Poemas en este tema
Otros
Ernesto Cardenal
Epigrama
Otros podrán
ganar mucho dinero
Pero yo he sacrificado
ese dinero
para escribir
estos cantos a ti
o a otra que cantaré
en vez de ti
o a nadie.
ganar mucho dinero
Pero yo he sacrificado
ese dinero
para escribir
estos cantos a ti
o a otra que cantaré
en vez de ti
o a nadie.
893
Ernesto Cardenal
Epigrama
De estos cines
Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras
de caballos,
no quedará nada
para la posteridad
sino los versos de
Ernesto Cardenal
para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia
que yo puse en esos versos
y los de mis rivales
si es que yo
decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo
en mis versos
para ridiculizarlos.
Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras
de caballos,
no quedará nada
para la posteridad
sino los versos de
Ernesto Cardenal
para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia
que yo puse en esos versos
y los de mis rivales
si es que yo
decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo
en mis versos
para ridiculizarlos.
845
Ernesto Cardenal
Epigrama
De estos cines
Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras
de caballos,
no quedará nada
para la posteridad
sino los versos de
Ernesto Cardenal
para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia
que yo puse en esos versos
y los de mis rivales
si es que yo
decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo
en mis versos
para ridiculizarlos.
Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras
de caballos,
no quedará nada
para la posteridad
sino los versos de
Ernesto Cardenal
para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia
que yo puse en esos versos
y los de mis rivales
si es que yo
decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo
en mis versos
para ridiculizarlos.
845
Ernesto Cardenal
Epigrama
De estos cines
Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras
de caballos,
no quedará nada
para la posteridad
sino los versos de
Ernesto Cardenal
para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia
que yo puse en esos versos
y los de mis rivales
si es que yo
decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo
en mis versos
para ridiculizarlos.
Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras
de caballos,
no quedará nada
para la posteridad
sino los versos de
Ernesto Cardenal
para Claudia
(si acaso)
y el nombre de Claudia
que yo puse en esos versos
y los de mis rivales
si es que yo
decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo
en mis versos
para ridiculizarlos.
845
Ernesto Cardenal
Epigrama
Cuídate, Claudia,
cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve,
cualquier palabra, un suspiro
de Claudia,
el menor descuido,
tal vez un día
lo examinen eruditos
Y este baile de Claudia
se recuerde por siglos
Claudia, ya te lo aviso.
cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve,
cualquier palabra, un suspiro
de Claudia,
el menor descuido,
tal vez un día
lo examinen eruditos
Y este baile de Claudia
se recuerde por siglos
Claudia, ya te lo aviso.
812
Diego de Torres y Villarroel
Pago Que Da El Mundo A Los Poetas
Dícese de Quevedo que fue claro
y que en algunas coplas está obsceno;
Góngora puede ser que fuese bueno,
pero ya sus comentos le hacen raro.
El Calderón, que nos lo venden caro,
sólo de lo amatorio fue muy lleno
y nos dejó en lo cómico un veneno
que nos hemos bebido sin reparo.
La idea de Juan Pérez fue abatida,
de Solís intrincada. ¡Infeliz suerte,
oh ciencia pobre, facultad perdida!
¡Mundo borracho, que al varón más fuerte
después de ajarlo miserable en vida
predicas estas honras en su muerte!
y que en algunas coplas está obsceno;
Góngora puede ser que fuese bueno,
pero ya sus comentos le hacen raro.
El Calderón, que nos lo venden caro,
sólo de lo amatorio fue muy lleno
y nos dejó en lo cómico un veneno
que nos hemos bebido sin reparo.
La idea de Juan Pérez fue abatida,
de Solís intrincada. ¡Infeliz suerte,
oh ciencia pobre, facultad perdida!
¡Mundo borracho, que al varón más fuerte
después de ajarlo miserable en vida
predicas estas honras en su muerte!
583
Diego de Torres y Villarroel
A La Memoria De D Juan Domingo De Haro Y Guzmán
La tierra, el polvo, el humo, en fin, la nada,
al héroe más insigne y portentoso,
es el único triunfo, el más glorioso,
que robar has logrado, muerte airada.
