Vida
Arthur Schopenhauer
Podemos entonces desentendernos de la vida y de la muerte. Como polos de esa totalidad, ambos son esenciales y se necesitan el uno al otro.
Arthur Schopenhauer
Nos afanamos incansablemente de deseo en deseo [...] sin caer en la cuenta de que intentamos llenar el tonel de las Danaides. [...] Y así nos lanzamos hacia nuevos deseos, casi hasta el infinito, lo que sólo detiene la muerte antes de que siquiera hayamos quedado satisfechos una vez.
Arthur Schopenhauer
Nadie ha vivido en el pasado y nadie vivirá en el futuro; sólo en el presente se da toda vida, su posesión, y nunca puede ser arrancada de él. Es este el único consuelo frente a la transitoriedad del individuo, en tanto que la voluntad de vivir está aquí durante mucho tiempo.
Arthur Schopenhauer
Quien considere que su existencia se limita a su vida actual, se considera también una nada viviente: pues hace treinta años no era nada, y dentro de otros treinta volverá a no ser nada.
Arthur Schopenhauer
[Somos] presa de la ilusión, y esta ilusión es tan real como la vida, como el mismo mundo de los sentidos, pues es una misma cosa con él (el velo de Maya de los hindúes) 26 : en ella se fundan todos nuestros deseos y afanes, que son expresión de la vida, así como la vida sólo es una expresión de la ilusión.
Arthur Schopenhauer
¿Por qué huye un animal, temblando y temeroso? ¡Porque es pura voluntad de vivir, sabe que está entregado a la muerte y quiere ganar tiempo!
Arthur Schopenhauer
El sueño es un fragmento de muerte que tomamos prestado por anticipado y a cambio del cual de nuevo obtenemos y renovamos la agotada vida de un día. Le sommeil est un emprunt fait à la mort [El sueño es un préstamo hecho a la muerte]. El sueño toma un préstamo de la muerte para el mantenimiento de la vida. O: es el interés provisional de la muerte, la cual es en sí misma el pago del capital. Éste se exigirá tanto más tarde cuanto más abundantes sean los intereses y más regularmente sean pagados.
Arthur Schopenhauer
El mundo como cosa en sí es una enorme voluntad que no sabe lo que quiere, pues sabe sin más que quiere, en tanto que es voluntad y no otra cosa.
Arthur Schopenhauer
La vida es un juego en el que el cuerpo, en tanto que muere y ha de ser deshabitado, es la apuesta. Depende de nosotros si arriesgamos por ella, es decir, si queremos costear las alegrías y los sufrimientos de la vida, o abandonar la apuesta y tan sólo esperar a que nos despidan de la mesa de juego 23 .
Arthur Schopenhauer
El cuerpo del hombre y de los animales no es más que su voluntad hecha fenómeno, su voluntad puesta como objeto en el espacio. Su vida es el desarrollo de esa voluntad en el tiempo, su autoconocimiento, la exposición histórica de su sí mismo, variaciones sobre el eterno tema, que es el carácter inteligible, el espejo en el que el sujeto (es decir, su voluntad) se ve y se asusta de sí mismo 22 .
Arthur Schopenhauer
El estado al que nos hace pasar la muerte se nos presenta sin más como una nada absoluta. Aunque esto expresa únicamente que la muerte es algo que nuestro intelecto (ese instrumento surgido para servir solamente a la voluntad) es del todo incapaz de pensar 21 .
Arthur Schopenhauer
Toda nuestra vida es una continua lucha 20 contra obstáculos que al final obtienen el triunfo.
Arthur Schopenhauer
A lo largo de la vida la voluntad comunica su carácter infatigable al corazón, ese primer motor del organismo, que se convierte así en símbolo y sinónimo suyo.
Arthur Schopenhauer
¿Quién echa aún de menos la justicia retributiva? Lo que más teme el malvado lo tiene garantizado: la muerte. También el mejor tiene tal certeza, pero él no la teme, pues no quiere la vida. Ser el más malvado no es más que querer vivir la vida al máximo 17 .
Arthur Schopenhauer
¿De qué manera podría soportar la voluntad de vivir esta vacía, hueca y dolorosa existencia por un tiempo sin fin si la muerte y su hermano, el nacimiento, no renovaran el intelecto para cada voluntad individual, siendo así el Leteo que le arrebata a lo insoportable al menos la monotonía, en tanto que hace aparecer como algo nuevo lo que siempre se reitera millones de veces? [Apuntes Senilia, empleado en PP, II, § 140]
Arthur Schopenhauer
Lo que nos hace casi inevitablemente personas ridículas es la seriedad con la que tratamos todo momento presente, cada uno de los cuales lleva consigo y en sí mismo una ilusión necesaria. Sólo unos pocos y egregios espíritus han podido pasar por encima de ello, para convertirse en quienes ríen.
Arthur Schopenhauer
Mi vida en el mundo real es un elixir agridulce, consistente, como mi existencia en general, en una continua adquisición de conocimiento, en una obtención de comprensión que se refiere a ese mundo real y a mi relación con él. El contenido de ese conocimiento resulta triste y sofocante, pero la forma del conocimiento en general, aquella obtención de comprensión e inmersión en la verdad, es agradable y, curiosamente, mezcla su dulzura con la amargura.
Arthur Schopenhauer
El individuo tiene que actuar conforme a sus circunstancias externas de igual forma que, en química, está estipulado cómo reaccionará un cuerpo ante un reactivo.
Arthur Schopenhauer
Sólo el curso vital de cada individuo tiene unidad, conexión y un auténtico significado: hay que retener esta idea como una enseñanza cuyo sentido es moral. [...] En cada microcosmos se halla todo el macrocosmos y éste no contiene nada más que aquél. [...] Lo que narra la historia es, de hecho y solamente, el largo, arduo e intrincado sueño de la humanidad.
Arthur Schopenhauer
De mi aserto inicial «el mundo es mi representación» se sigue, sobre todo: «primero existo yo y después el mundo». En efecto, esto habría que retenerlo como antídoto contra la confusión de tomar la muerte como la aniquilación 13 .
Arthur Schopenhauer
Si se piensa bien, se comprenderá que, en realidad, todo lo perecedero nunca ha existido verdaderamente 12 .
Arthur Schopenhauer
La vida no es más que una hoja de papel en la que cada transeúnte imprime su sello. Del resto no sabemos nada: ¡así de corto es nuestro horizonte!
Arthur Schopenhauer
El mundo no ha sido creado, pues –como dice Ocellus Lucanus 8 – ha existido desde siempre; esto se debe concretamente a que el tiempo está supeditado al ser que conoce, y con ello al mundo, como el mundo al tiempo . El mundo no es posible sin el tiempo, pero el tiempo tampoco sin el mundo. Ambos son por ello inseparables y es tan poco posible siquiera pensar un tiempo en el que no hubo ningún mundo, como un mundo que no existiera en un tiempo.