Poemas en este tema
Sociedad y el Mundo
Gerardo Diego
Giralda
Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.
Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples —ay, Narcisa—, en ella,
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.
Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.
Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.
Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples —ay, Narcisa—, en ella,
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.
Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.
Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.
545
Gerardo Diego
Continuidad
Las campanas en flor no se han hecho para los senos de oficina
ni el tallo esbelto de los lápices remata en cáliz de
condescendencia
La presencia de la muerte
se hace cristal de roca discreta
para no estorbar el intenso olor a envidia joven
que exhalan los impermeables
Y yo quiero romper a hablar a hablar
en palabras de nobles agujeros dominó del destino
Yo quiero hacer del eterno futuro
un limpio solo de clarinete con opción al aplauso
que salga y entre libremente por mis intersticios de amor y de odio
que se prolongue en el aire y más allá del aire
con intenso reflejo en jaspe de conciencias
Ahora que van a caer oblicuamente
las últimas escamas de los llantos errantes
ahora que puedo descorrer la lluvia
y sorprender el beso tiernísimo de las hojas y el buen tiempo
ahora que las miradas de hembra y macho
chocan sonoramente y se hacen trizas
mientras aguzan los árboles sus orejas de lobo
dejadme salir en busca de mis guantes
perdidos en un desmayo de cielo acostumbrado a mudar de pechera
La vida es favorable al viento
y el viento propicio al claro ascendiente de los frascos de esencia
y a la iluminación transversal de mis dedos
Un álbum de palomas rumoroso a efemérides
me persuade al empleo selecto de las uñas bruñidas
Transparencia o reflejo
el amor diafaniza y viaja sin billete
de alma a alma o de cuerpo a cuerpo
según todas las reglas que la mecánica canta
Ciertamente las campanas maduras no saben que se cierran como los senos
de oficina
cuando cae el relente
ni el tallo erguido de los lápices comprende que ha llegado
el momento de coronarse de gloria
Pero yo sí lo sé y porque lo sé lo canto ardientemente
Los dioses los dioses miradlos han vuelto sin una sola cicatriz en
la frente
ni el tallo esbelto de los lápices remata en cáliz de
condescendencia
La presencia de la muerte
se hace cristal de roca discreta
para no estorbar el intenso olor a envidia joven
que exhalan los impermeables
Y yo quiero romper a hablar a hablar
en palabras de nobles agujeros dominó del destino
Yo quiero hacer del eterno futuro
un limpio solo de clarinete con opción al aplauso
que salga y entre libremente por mis intersticios de amor y de odio
que se prolongue en el aire y más allá del aire
con intenso reflejo en jaspe de conciencias
Ahora que van a caer oblicuamente
las últimas escamas de los llantos errantes
ahora que puedo descorrer la lluvia
y sorprender el beso tiernísimo de las hojas y el buen tiempo
ahora que las miradas de hembra y macho
chocan sonoramente y se hacen trizas
mientras aguzan los árboles sus orejas de lobo
dejadme salir en busca de mis guantes
perdidos en un desmayo de cielo acostumbrado a mudar de pechera
La vida es favorable al viento
y el viento propicio al claro ascendiente de los frascos de esencia
y a la iluminación transversal de mis dedos
Un álbum de palomas rumoroso a efemérides
me persuade al empleo selecto de las uñas bruñidas
Transparencia o reflejo
el amor diafaniza y viaja sin billete
de alma a alma o de cuerpo a cuerpo
según todas las reglas que la mecánica canta
Ciertamente las campanas maduras no saben que se cierran como los senos
de oficina
