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Gutierre de Cetina
A Una Dama Que Le Pidió Alguna Cosa Suya Para Cantar
No es sabrosa la música ni es buena,
aunque se cante bien, señora mía,
si de la letra el punto se desvía,
antes causa disgusto, enfado y pena.
Mas si a lo que se canta, acaso suena
la música conforme a su armonía,
en lugar del pesar que el alma cría,
de un dulce imaginar la deja llena.
Vos, que podéis mover al son del canto
los montes, no queráis cantar enojos
ni el secreto dolor de mi cuidado.
Quédese para mí solo mi llanto;
vos cantad la beldad de vuestros ojos:
conformará el cantar con lo cantado.
aunque se cante bien, señora mía,
si de la letra el punto se desvía,
antes causa disgusto, enfado y pena.
Mas si a lo que se canta, acaso suena
la música conforme a su armonía,
en lugar del pesar que el alma cría,
de un dulce imaginar la deja llena.
Vos, que podéis mover al son del canto
los montes, no queráis cantar enojos
ni el secreto dolor de mi cuidado.
Quédese para mí solo mi llanto;
vos cantad la beldad de vuestros ojos:
conformará el cantar con lo cantado.
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Gutierre de Cetina
A Una Dama Que Le Pidió Alguna Cosa Suya Para Cantar
No es sabrosa la música ni es buena,
aunque se cante bien, señora mía,
si de la letra el punto se desvía,
antes causa disgusto, enfado y pena.
Mas si a lo que se canta, acaso suena
la música conforme a su armonía,
en lugar del pesar que el alma cría,
de un dulce imaginar la deja llena.
Vos, que podéis mover al son del canto
los montes, no queráis cantar enojos
ni el secreto dolor de mi cuidado.
Quédese para mí solo mi llanto;
vos cantad la beldad de vuestros ojos:
conformará el cantar con lo cantado.
aunque se cante bien, señora mía,
si de la letra el punto se desvía,
antes causa disgusto, enfado y pena.
Mas si a lo que se canta, acaso suena
la música conforme a su armonía,
en lugar del pesar que el alma cría,
de un dulce imaginar la deja llena.
Vos, que podéis mover al son del canto
los montes, no queráis cantar enojos
ni el secreto dolor de mi cuidado.
Quédese para mí solo mi llanto;
vos cantad la beldad de vuestros ojos:
conformará el cantar con lo cantado.
335
Gutierre de Cetina
A Una Dama Que Le Pidió Alguna Cosa Suya Para Cantar
No es sabrosa la música ni es buena,
aunque se cante bien, señora mía,
si de la letra el punto se desvía,
antes causa disgusto, enfado y pena.
Mas si a lo que se canta, acaso suena
la música conforme a su armonía,
en lugar del pesar que el alma cría,
de un dulce imaginar la deja llena.
Vos, que podéis mover al son del canto
los montes, no queráis cantar enojos
ni el secreto dolor de mi cuidado.
Quédese para mí solo mi llanto;
vos cantad la beldad de vuestros ojos:
conformará el cantar con lo cantado.
aunque se cante bien, señora mía,
si de la letra el punto se desvía,
antes causa disgusto, enfado y pena.
Mas si a lo que se canta, acaso suena
la música conforme a su armonía,
en lugar del pesar que el alma cría,
de un dulce imaginar la deja llena.
Vos, que podéis mover al son del canto
los montes, no queráis cantar enojos
ni el secreto dolor de mi cuidado.
Quédese para mí solo mi llanto;
vos cantad la beldad de vuestros ojos:
conformará el cantar con lo cantado.
335
Gutierre de Cetina
A Don Juan De Rojas Sarmiento, Enviándole A Pedir Ciertos Papeles Que Le Pidió
Cuando oro bajo y de grosera mina
suele hallar tal vez minero experto,
si con otro metal sale cubierto,
al fuego lo consagra y lo destina;
Allí se purifica, allí se afina,
allí descubre su valor más cierto;
si del acaso está dudoso, incierto,
el fuego lo quilata y determina.
