto
De Anquises redimió la edad dichosa.
No invidies, oh Villegas, del privado
El palacio gentil, digo el convento,
Adonde hasta el portero es Presentado.
De la tranquilidad pisas contento
La arena enjuta, cuando en mar turbado
Ambicioso bajel da lino al viento.
258
Luis de Góngora y Argote
Llegué, Señora Tía, A La Mamora
Llegué, señora tía, a la Mamora,
Donde entre nieblas vi la otra mañana,
Desde el seguro de una partesana,
Confusa multitud de gente mora.
Pluma acudiendo va tremoladora
Andaluza, extremeña y castellana,
Pidiendo, si vitela no mongana,
Cualque fresco rumor de cantimplora.
Allanó alguno la enemiga tierra
Echándose a dormir; otro soldado,
Gastador vigilante, con su pico
Biscocho labra. Al fin, en esta guerra
No vi más fuerte, sino el levantado.
De la Mamora. Hoy miércoles. Juanico.
Donde entre nieblas vi la otra mañana,
Desde el seguro de una partesana,
Confusa multitud de gente mora.
Pluma acudiendo va tremoladora
Andaluza, extremeña y castellana,
Pidiendo, si vitela no mongana,
Cualque fresco rumor de cantimplora.
Allanó alguno la enemiga tierra
Echándose a dormir; otro soldado,
Gastador vigilante, con su pico
Biscocho labra. Al fin, en esta guerra
No vi más fuerte, sino el levantado.
De la Mamora. Hoy miércoles. Juanico.
277
Luis de Góngora y Argote
A La Bajada De Muchos Caballeros De Madrid A Socorrer La Fuerza De La Mamora, Cercada De Moros
—¡A la Mamora, militares cruces!
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces?
—No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
—¿Ármase España ya contra avestruces?
—Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
—¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces?
—No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
—¿Ármase España ya contra avestruces?
—Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
—¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
268
Luis de Góngora y Argote
A La Bajada De Muchos Caballeros De Madrid A Socorrer La Fuerza De La Mamora, Cercada De Moros
—¡A la Mamora, militares cruces!
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces?
—No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
—¿Ármase España ya contra avestruces?
—Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
—¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! —¿Qué? ¿Arcabuces?
—No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
—¿Ármase España ya contra avestruces?
—Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
—¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
268
Luis de Góngora y Argote
A Don Pedro De Cárdenas, En Un Encierro De Toros
Salí, señor don Pedro, esta mañana
A ver un toro que en un Nacimiento
Con mi mula estuviera más contento
Que alborotando a Córdoba la llana.
Romper la tierra he visto en su abesana
Mis prójimos con paso menos lento,
Que él se entró en la ciudad tan sin aliento,
Y aún más, que me dejó en la barbacana.
No desherréis vuestro Zagal, que un clavo
No ha de valer la causa, si no miente
Quien de la cuerda apela para el rabo.
Perdonadme el hablar tan cortésmente
De quien, ya que no alcalde por lo Bravo,
Podrá ser, por lo Manso, presidente.
A ver un toro que en un Nacimiento
Con mi mula estuviera más contento
Que alborotando a Córdoba la llana.
Romper la tierra he visto en su abesana
Mis prójimos con paso menos lento,
Que él se entró en la ciudad tan sin aliento,
Y aún más, que me dejó en la barbacana.
No desherréis vuestro Zagal, que un clavo
No ha de valer la causa, si no miente
Quien de la cuerda apela para el rabo.
Perdonadme el hablar tan cortésmente
De quien, ya que no alcalde por lo Bravo,
Podrá ser, por lo Manso, presidente.
274
Luis de Góngora y Argote
Para El Principio De La Historia Del Señor Rey Don Felipe Ii, De Luis De Cabrera
Vive en este volumen el que yace
En aquel mármol, Rey siempre glorioso;
Sus cenizas allí tienen reposo,
Y dellas hoy él mismo aquí renace.
Con vuestra pluma vuela, y ella os hace,
Culto Cabrera, en nuestra edad famoso;
Con las suyas le hacéis victorïoso
Del Francés, Belga, Lusitano, Trace.
Plumas de un Fénix tal, y en vuestra mano,
¿Qué tiempo podrá haber que las consuma,
Y qué invidia ofenderos, sino en vano?
Escriba lo que vieron, tan gran pluma,
De los dos mundos, uno y otro plano,
De los dos mares, una y otra espuma.
En aquel mármol, Rey siempre glorioso;
Sus cenizas allí tienen reposo,
Y dellas hoy él mismo aquí renace.
Con vuestra pluma vuela, y ella os hace,
Culto Cabrera, en nuestra edad famoso;
Con las suyas le hacéis victorïoso
Del Francés, Belga, Lusitano, Trace.
Plumas de un Fénix tal, y en vuestra mano,
¿Qué tiempo podrá haber que las consuma,
Y qué invidia ofenderos, sino en vano?
Escriba lo que vieron, tan gran pluma,
De los dos mundos, uno y otro plano,
De los dos mares, una y otra espuma.