cuando cae el relente
ni el tallo erguido de los lápices comprende que ha llegado
el momento de coronarse de gloria
Pero yo sí lo sé y porque lo sé lo canto ardientemente
Los dioses los dioses miradlos han vuelto sin una sola cicatriz en
la frente
412
Gerardo Diego
Valle Vallejo
Albert Samain diría Vallejo dice
Gerardo Diego enmudecido dirá mañana
y por una sola vez Piedra de estupor
y madera dulce de establo querido amigo
hermano en la persecución gemela de los
sombreros desprendidos por la velocidad de los astros
Piedra de estupor y madera noble de establo
constituyen tu temeraria materia prima
anterior a los decretos del péndulo y a la
creación secular de las golondrinas
Naciste en un cementerio de palabras
una noche en que los esqueletos de todos los verbos intransitivos
proclamaban la huelga del te quiero para siempre siempre siempre
una noche en que la luna lloraba y reía y lloraba
y volvía a reír y a llorar
jugándose a sí misma a cara o cruz
Y salió cara y tú viviste entre nosotros
Desde aquella noche muchas palabras apenas nacidas fallecieron repentinamente
tales como Caricia Quizás Categoría Cuñado Cataclismo
Y otras nunca jamás oídas se alumbraron sobre la tierra,
así como Madre Mira Moribundo Melquisedec Milagro
y todas las terminadas en un rabo inocente
Vallejo tú vives rodeado de pájaros a gatas
en un mundo que está muerto requetemuerto y podrido
Vives tú con tus palabras muertas y vivas
Y gracias a que tú vives nosotros desahuciados acertamos a levantar
los párpados
para ver el mundo tu mundo con la mula y
el hombre guillermosceundario y la tiernísima niña y
los cuchillos que duelen en el paladar
Porque el mundo existe y tú existes y nosotros probablemente
terminaremos por existir
si tú te empeñas y cantas y voceas
en tu valiente valle Vallejo
Gerardo Diego enmudecido dirá mañana
y por una sola vez Piedra de estupor
y madera dulce de establo querido amigo
hermano en la persecución gemela de los
sombreros desprendidos por la velocidad de los astros
Piedra de estupor y madera noble de establo
constituyen tu temeraria materia prima
anterior a los decretos del péndulo y a la
creación secular de las golondrinas
Naciste en un cementerio de palabras
una noche en que los esqueletos de todos los verbos intransitivos
proclamaban la huelga del te quiero para siempre siempre siempre
una noche en que la luna lloraba y reía y lloraba
y volvía a reír y a llorar
jugándose a sí misma a cara o cruz
Y salió cara y tú viviste entre nosotros
Desde aquella noche muchas palabras apenas nacidas fallecieron repentinamente
tales como Caricia Quizás Categoría Cuñado Cataclismo
Y otras nunca jamás oídas se alumbraron sobre la tierra,
así como Madre Mira Moribundo Melquisedec Milagro
y todas las terminadas en un rabo inocente
Vallejo tú vives rodeado de pájaros a gatas
en un mundo que está muerto requetemuerto y podrido
Vives tú con tus palabras muertas y vivas
Y gracias a que tú vives nosotros desahuciados acertamos a levantar
los párpados
para ver el mundo tu mundo con la mula y
el hombre guillermosceundario y la tiernísima niña y
los cuchillos que duelen en el paladar
Porque el mundo existe y tú existes y nosotros probablemente
terminaremos por existir
si tú te empeñas y cantas y voceas
en tu valiente valle Vallejo
485
Gerardo Diego
Calatañazor
Azor, Calatañazor,
juguete.
Tu puerta, ojiva menor,
es tan estrecha,
que no entra un moro, jinete,
y a pie no cabe una flecha.
Descabalga, Almanzor.
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y cómo rodaba,
juguete,
el atambor.
juguete.
Tu puerta, ojiva menor,
es tan estrecha,
que no entra un moro, jinete,
y a pie no cabe una flecha.
Descabalga, Almanzor.
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y cómo rodaba,
juguete,
el atambor.
