Dolor y Desesperación
Charles Dickens
Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra, que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón
Emilio Castelar
No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento
Giacomo Casanova
Una de las únicas ventajas de una gran tristeza es que nada parece más doloroso que ella misma. Es una especie de desesperación que no carece de cierta dulzura
Napoleão Bonaparte
¿Saben qué es más duro que los reveses de la fortuna? La cruenta ingratitud del hombre
Napoleão Bonaparte
Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado
Ambrose Bierce
Contra el hambre y la sed no teníamos defensa. Valor teníamos. Pero la esperanza era sólo un recuerdo
Ignacio Manuel Altamirano
Así como la tierna corteza de un árbol sumergida por mucho tiempo en las aguas de cientos de ríos se petrifica, el corazón humano sumergido en el pesar, al fin se vuelve empedernido
Arthur Schopenhauer
La vida de todo hombre genial es sin excepción trágica, si bien es cierto que, contemplada desde fuera, parece muy tranquila.
Arthur Schopenhauer
Nuestros mayores padecimientos no moran en el presente en forma de representaciones intuitivas o sentimientos inmediatos, sino en la razón a través de conceptos abstractos y torturadores pensamientos de los que carece el animal por vivir sólo en el presente.
Arthur Schopenhauer
El mundo no es más que el infierno, y los hombres son, por un lado, las almas atormentadas, y por otro, los demonios.
Arthur Schopenhauer
Una vida individual ha ofrecido su fruto completo cuando el hombre se retira de ella sin conservar ningún deseo ni de ella ni de sus alegrías, cuando se ha curado de la adicción que se manifestó como vida. Todo lo demás es indiferente y tiene un valor secundario [...]. A través del sufrimiento el hombre es purificado y finalmente santificado, es decir, liberado de la voluntad. En este sentido es la cruz el símbolo de la religión católica. Por eso el sufrimiento tiene una fuerza salví fica.
Arthur Schopenhauer
Cuando la miseria de esta tierra nos golpea, nos entretenemos como verdugos de nosotros mismos en presuponer tras ella la imagen del auténtico y espantoso mal, y entonces sentimos la necesidad de correr y lamentarnos. La educación de la razón nos permite reconocer y evitar tal engaño: eso querían seguramente los estoicos 3 .
Arthur Schopenhauer
Si los hombres no fueran tan zafios, su destino general no sería tan triste. En este sentido se puede afirmar que el mundo mismo es ya el juicio final. Si pudiéramos colocar todo el sufrimiento del mundo en un platillo de la balanza y toda la culpa en el otro, el fiel quedaría equilibrado.