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Sociedad y el Mundo

Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

Letrilla Satírica - Mas No Ha De Salir De Aquí

Yo, que nunca sé callar,
Y sólo tengo por mengua
No vaciarme por la lengua
Y el morirme por hablar,
A todos quiero contar
Cierto secreto que oí,
Mas no ha de salir de aquí.

Mediquillo se consiente
Que al que enferma y va a curallo,
Yendo a mula, va a caballo,
Y por la posta el doliente.
Y viéndole tan valiente,
Llámanle el Doctor Sofí,
Mas no ha de salir de aquí.

Mandádose ha pregonar
Que digan, midiendo cueros,
«¡Agua va!» los taberneros,
Como mozas de fregar,
Que dejen el bautizar
A los Curas de Madrí,
Mas no ha de salir de aquí.

Dicen, y es bellaquería,
Que hay pocos cogotes salvos
Y que, según hay de calvos
Que como hay zapatería,
Ha de haber cabellería
Para poblarlos allí,
Mas no ha de salir de aquí.

Los perritos regalados
Que a pasteleros se llegan,
Si con ellos veis que juegan,
Ellos quedarán picados,
Habrá estómagos ladrados
Si comen lo que comí,
Mas no ha de salir de aquí.

Madre diz que hay caracol
Que su casa trae a cuestas,
Y los Domingos y fiestas
Saca sus hijas al Sol.
La vieja es el facistol,
Las niñas solfean por sí,
Mas no ha de salir de aquí.

Yo conozco Caballero
Que entinta el cabello en vano,
Y por no parecer cano,
Quiere parecer tintero;
Y siendo nieve de Enero,
De Mayo se hace alhelí,
Mas no ha de salir de aquí.

Invisible viene a ser
Por su pluma y por su mano
Cualquier maldito escribano,
Pues nadie los puede ver.
Culpas le dan de comer:
Al diablo sucede así.
Mas no ha de salir de aquí.

Maridillo hay que retrata
Los cuchillos verdaderos,
Que al principio tiene aceros
Y al cabo en cuerno remata;
Mas su mujer de hilar trata
El cerro de Potosí.
Mas no ha de salir de aquí.

Y afirman en conclusión
De los oficios que canto
Que ya no hay oficio santo
Sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
Toda mi vida lo oí,
Mas no ha de salir de aquí.
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Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

Letrilla Satírica - Mas No Ha De Salir De Aquí

Yo, que nunca sé callar,
Y sólo tengo por mengua
No vaciarme por la lengua
Y el morirme por hablar,
A todos quiero contar
Cierto secreto que oí,
Mas no ha de salir de aquí.

Mediquillo se consiente
Que al que enferma y va a curallo,
Yendo a mula, va a caballo,
Y por la posta el doliente.
Y viéndole tan valiente,
Llámanle el Doctor Sofí,
Mas no ha de salir de aquí.

Mandádose ha pregonar
Que digan, midiendo cueros,
«¡Agua va!» los taberneros,
Como mozas de fregar,
Que dejen el bautizar
A los Curas de Madrí,
Mas no ha de salir de aquí.

Dicen, y es bellaquería,
Que hay pocos cogotes salvos
Y que, según hay de calvos
Que como hay zapatería,
Ha de haber cabellería
Para poblarlos allí,
Mas no ha de salir de aquí.

Los perritos regalados
Que a pasteleros se llegan,
Si con ellos veis que juegan,
Ellos quedarán picados,
Habrá estómagos ladrados
Si comen lo que comí,
Mas no ha de salir de aquí.

Madre diz que hay caracol
Que su casa trae a cuestas,
Y los Domingos y fiestas
Saca sus hijas al Sol.
La vieja es el facistol,
Las niñas solfean por sí,
Mas no ha de salir de aquí.

Yo conozco Caballero
Que entinta el cabello en vano,
Y por no parecer cano,
Quiere parecer tintero;
Y siendo nieve de Enero,
De Mayo se hace alhelí,
Mas no ha de salir de aquí.

Invisible viene a ser
Por su pluma y por su mano
Cualquier maldito escribano,
Pues nadie los puede ver.
Culpas le dan de comer:
Al diablo sucede así.
Mas no ha de salir de aquí.

Maridillo hay que retrata
Los cuchillos verdaderos,
Que al principio tiene aceros
Y al cabo en cuerno remata;
Mas su mujer de hilar trata
El cerro de Potosí.
Mas no ha de salir de aquí.