La vida de su fama celebrada,
fe, virtud y valor y celo ansioso,
exentos de tu brazo pavoroso,
en lo eterno aseguran su morada.
Al honor, al aplauso, al ardimiento,
a la piedad, al culto y a la gloria
tocar no pudo tu furor violento.
Pues si de tantas vidas la memoria
eterna vive en este monumento,
¿en qué fundas, oh Parca, tu victoria?
al héroe más insigne y portentoso,
es el único triunfo, el más glorioso,
que robar has logrado, muerte airada.
La vida de su fama celebrada,
fe, virtud y valor y celo ansioso,
exentos de tu brazo pavoroso,
en lo eterno aseguran su morada.
Al honor, al aplauso, al ardimiento,
a la piedad, al culto y a la gloria
tocar no pudo tu furor violento.
Pues si de tantas vidas la memoria
eterna vive en este monumento,
¿en qué fundas, oh Parca, tu victoria?
822
Diego de Torres y Villarroel
Vida Bribona
En una cuna pobre fui metido,
entre bayetas burdas mal fajado,
donde salí robusto y bien templado,
y el rústico pellejo muy curtido.
A la naturaleza le he debido
más que el señor, el rico y potentado,
pues le hizo sin sosiego delicado,
y a mí con desahogo bien fornido.
Él se cubre de seda, que no abriga,
yo resisto con lana a la inclemencia;
él por comer se asusta y se fatiga,
yo soy feliz, si halago a mi conciencia,
pues lleno a todas horas la barriga,
fiado de que hay Dios y providencia.
entre bayetas burdas mal fajado,
donde salí robusto y bien templado,
y el rústico pellejo muy curtido.
A la naturaleza le he debido
más que el señor, el rico y potentado,
pues le hizo sin sosiego delicado,
y a mí con desahogo bien fornido.
Él se cubre de seda, que no abriga,
yo resisto con lana a la inclemencia;
él por comer se asusta y se fatiga,
yo soy feliz, si halago a mi conciencia,
pues lleno a todas horas la barriga,
fiado de que hay Dios y providencia.
748
Diego de Torres y Villarroel
Cuenta Los Pasos De La Vida
De asquerosa materia fui formado,
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.
De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrado.
De la estrechez obscura libertado,
salgo informe terrón no conocido,
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel obscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?
593
Diego de Torres y Villarroel
A Antonia Mejía Célebre Cómica Y Cantora, Apludida En Malas Coplas De Ruines Poetas
De esos sucios poetas malandrines
que con puercos y rudos jeringones
tiran agua de charcos y pilones
en vez de agua de rosas y jazmines.
Antonia mía no te determines
a escuchar los conceptos garañones
porque se comparan en las funciones
como perros de falda los mastines.
Tu voz han confundido con su bulla
siendo tú la más blanda trompetilla
que de Apolo en el órgano se halla.
Siendo tu voz la que el sentido arrulla
la más suave y dulce mantequilla
con que si llora Amor Venus le acalla.
que con puercos y rudos jeringones
tiran agua de charcos y pilones
en vez de agua de rosas y jazmines.
Antonia mía no te determines
a escuchar los conceptos garañones
porque se comparan en las funciones
como perros de falda los mastines.
Tu voz han confundido con su bulla
siendo tú la más blanda trompetilla
que de Apolo en el órgano se halla.
Siendo tu voz la que el sentido arrulla
la más suave y dulce mantequilla
con que si llora Amor Venus le acalla.
489
Diego de Torres y Villarroel
El Amor Perdido
Salió el niño de Venus más querido
a su blanda conquista acostumbrada
y tardando en volver a su morada
diole la bella madre por perdido.
Sale, corre, pregunta por Cupido
impaciente solicita asustada
mustio el color, el pelo desgreñada,
en Chipre le buscó Pafos y Gnido.
