Poemas en este tema
Sociedad y el Mundo
Francisco de Quevedo
Romance
«A los moros por dinero;
a los cristianos de balde».
¿Quién es ésta que lo cumple?
Dígasmelo tú, el romance.
Yo, con mi fe de bautismo,
tras ella bebo los aires;
por moro me tienen todas:
dinero quieren que gaste.
En lenguaje de mujeres,
que es diferente lenguaje,
de balde es dos veces dé,
cosa que no entendió nadie.
Todas me llaman Antón,
todas me cobran Azarque,
y son, al daca y al pido,
mis billetes Alcoranes.
El sombrero que les quito
se les antoja turbante,
y mi prosa, algarabía,
por más español que hable.
Sin duda, romance aleve,
que, por sólo el consonante,
a los pordioseros fieles
les diste alegrón tan grande.
Y aquella maldita hembra,
para burlar el linaje
de los Baldeses de paga,
tocó a barato una tarde.
Iuego que el romance oí,
me llamaba por las calles
cristianísimo, sin miedo
del rey de Francia y sus Pares.
¿Adónde están los cristianos
que gozan de aqueste lance?:
que en el reino de Toledo
los Pedros pagan por Tarfes.
Si la que lo prometiste
en esa cazuela yaces,
más gente harás, si te nombras,
que las banderas de Flandes.
Doña Urraca diz que fue
la del pregón detestable:
que cosa tan mal cumplida
no pudo ser de otras aves.
a los cristianos de balde».
¿Quién es ésta que lo cumple?
Dígasmelo tú, el romance.
Yo, con mi fe de bautismo,
tras ella bebo los aires;
por moro me tienen todas:
dinero quieren que gaste.
En lenguaje de mujeres,
que es diferente lenguaje,
de balde es dos veces dé,
cosa que no entendió nadie.
Todas me llaman Antón,
todas me cobran Azarque,
y son, al daca y al pido,
mis billetes Alcoranes.
El sombrero que les quito
se les antoja turbante,
y mi prosa, algarabía,
por más español que hable.
Sin duda, romance aleve,
que, por sólo el consonante,
a los pordioseros fieles
les diste alegrón tan grande.
Y aquella maldita hembra,
para burlar el linaje
de los Baldeses de paga,
tocó a barato una tarde.
Iuego que el romance oí,
me llamaba por las calles
cristianísimo, sin miedo
del rey de Francia y sus Pares.
¿Adónde están los cristianos
que gozan de aqueste lance?:
que en el reino de Toledo
los Pedros pagan por Tarfes.
Si la que lo prometiste
en esa cazuela yaces,
más gente harás, si te nombras,
que las banderas de Flandes.
Doña Urraca diz que fue
la del pregón detestable:
que cosa tan mal cumplida
no pudo ser de otras aves.
569
Francisco de Quevedo
Romance
«A los moros por dinero;
a los cristianos de balde».
¿Quién es ésta que lo cumple?
Dígasmelo tú, el romance.
Yo, con mi fe de bautismo,
tras ella bebo los aires;
por moro me tienen todas:
dinero quieren que gaste.
En lenguaje de mujeres,
que es diferente lenguaje,
de balde es dos veces dé,
cosa que no entendió nadie.
Todas me llaman Antón,
todas me cobran Azarque,
y son, al daca y al pido,
mis billetes Alcoranes.
El sombrero que les quito
se les antoja turbante,
y mi prosa, algarabía,
por más español que hable.
Sin duda, romance aleve,
que, por sólo el consonante,
a los pordioseros fieles
les diste alegrón tan grande.
Y aquella maldita hembra,
para burlar el linaje
de los Baldeses de paga,
tocó a barato una tarde.
Iuego que el romance oí,
me llamaba por las calles
cristianísimo, sin miedo
del rey de Francia y sus Pares.
¿Adónde están los cristianos
que gozan de aqueste lance?:
que en el reino de Toledo
los Pedros pagan por Tarfes.
Si la que lo prometiste
en esa cazuela yaces,
más gente harás, si te nombras,
que las banderas de Flandes.
Doña Urraca diz que fue
la del pregón detestable:
que cosa tan mal cumplida
no pudo ser de otras aves.
a los cristianos de balde».
¿Quién es ésta que lo cumple?
Dígasmelo tú, el romance.
Yo, con mi fe de bautismo,
tras ella bebo los aires;
por moro me tienen todas:
dinero quieren que gaste.
En lenguaje de mujeres,
que es diferente lenguaje,
de balde es dos veces dé,
cosa que no entendió nadie.
Todas me llaman Antón,
todas me cobran Azarque,
y son, al daca y al pido,
mis billetes Alcoranes.
El sombrero que les quito
se les antoja turbante,
y mi prosa, algarabía,
por más español que hable.
Sin duda, romance aleve,
que, por sólo el consonante,
a los pordioseros fieles
les diste alegrón tan grande.
Y aquella maldita hembra,
para burlar el linaje
de los Baldeses de paga,
tocó a barato una tarde.
Iuego que el romance oí,
me llamaba por las calles
cristianísimo, sin miedo
del rey de Francia y sus Pares.
¿Adónde están los cristianos
que gozan de aqueste lance?:
que en el reino de Toledo
los Pedros pagan por Tarfes.
Si la que lo prometiste
en esa cazuela yaces,
más gente harás, si te nombras,
que las banderas de Flandes.
Doña Urraca diz que fue
la del pregón detestable:
que cosa tan mal cumplida
no pudo ser de otras aves.
569
Francisco de Quevedo
A Dafne, Huyendo De Apolo
«Tras vos un Alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
Pues vais del Sol y de la luz huyendo.
ȃl os quiere gozar a lo que entiendo
Si os coge en esta selva tosca y ruda,
Su aljaba suena, está su bolsa muda,
El perro, pues no ladra, está muriendo.
