Poemas en este tema
Emociones y Sentimientos
José Martí
Una Virgen Espléndida
Una virgen espléndida morada
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer, nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
De un sol de amor que por sus negros ojos
Brota, pregunta, abraza y acaricia
Versos me pide, versos de mujeres.
¡Arrullos de paloma,
Murmullos de sunsunes,1
Suspiros de tojosas!
Yo podré, en noche ardiente,
Trovando amor al pie de su ventana,
En tal aura envolverla,
Con tal fuego besarla,
Que al nuevo amanecer, nadie vería
En su cutis la flor que lo teñía.
¡Calla, mi amigo amor! que nadie sepa
Que yo llevo en los labios la flor roja
Que su mejilla cándida lucía,
Y el candor, y la flor, y el frágil vaso,
Mío es todo, puesto que ella es mía.
Y la madre amorosa,
De sagrado temor y amor movida,
Dijérale a la pálida ¿y la rosa
De tu mejilla fresca dónde es ida?
705
José Martí
Rosario
Rosario,
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos,
Alzados ¡oh mi afán! a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: Saber morir; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
¡Y buscando sin fe, de fe me muero!
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos,
Alzados ¡oh mi afán! a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: Saber morir; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
¡Y buscando sin fe, de fe me muero!
973
José Martí
Rosario
Rosario,
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos,
Alzados ¡oh mi afán! a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: Saber morir; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
¡Y buscando sin fe, de fe me muero!
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos,
Alzados ¡oh mi afán! a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: Saber morir; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
¡Y buscando sin fe, de fe me muero!
973
José Martí
Cese, Señora, El Duelo
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
709
José Martí
Tengo Un Huésped
Tengo un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe se enrosca
Mas no como sierpe, no:
Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe se enrosca
Mas no como sierpe, no:
Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
631
José Martí
Tengo Un Huésped
Tengo un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe se enrosca
Mas no como sierpe, no:
Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe se enrosca
Mas no como sierpe, no:
Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
631
José Martí
¡dolor! ¡dolor! Eterna Vida Mía
¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía,
Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero!
Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero!
991
José Martí
Dentro De Mí
Dentro de mí hay un león enfrenado:
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
1.280
José Martí
Dentro De Mí
Dentro de mí hay un león enfrenado:
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
De mi corazón he labrado sus riendas:
Tú me lo rompiste: cuando lo vi roto
Me pareció bien enfrenar a la fiera.
Antes, cual la llama que en la estera prende,
Mi cólera ardía, lucía y se apagaba:
Como del león generoso en la selva
La fiebre se enciende; lo ciega y se calma.
Pero, ya no puedes: las riendas le he puesto
Y al juicio he subido en el león a caballo:
La furia del juicio es tenaz: ya no puedes.
Dentro de mí hay un león enfrenado.
1.280
José Martí
Tengo Un Huésped
Hurgue un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
702
José Martí
Tengo Un Huésped
Hurgue un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
702
José Martí
Tengo Un Huésped
Hurgue un huésped muy inquieto
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
Del lado del corazón.
¡Muy celoso, muy celoso!
Dormir no sabe mi huésped: no.
Como una sierpe, se enrosca
Mas no como sierpe, no:
¡Como hoguera que consume
El lado donde está mi corazón!
702
José Martí
Fuera Del Mundo
Fuera del mundo que batalla y luce
Sin recordar a su infeliz cautivo,
A un trabajo servil sujeto vivo
Que a la muerte temprano me conduce.
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
Sin recordar a su infeliz cautivo,
A un trabajo servil sujeto vivo
Que a la muerte temprano me conduce.
Mas hay junto a mi mesa una ventana
Por donde entra la luz; y no daría
Este rincón de la ventana mía
¡Por la mayor esplendidez humana!