Yo, que a pesar de Febo y de Parnaso,
de Helicona hallé, no digo vena,
mas cierto humor peor que de locura,
para saber si debo dar más paso
en seguirla, o dejar tan loca pena,
consagro al fuego vuestro esta escriptura.
suele hallar tal vez minero experto,
si con otro metal sale cubierto,
al fuego lo consagra y lo destina;
Allí se purifica, allí se afina,
allí descubre su valor más cierto;
si del acaso está dudoso, incierto,
el fuego lo quilata y determina.
Yo, que a pesar de Febo y de Parnaso,
de Helicona hallé, no digo vena,
mas cierto humor peor que de locura,
para saber si debo dar más paso
en seguirla, o dejar tan loca pena,
consagro al fuego vuestro esta escriptura.
410
Gutierre de Cetina
A Don Juan De Rojas Sarmiento, Enviándole A Pedir Ciertos Papeles Que Le Pidió
Cuando oro bajo y de grosera mina
suele hallar tal vez minero experto,
si con otro metal sale cubierto,
al fuego lo consagra y lo destina;
Allí se purifica, allí se afina,
allí descubre su valor más cierto;
si del acaso está dudoso, incierto,
el fuego lo quilata y determina.
Yo, que a pesar de Febo y de Parnaso,
de Helicona hallé, no digo vena,
mas cierto humor peor que de locura,
para saber si debo dar más paso
en seguirla, o dejar tan loca pena,
consagro al fuego vuestro esta escriptura.
suele hallar tal vez minero experto,
si con otro metal sale cubierto,
al fuego lo consagra y lo destina;
Allí se purifica, allí se afina,
allí descubre su valor más cierto;
si del acaso está dudoso, incierto,
el fuego lo quilata y determina.
Yo, que a pesar de Febo y de Parnaso,
de Helicona hallé, no digo vena,
mas cierto humor peor que de locura,
para saber si debo dar más paso
en seguirla, o dejar tan loca pena,
consagro al fuego vuestro esta escriptura.
410
Gutierre de Cetina
A Don Jerónimo De La Cerda Sobre Un Retrato
Si por prueba mayor de su victoria
mostrando va Perseo la peligrosa
cabeza de Medusa, y por tal cosa
fue consagrado a la inmortal memoria,
¡cuánto sois digno vos de mayor gloria,
que otra nueva Medusa y más hermosa
os ha vencido, y cuanto más honrosa
que fue su vencimiento, es vuestra historia!
Estad, señor, con tal retrato ufano;
que si Perseo lo viese, él trocaría
en vos su vencimiento y sus loores.
Pero no lo mostréis tan a la mano,
que si aquella mató mientras vivía,
la sombra de esta matará de amores.
mostrando va Perseo la peligrosa
cabeza de Medusa, y por tal cosa
fue consagrado a la inmortal memoria,
¡cuánto sois digno vos de mayor gloria,
que otra nueva Medusa y más hermosa
os ha vencido, y cuanto más honrosa
que fue su vencimiento, es vuestra historia!
Estad, señor, con tal retrato ufano;
que si Perseo lo viese, él trocaría
en vos su vencimiento y sus loores.
Pero no lo mostréis tan a la mano,
que si aquella mató mientras vivía,
la sombra de esta matará de amores.
426
Gutierre de Cetina
A Don Luis De Cotes, Obispo De Empurias
Ando siempre, señor, de pena en pena,
de llanto en llanto y de uno en otro fuego;
ni por andar ni por tener sosiego
dolor afloja o mi fortuna es buena.
El alma de años ya y de daños llena,
que ciega nuestros apetitos ciego
debría volver de tan dañoso juego
a vida más tranquila y más serena.
Si el alma misma es causa de su daño,
¿por qué la causa? Y si la fuerza el hado,
el arbitrio ¿qué es del?, ¿qué libre tiene?
Pues yo no sé entender mal tan extraño,
suplícoos me digáis de este pecado
quién es primera causa o dónde viene.
de llanto en llanto y de uno en otro fuego;
ni por andar ni por tener sosiego
dolor afloja o mi fortuna es buena.
El alma de años ya y de daños llena,
que ciega nuestros apetitos ciego
debría volver de tan dañoso juego
a vida más tranquila y más serena.
Si el alma misma es causa de su daño,
¿por qué la causa? Y si la fuerza el hado,
el arbitrio ¿qué es del?, ¿qué libre tiene?