»Buhonero de signos y Planetas,
Viene haciendo ademanes y figuras
Cargado de bochornos y Cometas».
Esto la dije, y en cortezas duras
De Laurel se ingirió contra sus tretas,
Y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.
Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda,
Pues vais del Sol y de la luz huyendo.
ȃl os quiere gozar a lo que entiendo
Si os coge en esta selva tosca y ruda,
Su aljaba suena, está su bolsa muda,
El perro, pues no ladra, está muriendo.
»Buhonero de signos y Planetas,
Viene haciendo ademanes y figuras
Cargado de bochornos y Cometas».
Esto la dije, y en cortezas duras
De Laurel se ingirió contra sus tretas,
Y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.
704
Francisco de Quevedo
A Apolo, Siguiendo A Dafne
Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volvióse en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volvióse en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
705
Francisco de Quevedo
Casamiento Ridículo
Trataron de casar a Dorotea
Los vecinos con Jorge el extranjero,
De mosca en masa gran sepulturero
Y el que mejor pasteles aporrea.
Ella es verdad que es vieja, pero fea,
Docta en endurecer pelo y sombrero;
Faltó el ajuar y no sobró dinero,
Mas trájole tres dientes de librea.
Porque Jorge después no se alborote
Y tabique ventanas y desvanes,
Hecho tiesto de cuernos el cogote,
Con un guante, dos moños, tres refranes
Y seis libras de zarza, llevó en dote
Tres hijas, una suegra y dos galanes.
Los vecinos con Jorge el extranjero,
De mosca en masa gran sepulturero
Y el que mejor pasteles aporrea.
Ella es verdad que es vieja, pero fea,
Docta en endurecer pelo y sombrero;
Faltó el ajuar y no sobró dinero,
Mas trájole tres dientes de librea.
Porque Jorge después no se alborote
Y tabique ventanas y desvanes,
Hecho tiesto de cuernos el cogote,
Con un guante, dos moños, tres refranes
Y seis libras de zarza, llevó en dote
Tres hijas, una suegra y dos galanes.
820
Francisco de Quevedo
A Las Sillas De Manos, Cuando Acompañadas De Muchos Gentileshombres
Ya los pícaros saben en Castilla
Cuál mujer es pesada y cuál liviana,
Y los bergantes sirven de Romana
Al cuerpo que con más diamantes brilla.
Ya llegó a Tabernáculo la silla,
Y cristalina el hábito profana
De la custodia, y temo que mañana
Añadirá a las hachas campanilla.
Al Trono en correones las banderas
Ceden en hacer gente, pues que toda
La juventud ocupan en hileras.
Una Silla es pobreza de una boda,
Pues empeñada en oro y vidrieras,
Antes la honra que el chapín se enloda.
Cuál mujer es pesada y cuál liviana,
Y los bergantes sirven de Romana
Al cuerpo que con más diamantes brilla.
Ya llegó a Tabernáculo la silla,
Y cristalina el hábito profana
De la custodia, y temo que mañana
Añadirá a las hachas campanilla.
Al Trono en correones las banderas
Ceden en hacer gente, pues que toda
La juventud ocupan en hileras.
Una Silla es pobreza de una boda,
Pues empeñada en oro y vidrieras,
Antes la honra que el chapín se enloda.
467
Francisco de Quevedo
A Las Sillas De Manos, Cuando Acompañadas De Muchos Gentileshombres
Ya los pícaros saben en Castilla
Cuál mujer es pesada y cuál liviana,
Y los bergantes sirven de Romana
Al cuerpo que con más diamantes brilla.
Ya llegó a Tabernáculo la silla,
Y cristalina el hábito profana
De la custodia, y temo que mañana
Añadirá a las hachas campanilla.
Al Trono en correones las banderas
Ceden en hacer gente, pues que toda
La juventud ocupan en hileras.
Una Silla es pobreza de una boda,
Pues empeñada en oro y vidrieras,
Antes la honra que el chapín se enloda.
Cuál mujer es pesada y cuál liviana,
Y los bergantes sirven de Romana
Al cuerpo que con más diamantes brilla.
Ya llegó a Tabernáculo la silla,
Y cristalina el hábito profana
De la custodia, y temo que mañana
Añadirá a las hachas campanilla.
Al Trono en correones las banderas
Ceden en hacer gente, pues que toda
La juventud ocupan en hileras.
Una Silla es pobreza de una boda,
Pues empeñada en oro y vidrieras,
Antes la honra que el chapín se enloda.
467
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Del dinero que pidió
A la que adorando estás,
Las nuevas la llevarás
Pero los talegos no.
Di que doy en no dar yo,
Pues para hallar el placer,
El ahorrar y el tener
Han mudado los carriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
A los ojos que en mirallos
La libertad perderás,
Que hay dineros les dirás,
Pero no gana de dallos.
Yo sólo pienso cerrallos,
Que no son la ley de Dios,
Que se han de encerrar en dos
Sino en talegos cerriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Si con agrado te oyere
Esa esponja de la Villa,
Que hay dinero has de decilla,
Y que ¡Ay de quien le diere!
Si ajusticiar te quisiere,
Está firme como Martos,
No te dejes hacer cuartos
De sus dedos alguaciles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Del dinero que pidió
A la que adorando estás,
Las nuevas la llevarás
Pero los talegos no.
Di que doy en no dar yo,
Pues para hallar el placer,
El ahorrar y el tener
Han mudado los carriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
A los ojos que en mirallos
La libertad perderás,
Que hay dineros les dirás,
Pero no gana de dallos.
Yo sólo pienso cerrallos,
Que no son la ley de Dios,
Que se han de encerrar en dos
Sino en talegos cerriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Si con agrado te oyere
Esa esponja de la Villa,
Que hay dinero has de decilla,
Y que ¡Ay de quien le diere!