496
Gerardo Diego
Nubes
Yo
pastor de bulevares
desataba los bancos
y sentado en la orilla corriente del paseo
dejaba divagar mis corderos escolares
Todo había cesado
Mi cuademo
única fronda del invierno
y el quiosco bien anclado entre la espuma
Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos
para fumar mis versos y contar las estrellas
Yo pensaba en mis nubes
olas tibias del cielo
que buscan domicilio sin abatir el vuelo
Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas
planchadas al revés que mi pañuelo
Pero para volar
es menester que el sol pendule
y que gire en la mano nuestra esfera armilar
Todo es distinto ya
Mi corazón bailando equivoca a la estrella
y es tal la fiebre y la electricidad
que alumbra incandescente la botella
Ni la torre silvestre
distribuye los vientos girando lentamente
ni mis manos ordeñan las horas recipientes
Hay que esperar el desfile
de las borrascas y las profecías
Hay que esperar que nazca de la luna
el pájaro mesías
Todo tiene que llegar
El oleaje del cine es igual que el del mar
Los días lejanos cruzan por la pantalla
Banderas nunca vistas perfuman el espacio
y el teléfono trae ecos de batalla
Las olas dan la vuelta al mundo
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho
y de una enfermedad desconocida
se mueren los turistas
la guía sobre el pecho
Las olas dan la vuelta al mundo
Yo me iría con ellas
Ellas todo lo han visto
No retornan jamás ni vuelven la cabeza
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo
Dejadme recostado eternamente
Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes
por todos los caminos de la tierra y del cielo
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.
pastor de bulevares
desataba los bancos
y sentado en la orilla corriente del paseo
dejaba divagar mis corderos escolares
Todo había cesado
Mi cuademo
única fronda del invierno
y el quiosco bien anclado entre la espuma
Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos
para fumar mis versos y contar las estrellas
Yo pensaba en mis nubes
olas tibias del cielo
que buscan domicilio sin abatir el vuelo
Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas
planchadas al revés que mi pañuelo
Pero para volar
es menester que el sol pendule
y que gire en la mano nuestra esfera armilar
Todo es distinto ya
Mi corazón bailando equivoca a la estrella
y es tal la fiebre y la electricidad
que alumbra incandescente la botella
Ni la torre silvestre
distribuye los vientos girando lentamente
ni mis manos ordeñan las horas recipientes
Hay que esperar el desfile
de las borrascas y las profecías
Hay que esperar que nazca de la luna
el pájaro mesías
Todo tiene que llegar
El oleaje del cine es igual que el del mar
Los días lejanos cruzan por la pantalla
Banderas nunca vistas perfuman el espacio
y el teléfono trae ecos de batalla
Las olas dan la vuelta al mundo
Ya no hay exploradores del polo y del estrecho
y de una enfermedad desconocida
se mueren los turistas
la guía sobre el pecho
Las olas dan la vuelta al mundo
Yo me iría con ellas
Ellas todo lo han visto
No retornan jamás ni vuelven la cabeza
almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo
Dejadme recostado eternamente
Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes
por todos los caminos de la tierra y del cielo
Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco
mi lecho equilibrado alzaré al cielo.
445
Gerardo Diego
Brindis
Debiera hora deciros: —«Amigos,
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.
Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos: él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:
amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio,
y porque este mi discípulo,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
... sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.
Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos: él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:
amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio,
y porque este mi discípulo,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
... sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.
685
Gutierre de Cetina
A Doña Cecilia Millás
El amoroso piélago corría
la nave del curioso entendimiento,
y no sin ocasión miraba atento
las islas más hermosas que en él vía.
Al fin de navegar arribé un día,
cansado ya de ver islas sin cuento,
en la bella Sicilia, do contento
quedé de aquel deseo que tenía.
Y visto todo el bien que puede verse,
exclamaba diciendo: «¡Oh soberano
aquél que habrá de ti la alta corona!
»Si por milagro, Amor, puede hacerse,
haz que sea una hora siciliano,
ya que no puede ser de Barcelona».
la nave del curioso entendimiento,
y no sin ocasión miraba atento
las islas más hermosas que en él vía.
Al fin de navegar arribé un día,
cansado ya de ver islas sin cuento,
en la bella Sicilia, do contento
quedé de aquel deseo que tenía.
Y visto todo el bien que puede verse,
exclamaba diciendo: «¡Oh soberano
aquél que habrá de ti la alta corona!
»Si por milagro, Amor, puede hacerse,
haz que sea una hora siciliano,
ya que no puede ser de Barcelona».
