Naturaleza y Elementos
José María Hinojosa
Campo - Sequía
A Luis Buñuel
Los árboles negros,
cruzan
sus ramas,
pidiendo
un poco de agua.
Los árboles negros,
clavan
su mirada,
en el cielo.
A los árboles negros,
no les cae agua,
y casi secos,
fijan sus ojos
en la tierra sin jugo
y sin aliento.
José María Hinojosa
Campo - Sequía
A Luis Buñuel
Los árboles negros,
cruzan
sus ramas,
pidiendo
un poco de agua.
Los árboles negros,
clavan
su mirada,
en el cielo.
A los árboles negros,
no les cae agua,
y casi secos,
fijan sus ojos
en la tierra sin jugo
y sin aliento.
José María Hinojosa
Campo - Elegía Del Rocío
de agua,
engendra un sol,
sobre las hojas
del pegujal,
después de la rociada.
Una gota de agua,
qué poco es
y qué pronto se acaba.
José María Hinojosa
Campo - Siembra
cae la simiente,
que lleva en su cuerpo,
el germen
de la vida,
latente.
La tierra
se mueve.
En el ovario
de Dánae ardiente,
Zeus,
deposita el semen,
que transforma
el grano en verde.
Y la tierra
crece.
José María Hinojosa
Campo - Siembra
cae la simiente,
que lleva en su cuerpo,
el germen
de la vida,
latente.
La tierra
se mueve.
En el ovario
de Dánae ardiente,
Zeus,
deposita el semen,
que transforma
el grano en verde.
Y la tierra
crece.
José María Hinojosa
Poemas Para Alguien - Canción Final
A Rafael Alberti
Y qué se me importa a mí,
que la helada se deshiele.
Y qué se me importa a mí,
que los pájaros no vuelen.
Y que los barcos mas barcos,
solo por la mar naveguen.
Si tengo en ciernes un campo
de margaritas de nieve.
José María Hinojosa
Campo - Estelas
La primavera
se acerca.
Cerezos en flor.
La primavera
está plena.
Granados en flor.
Ya se aleja
la primavera.
José María Hinojosa
Campo - Estelas
La primavera
se acerca.
Cerezos en flor.
La primavera
está plena.
Granados en flor.
Ya se aleja
la primavera.
José Martí
A Adelaida Baralt
Mañana, vi brillar un soberano
Arbol de luz en flor,—iay! un cubano
Floral,—nave perdida en mar brumosa.
Y en sus ramas posé, como se posa,
Loco de luz y hambriento de verano,
Un viejo colibrí, sin pluma y cano
Sobre la rama de un jazmín en rosa.
¡Mas parto, el ala triste! cruzo el río,
Y hallo a mi padre audaz, nata y espejo
De ancianos de valor, enfermo y frío.
De nostalgia y de lluvia: ¿cómo dejo
Por dar, linda Adelaida, fuego al mío,
Sin fuego y solo el corazón del viejo?
José Martí
Tiene El Alma Del Poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar.
Con la voz de un niño tiembla,
Es de amor, y al amor va—
Un amor que no se estrecha
En un límite carnal.
La corteza corrompida
El fruto corromperá.
Del amor de hembra no fío
Si su hoguera han de alumbrar
El quemante sol de estío
O el sol pálido autumnal:
¡Primavera —primavera,
Madre de felicidad!
José Martí
Abril
Con la cortina azul de mi ventana:
Da todo el sol de Abril sobre la ufana
Niña que pide al Sol que se la lleve.
En vano el Sol contemplará tendidos
Hacia su luz sus brazos seductores,
Estos brazos donde cuelgan las flores
Como en las ramas cuelgan los nidos.
También el Sol, también el Sol ha amado
Y como todos los que amamos, miente:
Puede llevar la luz sobre la frente,
Pero lleva la muerte en el costado.
José Martí
Abril
Con la cortina azul de mi ventana:
Da todo el sol de Abril sobre la ufana
Niña que pide al Sol que se la lleve.
En vano el Sol contemplará tendidos
Hacia su luz sus brazos seductores,
Estos brazos donde cuelgan las flores
Como en las ramas cuelgan los nidos.
También el Sol, también el Sol ha amado
Y como todos los que amamos, miente:
Puede llevar la luz sobre la frente,
Pero lleva la muerte en el costado.
José Martí
A La Palabra
Voz desatada
Que a las almas ajenas
Llevas mi alma:—
Cinta, cinta de fuego—
Que pura y rauda
A los sueltos humanos
Alegras y atas;—
Pastora, y pastorcilla
Enamorada,
Que junto al blanco y húmedo
Rebaño canta;—
Árabe, árabe fiero-
Que en su dorada
Hacanea parece
Volante llama;—
León, león rugiente
De la montaña
Que como alud de oro
Al valle baja,—
Y en el villano impuro
La garra clava,—
Y en el dormido alumbra
El sol del alma;—
Lira, lira imponente
En la más alta
Cúspide de la tierra
Serena, alzada,—
En dos troncos de robles
Corvos las blandas
Cuerdas mordiendo, y trenzas
De rosas blancas
De los hilos sonoros
Sueltas al aura,
Cantando con pasmosas
Hercúleas cántigas,
De los dioses del cielo
Y tierra hazañas,
Y en himnos sin medida,
Corno las almas,
Esparciendo a las nubes
La esencia humana,
Que en lento giro asciende
De la batalla;—
[ ..........poema inacabado.............. ]
José Martí
Tonos De Orquesta
Tiene mi voz, ¿qué céfiro ha pasado
Que el salterio sangriento y empolvado
Con soplo salvador vuelve a la vida?