Si ajusticiar te quisiere,
Está firme como Martos,
No te dejes hacer cuartos
De sus dedos alguaciles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
502
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Del dinero que pidió
A la que adorando estás,
Las nuevas la llevarás
Pero los talegos no.
Di que doy en no dar yo,
Pues para hallar el placer,
El ahorrar y el tener
Han mudado los carriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
A los ojos que en mirallos
La libertad perderás,
Que hay dineros les dirás,
Pero no gana de dallos.
Yo sólo pienso cerrallos,
Que no son la ley de Dios,
Que se han de encerrar en dos
Sino en talegos cerriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Si con agrado te oyere
Esa esponja de la Villa,
Que hay dinero has de decilla,
Y que ¡Ay de quien le diere!
Si ajusticiar te quisiere,
Está firme como Martos,
No te dejes hacer cuartos
De sus dedos alguaciles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Del dinero que pidió
A la que adorando estás,
Las nuevas la llevarás
Pero los talegos no.
Di que doy en no dar yo,
Pues para hallar el placer,
El ahorrar y el tener
Han mudado los carriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
A los ojos que en mirallos
La libertad perderás,
Que hay dineros les dirás,
Pero no gana de dallos.
Yo sólo pienso cerrallos,
Que no son la ley de Dios,
Que se han de encerrar en dos
Sino en talegos cerriles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
Si con agrado te oyere
Esa esponja de la Villa,
Que hay dinero has de decilla,
Y que ¡Ay de quien le diere!
Si ajusticiar te quisiere,
Está firme como Martos,
No te dejes hacer cuartos
De sus dedos alguaciles.
Vuela, pensamiento, y diles
A los ojos que más quiero
Que hay dinero.
502
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica
La Morena que yo adoro
Y más que a mi vida quiero,
En Verano toma el acero
Y en todos tiempos el oro.
Opilóse, en conclusión,
Y levantóse a tomar
Acero para gastar
Mi hacienda y su opilación.
La cuesta de mi bolsón
Sube, y nunca menos cuesta;
Mala enfermedad es ésta,
Si la ingrata que yo adoro
Y más que mi vida quiero,
En verano toma el acero
Y en todos tiempos el oro.
Anda por sanarse a sí,
Y anda por dejarme en cueros;
Toma acero, y muestra aceros
De no dejar blanca en mí.
Mi bolsa peligra aquí,
Ya en la postrer boqueada;
La suya nunca cerrada
Para chupar el tesoro
De mi florido dinero,
Tomando en verano acero
Y en todos tiempos el oro.
Es niña que por tomar
Madruga antes que amanezca,
Porque en mi bolsa anochezca;
Que andar tras esto es su andar.
De beber se fue a opilar;
Chupando se desopila,
Mi dinero despabila.
El que la dora es Medoro;
El que no, pellejo y cuero:
En verano toma el acero
Y en todos tiempos el oro.
Y más que a mi vida quiero,
En Verano toma el acero
Y en todos tiempos el oro.
Opilóse, en conclusión,
Y levantóse a tomar
Acero para gastar
Mi hacienda y su opilación.
La cuesta de mi bolsón
Sube, y nunca menos cuesta;
Mala enfermedad es ésta,
Si la ingrata que yo adoro
Y más que mi vida quiero,
En verano toma el acero
Y en todos tiempos el oro.
Anda por sanarse a sí,
Y anda por dejarme en cueros;
Toma acero, y muestra aceros
De no dejar blanca en mí.
Mi bolsa peligra aquí,
Ya en la postrer boqueada;
La suya nunca cerrada
Para chupar el tesoro
De mi florido dinero,
Tomando en verano acero
Y en todos tiempos el oro.
Es niña que por tomar
Madruga antes que amanezca,
Porque en mi bolsa anochezca;
Que andar tras esto es su andar.
De beber se fue a opilar;
Chupando se desopila,
Mi dinero despabila.
El que la dora es Medoro;
El que no, pellejo y cuero:
En verano toma el acero
Y en todos tiempos el oro.
833
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica - Mas No Ha De Salir De Aquí
Yo, que nunca sé callar,
Y sólo tengo por mengua
No vaciarme por la lengua
Y el morirme por hablar,
A todos quiero contar
Cierto secreto que oí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mediquillo se consiente
Que al que enferma y va a curallo,
Yendo a mula, va a caballo,
Y por la posta el doliente.
Y viéndole tan valiente,
Llámanle el Doctor Sofí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mandádose ha pregonar
Que digan, midiendo cueros,
«¡Agua va!» los taberneros,
Como mozas de fregar,
Que dejen el bautizar
A los Curas de Madrí,
Mas no ha de salir de aquí.
Dicen, y es bellaquería,
Que hay pocos cogotes salvos
Y que, según hay de calvos
Que como hay zapatería,
Ha de haber cabellería
Para poblarlos allí,
Mas no ha de salir de aquí.
Los perritos regalados
Que a pasteleros se llegan,
Si con ellos veis que juegan,
Ellos quedarán picados,
Habrá estómagos ladrados
Si comen lo que comí,
Mas no ha de salir de aquí.
Madre diz que hay caracol
Que su casa trae a cuestas,
Y los Domingos y fiestas
Saca sus hijas al Sol.
La vieja es el facistol,
Las niñas solfean por sí,
Mas no ha de salir de aquí.
Yo conozco Caballero
Que entinta el cabello en vano,
Y por no parecer cano,
Quiere parecer tintero;
Y siendo nieve de Enero,
De Mayo se hace alhelí,
Mas no ha de salir de aquí.
Invisible viene a ser
Por su pluma y por su mano
Cualquier maldito escribano,
Pues nadie los puede ver.
Culpas le dan de comer:
Al diablo sucede así.
Mas no ha de salir de aquí.
Maridillo hay que retrata
Los cuchillos verdaderos,
Que al principio tiene aceros
Y al cabo en cuerno remata;
Mas su mujer de hilar trata
El cerro de Potosí.