452
Gutierre de Cetina
A La Marquesa Del Vasto
Cual en la deseada primavera
suelen venir a nos Favonio y Flora,
cual se suele mostrar la bella Aurora
ante el rector de la celeste esfera,
cual en aquella dulce edad primera
Diana en selva se mostró a deshora,
tal vos, excelentísima señora,
parecéis a este pueblo que os espera.
Alégrate hora, pues, Liguria mía,
que si grande ocasión para gozarte
deseabas hallar, hoy es el día.
Si de dolor te queda alguna parte,
sea por no haber visto en compañía
de la nueva Diana el nuevo Marte.
suelen venir a nos Favonio y Flora,
cual se suele mostrar la bella Aurora
ante el rector de la celeste esfera,
cual en aquella dulce edad primera
Diana en selva se mostró a deshora,
tal vos, excelentísima señora,
parecéis a este pueblo que os espera.
Alégrate hora, pues, Liguria mía,
que si grande ocasión para gozarte
deseabas hallar, hoy es el día.
Si de dolor te queda alguna parte,
sea por no haber visto en compañía
de la nueva Diana el nuevo Marte.
484
Gutierre de Cetina
A Don Juan De Guevara
Ejemplo del valor de las Españas,
don Juan, si así supiese ahora alabarte,
cuanto tus obras dan de gloria a Marte
darían a mi pluma tus hazañas.
Las francesas insidias y las mañas
que en falta de virtud sufren con arte,
acrecen en la tuya y de tu parte
cosas de admiración muy más extrañas.
Gloriosa nación, pues que venciendo
el enemigo, su vencer os honra
mucho más que os pudiera honrar perdiendo.
De ellos fue la victoria y la deshonra.
¡Dichosas vidas que ganáis muriendo
do se suelen perder la vida y honra!
don Juan, si así supiese ahora alabarte,
cuanto tus obras dan de gloria a Marte
darían a mi pluma tus hazañas.
Las francesas insidias y las mañas
que en falta de virtud sufren con arte,
acrecen en la tuya y de tu parte
cosas de admiración muy más extrañas.
Gloriosa nación, pues que venciendo
el enemigo, su vencer os honra
mucho más que os pudiera honrar perdiendo.
De ellos fue la victoria y la deshonra.
¡Dichosas vidas que ganáis muriendo
do se suelen perder la vida y honra!
442
Gutierre de Cetina
A Don Juan De Guevara
Ejemplo del valor de las Españas,
don Juan, si así supiese ahora alabarte,
cuanto tus obras dan de gloria a Marte
darían a mi pluma tus hazañas.
Las francesas insidias y las mañas
que en falta de virtud sufren con arte,
acrecen en la tuya y de tu parte
cosas de admiración muy más extrañas.
Gloriosa nación, pues que venciendo
el enemigo, su vencer os honra
mucho más que os pudiera honrar perdiendo.
De ellos fue la victoria y la deshonra.
¡Dichosas vidas que ganáis muriendo
do se suelen perder la vida y honra!
don Juan, si así supiese ahora alabarte,
cuanto tus obras dan de gloria a Marte
darían a mi pluma tus hazañas.
Las francesas insidias y las mañas
que en falta de virtud sufren con arte,
acrecen en la tuya y de tu parte
cosas de admiración muy más extrañas.
Gloriosa nación, pues que venciendo
el enemigo, su vencer os honra
mucho más que os pudiera honrar perdiendo.
De ellos fue la victoria y la deshonra.
¡Dichosas vidas que ganáis muriendo
do se suelen perder la vida y honra!
442
Gutierre de Cetina
Al Conde De Feria
Mientra el franco furor fiero se muestra
en uno con el bárbaro tremiendo,
mientra el consorcio protestante, horrendo,
turbar piensa la fe y la patria nuestra,
Marte os arma, señor, la mano diestra,
a la cual la victoria está atendiendo,
a aquel vestigio de valor siguiendo
que a la inmortalidad virtud adiestra.
Ya me paresce ver de vuestra gloria
el alto resplandor ilustrar tanto
que al paterno poder hará la vista.