Te lo diré: La arena de colores
Del páramo sediento
Tiembla, sube revuelta, y cae en flores
Nuevas y extrañas cuando pasa el viento.
En las teclas gastadas y frías
Del clave en el desván arrimado
Con sus manos de luz toca armonías
Sublimes un querube enamorado.
José Martí
¡bien Vengas, Mar!
Te espero altivo: si mi barca toca
Tu ola voraz, ni tiemblo, ni me aflijo:
Alas tengo y huiré: las de mi hijo!
José Martí
¡oh, Nave !
Pusiste al cielo el rumbo, engaño grave!—
¡Y andando por mar seco
Con estrépito horrendo, diste en hueco!
Castga así la tierra a quien la olvida
Y a quien la vida burla, hunde en la vida:
¡Bien solitario estoy, y bien desnudo,
Pero en tu pecho, oh niño, está mi escudo!
José Martí
A Bordo
Acá el roto, allá el peñasco,
Ido el sol, recio el chubasco,
Y el barco, no barco, criba:
Gigante el viento derriba
Los hombres de las escalas;
Desatadas van las balas
Rodando por la cubierta,—
¡Y yo, en medio a la obra muerta
Vivo, mi hijo en las alas!—
José Martí
Antes De Trabajar
Saludaba a la hermosa en la arena,
La lanza de hoy, la soberana pluma
Embrazo, a la pasión, corcel furioso
Con mano ardiente embrido, y de rodillas
Pálido domador, saludo al verso.
Después, como el torero, al circo salgo
A que el cuerno sepulte en mis entrañas
El toro enfurecido. Satisfecho
De la animada lid, el mundo amable
Merendará, mientras expiro helado,
Pan blanco y vino rojo, y los esposos
Nuevos se encenderán con las miradas.
En las playas el mar dejará en tanto
Nuevos franos de arena: nuevas alas
Asomarán ansiosas en los huevos
Calientes de los nidos: los cachorros
Del tigre echarán diente: en los preñados
Arboles de la huerta, nuevas hojas
Con frágil verde poblarán las ramas.
Mi verso crecerá: bajo la yerba
Yo también creceré: ¡Cobarde y ciego
Quien del mundo magnífico murmura!
José Martí
La Noche Es La Propicia
La noche es la propicia
Amiga de los versos. Quebrantada,
Como la mies bajo la trilla, nace
En las horas ruidosas la Poesía.
A la creación la oscuridad conviene—
Las serpientes, de día entrelazadas
Al pensamiento, duermen: las vilezas
Nos causan más horror, vistas a solas.
Deja el silencio una impresión de altura:—
- Y con imperio pudoroso, tiende
Por sobre el mundo el corazón sus alas.
¡ Noche amiga, [ ..........Verso incompleto.............. ] noche
creadora!:
Más que el mar, más que el cielo, más que el ruido
De los volcanes, más que la tremenda
Convulsión de la tierra, tu hermosura
Sobre la tierra la rodilla encorva.
A la tarde con paso majestuoso
Por su puerta de acero entra la altiva
Naturaleza, calla, y cubre al mundo,
La oscuridad fecunda de la noche:
Surge el vapor de la fresca tierra,
Pliegan sus bordes las cansadas hojas;
Y en el ramaje azul tiemblan los nidos.
Como en un cesto de coral, sangrientas,
En el día, las bárbaras imágenes
Frente al hombre, se estrujan: tienen miedo:
Y en la taza del cráneo adolorido
Crujen las alas rotas de los cisnes
Que mueren del dolor de su blancura.
¡Oh, cómo pesan en el alma triste
Estas aves crecidas que le nacen
Y mueren sin volar!
¡Flores de plumas
Bajo los pobres versos, estas flores,
Flores de funeral! ¿Donde, lo blanco
Podrá, segura el ala, abrir el vuelo?
¿Dónde no será crimen la hermosura?
Óleo sacerdotal unge las sienes
Cuando el silencio de la noche empieza:
Y como reina que se sienta, brilla
La majestad del hombre acorralada.
Vibra el amor, gozan las flores, se abre
Al beso [ ..........Verso incompleto.............. ] de un creador que cruza
La sazonada mente: el frío invita
A la divinidad; y envuelve al mundo
La casta soledad, madre del verso.
José Martí
En El Extraño Bazar
Del amor, junto a la mar,
La perla triste y sin par
Le tocó por suerte a Agar.
Agar, de tanto tenerla
Al pecho, de tanto verla
Agar, llegó a aborrecerla:
Majó, tiró al mar la perla.
Y cuando Agar, venenosa
De inútil furia, y llorosa,
Pidió al mar la perla hermosa,
Dijo la mar borrascosa:
«¿Qué hiciste, torpe, qué hiciste
De la perla que tuviste?
La majaste, me la diste:
Yo guardo la perla triste».
José Martí
En El Negro Callejón
Donde en tinieblas paseo,
Alzo los ojos, y veo
La iglesia, erguida, a un rincón.
¿Será misterio? ¿Será
Revelación y poder?
¿Será, rodilla, el deber
De postrarse? ¿Qué será?
Tiembla la noche: en la parra
Muerde el gusano el retoño;
Grazna, llamando al otoño,
La hueca y hosca cigarra.
Graznan dos: atento al dúo
Alzo los ojos y veo
Que la iglesia del paseo
Tiene la forma de un búho.
José Martí
Yo Pienso, Cuando Me Alegro
Como un escolar sencillo,
En el canario amarillo,—
Que tiene el ojo tan negro!
Yo quiero, cuando me muera,
Sin patria, pero sin amo,
Tener en mi losa un ramo
De flores, —¡y una bandera!