Mas no ha de salir de aquí.
Y afirman en conclusión
De los oficios que canto
Que ya no hay oficio santo
Sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
Toda mi vida lo oí,
Mas no ha de salir de aquí.
Y sólo tengo por mengua
No vaciarme por la lengua
Y el morirme por hablar,
A todos quiero contar
Cierto secreto que oí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mediquillo se consiente
Que al que enferma y va a curallo,
Yendo a mula, va a caballo,
Y por la posta el doliente.
Y viéndole tan valiente,
Llámanle el Doctor Sofí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mandádose ha pregonar
Que digan, midiendo cueros,
«¡Agua va!» los taberneros,
Como mozas de fregar,
Que dejen el bautizar
A los Curas de Madrí,
Mas no ha de salir de aquí.
Dicen, y es bellaquería,
Que hay pocos cogotes salvos
Y que, según hay de calvos
Que como hay zapatería,
Ha de haber cabellería
Para poblarlos allí,
Mas no ha de salir de aquí.
Los perritos regalados
Que a pasteleros se llegan,
Si con ellos veis que juegan,
Ellos quedarán picados,
Habrá estómagos ladrados
Si comen lo que comí,
Mas no ha de salir de aquí.
Madre diz que hay caracol
Que su casa trae a cuestas,
Y los Domingos y fiestas
Saca sus hijas al Sol.
La vieja es el facistol,
Las niñas solfean por sí,
Mas no ha de salir de aquí.
Yo conozco Caballero
Que entinta el cabello en vano,
Y por no parecer cano,
Quiere parecer tintero;
Y siendo nieve de Enero,
De Mayo se hace alhelí,
Mas no ha de salir de aquí.
Invisible viene a ser
Por su pluma y por su mano
Cualquier maldito escribano,
Pues nadie los puede ver.
Culpas le dan de comer:
Al diablo sucede así.
Mas no ha de salir de aquí.
Maridillo hay que retrata
Los cuchillos verdaderos,
Que al principio tiene aceros
Y al cabo en cuerno remata;
Mas su mujer de hilar trata
El cerro de Potosí.
Mas no ha de salir de aquí.
Y afirman en conclusión
De los oficios que canto
Que ya no hay oficio santo
Sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
Toda mi vida lo oí,
Mas no ha de salir de aquí.
618
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica - Mas No Ha De Salir De Aquí
Yo, que nunca sé callar,
Y sólo tengo por mengua
No vaciarme por la lengua
Y el morirme por hablar,
A todos quiero contar
Cierto secreto que oí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mediquillo se consiente
Que al que enferma y va a curallo,
Yendo a mula, va a caballo,
Y por la posta el doliente.
Y viéndole tan valiente,
Llámanle el Doctor Sofí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mandádose ha pregonar
Que digan, midiendo cueros,
«¡Agua va!» los taberneros,
Como mozas de fregar,
Que dejen el bautizar
A los Curas de Madrí,
Mas no ha de salir de aquí.
Dicen, y es bellaquería,
Que hay pocos cogotes salvos
Y que, según hay de calvos
Que como hay zapatería,
Ha de haber cabellería
Para poblarlos allí,
Mas no ha de salir de aquí.
Los perritos regalados
Que a pasteleros se llegan,
Si con ellos veis que juegan,
Ellos quedarán picados,
Habrá estómagos ladrados
Si comen lo que comí,
Mas no ha de salir de aquí.
Madre diz que hay caracol
Que su casa trae a cuestas,
Y los Domingos y fiestas
Saca sus hijas al Sol.
La vieja es el facistol,
Las niñas solfean por sí,
Mas no ha de salir de aquí.
Yo conozco Caballero
Que entinta el cabello en vano,
Y por no parecer cano,
Quiere parecer tintero;
Y siendo nieve de Enero,
De Mayo se hace alhelí,
Mas no ha de salir de aquí.
Invisible viene a ser
Por su pluma y por su mano
Cualquier maldito escribano,
Pues nadie los puede ver.
Culpas le dan de comer:
Al diablo sucede así.
Mas no ha de salir de aquí.
Maridillo hay que retrata
Los cuchillos verdaderos,
Que al principio tiene aceros
Y al cabo en cuerno remata;
Mas su mujer de hilar trata
El cerro de Potosí.
Mas no ha de salir de aquí.
Y afirman en conclusión
De los oficios que canto
Que ya no hay oficio santo
Sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
Toda mi vida lo oí,
Mas no ha de salir de aquí.
Y sólo tengo por mengua
No vaciarme por la lengua
Y el morirme por hablar,
A todos quiero contar
Cierto secreto que oí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mediquillo se consiente
Que al que enferma y va a curallo,
Yendo a mula, va a caballo,
Y por la posta el doliente.
Y viéndole tan valiente,
Llámanle el Doctor Sofí,
Mas no ha de salir de aquí.
Mandádose ha pregonar
Que digan, midiendo cueros,
«¡Agua va!» los taberneros,
Como mozas de fregar,
Que dejen el bautizar
A los Curas de Madrí,
Mas no ha de salir de aquí.
Dicen, y es bellaquería,
Que hay pocos cogotes salvos
Y que, según hay de calvos
Que como hay zapatería,
Ha de haber cabellería
Para poblarlos allí,
Mas no ha de salir de aquí.
Los perritos regalados
Que a pasteleros se llegan,
Si con ellos veis que juegan,
Ellos quedarán picados,
Habrá estómagos ladrados
Si comen lo que comí,
Mas no ha de salir de aquí.
Madre diz que hay caracol
Que su casa trae a cuestas,
Y los Domingos y fiestas
Saca sus hijas al Sol.
La vieja es el facistol,
Las niñas solfean por sí,
Mas no ha de salir de aquí.
Yo conozco Caballero
Que entinta el cabello en vano,
Y por no parecer cano,
Quiere parecer tintero;
Y siendo nieve de Enero,
De Mayo se hace alhelí,
Mas no ha de salir de aquí.