Pues yo no sé entender mal tan extraño,
suplícoos me digáis de este pecado
quién es primera causa o dónde viene.
430
Gutierre de Cetina
Respuesta De Vandalio (a Cariteo)
Ni la fuerza del mal, ¡oh Cariteo!,
ni estar lejos del bien desposeído,
ni la mente, verdugo del sentido
cuando más apretada es del deseo,
atormenta tu alma, a lo que creo,
tanto, aunque tanto lo has encarecido,
que si te acuerdas quién la causa ha sido
no juzgues tu llorar por caso feo.
Consuélate, ¡oh pastor tan venturoso!,
pues que éstas del amor solas las flores
y sólo el ser ausente te atormenta.
Déjame a mí llorar, que en los amores
un solo recelar fiero, rabioso,
hace que los demás apenas sienta.
ni estar lejos del bien desposeído,
ni la mente, verdugo del sentido
cuando más apretada es del deseo,
atormenta tu alma, a lo que creo,
tanto, aunque tanto lo has encarecido,
que si te acuerdas quién la causa ha sido
no juzgues tu llorar por caso feo.
Consuélate, ¡oh pastor tan venturoso!,
pues que éstas del amor solas las flores
y sólo el ser ausente te atormenta.
Déjame a mí llorar, que en los amores
un solo recelar fiero, rabioso,
hace que los demás apenas sienta.
385
Gutierre de Cetina
Al Maestre De Campo Luis Pérez Vargas
Si saber del amor sola esta parte,
valeroso señor, tanto os agrada,
necesario será olvidar la espada
que tanta gloria ha dado al fiero Marte.
Sabed por experiencia con cual arte
se transforma el amante en el amada,
y sabréis como el alma separada
paresce que de nos mil veces parte.
así sabréis, señor, que un accidente,
mientras su propio ser el alma olvida,
con tan grave dolor el cuerpo siente;
y entonces sentiréis como la vida
se va exhalando así visiblemente
por no estar la virtud del alma unida.
valeroso señor, tanto os agrada,
necesario será olvidar la espada
que tanta gloria ha dado al fiero Marte.
Sabed por experiencia con cual arte
se transforma el amante en el amada,
y sabréis como el alma separada
paresce que de nos mil veces parte.
así sabréis, señor, que un accidente,
mientras su propio ser el alma olvida,
con tan grave dolor el cuerpo siente;
y entonces sentiréis como la vida
se va exhalando así visiblemente
por no estar la virtud del alma unida.
387
Gutierre de Cetina
Soneto De Gutierre De Cetina, Siendo Enamorado En La Corte, Para Donde Montemayor Se Partía
Si como vas, Lusitano, yo fuese
do el alma dejé, que no debiera;
si como verás presto la ribera
del hermoso Pisuerga, así la viese;
si como partirás do yo partiese,
y llegarás do yo llegar quisiera;
si el bien que verás tú, yo ver pudiera,
y el poder ir como tú vas , tuviese,
estos húmidos ojos que llorando
te mueven a piedad, vieras gozosos
andar, su mayor bien manifestando.
Mas ordenan los hados enojosos,
porque lo sienta más, irme alargando
los días del destierro trabajoso.
do el alma dejé, que no debiera;
si como verás presto la ribera
del hermoso Pisuerga, así la viese;
si como partirás do yo partiese,
y llegarás do yo llegar quisiera;
si el bien que verás tú, yo ver pudiera,
y el poder ir como tú vas , tuviese,
estos húmidos ojos que llorando
te mueven a piedad, vieras gozosos
andar, su mayor bien manifestando.
Mas ordenan los hados enojosos,
porque lo sienta más, irme alargando
los días del destierro trabajoso.
377
Gutierre de Cetina
A La Princesa De Molfeta
Como el que de escorpión fue ya mordido,
si de allí en algún tiempo se le acuerda,
se altera, se demuda y desacuerda
y pierde la color y aun el sentido,
mi alma que improviso acaso vido
la beldad que a mi mal tan mal concuerda,
hizo que la color del rostro pierda
la memoria de haber sido ofendido.
No fue flaqueza, no, ni son amores:
la injuria al corazón ha salteado
y dio de justa cólera testigo.