Y afirman en conclusión
De los oficios que canto
Que ya no hay oficio santo
Sino el de la Inquisición.
Quien no es ladrillo es ladrón,
Toda mi vida lo oí,
Mas no ha de salir de aquí.
618
Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

Letrilla Satírica - Y No Lo Digo Por Mal

Deseado he desde niño,
Y antes si puede ser antes,
Ver un Médico sin guantes
Y un abogado lampiño,
Un Poeta con aliño,
Un Romance sin orillas,
Un Sayón con pantorrillas,
Un Criollo liberal,
Y no lo digo por mal.

Ayer sobre dos astillas
Andaba el Señor Bicoca,
Y hoy, la barriga a la boca,
Lleva ya las pantorrillas.
Eran todas espinillas
Ayer las piernas de Antón,
Y la una es hoy colchón,
Y la otra es hoy costal.
Y no lo digo por mal.

El vejete palabrero
Que a poder de letuario,
Acostándose Canario
Se nos levanta jilguero,
Su Jordán es el tintero,
Y con barbas colorines
Trae bigotes arlequines,
Como el arco celestial.
Y no lo digo por mal.

Con más barbas que desvelos
El Letrado cazapuestos
La caspa alega por textos,
Por leyes cita los pelos.
A puras barbas y duelos,
Pretende ser el Doctor
De Brujas Corregidor,
Como el barbado infernal.
Y no lo digo por mal.

Que amanezca con copete
La vejiga del Notario,
Anteyer Monte Calvario,
Ahora Monte Olivete;
Si no Calvino, Calvete
Con casco de morteruelo,
Hoy Garza y ayer Mochuelo,
Coronilla de atabal.
Y no lo digo por mal.

Cura gracioso y parlando
Sus vecinas el Doctor,
Y siendo grande hablador
Es un mátalascallando.
A su mula mata andando,
Sentado mata al que cura,
A su cura sigue el Cura
Con réquiem y funeral.
Y no lo digo por mal.

El signo del escribano,
Dice un Astrólogo Inglés,
Que el signo de Cáncer es,
Que come a todo Cristiano.
Es su pluma de Milano,
Que a todo pollo da bote,
Y también es de Virote,
Tirando al blanco de un Real.
Y no lo digo por mal.

El pobretón más cruel
Que sin dinero se viere,
Tendrá mosca, si se hiciere
En el verano pastel;
Pastelerito novel
Que, sin murmurar excesos,
Nos desentierras los huesos
Y eres Cuaresma en carnal.
Y no lo digo por mal.
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Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo

Letrilla Satírica - Chitón

Santo silencio profeso:
No quiero, amigos, hablar;
Pues vemos que por callar,
A nadie se hizo proceso.
Ya es tiempo de tener seso:
Bailen los otros al son,
Chitón.

Que piquen con buen concierto
Al caballo más altivo
Picadores, si está vivo,
Pasteleros, si está muerto;
Que con hojaldre cubierto
Nos den un pastel frisón,
Chitón.

Que por buscar pareceres
Revuelvan muy desvelados
Los Bártulos los Letrados,
Los Abades sus mujeres.
Si en los Estrados las vieres
Que ganan más que el varón,
Chitón.

Que trague el otro jumento
Por doncella una Sirena
Más catada que colmena,
Más probada que argumento;
Que llame estrecho aposento
Donde se entró de rondón,
Chitón.

Que pretenda el maridillo
De puro valiente y bravo,
Ser en una escuadra cabo,
Siendo cabo de cuchillo;
Que le vendan el membrillo
Que tiralle era razón,
Chitón.

Que duelos nunca le falten
Al Sastre que chupan brujas;
Que le salten las agujas
Y a su mujer se las salten;
Que sus dedales esmalten
Un doblón y otro doblón,
Chitón.

Que el letrado venga a ser
Rico con su mujer bella,
Más por buen parecer de ella
Que por su buen parecer,
Y que por bien parecer
Traiga barba de cabrón,
Chitón.

Que tonos a sus galanes
Cante Juanilla estafando,
Porque ya piden cantando
Las niñas, como Alemanes;
Que en tono, haciendo ademanes,
Pidan sin ton y sin son,
Chitón.

Mujer hay en el lugar
Que a mil coches, por gozallos,
Echará cuatro caballos,
Que los sabe bien echar.
Yo sé quien manda salar
Su coche como jamón,
Chitón.

Que pida una y otra vez,
Fingiendo virgen el alma,
La tierna doncella palma,
Y es dátil su doncellez;
Y que lo apruebe el juez
Por la sangre de un Pichón,
Chitón.
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