Búscale entre las ninfas que venera
más hermosas, la selva, el río, el prado,
búscale entre las ninfas que el mar cría
Toco del padre Tormes la ribera
y hállole aquí pendiente del nevado
cuello de la hermosísima María.
a su blanda conquista acostumbrada
y tardando en volver a su morada
diole la bella madre por perdido.
Sale, corre, pregunta por Cupido
impaciente solicita asustada
mustio el color, el pelo desgreñada,
en Chipre le buscó Pafos y Gnido.
Búscale entre las ninfas que venera
más hermosas, la selva, el río, el prado,
búscale entre las ninfas que el mar cría
Toco del padre Tormes la ribera
y hállole aquí pendiente del nevado
cuello de la hermosísima María.
658
Diego de Torres y Villarroel
A Clori
Clori solicitar con un presente,
inclinar la belleza que enamora,
el triste amante que padece y llora
fugitivo desdén, ira inclemente,
No es quererla comprar groseramente
la piedad y el amor a su señora
sino agradar a la beldad que adora
haciéndola un obsequio reverente
No es esto poner precio a las beldades
supremas si prudente lo reparas
no es desaire ni así llamarlo oses
Dobla el don las sagrades majestades
no es agravio la ofrenda de las aras
las dádivas aplacan a los Dioses.
inclinar la belleza que enamora,
el triste amante que padece y llora
fugitivo desdén, ira inclemente,
No es quererla comprar groseramente
la piedad y el amor a su señora
sino agradar a la beldad que adora
haciéndola un obsequio reverente
No es esto poner precio a las beldades
supremas si prudente lo reparas
no es desaire ni así llamarlo oses
Dobla el don las sagrades majestades
no es agravio la ofrenda de las aras
las dádivas aplacan a los Dioses.
557
Diego de Torres y Villarroel
A Francisca De Castro, Cómica Y Cantora
Bella madre de Amor dádiva hermosa
que hizo a la tierra Jove soberano
embeleso del chiste cortesano
y reina del donaire poderoso
¡Oh! mil veces felice la dichosa
hora en que el cielo dio con larga mano
para deleite del linaje humano
al mundo tu belleza prodigiosa
¡Oh! si fuese la voz de mi instrumento
émula de los cantos más gloriosos
y no desagradable ronca y triste
Pasara yo mi vida y que contento
celebrando com himnos armoniosos
la fortunada aurora en que naciste.
que hizo a la tierra Jove soberano
embeleso del chiste cortesano
y reina del donaire poderoso
¡Oh! mil veces felice la dichosa
hora en que el cielo dio con larga mano
para deleite del linaje humano
al mundo tu belleza prodigiosa
¡Oh! si fuese la voz de mi instrumento
émula de los cantos más gloriosos
y no desagradable ronca y triste
Pasara yo mi vida y que contento
celebrando com himnos armoniosos
la fortunada aurora en que naciste.
460
Diego de Torres y Villarroel
Dudas En Materia Grave Nacidas Del Estudio
En la doctrina chiste y agudeza
de los libros gasté parte de vida,
y he quedado peor, que está tupida
de ajenos desatinos mi cabeza.
Buscaba en los doctores mi rudeza,
de cierta duda la mejor salida,
y hallé mil opiniones sin medida
pues uno el sí y el otro el no me reza
Mas necio vengo a ser más imprudente
la razón natural está más ruda
pues ya por sí no asiente ni consiente
Antes pudo opinar, ya quedó en muda
¿quien dirá la verdad? Dios solamente
¿y yo que haré? Morirme con la duda.
de los libros gasté parte de vida,
y he quedado peor, que está tupida
de ajenos desatinos mi cabeza.
Buscaba en los doctores mi rudeza,
de cierta duda la mejor salida,
y hallé mil opiniones sin medida
pues uno el sí y el otro el no me reza
Mas necio vengo a ser más imprudente
la razón natural está más ruda
pues ya por sí no asiente ni consiente
Antes pudo opinar, ya quedó en muda
¿quien dirá la verdad? Dios solamente
¿y yo que haré? Morirme con la duda.
