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Gutierre de Cetina
De Sola Religión Vana Movido
De sola religión vana movido,
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.
Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.
Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.
De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.
Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.
Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.
De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
373
Gutierre de Cetina
De Sola Religión Vana Movido
De sola religión vana movido,
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.
Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.
Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.
De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.
Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.
Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.
De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
373
Gutierre de Cetina
Si No Fuese Juzgado Atrevimiento
Si no fuese juzgado atrevimiento,
si vuestra crueldad lo comportase,
que vuestro servidor llamar osase,
de solo el nombre viviría contento.
Tal os pinta en mi alma el pensamiento
que no os miré jamás que no juzgase
temeridad el bien que desease,
y de tal desvarío me arrepiento.
Enójome de haber más deseado,
y acusando a mí mismo mi locura,
de cuanto deseé no quiero nada.
Sólo en veros consiste mi ventura;
todo lo por venir me desagrada;
el bien presente es más que el mal pasado.
si vuestra crueldad lo comportase,
que vuestro servidor llamar osase,
de solo el nombre viviría contento.
Tal os pinta en mi alma el pensamiento
que no os miré jamás que no juzgase
temeridad el bien que desease,
y de tal desvarío me arrepiento.
Enójome de haber más deseado,
y acusando a mí mismo mi locura,
de cuanto deseé no quiero nada.
Sólo en veros consiste mi ventura;
todo lo por venir me desagrada;
el bien presente es más que el mal pasado.
359
Gutierre de Cetina
La Víbora CrÜel, Según Se Escribe
La víbora crüel, según se escribe,
si a alguno muerde, es ya caso sabido
que no escapa de muerto el tal mordido,
por poco que el veneno en él se avive.
Pero si por ventura acaso vive,
que aunque es dificultoso ya se vido,
queda de otro veneno defendido
que ni le empece ni hay por qué lo esquive.
Ya que por mayor mal quiso ventura
que no muriese yo después que el cielo
me dejó ver en vos su hermosura,
no tengáis de mi fe, dama, recelo,
que el ser sujeto vuestro os asegura
que no me encenderá beldad del suelo.
si a alguno muerde, es ya caso sabido
que no escapa de muerto el tal mordido,
por poco que el veneno en él se avive.
Pero si por ventura acaso vive,
que aunque es dificultoso ya se vido,
queda de otro veneno defendido
que ni le empece ni hay por qué lo esquive.
Ya que por mayor mal quiso ventura
que no muriese yo después que el cielo
me dejó ver en vos su hermosura,
no tengáis de mi fe, dama, recelo,
que el ser sujeto vuestro os asegura
que no me encenderá beldad del suelo.
382
Gutierre de Cetina
Si Vos Pensáis Que Por Un Ceño Airado
Si vos pensáis que por un ceño airado,
por abajar los ojos y enojaros,
o por huir de mí, por alejaros,
torcer el rostro con mirar turbado,
saldréis del alma mía, o que el cuidado
pueda en otro ocupar que en adoraros,
justa causa será para apartaros
estar en ella vos sin vuestro grado.
Tal gracia, tal beldad, cierto, se ofende
pues, en un alma rústica, grosera,
tan pobre de valor, tan defectuosa.
Pero si el hado vuestro a vos defiende,
mejor morada proveed, siquiera:
que ésta os pueda agradar, pues forzosa.
por abajar los ojos y enojaros,
o por huir de mí, por alejaros,
torcer el rostro con mirar turbado,
saldréis del alma mía, o que el cuidado
pueda en otro ocupar que en adoraros,
justa causa será para apartaros
estar en ella vos sin vuestro grado.
Tal gracia, tal beldad, cierto, se ofende
pues, en un alma rústica, grosera,
tan pobre de valor, tan defectuosa.
Pero si el hado vuestro a vos defiende,
mejor morada proveed, siquiera:
que ésta os pueda agradar, pues forzosa.