266
Luis de Góngora y Argote
Volviéndose A Francia El Duque De Humena
Despidióse el francés con grasa buena,
(Con buena gracia digo, señor Momo),
Hizo España el deber con el Vandomo,
Y al pagar le hará con el de Pena.
Reales fiestas le impidió al de Humena
La ya engastada Margarita en plomo,
Aunque no hay toros para Francia como
Los de Guisando, su comida y cena.
Estrellóse la gala de diamantes
Tan al tope, que alguno fue topacio,
Y aun don Cristalïán mintió finezas.
Partióse al fin, y tan brindadas antes
Nos dejó las saludes de Palacio,
Que otro día enfermaron Sus Altezas.
(Con buena gracia digo, señor Momo),
Hizo España el deber con el Vandomo,
Y al pagar le hará con el de Pena.
Reales fiestas le impidió al de Humena
La ya engastada Margarita en plomo,
Aunque no hay toros para Francia como
Los de Guisando, su comida y cena.
Estrellóse la gala de diamantes
Tan al tope, que alguno fue topacio,
Y aun don Cristalïán mintió finezas.
Partióse al fin, y tan brindadas antes
Nos dejó las saludes de Palacio,
Que otro día enfermaron Sus Altezas.
277
Luis de Góngora y Argote
Volviéndose A Francia El Duque De Humena
Despidióse el francés con grasa buena,
(Con buena gracia digo, señor Momo),
Hizo España el deber con el Vandomo,
Y al pagar le hará con el de Pena.
Reales fiestas le impidió al de Humena
La ya engastada Margarita en plomo,
Aunque no hay toros para Francia como
Los de Guisando, su comida y cena.
Estrellóse la gala de diamantes
Tan al tope, que alguno fue topacio,
Y aun don Cristalïán mintió finezas.
Partióse al fin, y tan brindadas antes
Nos dejó las saludes de Palacio,
Que otro día enfermaron Sus Altezas.
(Con buena gracia digo, señor Momo),
Hizo España el deber con el Vandomo,
Y al pagar le hará con el de Pena.
Reales fiestas le impidió al de Humena
La ya engastada Margarita en plomo,
Aunque no hay toros para Francia como
Los de Guisando, su comida y cena.
Estrellóse la gala de diamantes
Tan al tope, que alguno fue topacio,
Y aun don Cristalïán mintió finezas.
Partióse al fin, y tan brindadas antes
Nos dejó las saludes de Palacio,
Que otro día enfermaron Sus Altezas.
277
Luis de Góngora y Argote
Al Poeta Pedro Soto De Rojas
Poco después que su cristal dilata,
Orla el Dauro los márgenes de un Soto,
Cuyas plantas Genil besa devoto,
Genil, que de las nieves se desata.
Sus corrientes por él cada cual trata
Las escuche el Antípoda remoto,
Y el culto seno de sus minas roto,
Oro al Dauro le preste, al Genil plata.
Él, pues, de rojas flores coronado,
Nobles en nuestra España por ser Rojas,
Como bellas al mundo por ser flores,
Con rayos dulces mil de Sol templado
Al mirto peina, y al laurel las hojas,
Monte de musas ya, jardín de amores.
Orla el Dauro los márgenes de un Soto,
Cuyas plantas Genil besa devoto,
Genil, que de las nieves se desata.
Sus corrientes por él cada cual trata
Las escuche el Antípoda remoto,
Y el culto seno de sus minas roto,
Oro al Dauro le preste, al Genil plata.
Él, pues, de rojas flores coronado,
Nobles en nuestra España por ser Rojas,
Como bellas al mundo por ser flores,
Con rayos dulces mil de Sol templado
Al mirto peina, y al laurel las hojas,
Monte de musas ya, jardín de amores.
344
Luis de Góngora y Argote
Para Un Retrato De Don Juan De Acuña, Presidente De Castilla, Hijo Del Conde De Buendí
Éste, que en traje le admiráis togado,
Claro, no a luces hoy de lisonjero
Pincel, sino de claro caballero,
Esplendor del Buendía que le ha dado;
Éste, ya de justicia, ya de estado,
Oráculo en España verdadero,
A quien por tan legal, por tan entero,
Sus balanzas Astrea le ha fiado:
Clava serán de Alcides en su diestra,
Que de monstruos la edad purgue presente,
Y a los siglos invidia sea futuros:
Éste, pues, gloria de la nación nuestra,
Don Juan de Acuña es, Buril valiente
Al tiempo le vincule en bronces duros.
Claro, no a luces hoy de lisonjero
Pincel, sino de claro caballero,
Esplendor del Buendía que le ha dado;
Éste, ya de justicia, ya de estado,
Oráculo en España verdadero,
A quien por tan legal, por tan entero,
Sus balanzas Astrea le ha fiado:
Clava serán de Alcides en su diestra,
Que de monstruos la edad purgue presente,
Y a los siglos invidia sea futuros:
Éste, pues, gloria de la nación nuestra,
Don Juan de Acuña es, Buril valiente
Al tiempo le vincule en bronces duros.