573
Diego de Torres y Villarroel
A Filis
No encubras Filis mía tus facciones
tus ojos apacibles y serenos,
solo en tus perfecciones se echa menos
el no comunicar tus perfecciones
No ves en las floridas estaciones
las flores en los cuadros más amenos
derramar su hermosura y dejar llenos
los sentidos rompiendo sus botones
Tú eres un cuadro que el autor divino
plantó del mundo en el jardín hermoso
dando al sentido gloria en su pintura
No escondas, no, tu rostro peregrino
que le robas al mundo un bien precioso
mira que es bien ajeno la hermosura.
tus ojos apacibles y serenos,
solo en tus perfecciones se echa menos
el no comunicar tus perfecciones
No ves en las floridas estaciones
las flores en los cuadros más amenos
derramar su hermosura y dejar llenos
los sentidos rompiendo sus botones
Tú eres un cuadro que el autor divino
plantó del mundo en el jardín hermoso
dando al sentido gloria en su pintura
No escondas, no, tu rostro peregrino
que le robas al mundo un bien precioso
mira que es bien ajeno la hermosura.
587
Dionisio Ridruejo
A Un Pino
Pino esbelto y tranquilo,
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
Cómo me fortalece
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
Tu majestad envuelve
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
Mis ojos educados
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
Pino esbelto y tranquilo,
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.
soledad de la tarde,
tan concreto en la libre
desolación del aire,
tan alto cuando todo
se confunde y abate
y huye el sol a tu copa
tibio y agonizante.
Cómo me fortalece
la paz de tu combate,
ascensión sin fatiga,
raíz honda y constante.
Tu majestad envuelve
el cielo sin celaje
y en tu recio sosiego
la tierra se complace.
Mis ojos educados
en tu sediento mástil
ascienden y divisan
la soledad más ágil,
mientras sueña el silencio
sin astros y sin aves
como el solo decoro
de tu verde ramaje.
Pino esbelto y tranquilo,
tu soledad te guarde,
y consagre la mía
desunida y errante,
segada de su tierra,
extraña de su aire,
cuando aún es oro virgen
la cumbre de la tarde
y tú clamas e invocas
el tiempo de mi carne
y otro vuelo sin tiempo
que se sueña y se hace.
510
Dionisio Ridruejo
Nostalgia Del Primer Amor
Tu soledad de nieve reclinada,
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
481
Dionisio Ridruejo
Nostalgia Del Primer Amor
Tu soledad de nieve reclinada,
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
481
Duque de Rivas
El Fratricidio Romance Tercero El Dormido
Anuncia, ya medianoche
La campana de la vela,
Cuando un farol aparece
De Claquín ante la tienda.
Y no mísero piloto
Que sobre escollos navega,
Perdido el rumbo y el norte
En,noche espantosa y negra,
Ve al doblar una alta roca
Del faro amigo la estrella,
Indicándole el abrigo
De seguro puerto cerca,
Con más placer, que Sanabria
La luz que el alma le llena
De consuelo, y que anhelante
Esperó entre las almenas.
Latiéndole el noble pecho
Desciende súbito de ellas,
Y ciego bulto entre sombras
El corredor atraviesa.
La campana de la vela,
Cuando un farol aparece
De Claquín ante la tienda.
Y no mísero piloto
Que sobre escollos navega,
Perdido el rumbo y el norte
En,noche espantosa y negra,
Ve al doblar una alta roca
Del faro amigo la estrella,
Indicándole el abrigo
De seguro puerto cerca,
Con más placer, que Sanabria
La luz que el alma le llena
De consuelo, y que anhelante
Esperó entre las almenas.
Latiéndole el noble pecho
Desciende súbito de ellas,
Y ciego bulto entre sombras
El corredor atraviesa.
890
Duque de Rivas
El Alcázar De Sevilla Romance Tercero
Cual de solitaria torre
En torno están revolando
Fieras aves de rapiña,
Cuando el sol baja al ocaso,
Así en torno de Don Pedro
Vuelan pensamientos varios,
Cuyas sombras ofuscaban
De su semblante los rasgos.