337
Gutierre de Cetina
Por Esta Faz, Por Esta Bella Mano
Por esta faz, por esta bella mano
que tan impresa está en el alma mía,
por estos ojos que hicieron vía
dentro en mi corazón a aquel tirano,
por esta boca que igualar en vano
a cosa terrenal presumiría,
y por este color que me desvía,
mirando su beldad, del ser humano,
por esta vaga frente que refrena,
ornada del color de estos cabellos,
el vano desear cuando más ciego,
juro que otra beldad no me da pena,
y llamo en testimonio de mí y de ellos,
el cielo, el aire, el mar, la tierra, el fuego.
que tan impresa está en el alma mía,
por estos ojos que hicieron vía
dentro en mi corazón a aquel tirano,
por esta boca que igualar en vano
a cosa terrenal presumiría,
y por este color que me desvía,
mirando su beldad, del ser humano,
por esta vaga frente que refrena,
ornada del color de estos cabellos,
el vano desear cuando más ciego,
juro que otra beldad no me da pena,
y llamo en testimonio de mí y de ellos,
el cielo, el aire, el mar, la tierra, el fuego.
347
Gutierre de Cetina
Por Esta Faz, Por Esta Bella Mano
Por esta faz, por esta bella mano
que tan impresa está en el alma mía,
por estos ojos que hicieron vía
dentro en mi corazón a aquel tirano,
por esta boca que igualar en vano
a cosa terrenal presumiría,
y por este color que me desvía,
mirando su beldad, del ser humano,
por esta vaga frente que refrena,
ornada del color de estos cabellos,
el vano desear cuando más ciego,
juro que otra beldad no me da pena,
y llamo en testimonio de mí y de ellos,
el cielo, el aire, el mar, la tierra, el fuego.
que tan impresa está en el alma mía,
por estos ojos que hicieron vía
dentro en mi corazón a aquel tirano,
por esta boca que igualar en vano
a cosa terrenal presumiría,
y por este color que me desvía,
mirando su beldad, del ser humano,
por esta vaga frente que refrena,
ornada del color de estos cabellos,
el vano desear cuando más ciego,
juro que otra beldad no me da pena,
y llamo en testimonio de mí y de ellos,
el cielo, el aire, el mar, la tierra, el fuego.
347
Gutierre de Cetina
Tanto Espacio De Tierra Y Tan Gran Seno
Tanto espacio de tierra y tan gran seno
de mar, tantas naciones tan extrañas,
tantos tormentos y ásperas montañas,
ni el Alpe de terror y fieras lleno;
ni tanta soledad, ni el verme ajeno
de aquel bien que me rasga las entrañas,
ni los males, las iras, ni las sañas
de amor, ni el no tener un rato bueno;
ni el temor de la muerte que presente
traigo de cada hora, diferencia
harán en mí de aquél que ser solía.
Era mi fe, señora, indiferente,
¿pero quién me asegura en tanta ausencia
que la vuestra será cual es la mía?
de mar, tantas naciones tan extrañas,
tantos tormentos y ásperas montañas,
ni el Alpe de terror y fieras lleno;
ni tanta soledad, ni el verme ajeno
de aquel bien que me rasga las entrañas,
ni los males, las iras, ni las sañas
de amor, ni el no tener un rato bueno;
ni el temor de la muerte que presente
traigo de cada hora, diferencia
harán en mí de aquél que ser solía.
Era mi fe, señora, indiferente,
¿pero quién me asegura en tanta ausencia
que la vuestra será cual es la mía?
319
Gutierre de Cetina
Si No Os Digo Verdad, Si En Algo Os Miento
Si no os digo verdad, si en algo os miento,
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;
si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;
si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!
Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;
si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;
si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!
Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
420
Gutierre de Cetina
El Cielo De Sus Altos Pensamientos
El cielo de sus altos pensamientos
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.
Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:
«Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,
»consentidme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero».
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.
Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:
«Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,
»consentidme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero».