277
Luis de Góngora y Argote
Del Túmulo Que Hizo Córdoba En Las Honras De La Señora Reina Doña Margar
Máquina funeral, que desta vida
Nos decís la mudanza, estando queda;
Pira, no de aromática arboleda,
Si a más gloriosa Fénix construida;
Bajel en cuya gabia esclarecida
Estrellas, hijas de otra mejor Leda,
Serenan la Fortuna, de su rueda
La volubilidad reconocida,
Farol luciente sois, que solicita
La razón, entre escollos naufragante,
Al puerto; y a pesar de lo luciente,
Obscura concha de una Margarita
Que, rubí en caridad, en fe diamante,
Renace a nuevo Sol en nuevo Oriente.
Nos decís la mudanza, estando queda;
Pira, no de aromática arboleda,
Si a más gloriosa Fénix construida;
Bajel en cuya gabia esclarecida
Estrellas, hijas de otra mejor Leda,
Serenan la Fortuna, de su rueda
La volubilidad reconocida,
Farol luciente sois, que solicita
La razón, entre escollos naufragante,
Al puerto; y a pesar de lo luciente,
Obscura concha de una Margarita
Que, rubí en caridad, en fe diamante,
Renace a nuevo Sol en nuevo Oriente.
316
Luis de Góngora y Argote
A Don Antonio Venegas, Obispo De Pamplona
¡Oh, de alto valor, de virtud rara
Sacro esplendor, en toda edad luciente,
Cuya fama los términos de Oriente
Ecos los hace de su trompa clara!
Vuestro cayado pastoral, hoy vara,
Dará flores, y vos gloriosamente,
Del pellico a la púrpura ascendiente,
Subiréis de la mitra a la tiara.
No es voz de fabulosa deidad ésta,
Consultada en oráculo profano,
Sino de la razón muda respuesta.
Deja su urna el Betis, y lozano
Cuantos engendra toros la floresta
Por vos fatiga el hábito africano.
Sacro esplendor, en toda edad luciente,
Cuya fama los términos de Oriente
Ecos los hace de su trompa clara!
Vuestro cayado pastoral, hoy vara,
Dará flores, y vos gloriosamente,
Del pellico a la púrpura ascendiente,
Subiréis de la mitra a la tiara.
No es voz de fabulosa deidad ésta,
Consultada en oráculo profano,
Sino de la razón muda respuesta.
Deja su urna el Betis, y lozano
Cuantos engendra toros la floresta
Por vos fatiga el hábito africano.
287
Luis de Góngora y Argote
Del Túmulo Que Hizo Córdoba En Las Honras De La Señora Reina Doña Margar
A la que España toda humilde estrado
Y su horizonte fue dosel apenas,
El Betis esta urna en sus arenas
Majestuosamente ha levantado.
¡Oh peligroso, oh lisonjero estado
Golfo de escollos, playa de sirenas!
Trofeos son del agua mil entenas,
Que aun rompidas no sé si se han recordado,
La Margarita, pues, luciente gloria
Del sol de Austria y la concha de Baviera,
Más coronas ceñida que vio años,
En polvo ya el clarín final espera:
Siempre sonante a aquel cuya memoria
Antes peinó que canas desengaños.
Y su horizonte fue dosel apenas,
El Betis esta urna en sus arenas
Majestuosamente ha levantado.
¡Oh peligroso, oh lisonjero estado
Golfo de escollos, playa de sirenas!
Trofeos son del agua mil entenas,
Que aun rompidas no sé si se han recordado,
La Margarita, pues, luciente gloria
Del sol de Austria y la concha de Baviera,
Más coronas ceñida que vio años,
En polvo ya el clarín final espera:
Siempre sonante a aquel cuya memoria
Antes peinó que canas desengaños.
334
Luis de Góngora y Argote
Del Túmulo Que Hizo Córdoba En Las Honras De La Señora Reina Doña Margar
A la que España toda humilde estrado
Y su horizonte fue dosel apenas,
El Betis esta urna en sus arenas
Majestuosamente ha levantado.
¡Oh peligroso, oh lisonjero estado
Golfo de escollos, playa de sirenas!
Trofeos son del agua mil entenas,
Que aun rompidas no sé si se han recordado,
La Margarita, pues, luciente gloria
Del sol de Austria y la concha de Baviera,
Más coronas ceñida que vio años,
En polvo ya el clarín final espera:
Siempre sonante a aquel cuya memoria
Antes peinó que canas desengaños.
Y su horizonte fue dosel apenas,
El Betis esta urna en sus arenas
Majestuosamente ha levantado.
¡Oh peligroso, oh lisonjero estado
Golfo de escollos, playa de sirenas!
Trofeos son del agua mil entenas,
Que aun rompidas no sé si se han recordado,
La Margarita, pues, luciente gloria
Del sol de Austria y la concha de Baviera,
Más coronas ceñida que vio años,
En polvo ya el clarín final espera:
Siempre sonante a aquel cuya memoria
Antes peinó que canas desengaños.
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