Citas en este tema
Otros
Alfred Lord Tennyson
El orgullo violento del hombre viene a ser, a menudo, como el gorro y los cascabeles de un loco
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Alfred Lord Tennyson
La felicidad no consiste en realizar nuestros ideales, sino en idealizar lo que realizamos
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Alfred Lord Tennyson
La esperanza sonríe desde el umbral del año que viene, susurrando: será m ás feliz
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Alfred Lord Tennyson
Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza
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São João da Cruz
El amor solo con amor se paga. Las heridas de amor solo con amor se pueden curar
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Félix María de Samaniego
Dijo la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa, pero sin seso . Como este hay muchos, que aunque parecen hombres, sólo son bustos
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Félix María de Samaniego
Tenga paciencia quien se cree infelice. Que aun en la situación más lamentable, es la vida del hombre siempre amable
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Félix María de Samaniego
Tenga paciencia quien se cree infelice. Que aun en la situación más lamentable, es la vida del hombre siempre amable
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Félix María de Samaniego
Si al evitar los riesgos la razón no nos guía, por huir de un tropiezo, damos mortal caída
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Félix María de Samaniego
Es de suma importancia tener en los trabajos tolerancia. Pues la impaciencia en la contraria suerte es un mal más amargo que la muerte
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Alexandre Pushkin
Basta un léxico para contener todas las palabras, pero el pensamiento necesita el infinito
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Alexandre Pushkin
Con ansia deseamos conocer prematuramente la vida, y la aprendemos en las novelas. Hemos conocido todo. Pero entretanto, no hemos gozado de nada. Adelantando la voz de la Naturaleza no hacemos más que perjudicar nuestra dicha, y la ardiente juventud vuela demasiado tarde tras ella
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Alexandre Pushkin
Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre. Posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios
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Alexandre Pushkin
Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre. Posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios
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Sílvio Péllico
Feliz aquel que en las cosas de este mundo no se ve obligado por los azares de la vida, a poner a prueba la lealtad de sus prójimos
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