411
Gutierre de Cetina
El Cielo De Sus Altos Pensamientos
El cielo de sus altos pensamientos
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.
Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:
«Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,
»consentidme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero».
con las alas de amor ledo subía
Vandalio, y ni el peligro lo desvía
ni le ponen temor mil escarmientos.
Las nubes deja atrás, deja los vientos,
vencidos del valor de su osadía,
cuando de las palabras que decía
al sol, suenan acá tales acentos:
«Si fue temeridad, ojos del cielo,
osar tan sin valor volar tan alto,
sabiendo de Faetón el caso fiero,
»consentidme una vez que sin recelo
mire vuestra beldad; después si el salto
viniera a ser mortal, mortal lo quiero».
411
Gutierre de Cetina
Pues Dio Fin De Fetonte Su Osadía
Pues dio fin de Fetonte su osadía,
siendo vana gloria el interese,
y no dejó soberbia que emprendiese
a Júpiter echar de do vivía,
no os debe de espantar mi fantasía,
señora, pues Amor quiso que fuese
el más subido ejemplo que se oyese
que un corazón humano emprendería.
Y así se va ordenando nueva pena
que a todas las pasadas dará olvido
que bien sé yo que no me iré alabando.
Consuélame ser vos la que lo ordena;
licencia de quejarme no la pido,
y arríscaseme el alma suspirando.
siendo vana gloria el interese,
y no dejó soberbia que emprendiese
a Júpiter echar de do vivía,
no os debe de espantar mi fantasía,
señora, pues Amor quiso que fuese
el más subido ejemplo que se oyese
que un corazón humano emprendería.
Y así se va ordenando nueva pena
que a todas las pasadas dará olvido
que bien sé yo que no me iré alabando.
Consuélame ser vos la que lo ordena;
licencia de quejarme no la pido,
y arríscaseme el alma suspirando.
368
Gutierre de Cetina
Amor Mueve Mis Alas, Y Tan Alto
Amor mueve mis alas, y tan alto
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padescer más corto y falto.
Temo tal vez mientra mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conoscimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.
Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,
de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía.»
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padescer más corto y falto.
Temo tal vez mientra mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conoscimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.
Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,
de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía.»
401
Gutierre de Cetina
Amor Me Tira Y Casi A Vuelo Lleva
Amor me tira y casi a vuelo lleva
por do mi presunción hizo la vía;
tan alta va mi loca fantasía
que las nubes pasar volando prueba.
No espero ya que el fin de Ícaro mueva
la dura obstinación de mi porfía,
pues veo que el ardor que la desvía
el mismo la rehace y la renueva.
Está el alma una nueva Fénix hecha
y en fuego de dolor que ha fabricado
se consume y renace cada hora.
Quiérelo así el Amor, y es ley derecha
que siendo Fénix vos, fuese forzado
Fénix la mísera alma que os adora.
por do mi presunción hizo la vía;
tan alta va mi loca fantasía
que las nubes pasar volando prueba.
No espero ya que el fin de Ícaro mueva
la dura obstinación de mi porfía,
pues veo que el ardor que la desvía
el mismo la rehace y la renueva.
Está el alma una nueva Fénix hecha
y en fuego de dolor que ha fabricado
se consume y renace cada hora.
Quiérelo así el Amor, y es ley derecha
que siendo Fénix vos, fuese forzado
Fénix la mísera alma que os adora.
347
Gutierre de Cetina
De La Pena De Sísifo Se Cuenta
De la pena de Sísifo se cuenta
que sube un grave peso a una montaña
áspera, inhabitable, obscura, extraña,
do cuanto puede ver, más le atormenta.
Subido a la alta cima, antes que sienta
descanso alguno, el desear le engaña,
y soltando la carga que le daña,
de nuevo torna a la pasada afrenta.
Así, sube, señora, el alma mía
por ásperos caminos desusados
a la cumbre de la alta fantasía.