No hace al caso, no, mudar colores,
señora, porque un hombre demudado
acomete mejor a su enemigo.
si de allí en algún tiempo se le acuerda,
se altera, se demuda y desacuerda
y pierde la color y aun el sentido,
mi alma que improviso acaso vido
la beldad que a mi mal tan mal concuerda,
hizo que la color del rostro pierda
la memoria de haber sido ofendido.
No fue flaqueza, no, ni son amores:
la injuria al corazón ha salteado
y dio de justa cólera testigo.
No hace al caso, no, mudar colores,
señora, porque un hombre demudado
acomete mejor a su enemigo.
450
Gutierre de Cetina
A Doña Magina Siguriosa
Vuestro nombre, señora, que asigura
cuanto vuestra beldad hace dudoso,
demás de aquel mirar dulce y piadoso
han sido la ocasión de mi tristura.
Temía, y con razón, esta aventura,
puesto que fue el principio venturoso;
no era por mi parte temeroso,
mas de parte de vuestra hermosura.
El alma, en el tormento ejercitada,
de nueva sujeción quería librarse,
del antiguo error escarmentada.
Pero ¿cómo podía decir salvarse
quien tanto del primero mal se agrada
y no quiere de vos saber guardarse?
cuanto vuestra beldad hace dudoso,
demás de aquel mirar dulce y piadoso
han sido la ocasión de mi tristura.
Temía, y con razón, esta aventura,
puesto que fue el principio venturoso;
no era por mi parte temeroso,
mas de parte de vuestra hermosura.
El alma, en el tormento ejercitada,
de nueva sujeción quería librarse,
del antiguo error escarmentada.
Pero ¿cómo podía decir salvarse
quien tanto del primero mal se agrada
y no quiere de vos saber guardarse?
421
Gutierre de Cetina
A Doña Magina Siguriosa
Vuestro nombre, señora, que asigura
cuanto vuestra beldad hace dudoso,
demás de aquel mirar dulce y piadoso
han sido la ocasión de mi tristura.
Temía, y con razón, esta aventura,
puesto que fue el principio venturoso;
no era por mi parte temeroso,
mas de parte de vuestra hermosura.
El alma, en el tormento ejercitada,
de nueva sujeción quería librarse,
del antiguo error escarmentada.
Pero ¿cómo podía decir salvarse
quien tanto del primero mal se agrada
y no quiere de vos saber guardarse?
cuanto vuestra beldad hace dudoso,
demás de aquel mirar dulce y piadoso
han sido la ocasión de mi tristura.
Temía, y con razón, esta aventura,
puesto que fue el principio venturoso;
no era por mi parte temeroso,
mas de parte de vuestra hermosura.
El alma, en el tormento ejercitada,
de nueva sujeción quería librarse,
del antiguo error escarmentada.
Pero ¿cómo podía decir salvarse
quien tanto del primero mal se agrada
y no quiere de vos saber guardarse?
421
Gutierre de Cetina
A Doña María De Mendoza
Yo diría de vos tan altamente
que el mundo viese en vos lo que yo veo,
si tal fuese el decir cual el deseo.
Mas si fuera del más hermoso cielo,
acá en la mortal gente,
entre las bellas y preciadas cosas,
no hallo alguna que os semeje un pelo,
sin culpa queda aquel que no os atreve.
El blanco, el cristal, el oro y rosas,
los rubís, y las perlas, y la nieve,
delante vuestro gesto comparadas,
son ante cosas vivas, las pintadas.
Ante vos las estrellas,
como delante el sol, son menos bellas.
El sol es más lustroso,
mas a mi parescer no es tan hermoso.
¡Qué puedo, pues, decir, si cuanto veo,
todo ante vos es feo!
Mudaos el nombre, pues, señora mía:
vos os llamad beldad, beldad María.
que el mundo viese en vos lo que yo veo,
si tal fuese el decir cual el deseo.
Mas si fuera del más hermoso cielo,
acá en la mortal gente,
entre las bellas y preciadas cosas,
no hallo alguna que os semeje un pelo,
sin culpa queda aquel que no os atreve.
El blanco, el cristal, el oro y rosas,
los rubís, y las perlas, y la nieve,
delante vuestro gesto comparadas,
son ante cosas vivas, las pintadas.
Ante vos las estrellas,
como delante el sol, son menos bellas.
El sol es más lustroso,
mas a mi parescer no es tan hermoso.
