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Arthur Schopenhauer
Lo que hace infelices a los ricos no influye en modo alguno sobre el pobre, pues éste nunca ha aprendido a desearlo . La materia para la alegría y el dolor está delimitada entre lo que uno posee y aquello sobre lo que no abrigamos ninguna esperanza.
Arthur Schopenhauer
Nuestro sufrimiento siempre nace del desequilibrio entre nuestros deseos y el funcionamiento real del mundo.
Arthur Schopenhauer
Nuestro sufrimiento siempre nace del desequilibrio entre nuestros deseos y el funcionamiento real del mundo.
Arthur Schopenhauer
La sabiduría que en el hombre se da sin más teóricamente, sin convertirse en práctica, se parece a la exuberante rosa que deleita a los demás a través del color y el olor, pero que declina sin haber dado fruto.
Arthur Schopenhauer
Nada hay más útil para alimentar la paciencia en la vida y para llevar con serenidad los males y a los hombres que un recuerdo budista como el siguiente: «Esto es samsara: el mundo del placer y el deseo, y por ello, el mundo del nacimiento, la enfermedad, el envejecimiento y la muerte: tal es el mundo que no debería ser». Quisiera prescribir para todos que se repitieran esto con plena conciencia cuatro veces al día 13 .
Arthur Schopenhauer
Sólo es auténticamente feliz quien, en la vida, no quiere la vida, es decir, quien no ambiciona sus bienes. Así la carga se vuelve ligera. Imagínese un peso que descansa sobre apoyos, y a un hombre agazapado en cuclillas bajo él. Si se levanta e intenta sostenerlo, el peso se le vendrá encima: si se aparta de él y se recoge en sí mismo, no sostendrá nada y se sentirá ligero.
Arthur Schopenhauer
Para tener a mano una brújula segura que nos oriente en la vida y verla siempre a la luz adecuada sin errar, nada es más conveniente que habituarse a considerar este mundo como un lugar de penitencia, es decir, como un establecimiento penitenciario, a penal colony 12 .
Arthur Schopenhauer
¡Qué insensato resulta lamentarse y quejarse de tiempos remotos en los que se dejó pasar la ocasión para esta o aquella dicha, para este o aquel placer! ¿Qué se habría ganado con ello? La seca momia de un recuerdo. Aunque así ocurre con todo cuanto nos ha tocado en suerte. Por lo tanto, la forma del tiempo es ella misma el medio calculado para enseñarnos la nihilidad de todos los placeres terrenos.
Arthur Schopenhauer
No son las cosas tal y como son realmente, en conexión con nuestra experiencia exterior, lo que nos hace felices o desgraciados, sino lo que son para nosotros en la manera en que las comprendemos.
Arthur Schopenhauer
La necedad es el duende que nos enreda tan pronto con esto como con aquello considerándolo deseable: hasta que lo detenemos y vemos el engaño. Por eso cantó Horacio: Nihil admirar i 4 , es decir, no calificar nada de absolutamente deseable ni de absolutamente horroroso.
Arthur Schopenhauer
Toda exaltación del espíritu se cura con buen juicio: toda alegría y todo dolor desmesurados tienen siempre como base una ilusión, un engaño.
Arthur Schopenhauer
Nos afanamos incansablemente de deseo en deseo [...] sin caer en la cuenta de que intentamos llenar el tonel de las Danaides. [...] Y así nos lanzamos hacia nuevos deseos, casi hasta el infinito, lo que sólo detiene la muerte antes de que siquiera hayamos quedado satisfechos una vez.
Arthur Schopenhauer
El hombre debe elevarse sobre la vida, debe saber que cualquier acontecimiento y suceso, sea dichoso o doloroso, no afecta a su mejor y más íntimo yo, que todo es un juego, una competición en la que los contendientes se injurian, y no una grave lucha; de ahí que no deba entrometerse en ningún asunto serio.
Arthur Schopenhauer
¿Qué hay que desear? Apreciar una puesta de sol de igual forma desde un calabozo o desde un palacio: eso es lo que hay que desear, y nada más. ¿Quién puede alcanzarlo? Todos. ¿Quién lo pretende? Todos. ¿Quién lo obtendrá? Uno entre miles.
Arthur Schopenhauer
La magia de la lejanía nos presenta paraísos que desaparecen como ilusiones ópticas cuando nos lanzamos hacia ellos.
Arthur Schopenhauer
Tan frecuentemente como muere un hombre, cae un mundo, el que lleva en su cabeza [...]. [Pero] con la muerte y a través de la supresión de la propia persona, el egoísmo experimenta su más definitiva prueba y su total aniquilación. De ahí el miedo a la muerte. La muerte es, así, la lección que el curso de la naturaleza transmite al egoísmo.
Arthur Schopenhauer
[Somos] presa de la ilusión, y esta ilusión es tan real como la vida, como el mismo mundo de los sentidos, pues es una misma cosa con él (el velo de Maya de los hindúes) 26 : en ella se fundan todos nuestros deseos y afanes, que son expresión de la vida, así como la vida sólo es una expresión de la ilusión.
Arthur Schopenhauer
El sueño se parece a la muerte mucho más de lo que suele pensarse y decirse [...]. La muerte es el sueño en el que la individualidad es olvidada: todo lo demás vuelve a despertar, o más aún, está todavía despierto.
Arthur Schopenhauer
La conciencia mejor que mora en mí me alza a un mundo en el que no caben ni personalidad ni causalidad, ni objeto ni sujeto. Mi esperanza y mi fe se sustentan en que esa conciencia mejor (que está más allá de los sentidos y de la temporalidad) llegue a ser mi único estado futuro.
Arthur Schopenhauer
El sueño es un fragmento de muerte que tomamos prestado por anticipado y a cambio del cual de nuevo obtenemos y renovamos la agotada vida de un día. Le sommeil est un emprunt fait à la mort [El sueño es un préstamo hecho a la muerte]. El sueño toma un préstamo de la muerte para el mantenimiento de la vida. O: es el interés provisional de la muerte, la cual es en sí misma el pago del capital. Éste se exigirá tanto más tarde cuanto más abundantes sean los intereses y más regularmente sean pagados.
Arthur Schopenhauer
El mundo como cosa en sí es una enorme voluntad que no sabe lo que quiere, pues sabe sin más que quiere, en tanto que es voluntad y no otra cosa.
Arthur Schopenhauer
A lo largo de la vida la voluntad comunica su carácter infatigable al corazón, ese primer motor del organismo, que se convierte así en símbolo y sinónimo suyo.
Arthur Schopenhauer
El instinto es el sentido de la sexualidad; y los cinco sentidos son los suplentes del instinto para el individuo.
Arthur Schopenhauer
Lo que nos hace casi inevitablemente personas ridículas es la seriedad con la que tratamos todo momento presente, cada uno de los cuales lleva consigo y en sí mismo una ilusión necesaria. Sólo unos pocos y egregios espíritus han podido pasar por encima de ello, para convertirse en quienes ríen.