Mas no son unos males acabados,
cuando la obstinación de mi porfía
sigue los que le están aparejados.
que sube un grave peso a una montaña
áspera, inhabitable, obscura, extraña,
do cuanto puede ver, más le atormenta.
Subido a la alta cima, antes que sienta
descanso alguno, el desear le engaña,
y soltando la carga que le daña,
de nuevo torna a la pasada afrenta.
Así, sube, señora, el alma mía
por ásperos caminos desusados
a la cumbre de la alta fantasía.
Mas no son unos males acabados,
cuando la obstinación de mi porfía
sigue los que le están aparejados.
409
Gutierre de Cetina
Como Teniendo En Tierra Bien Echadas
Como teniendo en tierra bien echadas
las raíces un árbol se sostiene,
y como del humor que de ellas tiene
las ramas son criadas y guardadas;
como si le serán todas cortadas,
no por eso se seca o se detiene,
antes torna a brotar y a mostrar viene
otras en su lugar luego criadas;
así de mi esperar siendo cortado,
por la mano cruel de algún desvío,
con las ramas el fruto deseado,
de la raíz que está en el alma envío
humor a la esperanza, y, de obstinado,
con nuevas ramas a esperar porfío.
las raíces un árbol se sostiene,
y como del humor que de ellas tiene
las ramas son criadas y guardadas;
como si le serán todas cortadas,
no por eso se seca o se detiene,
antes torna a brotar y a mostrar viene
otras en su lugar luego criadas;
así de mi esperar siendo cortado,
por la mano cruel de algún desvío,
con las ramas el fruto deseado,
de la raíz que está en el alma envío
humor a la esperanza, y, de obstinado,
con nuevas ramas a esperar porfío.
314
Gutierre de Cetina
Señora, Pues Mis Ojos Merecieron
Señora, pues mis ojos merecieron,
no por su merecer, mas por ventura,
ver el hermoso sol de tu figura,
no padezca yo el mal del bien que vieron.
Que da la presunción que en sí tuvieron,
de osar mirar tan alta hermosura,
se le ofrece a mi alma una tristura,
no sé por qué, mas sé que ellos lo hicieron.
Y sé también que si el remedio viene,
ha de venir, señora, de tu mano,
porque es el solo que a mi mal conviene.
Y sé que no será poder humano
para apartar la fuerza que en mí tiene:
antes todo será dañoso y vano.
no por su merecer, mas por ventura,
ver el hermoso sol de tu figura,
no padezca yo el mal del bien que vieron.
Que da la presunción que en sí tuvieron,
de osar mirar tan alta hermosura,
se le ofrece a mi alma una tristura,
no sé por qué, mas sé que ellos lo hicieron.
Y sé también que si el remedio viene,
ha de venir, señora, de tu mano,
porque es el solo que a mi mal conviene.
Y sé que no será poder humano
para apartar la fuerza que en mí tiene:
antes todo será dañoso y vano.
342
Gutierre de Cetina
Señora, Pues Mis Ojos Merecieron
Señora, pues mis ojos merecieron,
no por su merecer, mas por ventura,
ver el hermoso sol de tu figura,
no padezca yo el mal del bien que vieron.
Que da la presunción que en sí tuvieron,
de osar mirar tan alta hermosura,
se le ofrece a mi alma una tristura,
no sé por qué, mas sé que ellos lo hicieron.
Y sé también que si el remedio viene,
ha de venir, señora, de tu mano,
porque es el solo que a mi mal conviene.
Y sé que no será poder humano
para apartar la fuerza que en mí tiene:
antes todo será dañoso y vano.
no por su merecer, mas por ventura,
ver el hermoso sol de tu figura,
no padezca yo el mal del bien que vieron.
Que da la presunción que en sí tuvieron,
de osar mirar tan alta hermosura,
se le ofrece a mi alma una tristura,
no sé por qué, mas sé que ellos lo hicieron.