¡Qué puedo, pues, decir, si cuanto veo,
todo ante vos es feo!
Mudaos el nombre, pues, señora mía:
vos os llamad beldad, beldad María.
465
Gutierre de Cetina
A La Condesa Laura Gonzaga
Laura, si cuando en la gran selva Idea
hizo el juicio aquel pastor troyano,
donde a Venus fue dado el soberano
premio a pesar de la una y otra dea,
fuérades vos, ante vos fuera fea
la más hermosa, y presumiera en vano
haber lo que están vuestro y que tan llano
confesará cualquier dama que os vea.
Si Zeúxis de vos sola tomara
cuanto bueno entre mil tomar pudiera,
cuando en Crotón la bella imagen hizo,
más gracia, más beldad, más ser mostrara,
y a Juno más perfecta pareciera:
¡tanto el cielo de vos se satisfizo!
hizo el juicio aquel pastor troyano,
donde a Venus fue dado el soberano
premio a pesar de la una y otra dea,
fuérades vos, ante vos fuera fea
la más hermosa, y presumiera en vano
haber lo que están vuestro y que tan llano
confesará cualquier dama que os vea.
Si Zeúxis de vos sola tomara
cuanto bueno entre mil tomar pudiera,
cuando en Crotón la bella imagen hizo,
más gracia, más beldad, más ser mostrara,
y a Juno más perfecta pareciera:
¡tanto el cielo de vos se satisfizo!
502
Gutierre de Cetina
A La Condesa Laura Gonzaga
Laura, si cuando en la gran selva Idea
hizo el juicio aquel pastor troyano,
donde a Venus fue dado el soberano
premio a pesar de la una y otra dea,
fuérades vos, ante vos fuera fea
la más hermosa, y presumiera en vano
haber lo que están vuestro y que tan llano
confesará cualquier dama que os vea.
Si Zeúxis de vos sola tomara
cuanto bueno entre mil tomar pudiera,
cuando en Crotón la bella imagen hizo,
más gracia, más beldad, más ser mostrara,
y a Juno más perfecta pareciera:
¡tanto el cielo de vos se satisfizo!
hizo el juicio aquel pastor troyano,
donde a Venus fue dado el soberano
premio a pesar de la una y otra dea,
fuérades vos, ante vos fuera fea
la más hermosa, y presumiera en vano
haber lo que están vuestro y que tan llano
confesará cualquier dama que os vea.
Si Zeúxis de vos sola tomara
cuanto bueno entre mil tomar pudiera,
cuando en Crotón la bella imagen hizo,
más gracia, más beldad, más ser mostrara,
y a Juno más perfecta pareciera:
¡tanto el cielo de vos se satisfizo!
502
Gutierre de Cetina
(a Doña María De Cardona)
Ilustre honor el nombre de Cardona,
no décima a las nueve de Parnaso,
mas la primera del oriente a ocaso,
a quien rara beldad honra y corona;
y a quien la Fama por sin par pregona
de virtudes colmado y rico vaso,
por elección, y no por suerte o caso,
dignísima de cetro y de corona.
Perdería la pena y el trabajo,
donde la envidia su malicia enfrena,
si cantase de ti aun el más instruto;
pues tu santa virtud tomó a destajo,
con pura caridad de afectos llena,
producir para el cielo eterno fruto.
no décima a las nueve de Parnaso,
mas la primera del oriente a ocaso,
a quien rara beldad honra y corona;
y a quien la Fama por sin par pregona
de virtudes colmado y rico vaso,
por elección, y no por suerte o caso,
dignísima de cetro y de corona.
Perdería la pena y el trabajo,
donde la envidia su malicia enfrena,
si cantase de ti aun el más instruto;
pues tu santa virtud tomó a destajo,
con pura caridad de afectos llena,
producir para el cielo eterno fruto.
520
Gutierre de Cetina
(a Doña María De Cardona)
Ilustre honor el nombre de Cardona,
no décima a las nueve de Parnaso,
mas la primera del oriente a ocaso,
a quien rara beldad honra y corona;
y a quien la Fama por sin par pregona
de virtudes colmado y rico vaso,
por elección, y no por suerte o caso,
dignísima de cetro y de corona.