Invisible viene a ser
Por su pluma y por su mano
Cualquier maldito escribano,
Pues nadie los puede ver.
Culpas le dan de comer:
Al diablo sucede así.
Mas no ha de salir de aquí.
Maridillo hay que retrata
Los cuchillos verdaderos,
Que al principio tiene aceros
Y al cabo en cuerno remata;
Mas su mujer de hilar trata
El cerro de Potosí.
Mas no ha de salir de aquí.
Y afirman en conclusión
De los oficios que canto
Que ya no hay oficio santo
Sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
Toda mi vida lo oí,
Mas no ha de salir de aquí.
618
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica - Y No Lo Digo Por Mal
Deseado he desde niño,
Y antes si puede ser antes,
Ver un Médico sin guantes
Y un abogado lampiño,
Un Poeta con aliño,
Un Romance sin orillas,
Un Sayón con pantorrillas,
Un Criollo liberal,
Y no lo digo por mal.
Ayer sobre dos astillas
Andaba el Señor Bicoca,
Y hoy, la barriga a la boca,
Lleva ya las pantorrillas.
Eran todas espinillas
Ayer las piernas de Antón,
Y la una es hoy colchón,
Y la otra es hoy costal.
Y no lo digo por mal.
El vejete palabrero
Que a poder de letuario,
Acostándose Canario
Se nos levanta jilguero,
Su Jordán es el tintero,
Y con barbas colorines
Trae bigotes arlequines,
Como el arco celestial.
Y no lo digo por mal.
Con más barbas que desvelos
El Letrado cazapuestos
La caspa alega por textos,
Por leyes cita los pelos.
A puras barbas y duelos,
Pretende ser el Doctor
De Brujas Corregidor,
Como el barbado infernal.
Y no lo digo por mal.
Que amanezca con copete
La vejiga del Notario,
Anteyer Monte Calvario,
Ahora Monte Olivete;
Si no Calvino, Calvete
Con casco de morteruelo,
Hoy Garza y ayer Mochuelo,
Coronilla de atabal.
Y no lo digo por mal.
Cura gracioso y parlando
Sus vecinas el Doctor,
Y siendo grande hablador
Es un mátalascallando.
A su mula mata andando,
Sentado mata al que cura,
A su cura sigue el Cura
Con réquiem y funeral.
Y no lo digo por mal.
El signo del escribano,
Dice un Astrólogo Inglés,
Que el signo de Cáncer es,
Que come a todo Cristiano.
Es su pluma de Milano,
Que a todo pollo da bote,
Y también es de Virote,
Tirando al blanco de un Real.
Y no lo digo por mal.
El pobretón más cruel
Que sin dinero se viere,
Tendrá mosca, si se hiciere
En el verano pastel;
Pastelerito novel
Que, sin murmurar excesos,
Nos desentierras los huesos
Y eres Cuaresma en carnal.
Y no lo digo por mal.
Y antes si puede ser antes,
Ver un Médico sin guantes
Y un abogado lampiño,
Un Poeta con aliño,
Un Romance sin orillas,
Un Sayón con pantorrillas,
Un Criollo liberal,
Y no lo digo por mal.
Ayer sobre dos astillas
Andaba el Señor Bicoca,
Y hoy, la barriga a la boca,
Lleva ya las pantorrillas.
Eran todas espinillas
Ayer las piernas de Antón,
Y la una es hoy colchón,
Y la otra es hoy costal.
Y no lo digo por mal.
El vejete palabrero
Que a poder de letuario,
Acostándose Canario
Se nos levanta jilguero,
Su Jordán es el tintero,
Y con barbas colorines
Trae bigotes arlequines,
Como el arco celestial.
Y no lo digo por mal.
Con más barbas que desvelos
El Letrado cazapuestos
La caspa alega por textos,
Por leyes cita los pelos.
A puras barbas y duelos,
Pretende ser el Doctor
De Brujas Corregidor,
Como el barbado infernal.
Y no lo digo por mal.
Que amanezca con copete
La vejiga del Notario,
Anteyer Monte Calvario,
Ahora Monte Olivete;
Si no Calvino, Calvete
Con casco de morteruelo,
Hoy Garza y ayer Mochuelo,
Coronilla de atabal.
Y no lo digo por mal.
Cura gracioso y parlando
Sus vecinas el Doctor,
Y siendo grande hablador
Es un mátalascallando.
A su mula mata andando,
Sentado mata al que cura,
A su cura sigue el Cura
Con réquiem y funeral.
Y no lo digo por mal.
El signo del escribano,
Dice un Astrólogo Inglés,
Que el signo de Cáncer es,
Que come a todo Cristiano.
Es su pluma de Milano,
Que a todo pollo da bote,
Y también es de Virote,
Tirando al blanco de un Real.
Y no lo digo por mal.
El pobretón más cruel
Que sin dinero se viere,
Tendrá mosca, si se hiciere
En el verano pastel;
Pastelerito novel
Que, sin murmurar excesos,
Nos desentierras los huesos
Y eres Cuaresma en carnal.
Y no lo digo por mal.
569
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica - Chitón
Santo silencio profeso:
No quiero, amigos, hablar;
Pues vemos que por callar,
A nadie se hizo proceso.
Ya es tiempo de tener seso:
Bailen los otros al son,
Chitón.
Que piquen con buen concierto
Al caballo más altivo
Picadores, si está vivo,
Pasteleros, si está muerto;
Que con hojaldre cubierto
Nos den un pastel frisón,
Chitón.
Que por buscar pareceres
Revuelvan muy desvelados
Los Bártulos los Letrados,
Los Abades sus mujeres.
Si en los Estrados las vieres
Que ganan más que el varón,
Chitón.