Y sé también que si el remedio viene,
ha de venir, señora, de tu mano,
porque es el solo que a mi mal conviene.
Y sé que no será poder humano
para apartar la fuerza que en mí tiene:
antes todo será dañoso y vano.
342
Gutierre de Cetina
Por Una Alta Montaña, Trabajando
Por una alta montaña, trabajando
por llegar a la cima deseada,
una piedra muy grande y muy pesada
sube Sísifo a cuestas suspirando.
Mas no tan presto arriba llega cuando
rodar la deja abajo, y no es llegada,
que subilla otra vez y otra le agrada,
de un trabajo otro nuevo comenzando.
Así sube, señora, el alma mía
con la carga mortal de mis cuidados
la montaña de la alta fantasía.
Y aún no son unos males acabados,
cuando la obstinación de mi porfía
sigue los que me están aparejados.
por llegar a la cima deseada,
una piedra muy grande y muy pesada
sube Sísifo a cuestas suspirando.
Mas no tan presto arriba llega cuando
rodar la deja abajo, y no es llegada,
que subilla otra vez y otra le agrada,
de un trabajo otro nuevo comenzando.
Así sube, señora, el alma mía
con la carga mortal de mis cuidados
la montaña de la alta fantasía.
Y aún no son unos males acabados,
cuando la obstinación de mi porfía
sigue los que me están aparejados.
383
Gutierre de Cetina
De La Contemplación Del Pensamiento
De la contemplación del pensamiento
crece la voluntad mi fantasía;
del dulce imaginar del alma mía
hace el Amor en mí firme cimiento;
del pensar nace en mí el contentamiento
que da más viva fuerza a mi porfía;
tanto mi desear las alas cría
cuanto nacen de más conocimiento.
Las partes que de vos esta alma entiende,
mientra que más las voy considerando
mayor ardor al corazón envío:
como fuego que tanto más se enciende
cuanto más leña en él irán echando.
¡Ved, pues, si es inmortal el fuego mío!
crece la voluntad mi fantasía;
del dulce imaginar del alma mía
hace el Amor en mí firme cimiento;
del pensar nace en mí el contentamiento
que da más viva fuerza a mi porfía;
tanto mi desear las alas cría
cuanto nacen de más conocimiento.
Las partes que de vos esta alma entiende,
mientra que más las voy considerando
mayor ardor al corazón envío:
como fuego que tanto más se enciende
cuanto más leña en él irán echando.
¡Ved, pues, si es inmortal el fuego mío!
336
Gutierre de Cetina
El Tiempo Es Tal Que Cualquier Fiera Agora
El tiempo es tal que cualquier fiera agora
ama su igual y por él llora o canta;
muestra el ciervo en bramar fiereza tanta,
mas a la cierva es dulce y la enamora;
la ronca voz del cuervo de hora en hora
cualquier dureza de su par quebranta;
y el triste ruiseñor su amiga espanta,
por lo cual se lamenta, aflige y llora.
Si yo me quejo, la razón me sobra,
pues ni tener respeto al ser constante
vale, ni tanto amar a ser amado.
Amor lo hace, y muestra bien ser obra
suya hacer que valga un ignorante
dichoso más que un cuerdo desdichado.
ama su igual y por él llora o canta;
muestra el ciervo en bramar fiereza tanta,
mas a la cierva es dulce y la enamora;
la ronca voz del cuervo de hora en hora
cualquier dureza de su par quebranta;
y el triste ruiseñor su amiga espanta,
por lo cual se lamenta, aflige y llora.
Si yo me quejo, la razón me sobra,
pues ni tener respeto al ser constante
vale, ni tanto amar a ser amado.
Amor lo hace, y muestra bien ser obra
suya hacer que valga un ignorante
dichoso más que un cuerdo desdichado.