Sólo tengo temor que tanta historia
puesta no quedará en eterno canto
si vos de vos no sois el coronista.
en uno con el bárbaro tremiendo,
mientra el consorcio protestante, horrendo,
turbar piensa la fe y la patria nuestra,
Marte os arma, señor, la mano diestra,
a la cual la victoria está atendiendo,
a aquel vestigio de valor siguiendo
que a la inmortalidad virtud adiestra.
Ya me paresce ver de vuestra gloria
el alto resplandor ilustrar tanto
que al paterno poder hará la vista.
Sólo tengo temor que tanta historia
puesta no quedará en eterno canto
si vos de vos no sois el coronista.
544
Gutierre de Cetina
Al Conde De Feria
Mientra el franco furor fiero se muestra
en uno con el bárbaro tremiendo,
mientra el consorcio protestante, horrendo,
turbar piensa la fe y la patria nuestra,
Marte os arma, señor, la mano diestra,
a la cual la victoria está atendiendo,
a aquel vestigio de valor siguiendo
que a la inmortalidad virtud adiestra.
Ya me paresce ver de vuestra gloria
el alto resplandor ilustrar tanto
que al paterno poder hará la vista.
Sólo tengo temor que tanta historia
puesta no quedará en eterno canto
si vos de vos no sois el coronista.
en uno con el bárbaro tremiendo,
mientra el consorcio protestante, horrendo,
turbar piensa la fe y la patria nuestra,
Marte os arma, señor, la mano diestra,
a la cual la victoria está atendiendo,
a aquel vestigio de valor siguiendo
que a la inmortalidad virtud adiestra.
Ya me paresce ver de vuestra gloria
el alto resplandor ilustrar tanto
que al paterno poder hará la vista.
Sólo tengo temor que tanta historia
puesta no quedará en eterno canto
si vos de vos no sois el coronista.
544
Gutierre de Cetina
(al Marqués Del Vasto)
Aquella luz que de la gloria vuestra,
invicto Alfonso, tanto resplandece,
mientra de otros errores escurece
la fama, más que el sol clara se muestra.
Animoso valor la mano diestra
os rige (antes a ella se engrandece),
y aquello que entre nos valor parece,
es hechura de vos, no cosa nuestra.
Si así, como es razón, escrita en suma
vuestra tanta virtud ver os agrada,
y que escritor no usurpe vuestra gloria,
a imitación de Cesar, con la pluma,
mientras que reposar dejáis la espada,
haced eterna vos vuestra memoria.
invicto Alfonso, tanto resplandece,
mientra de otros errores escurece
la fama, más que el sol clara se muestra.
Animoso valor la mano diestra
os rige (antes a ella se engrandece),
y aquello que entre nos valor parece,
es hechura de vos, no cosa nuestra.
Si así, como es razón, escrita en suma
vuestra tanta virtud ver os agrada,
y que escritor no usurpe vuestra gloria,
a imitación de Cesar, con la pluma,
mientras que reposar dejáis la espada,
haced eterna vos vuestra memoria.
427
Gutierre de Cetina
(al Marqués Del Vasto)
Aquella luz que de la gloria vuestra,
invicto Alfonso, tanto resplandece,
mientra de otros errores escurece
la fama, más que el sol clara se muestra.
Animoso valor la mano diestra
os rige (antes a ella se engrandece),
y aquello que entre nos valor parece,
es hechura de vos, no cosa nuestra.
Si así, como es razón, escrita en suma
vuestra tanta virtud ver os agrada,
y que escritor no usurpe vuestra gloria,
a imitación de Cesar, con la pluma,
mientras que reposar dejáis la espada,
haced eterna vos vuestra memoria.
invicto Alfonso, tanto resplandece,
mientra de otros errores escurece
la fama, más que el sol clara se muestra.
Animoso valor la mano diestra
os rige (antes a ella se engrandece),
y aquello que entre nos valor parece,
es hechura de vos, no cosa nuestra.
Si así, como es razón, escrita en suma
vuestra tanta virtud ver os agrada,
y que escritor no usurpe vuestra gloria,
a imitación de Cesar, con la pluma,
mientras que reposar dejáis la espada,
haced eterna vos vuestra memoria.