Que trague el otro jumento
Por doncella una Sirena
Más catada que colmena,
Más probada que argumento;
Que llame estrecho aposento
Donde se entró de rondón,
Chitón.
Que pretenda el maridillo
De puro valiente y bravo,
Ser en una escuadra cabo,
Siendo cabo de cuchillo;
Que le vendan el membrillo
Que tiralle era razón,
Chitón.
Que duelos nunca le falten
Al Sastre que chupan brujas;
Que le salten las agujas
Y a su mujer se las salten;
Que sus dedales esmalten
Un doblón y otro doblón,
Chitón.
Que el letrado venga a ser
Rico con su mujer bella,
Más por buen parecer de ella
Que por su buen parecer,
Y que por bien parecer
Traiga barba de cabrón,
Chitón.
Que tonos a sus galanes
Cante Juanilla estafando,
Porque ya piden cantando
Las niñas, como Alemanes;
Que en tono, haciendo ademanes,
Pidan sin ton y sin son,
Chitón.
Mujer hay en el lugar
Que a mil coches, por gozallos,
Echará cuatro caballos,
Que los sabe bien echar.
Yo sé quien manda salar
Su coche como jamón,
Chitón.
Que pida una y otra vez,
Fingiendo virgen el alma,
La tierna doncella palma,
Y es dátil su doncellez;
Y que lo apruebe el juez
Por la sangre de un Pichón,
Chitón.
No quiero, amigos, hablar;
Pues vemos que por callar,
A nadie se hizo proceso.
Ya es tiempo de tener seso:
Bailen los otros al son,
Chitón.
Que piquen con buen concierto
Al caballo más altivo
Picadores, si está vivo,
Pasteleros, si está muerto;
Que con hojaldre cubierto
Nos den un pastel frisón,
Chitón.
Que por buscar pareceres
Revuelvan muy desvelados
Los Bártulos los Letrados,
Los Abades sus mujeres.
Si en los Estrados las vieres
Que ganan más que el varón,
Chitón.
Que trague el otro jumento
Por doncella una Sirena
Más catada que colmena,
Más probada que argumento;
Que llame estrecho aposento
Donde se entró de rondón,
Chitón.
Que pretenda el maridillo
De puro valiente y bravo,
Ser en una escuadra cabo,
Siendo cabo de cuchillo;
Que le vendan el membrillo
Que tiralle era razón,
Chitón.
Que duelos nunca le falten
Al Sastre que chupan brujas;
Que le salten las agujas
Y a su mujer se las salten;
Que sus dedales esmalten
Un doblón y otro doblón,
Chitón.
Que el letrado venga a ser
Rico con su mujer bella,
Más por buen parecer de ella
Que por su buen parecer,
Y que por bien parecer
Traiga barba de cabrón,
Chitón.
Que tonos a sus galanes
Cante Juanilla estafando,
Porque ya piden cantando
Las niñas, como Alemanes;
Que en tono, haciendo ademanes,
Pidan sin ton y sin son,
Chitón.
Mujer hay en el lugar
Que a mil coches, por gozallos,
Echará cuatro caballos,
Que los sabe bien echar.
Yo sé quien manda salar
Su coche como jamón,
Chitón.
Que pida una y otra vez,
Fingiendo virgen el alma,
La tierna doncella palma,
Y es dátil su doncellez;
Y que lo apruebe el juez
Por la sangre de un Pichón,
Chitón.
565
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica - La Pobreza El Dinero
Pues amarga la verdad,
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.
¿Quién hace al tuerto galán
Y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
Le sirve de Río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
Sin ser el Dios verdadero
El Dinero.
¿Quién con su fiereza espanta
El Cetro y Corona al Rey?
¿Quién, careciendo de ley,
Merece nombre de Santa?
¿Quién con la humildad levanta
A los cielos la cabeza?
La Pobreza.
¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
Pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
Con oro y no con acero?
El Dinero.
¿Quién procura que se aleje
Del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo toda Cristiana,
Tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
El desprecio y la tristeza?
La Pobreza.
¿Quién la Montaña derriba
Al Valle; la Hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
Aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
Vuelve en el mundo ligero?
El Dinero.
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.
¿Quién hace al tuerto galán
Y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
Le sirve de Río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
Sin ser el Dios verdadero
El Dinero.
¿Quién con su fiereza espanta
El Cetro y Corona al Rey?
¿Quién, careciendo de ley,
Merece nombre de Santa?
¿Quién con la humildad levanta
A los cielos la cabeza?
La Pobreza.
¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
Pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
Con oro y no con acero?
El Dinero.
¿Quién procura que se aleje
Del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo toda Cristiana,
Tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
El desprecio y la tristeza?
La Pobreza.
¿Quién la Montaña derriba
Al Valle; la Hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
Aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
Vuelve en el mundo ligero?
El Dinero.
450
Francisco de Quevedo
Letrilla Satírica - La Pobreza El Dinero
Pues amarga la verdad,
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.
¿Quién hace al tuerto galán
Y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
Le sirve de Río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
Sin ser el Dios verdadero
El Dinero.
¿Quién con su fiereza espanta
El Cetro y Corona al Rey?
¿Quién, careciendo de ley,
Merece nombre de Santa?
¿Quién con la humildad levanta
A los cielos la cabeza?
La Pobreza.
¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
Pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
Con oro y no con acero?
El Dinero.
¿Quién procura que se aleje
Del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo toda Cristiana,
Tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
El desprecio y la tristeza?
La Pobreza.
¿Quién la Montaña derriba
Al Valle; la Hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
Aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
Vuelve en el mundo ligero?
El Dinero.
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.
¿Quién hace al tuerto galán
Y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
Le sirve de Río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
Sin ser el Dios verdadero
El Dinero.
¿Quién con su fiereza espanta
El Cetro y Corona al Rey?
¿Quién, careciendo de ley,
Merece nombre de Santa?
¿Quién con la humildad levanta
A los cielos la cabeza?
La Pobreza.
