Citas en este tema
Otros
Edgar Allan Poe
Las cuatro condiciones para la felicidad son: el amor de una mujer, la vida al aire libre, la ausencia de toda ambición y la creación de una belleza nueva
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Edgar Allan Poe
Lo que el mundo llama genio es el estado de enfermedad mental que nace del predominio indebido de algunas de las facultades. Las obras de tales genios no son sanas en sí mismas, y reflejan siempre la demencia mental general
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Edgar Allan Poe
En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha, cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural
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Edgar Allan Poe
En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha, cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural
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Edgar Allan Poe
En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha, cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural
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Edgar Allan Poe
Cualquiera que sea su parentesco, la belleza, en su desarrollo supremo, induce a las lágrimas, inevitablemente, a las almas sensibles
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Edgar Allan Poe
Cualquiera que sea su parentesco, la belleza, en su desarrollo supremo, induce a las lágrimas, inevitablemente, a las almas sensibles
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Edgar Allan Poe
Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la Naturaleza a través del velo del alma
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Edgar Allan Poe
Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la Naturaleza a través del velo del alma
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Edgar Allan Poe
La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia
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Francesco Petrarca
Supieron despertar a mi alma grave. Vos manejáis con una y otra llave mi corazón, y de ello estoy contento, dispuesto a navegar a todo viento, que es cuanto hacéis por dulce honor tenido
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Francesco Petrarca
Me suele avergonzar que no esté siendo por mí vuestra belleza puesta en rima, pues que a ninguna más tuve en estima desde que os vi por vez primera entiendo
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