427
Gutierre de Cetina
Al Duque De Sessa
Como al salir del sol se muestra el cielo
más claro y más alegre y más gozoso,
y como en el venir de abril hermoso
de flores se matiza y lustra el suelo,
tal, movido por vos de honesto celo,
se muestra ufano el mundo, deseoso
de veros ya llegar al glorioso
término [a] que llegó el único abuelo.
Sólo en veros salir, sólo del nombre
de Gonzalo Hernández tiene espanto
cuanto ciñe Apenín, Adria y Tirreno.
¿Cuál será, pues, señor, que no se asombre
viéndoos volver con el honrado manto
de palmas, de trofeos, de glorias lleno?
más claro y más alegre y más gozoso,
y como en el venir de abril hermoso
de flores se matiza y lustra el suelo,
tal, movido por vos de honesto celo,
se muestra ufano el mundo, deseoso
de veros ya llegar al glorioso
término [a] que llegó el único abuelo.
Sólo en veros salir, sólo del nombre
de Gonzalo Hernández tiene espanto
cuanto ciñe Apenín, Adria y Tirreno.
¿Cuál será, pues, señor, que no se asombre
viéndoos volver con el honrado manto
de palmas, de trofeos, de glorias lleno?
466
Gutierre de Cetina
Ni La Alta Piedra Que De César Cierra
Ni la alta piedra que de César cierra
las reliquias soberbias en el suelo,
ni aquel famoso templo por quien Delo
vivirá siempre en cuanto el mar encierra,
ni todos los honores que en la tierra
pueden de gloria alzarse en alto vuelo,
os dieran tanto honor, héroes del cielo,
cuanto os dan estas piedras y esta tierra.
De huesos de enemigos mayor pira,
do los vuestros a guisa de trofeo
se muestran fabricando, fabricaste.
El templo que a los otros más admira,
y el honor muy más grande que el deseo,
Cristo os lo dio y vosotros lo ganaste.
las reliquias soberbias en el suelo,
ni aquel famoso templo por quien Delo
vivirá siempre en cuanto el mar encierra,
ni todos los honores que en la tierra
pueden de gloria alzarse en alto vuelo,
os dieran tanto honor, héroes del cielo,
cuanto os dan estas piedras y esta tierra.
De huesos de enemigos mayor pira,
do los vuestros a guisa de trofeo
se muestran fabricando, fabricaste.
El templo que a los otros más admira,
y el honor muy más grande que el deseo,
Cristo os lo dio y vosotros lo ganaste.
329
Gutierre de Cetina
Ni La Alta Piedra Que De César Cierra
Ni la alta piedra que de César cierra
las reliquias soberbias en el suelo,
ni aquel famoso templo por quien Delo
vivirá siempre en cuanto el mar encierra,
ni todos los honores que en la tierra
pueden de gloria alzarse en alto vuelo,
os dieran tanto honor, héroes del cielo,
cuanto os dan estas piedras y esta tierra.
De huesos de enemigos mayor pira,
do los vuestros a guisa de trofeo
se muestran fabricando, fabricaste.
El templo que a los otros más admira,
y el honor muy más grande que el deseo,
Cristo os lo dio y vosotros lo ganaste.
las reliquias soberbias en el suelo,
ni aquel famoso templo por quien Delo
vivirá siempre en cuanto el mar encierra,
ni todos los honores que en la tierra
pueden de gloria alzarse en alto vuelo,
os dieran tanto honor, héroes del cielo,
cuanto os dan estas piedras y esta tierra.
De huesos de enemigos mayor pira,
do los vuestros a guisa de trofeo
se muestran fabricando, fabricaste.
El templo que a los otros más admira,
y el honor muy más grande que el deseo,
Cristo os lo dio y vosotros lo ganaste.
329
Gutierre de Cetina
A Los Huesos De Los Españoles Muertos En Castinovo
Héroes gloriosos, pues el cielo
os dio más parte que os negó la tierra,
bien es que por trofeos de tanta guerra
se muestren vuestros huesos por el suelo.