¿Quién los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
Pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
Con oro y no con acero?
El Dinero.
¿Quién procura que se aleje
Del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo toda Cristiana,
Tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
El desprecio y la tristeza?
La Pobreza.
¿Quién la Montaña derriba
Al Valle; la Hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
Aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
Vuelve en el mundo ligero?
El Dinero.
450
Francisco de Quevedo
Halla En La Causa De Su Amor Todos Los Bienes
Después que te conocí,
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
Abril para tener rosas.
Por mi bien pueden tomar
Otro oficio las Auroras,
Que yo conozco una luz
Que sabe amanecer sombras.
Bien puede buscar la noche
Quien sus Estrellas conozca,
Que para mi Astrología
Ya son oscuras y pocas.
Gaste el Oriente sus minas
Con quien avaro las rompa,
Que yo enriquezco la vista
Con más oro a menos costa.
Bien puede la Margarita
Guardar sus perlas en conchas,
Que Búzano de una Risa
Las pesco yo en una boca.
Contra el Tiempo y la Fortuna
Ya tengo una inhibitoria:
Ni ella me puede hacer triste,
Ni él puede mudarme un hora.
El oficio le ha vacado
A la Muerte tu persona:
A sí misma se padece,
Sola en ti viven sus obras.
Ya no importunan mis ruegos
A los cielos por la gloria,
Que mi bienaventuranza
Tiene jornada más corta.
La sacrosanta Mentira
Que tantas Almas adoran,
Busque en Portugal vasallos,
En Chipre busque Coronas.
Predicaré de manera
Tu belleza por Europa,
Que no haya Herejes de Gracias,
Y que adoren en ti sola.
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
Abril para tener rosas.
Por mi bien pueden tomar
Otro oficio las Auroras,
Que yo conozco una luz
Que sabe amanecer sombras.
Bien puede buscar la noche
Quien sus Estrellas conozca,
Que para mi Astrología
Ya son oscuras y pocas.
Gaste el Oriente sus minas
Con quien avaro las rompa,
Que yo enriquezco la vista
Con más oro a menos costa.
Bien puede la Margarita
Guardar sus perlas en conchas,
Que Búzano de una Risa
Las pesco yo en una boca.
Contra el Tiempo y la Fortuna
Ya tengo una inhibitoria:
Ni ella me puede hacer triste,
Ni él puede mudarme un hora.
El oficio le ha vacado
A la Muerte tu persona:
A sí misma se padece,
Sola en ti viven sus obras.
Ya no importunan mis ruegos
A los cielos por la gloria,
Que mi bienaventuranza
Tiene jornada más corta.
La sacrosanta Mentira
Que tantas Almas adoran,
Busque en Portugal vasallos,
En Chipre busque Coronas.
Predicaré de manera
Tu belleza por Europa,
Que no haya Herejes de Gracias,
Y que adoren en ti sola.
383
Francisco de Quevedo
Afectos Varios De Su Corazón, Fluctuando En Las Ondas De Los Cabellos De Lisi
En crespa tempestad del oro undoso
Nada golfos de luz ardiente y pura
Mi corazón, sediento de hermosura,
Si el cabello deslazas generoso.
Leandro, en mar de fuego proceloso,
Su amor ostenta, su vivir apura;
Ícaro, en senda de oro mal segura,
Arde sus alas por morir glorioso.
Con pretensión de Fénix encendidas
Sus esperanzas, que difuntas lloro,
Intenta que su muerte engendre vidas.
Avaro y rico y pobre, en el tesoro
El castigo y la hambre imita a Midas,
Tántalo en fugitiva fuente de oro.
Nada golfos de luz ardiente y pura
Mi corazón, sediento de hermosura,
Si el cabello deslazas generoso.
Leandro, en mar de fuego proceloso,
Su amor ostenta, su vivir apura;
Ícaro, en senda de oro mal segura,
Arde sus alas por morir glorioso.
Con pretensión de Fénix encendidas
Sus esperanzas, que difuntas lloro,
Intenta que su muerte engendre vidas.
Avaro y rico y pobre, en el tesoro
El castigo y la hambre imita a Midas,
Tántalo en fugitiva fuente de oro.
724
Francisco de Quevedo
Al Túmulo De Don Fadrique De Toledo
Al bastón que le vistes en la mano
Con aspecto Real y floreciente,
Obedeció pacífico el Tridente
Del verde Emperador del Oceano.
Fueron oprobio al Belga y Luterano
Sus órdenes, sus Armas y su gente;
Y en su consejo y brazo, felizmente
Venció los Hados el Monarca Hispano.
Lo que en otros perdió la cobardía,
Cobró armado y prudente su denuedo,
Que sin victorias no contó algún día.
Esto fue don Fadrique de Toledo.
Hoy nos da, desatado en sombra fría,
Llanto a los ojos, y al discurso miedo.
Con aspecto Real y floreciente,
Obedeció pacífico el Tridente
Del verde Emperador del Oceano.
Fueron oprobio al Belga y Luterano
Sus órdenes, sus Armas y su gente;
Y en su consejo y brazo, felizmente
Venció los Hados el Monarca Hispano.
Lo que en otros perdió la cobardía,
Cobró armado y prudente su denuedo,
Que sin victorias no contó algún día.
Esto fue don Fadrique de Toledo.
Hoy nos da, desatado en sombra fría,
Llanto a los ojos, y al discurso miedo.
577
Francisco de Quevedo
Al Túmulo De Don Fadrique De Toledo
Al bastón que le vistes en la mano
Con aspecto Real y floreciente,
Obedeció pacífico el Tridente
Del verde Emperador del Oceano.
Fueron oprobio al Belga y Luterano
Sus órdenes, sus Armas y su gente;
Y en su consejo y brazo, felizmente
Venció los Hados el Monarca Hispano.
Lo que en otros perdió la cobardía,
Cobró armado y prudente su denuedo,
Que sin victorias no contó algún día.