Perdería la pena y el trabajo,
donde la envidia su malicia enfrena,
si cantase de ti aun el más instruto;
pues tu santa virtud tomó a destajo,
con pura caridad de afectos llena,
producir para el cielo eterno fruto.
no décima a las nueve de Parnaso,
mas la primera del oriente a ocaso,
a quien rara beldad honra y corona;
y a quien la Fama por sin par pregona
de virtudes colmado y rico vaso,
por elección, y no por suerte o caso,
dignísima de cetro y de corona.
Perdería la pena y el trabajo,
donde la envidia su malicia enfrena,
si cantase de ti aun el más instruto;
pues tu santa virtud tomó a destajo,
con pura caridad de afectos llena,
producir para el cielo eterno fruto.
520
Gutierre de Cetina
En La Muerte De La Princesa Doña María
La gran dea de los partos invidiosa
de ver que haya en el cielo alguna estrella
de mayor resplandor y beldad que ella,
del marido y hermano está quejosa.
Júpiter que agradar desea a la esposa,
si bien conoce injusta su querella,
«traigamos acá —dijo— otra más bella
y así Venus será menos hermosa».
Por el mundo la va Juno buscando,
y en Pincia, por común desaventura,
de una princesa al parto se destina.
Mas no tan presto la ha mirado, cuando
al cielo se llevó su hermosura.
¡Ay, invidia crüel, fiera Lucina!
de ver que haya en el cielo alguna estrella
de mayor resplandor y beldad que ella,
del marido y hermano está quejosa.
Júpiter que agradar desea a la esposa,
si bien conoce injusta su querella,
«traigamos acá —dijo— otra más bella
y así Venus será menos hermosa».
Por el mundo la va Juno buscando,
y en Pincia, por común desaventura,
de una princesa al parto se destina.
Mas no tan presto la ha mirado, cuando
al cielo se llevó su hermosura.
¡Ay, invidia crüel, fiera Lucina!
356
Gutierre de Cetina
En La Muerte De La Princesa Doña María
La gran dea de los partos invidiosa
de ver que haya en el cielo alguna estrella
de mayor resplandor y beldad que ella,
del marido y hermano está quejosa.
Júpiter que agradar desea a la esposa,
si bien conoce injusta su querella,
«traigamos acá —dijo— otra más bella
y así Venus será menos hermosa».
Por el mundo la va Juno buscando,
y en Pincia, por común desaventura,
de una princesa al parto se destina.
Mas no tan presto la ha mirado, cuando
al cielo se llevó su hermosura.
¡Ay, invidia crüel, fiera Lucina!
de ver que haya en el cielo alguna estrella
de mayor resplandor y beldad que ella,
del marido y hermano está quejosa.
Júpiter que agradar desea a la esposa,
si bien conoce injusta su querella,
«traigamos acá —dijo— otra más bella
y así Venus será menos hermosa».
Por el mundo la va Juno buscando,
y en Pincia, por común desaventura,
de una princesa al parto se destina.
Mas no tan presto la ha mirado, cuando
al cielo se llevó su hermosura.
¡Ay, invidia crüel, fiera Lucina!
356
Gutierre de Cetina
Al Sepulcro De Diego De Esquivel
El despojo mortal yace aquí solo,
la beata alma es ya tornada al cielo,
del pastor Esquivel, que fue en el suelo
un émulo de Orfeo, un nuevo Apolo.
Rabiosa muerte de entre nos llevólo;
inmortal fama con piadoso celo
haga su virtud, tendido el vuelo,
se manifieste al uno y otro polo.
Mirad pues, ninfas, musas y pastores
no haya flor en Parnaso, ni Helicona
destile humor que el lauro os tenga verde.
Y pues fue en el cantar de sus amores
el que puso más alta sus corona,
Amor lo llore, que es el que más pierde.
la beata alma es ya tornada al cielo,
del pastor Esquivel, que fue en el suelo
un émulo de Orfeo, un nuevo Apolo.
Rabiosa muerte de entre nos llevólo;
inmortal fama con piadoso celo
haga su virtud, tendido el vuelo,
se manifieste al uno y otro polo.
Mirad pues, ninfas, musas y pastores
no haya flor en Parnaso, ni Helicona
destile humor que el lauro os tenga verde.