Si justo desear, si honesto celo
en valeroso corazón se encierra,
ya me paresce ver, o que se atierra
por vos la Hesperia vuestra, o se alza a vuelo:
no por vengaros, no, que no dejaste
a los vivos gozar de tanta gloria,
que envuelta en vuestra sangre la llevaste,
sino para probar que la memoria
de la dichosa muerte que alcanzaste
se debe envidiar más que la victoria.
os dio más parte que os negó la tierra,
bien es que por trofeos de tanta guerra
se muestren vuestros huesos por el suelo.
Si justo desear, si honesto celo
en valeroso corazón se encierra,
ya me paresce ver, o que se atierra
por vos la Hesperia vuestra, o se alza a vuelo:
no por vengaros, no, que no dejaste
a los vivos gozar de tanta gloria,
que envuelta en vuestra sangre la llevaste,
sino para probar que la memoria
de la dichosa muerte que alcanzaste
se debe envidiar más que la victoria.
409
Gutierre de Cetina
A Los Huesos De Los Españoles Muertos En Castinovo
Héroes gloriosos, pues el cielo
os dio más parte que os negó la tierra,
bien es que por trofeos de tanta guerra
se muestren vuestros huesos por el suelo.
Si justo desear, si honesto celo
en valeroso corazón se encierra,
ya me paresce ver, o que se atierra
por vos la Hesperia vuestra, o se alza a vuelo:
no por vengaros, no, que no dejaste
a los vivos gozar de tanta gloria,
que envuelta en vuestra sangre la llevaste,
sino para probar que la memoria
de la dichosa muerte que alcanzaste
se debe envidiar más que la victoria.
os dio más parte que os negó la tierra,
bien es que por trofeos de tanta guerra
se muestren vuestros huesos por el suelo.
Si justo desear, si honesto celo
en valeroso corazón se encierra,
ya me paresce ver, o que se atierra
por vos la Hesperia vuestra, o se alza a vuelo:
no por vengaros, no, que no dejaste
a los vivos gozar de tanta gloria,
que envuelta en vuestra sangre la llevaste,
sino para probar que la memoria
de la dichosa muerte que alcanzaste
se debe envidiar más que la victoria.
409
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
Este andar y tornar, ir y volverte,
Lavinio, el caminar y no mudarte,
este incierto partir y no apartarte,
y el irte a despedir y detenerte,
tengo miedo, pastor, que han de encenderte,
como a la mariposa, aquella parte
de libertad que amor quiso dejarte
sana por descuidarte y ofenderte.
Lo mejor del nadar es no ahogarse,
jugar y no perder es buen aviso,
si lo puede excusar quien pisa abrojos.
Mas ¿quién podrá, quién bastará a guardarse
de la hermosa vuelta de unos ojos,
de una boca que os muestra un paraíso?
Lavinio, el caminar y no mudarte,
este incierto partir y no apartarte,
y el irte a despedir y detenerte,
tengo miedo, pastor, que han de encenderte,
como a la mariposa, aquella parte
de libertad que amor quiso dejarte
sana por descuidarte y ofenderte.
Lo mejor del nadar es no ahogarse,
jugar y no perder es buen aviso,
si lo puede excusar quien pisa abrojos.
Mas ¿quién podrá, quién bastará a guardarse
de la hermosa vuelta de unos ojos,
de una boca que os muestra un paraíso?
493
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
Pastor, ¿cuál ocasión, cuál cosa extraña,
qué infortunio cruel, cuál fiero hado,
te trujo a apacentar nuevo ganado
tan lejos de tu bien, a esta montaña?
La nueva novedad de tal hazaña
me ha tenido confuso y alterado,
sabiendo que no estás sin el cuidado
que solías tener allá en España.
Mira bien cómo vas por esta tierra;
si tienes libertad mira por ella,
que las ninfas de acá son cautelosas.
Por tal beldad, pastor, podrás perdella,
que te dará mil muestras amorosas
y haráte después bárbara guerra.
qué infortunio cruel, cuál fiero hado,
te trujo a apacentar nuevo ganado
tan lejos de tu bien, a esta montaña?