Ya ocupa su airada mente
El poder de sus hermanos,
A los que mató la madre,
Y a quienes llama bastardos;
Ya de los grandes inquietos
La insolencia y desacato,
O la mengua del tesoro
Sin medios de repararlo;
Ya la linda Doña Aldonza,
A quien tiene a buen recaudo;
O las sangrientas fantasmas
De inocentes que ha matado;
Ya una proyectada empresa
Rompiendo la fe de un pacto,
Contra el moro granadino,
O una traición o un engaño.
Mas, como las mismas aves
Se van escondiendo al cabo,
Entre las almenas rotas
Del castillo solitario,
Y sólo constante queda,
En torno de él volteando,
La más voraz, la más fuerte,
La que no admite descanso,
Así aquel tropel confuso
De pensamientos extraños,
En que se encontró Don Pedro
Envuelto pequeño rato,
En su pecho y su cabeza
Fueron nidos encontrando,
Y quedó despierta y viva,
Dándole gran sobresalto,
La imagen de Don Fadrique,
El mejor de sus hermanos,
Norma de los caballeros
Y Maestre de Santiago.
En torno están revolando
Fieras aves de rapiña,
Cuando el sol baja al ocaso,
Así en torno de Don Pedro
Vuelan pensamientos varios,
Cuyas sombras ofuscaban
De su semblante los rasgos.
Ya ocupa su airada mente
El poder de sus hermanos,
A los que mató la madre,
Y a quienes llama bastardos;
Ya de los grandes inquietos
La insolencia y desacato,
O la mengua del tesoro
Sin medios de repararlo;
Ya la linda Doña Aldonza,
A quien tiene a buen recaudo;
O las sangrientas fantasmas
De inocentes que ha matado;
Ya una proyectada empresa
Rompiendo la fe de un pacto,
Contra el moro granadino,
O una traición o un engaño.
Mas, como las mismas aves
Se van escondiendo al cabo,
Entre las almenas rotas
Del castillo solitario,
Y sólo constante queda,
En torno de él volteando,
La más voraz, la más fuerte,
La que no admite descanso,
Así aquel tropel confuso
De pensamientos extraños,
En que se encontró Don Pedro
Envuelto pequeño rato,
En su pecho y su cabeza
Fueron nidos encontrando,
Y quedó despierta y viva,
Dándole gran sobresalto,
La imagen de Don Fadrique,
El mejor de sus hermanos,
Norma de los caballeros
Y Maestre de Santiago.
774
Duque de Rivas
El Alcázar De Sevilla Romance Segundo
Quinientos años más joven
Era el magnífico Alcázar,
Aun lustrosas sus paredes,
Su alto almenaje sin faltas,
Y lucientes los esmaltes
De las techumbres doradas,
Mansión del rey de Castilla
Orgulloso se ostentaba,
Cuando del Mayo florido
Una. apacible mañana,
En aquel salón que tiene
Los balcones a la plaza,
Dos ilustres personajes
En grande silencio estaban:
Un caballero era el uno,
El otro una hermosa, dama.
Era el magnífico Alcázar,
Aun lustrosas sus paredes,
Su alto almenaje sin faltas,
Y lucientes los esmaltes
De las techumbres doradas,
Mansión del rey de Castilla
Orgulloso se ostentaba,
Cuando del Mayo florido
Una. apacible mañana,
En aquel salón que tiene
Los balcones a la plaza,
Dos ilustres personajes
En grande silencio estaban:
Un caballero era el uno,
El otro una hermosa, dama.
823
Duque de Rivas
El Alcázar De Sevilla Romance Primero
Magnifico es el Alcázar
Con que se ilustra Sevilla,
Deliciosos sus jardines,
Su excelsa portada rica.
De maderos entallados
En mil labores prolijas,
Se levanta el frontispicio
De resaltadas cornisas;
Y hay en ellas un letrero
Donde, con letras antiguas,
Don Pedro hizo estos palacios
Esculpido se divisa.