Y pues fue en el cantar de sus amores
el que puso más alta sus corona,
Amor lo llore, que es el que más pierde.
395
Gutierre de Cetina
Al Sepulcro De Diego De Esquivel
El despojo mortal yace aquí solo,
la beata alma es ya tornada al cielo,
del pastor Esquivel, que fue en el suelo
un émulo de Orfeo, un nuevo Apolo.
Rabiosa muerte de entre nos llevólo;
inmortal fama con piadoso celo
haga su virtud, tendido el vuelo,
se manifieste al uno y otro polo.
Mirad pues, ninfas, musas y pastores
no haya flor en Parnaso, ni Helicona
destile humor que el lauro os tenga verde.
Y pues fue en el cantar de sus amores
el que puso más alta sus corona,
Amor lo llore, que es el que más pierde.
la beata alma es ya tornada al cielo,
del pastor Esquivel, que fue en el suelo
un émulo de Orfeo, un nuevo Apolo.
Rabiosa muerte de entre nos llevólo;
inmortal fama con piadoso celo
haga su virtud, tendido el vuelo,
se manifieste al uno y otro polo.
Mirad pues, ninfas, musas y pastores
no haya flor en Parnaso, ni Helicona
destile humor que el lauro os tenga verde.
Y pues fue en el cantar de sus amores
el que puso más alta sus corona,
Amor lo llore, que es el que más pierde.
395
Gutierre de Cetina
Qué Pérdida, Qué Mal, Qué Sentimiento
«Marina de Aragón yace aquí. Espera,
detén el paso y apresura el llanto».
«¿Y éste a quien el dolor aflige tanto
quién es?» «Muerto su bien ya no es el que era».
«¡Ay, rabioso pesar!, ¡ay pena fiera!
¿Es Amor el que cubre obscuro manto?»
«Sí, mas oye qué dice y nota cuánto
el cielo nos llevó, que no debiera»:
Beldad, gracia, valor, virtud, cordura,
ingenio, honestidad, seso, arte y gloria,
linaje y todo el bien que da ventura,
se ha llevado la muerte y por memoria
su nombre mostrará esta piedra dura;
yo tendré cargo de llorar su historia.
detén el paso y apresura el llanto».
«¿Y éste a quien el dolor aflige tanto
quién es?» «Muerto su bien ya no es el que era».
«¡Ay, rabioso pesar!, ¡ay pena fiera!
¿Es Amor el que cubre obscuro manto?»
«Sí, mas oye qué dice y nota cuánto
el cielo nos llevó, que no debiera»:
Beldad, gracia, valor, virtud, cordura,
ingenio, honestidad, seso, arte y gloria,
linaje y todo el bien que da ventura,
se ha llevado la muerte y por memoria
su nombre mostrará esta piedra dura;
yo tendré cargo de llorar su historia.
363
Gutierre de Cetina
Dos Sonetos A La Muerte De Pedro Mexía Ii
«¿Qué pérdida, qué mal, qué sentimiento,
qué voces, qué gemido es el que suena?
¿Qué gente, de color, de angustia llena,
llora sobre este triste monumento?»
«Aquellas, que con tanto desatiento
muestran señales tristes de su pena,
las musas son, y aquél que el llanto ordena
Febo». «Y éste, ¿quién es?» «Conocimiento».
«Y la que llora más, ¿quién es?» «España».
«¿Y aquel que muestra haber perdido tanto?»
«Carlo, cuya inmortal tela tejía».
«¿Quién la tejía, pues?» «¡Ay, pena extraña!
Lee el verso, que a mí me ahoga el llanto».
Aquí reposa el gran Pero Mexía.
qué voces, qué gemido es el que suena?
¿Qué gente, de color, de angustia llena,
llora sobre este triste monumento?»
«Aquellas, que con tanto desatiento
muestran señales tristes de su pena,
las musas son, y aquél que el llanto ordena
Febo». «Y éste, ¿quién es?» «Conocimiento».
«Y la que llora más, ¿quién es?» «España».
«¿Y aquel que muestra haber perdido tanto?»
«Carlo, cuya inmortal tela tejía».
«¿Quién la tejía, pues?» «¡Ay, pena extraña!
Lee el verso, que a mí me ahoga el llanto».
Aquí reposa el gran Pero Mexía.
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