La nueva novedad de tal hazaña
me ha tenido confuso y alterado,
sabiendo que no estás sin el cuidado
que solías tener allá en España.
Mira bien cómo vas por esta tierra;
si tienes libertad mira por ella,
que las ninfas de acá son cautelosas.
Por tal beldad, pastor, podrás perdella,
que te dará mil muestras amorosas
y haráte después bárbara guerra.
322
Gutierre de Cetina
Al Príncipe De Ascoli
Cuando algún hecho grande y glorïoso
o victoria de ejército alcanzaban,
arcos, colosos, mármoles alzaban
los romanos al que era victorioso.
Quedaba el nombre así de aquel famoso,
y de una envidia honesta despertaban
los ánimos de aquellos que aspiraban
venir a un fin tan alto y glorïoso.
Estos escudos de armas, los trofeos,
las memorias que veis en cada parte,
príncipe digno de inmortal historia,
despertadores son de los deseos
que a un hijo tal cual vos del nuevo Marte
harán subir a la paterna gloria.
o victoria de ejército alcanzaban,
arcos, colosos, mármoles alzaban
los romanos al que era victorioso.
Quedaba el nombre así de aquel famoso,
y de una envidia honesta despertaban
los ánimos de aquellos que aspiraban
venir a un fin tan alto y glorïoso.
Estos escudos de armas, los trofeos,
las memorias que veis en cada parte,
príncipe digno de inmortal historia,
despertadores son de los deseos
que a un hijo tal cual vos del nuevo Marte
harán subir a la paterna gloria.
454
Gutierre de Cetina
Gran Señal Es El Ver Que Me Arrepiento
Gran señal es el ver que me arrepiento
para pensar que ya conozco el daño;
pues me quiero apartar de un mal tamaño,
señal es que lo entiendo y que lo siento.
Mas ¿quién me dará, Amor, atrevimiento?
¿Quién me dará un esfuerzo tan extraño
que aquel gesto sabroso del engaño
pueda desarraigar del sentimiento?
Tanta luz de razón, razón me ha dado,
que conozco el error y el desvarío
del que pretende amando se amando;
mas tiene tanta fuerza el ardor mío
que aunque conozco bien que voy errado,
del camino que voy no me desvío.
para pensar que ya conozco el daño;
pues me quiero apartar de un mal tamaño,
señal es que lo entiendo y que lo siento.
Mas ¿quién me dará, Amor, atrevimiento?
¿Quién me dará un esfuerzo tan extraño
que aquel gesto sabroso del engaño
pueda desarraigar del sentimiento?
Tanta luz de razón, razón me ha dado,
que conozco el error y el desvarío
del que pretende amando se amando;
mas tiene tanta fuerza el ardor mío
que aunque conozco bien que voy errado,
del camino que voy no me desvío.
390
Gutierre de Cetina
Tan Alta Al Desear Hallo La Vía
Tan alta al desear hallo la vía,
tanto peligro en ella yo comprendo,
que ni contrasto ya, ni me defiendo,
rendido a la cruel señora mía.
Mas, si bien siento, el fin de mi porfía
es irme poco a poco deshaciendo,
y que lo que me está mejor, entiendo.
No se verá mudar mi fantasía;
no se dirá jamás que de inconstante
no osé seguir tan gloriosa empresa,
ni que me puso algún temor la pena.
Tan ufana está el alma en verse presa,
que si a limar probase la cadena,
hallará que es del más duro diamante.
tanto peligro en ella yo comprendo,
que ni contrasto ya, ni me defiendo,
rendido a la cruel señora mía.
Mas, si bien siento, el fin de mi porfía
es irme poco a poco deshaciendo,
y que lo que me está mejor, entiendo.
No se verá mudar mi fantasía;
no se dirá jamás que de inconstante
no osé seguir tan gloriosa empresa,
ni que me puso algún temor la pena.
Tan ufana está el alma en verse presa,
que si a limar probase la cadena,
hallará que es del más duro diamante.
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