Mal dicen en sus salones
Las modernas fruslerías;
Mal en sus soberbios patios
Gente sin barba y ropilla.
¡Cuántas apacibles tardes,
En la grata compañía
De chistosos sevillanos
Y de sevillanas lindas,
Recorrí aquellos verjeles,
En cuya entrada se miran
Gigantes de arrayán hechos
Con actitudes distintas!
Las adelfas y naranjos
Forman calles extendidas,
Y un oscuro laberinto
Que a los hurtos de amor brinda.
Hay en tierra surtidores
Escondidos; se inprovisan,
Saltando entre los mosaicos
De pintadas piedrecillas.
Y a los forasteros mojan,
Con algazara y con risa
De los que, ya escarmentados,
El chasco pesado evitan.
Con que se ilustra Sevilla,
Deliciosos sus jardines,
Su excelsa portada rica.
De maderos entallados
En mil labores prolijas,
Se levanta el frontispicio
De resaltadas cornisas;
Y hay en ellas un letrero
Donde, con letras antiguas,
Don Pedro hizo estos palacios
Esculpido se divisa.
Mal dicen en sus salones
Las modernas fruslerías;
Mal en sus soberbios patios
Gente sin barba y ropilla.
¡Cuántas apacibles tardes,
En la grata compañía
De chistosos sevillanos
Y de sevillanas lindas,
Recorrí aquellos verjeles,
En cuya entrada se miran
Gigantes de arrayán hechos
Con actitudes distintas!
Las adelfas y naranjos
Forman calles extendidas,
Y un oscuro laberinto
Que a los hurtos de amor brinda.
Hay en tierra surtidores
Escondidos; se inprovisan,
Saltando entre los mosaicos
De pintadas piedrecillas.
Y a los forasteros mojan,
Con algazara y con risa
De los que, ya escarmentados,
El chasco pesado evitan.
710
Duque de Rivas
El Sombrero Romance Segundo La Noche
Entró la noche; con ella
Despertándose fué el viento,
Y el mar empezó a moverse
Con un mugidor estruendo,
Las nubes, entapizando
El obscuro y alto cielo,
La débil luz ocultaban
De estrellas y de luceros.
No había luna; densas sombras
En corto rato envolvieron
Tierra y mar. De Rosalía
Ya desfallece el esfuerzo.
Arrepentida, asombrada,
Intenta... No, no hay remedio
Cierra los ojos e inclina
La cabeza sobre el pecho.
La humedad la hiela toda,
Corto abrigo es el pañuelo;
Tiembla de terror su alma,
Tiembla de frío su cuerpo,
Si cualquier rumor la asusta,
Más sus mismos pensamientos;
Pues ni uno solo le ocurre
De esperanza o de consuelo.
Las velas que ha divisado
Cuando el sol ya estaba puesto,
La atormentan, la confunden.
Las ha conocido: ¡cielos!
Son, sí, las del guardacosta,
Jabeque armado y velero,
Terror de los emigrados,
De contrabandistas miedo.
Despertándose fué el viento,
Y el mar empezó a moverse
Con un mugidor estruendo,
Las nubes, entapizando
El obscuro y alto cielo,
La débil luz ocultaban
De estrellas y de luceros.
No había luna; densas sombras
En corto rato envolvieron
Tierra y mar. De Rosalía
Ya desfallece el esfuerzo.
Arrepentida, asombrada,
Intenta... No, no hay remedio
Cierra los ojos e inclina
La cabeza sobre el pecho.
La humedad la hiela toda,
Corto abrigo es el pañuelo;
Tiembla de terror su alma,
Tiembla de frío su cuerpo,
Si cualquier rumor la asusta,
Más sus mismos pensamientos;
Pues ni uno solo le ocurre
De esperanza o de consuelo.
Las velas que ha divisado
Cuando el sol ya estaba puesto,
La atormentan, la confunden.
Las ha conocido: ¡cielos!
Son, sí, las del guardacosta,
Jabeque armado y velero,
Terror de los emigrados,
De contrabandistas miedo.
776