Esto fue don Fadrique de Toledo.
Hoy nos da, desatado en sombra fría,
Llanto a los ojos, y al discurso miedo.
Con aspecto Real y floreciente,
Obedeció pacífico el Tridente
Del verde Emperador del Oceano.
Fueron oprobio al Belga y Luterano
Sus órdenes, sus Armas y su gente;
Y en su consejo y brazo, felizmente
Venció los Hados el Monarca Hispano.
Lo que en otros perdió la cobardía,
Cobró armado y prudente su denuedo,
Que sin victorias no contó algún día.
Esto fue don Fadrique de Toledo.
Hoy nos da, desatado en sombra fría,
Llanto a los ojos, y al discurso miedo.
577
Francisco de Quevedo
Epitafio Del Sepulcro, Y Con Las Armas Del Duque De Osuna Habla El Mármol
Memoria soy del más glorioso pecho
Que España en su defensa vio triunfante;
En mí podrás, amigo Caminante,
Un rato descansar del largo trecho.
Lágrimas de soldados han deshecho
En mí las resistencias de diamante;
Yo cierro al que el Ocaso y el Levante
A su Victoria dio Círculo estrecho.
Estas Armas, vïudas de su Dueño,
Que visten de funesta valentía
Este, si humilde, venturoso leño,
Del grande Osuna son; Él las vestía,
Hasta que apresurado el postrer sueño,
Le ennegreció con Noche el blanco Día.
Que España en su defensa vio triunfante;
En mí podrás, amigo Caminante,
Un rato descansar del largo trecho.
Lágrimas de soldados han deshecho
En mí las resistencias de diamante;
Yo cierro al que el Ocaso y el Levante
A su Victoria dio Círculo estrecho.
Estas Armas, vïudas de su Dueño,
Que visten de funesta valentía
Este, si humilde, venturoso leño,
Del grande Osuna son; Él las vestía,
Hasta que apresurado el postrer sueño,
Le ennegreció con Noche el blanco Día.
524
Francisco de Quevedo
Epitafio Del Sepulcro, Y Con Las Armas Del Duque De Osuna Habla El Mármol
Memoria soy del más glorioso pecho
Que España en su defensa vio triunfante;
En mí podrás, amigo Caminante,
Un rato descansar del largo trecho.
Lágrimas de soldados han deshecho
En mí las resistencias de diamante;
Yo cierro al que el Ocaso y el Levante
A su Victoria dio Círculo estrecho.
Estas Armas, vïudas de su Dueño,
Que visten de funesta valentía
Este, si humilde, venturoso leño,
Del grande Osuna son; Él las vestía,
Hasta que apresurado el postrer sueño,
Le ennegreció con Noche el blanco Día.
Que España en su defensa vio triunfante;
En mí podrás, amigo Caminante,
Un rato descansar del largo trecho.
Lágrimas de soldados han deshecho
En mí las resistencias de diamante;
Yo cierro al que el Ocaso y el Levante
A su Victoria dio Círculo estrecho.
Estas Armas, vïudas de su Dueño,
Que visten de funesta valentía
Este, si humilde, venturoso leño,
Del grande Osuna son; Él las vestía,
Hasta que apresurado el postrer sueño,
Le ennegreció con Noche el blanco Día.
524
Francisco de Quevedo
Elogio Funeral A Don Melchor De Bracamonte, Hijo De Los Condes De Peñaranda, Gran Soldado, Sin Premi
Siempre, Melchor, fue bienaventurada
Tu vida en tantos trances en el suelo;
Y es bienaventurada ya en el Cielo,
En donde sólo pudo ser premiada.
Sin ti quedó la Guerra desarmada
Y el mérito agraviado sin consuelo;
La Nobleza y Valor en llanto y duelo
Y la satisfacción mal difamada.
Cuanto no te premiaron, mereciste,
Y el premio en tu valor acobardaste,
Y el excederle fue lo que tuviste.
El cargo que en el mundo no alcanzaste
Es el que yace, el huérfano y el triste,
Que tú de su desdén te coronaste.
Tu vida en tantos trances en el suelo;
Y es bienaventurada ya en el Cielo,
En donde sólo pudo ser premiada.
Sin ti quedó la Guerra desarmada
Y el mérito agraviado sin consuelo;
La Nobleza y Valor en llanto y duelo
Y la satisfacción mal difamada.
Cuanto no te premiaron, mereciste,
Y el premio en tu valor acobardaste,
Y el excederle fue lo que tuviste.
El cargo que en el mundo no alcanzaste
Es el que yace, el huérfano y el triste,
Que tú de su desdén te coronaste.
549
Francisco de Quevedo
Desengaño De La Exterior Apariencia, Con El Examen Interior Y Verdadero
¿Miras este Gigante corpulento
Que con soberbia y gravedad camina?
Pues por de dentro es trapos y fajina,
Y un ganapán le sirve de cimiento.
Con su alma vive y tiene movimiento,
Y adonde quiere su grandeza inclina,
Mas quien su aspecto rígido examina
Desprecia su figura y ornamento.
Tales son las grandezas aparentes
De la vana ilusión de los Tiranos,
Fantásticas escorias eminentes.
¿Veslos arder en púrpura, y sus manos
En diamantes y piedras diferentes?
Pues asco dentro son, tierra y gusanos.
Que con soberbia y gravedad camina?
Pues por de dentro es trapos y fajina,
Y un ganapán le sirve de cimiento.
Con su alma vive y tiene movimiento,
Y adonde quiere su grandeza inclina,
Mas quien su aspecto rígido examina
Desprecia su figura y ornamento.
Tales son las grandezas aparentes
De la vana ilusión de los Tiranos,
Fantásticas escorias eminentes.
¿Veslos arder en púrpura, y sus manos
En diamantes y piedras diferentes?
Pues asco dentro son, tierra y gusanos.
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