328
Gutierre de Cetina
Mientras Las Tiernas Alas, Pequeñuelo
Mientras las tiernas alas, pequeñuelo,
mi nuevo desear firmes hacía,
mientra de mí alejarse no podía,
por ser nueva la pluma, a mayor vuelo,
obediente me estaba, y al señuelo,
a la primera voz, luego acudía,
ni de volar tan alto presumía,
que con los pies no fuese por el suelo.
Hasta que con el tiempo ya crecida
la pluma, por su mal, de puro ufano,
sacándolo a volar mi mala suerte,
le lanzó a una esperanza tan perdida
que ni el deseo vuelve ya la mano,
ni parará hasta hallar la muerte.
mi nuevo desear firmes hacía,
mientra de mí alejarse no podía,
por ser nueva la pluma, a mayor vuelo,
obediente me estaba, y al señuelo,
a la primera voz, luego acudía,
ni de volar tan alto presumía,
que con los pies no fuese por el suelo.
Hasta que con el tiempo ya crecida
la pluma, por su mal, de puro ufano,
sacándolo a volar mi mala suerte,
le lanzó a una esperanza tan perdida
que ni el deseo vuelve ya la mano,
ni parará hasta hallar la muerte.
379
Gutierre de Cetina
Más Fácil Es, Señora, El Abstenerse
Más fácil es, señora, el abstenerse
de desear, a un hombre enamorado,
que después que algún tiempo ha deseado,
medida al desear pueda ponerse.
Puede uno rehusar, puede tenerse
de no entrar en lugar que viere helado,
mas si una vez entro, después de entrado,
no es en él esperar ni detenerse.
Bien pudiera no os ver cuando no os vía,
no viéndoos no os amara, y no os amando
no deseara el bien que ahora deseo.
Mas después de sujeta el alma mía,
Amor, que me sostiene deseando,
no consiente poner freno al deseo.
de desear, a un hombre enamorado,
que después que algún tiempo ha deseado,
medida al desear pueda ponerse.
Puede uno rehusar, puede tenerse
de no entrar en lugar que viere helado,
mas si una vez entro, después de entrado,
no es en él esperar ni detenerse.
Bien pudiera no os ver cuando no os vía,
no viéndoos no os amara, y no os amando
no deseara el bien que ahora deseo.
Mas después de sujeta el alma mía,
Amor, que me sostiene deseando,
no consiente poner freno al deseo.
421
Gutierre de Cetina
Siendo De Vuestro Bien, Ojos Ausentes
«Siendo de vuestro bien, ojos ausentes,
¿qué veréis donde vais que no os ofenda?»
«Oscuro sol, monstruosa luna horrenda,
tigres, osos, leones y serpientes».
«Oídos, ¿qué oiréis entre las gentes?»
«Llanto, suspiros, lágrimas, contienda».
«Por el cuál camino iréis o por cuál senda
que espinas no piséis, pies diligentes?»
«Boca, ¿qué gustarás?» «Mortal veneno».
«Manos, ¿qué haréis» «Cruel oficio».
«¿Y tú, mi corazón?» «Dolor sin alma».
«Alma, ¿qué haréis vos?» «Penar cual peno».
«Pues, ¡sus!, aparejaos al sacrificio,
oídos, ojos, pies, manos, boca, alma».
¿qué veréis donde vais que no os ofenda?»
«Oscuro sol, monstruosa luna horrenda,
tigres, osos, leones y serpientes».
«Oídos, ¿qué oiréis entre las gentes?»
«Llanto, suspiros, lágrimas, contienda».
«Por el cuál camino iréis o por cuál senda
que espinas no piséis, pies diligentes?»
«Boca, ¿qué gustarás?» «Mortal veneno».
«Manos, ¿qué haréis» «Cruel oficio».
«¿Y tú, mi corazón?» «Dolor sin alma».
«Alma, ¿qué haréis vos?» «Penar cual peno».
«Pues, ¡sus!, aparejaos al sacrificio,
oídos, ojos, pies, manos, boca, alma».
329