831
José Martí
Como Fiera Enjaulada
Como fiera enjaulada
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
816
José Martí
Como Fiera Enjaulada
Como fiera enjaulada
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
816
José Martí
Como Fiera Enjaulada
Como fiera enjaulada
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
Mi asiento dejoempujo la entornada
Puerta, vuelvo a mi libro,
Los anchos ojos en sus letras clavo,
Como cuerdas heridas, tiemblo y vibro,
Y ruge, y muerde el alma atormentada,
Como en cuerpo de mármol encerrada.
816
José Martí
Pues A Vivir Venimos
Pues a vivir venirnosy es la ofrenda
Esta existencia que los hombres hacen
A su final purezaaunque el veneno
De un cruel amor la ardiente sangre encienda,
Aunque a su indómita bestia arnés echemos
De ricas piedras persas recamado,
Aunque de daga aguda el pecho sea
Con herida perenne traspasado
Vengan daga, y corcel, y amor que mate:
¡Eso es al fin vivir!
El bardo, como un pájaro, recoge
Pajas para su nidode las voces
Que pueblan el silencio, de la triste
Vida común, en que las almas luchan
Como animadas perlas en los senos
Enclavadas de un monte lucharían.
Esta existencia que los hombres hacen
A su final purezaaunque el veneno
De un cruel amor la ardiente sangre encienda,
Aunque a su indómita bestia arnés echemos
De ricas piedras persas recamado,
Aunque de daga aguda el pecho sea
Con herida perenne traspasado
Vengan daga, y corcel, y amor que mate:
¡Eso es al fin vivir!
El bardo, como un pájaro, recoge
Pajas para su nidode las voces
Que pueblan el silencio, de la triste
Vida común, en que las almas luchan
Como animadas perlas en los senos
Enclavadas de un monte lucharían.
631
José Martí
Obra Y Amor
La obra-delante, y el amor-adentro:
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perecey el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perecey el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
750
José Martí
Obra Y Amor
La obra-delante, y el amor-adentro:
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perecey el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
Y el amor, remolino avaricioso,
El alma entera arrastra al hondo centro;
La obra perecey el amor celoso,
Luego que por su culpa el hombre yerra,
Con culpa y sin vigor lo deja en tierra.
750
José Martí
Bien: Yo Respeto
Bien: yo respeto
A mi modo brutal, un modo manso
Para los infelices e implacable
Con los que el hambre y el dolor desdeñan,
Y el sublime trabajo; yo respeto
La arruga, el callo, la joroba, la hosca
Y flaca palidez de los que sufren.
Respeto a la infeliz mujer de Italia,
Pura como su cielo, que en la esquina
De la casa sin sol donde devoro
Mis ansias de belleza, vende humilde
Piñas dulces y pálidas manzanas.
Respeto al buen francés, bravo, robusto,
Rojo como su vino, que con luces
De bandera en los ojos, pasa en busca
De pan y gloria al Istmo donde muere.
A mi modo brutal, un modo manso
Para los infelices e implacable
Con los que el hambre y el dolor desdeñan,
Y el sublime trabajo; yo respeto
La arruga, el callo, la joroba, la hosca
Y flaca palidez de los que sufren.
Respeto a la infeliz mujer de Italia,
Pura como su cielo, que en la esquina
De la casa sin sol donde devoro
Mis ansias de belleza, vende humilde
Piñas dulces y pálidas manzanas.
Respeto al buen francés, bravo, robusto,
Rojo como su vino, que con luces
De bandera en los ojos, pasa en busca
De pan y gloria al Istmo donde muere.
872
José Martí
Yo Puedo Hacer
Yo puedo hacer, puedo hacer
De esta desdicha una joya;
¡Pero me la habrán de ver!
No, vive Dios: ¡paso atrás!
Mi pena es mi hija: ¡mi hija
No me la han de ver jamás!
Son cómicos del dolor,
Son llorones de su entierro,
Son mercaderes de amor,
Son indignos de placer
De sufrir y de querer
Los que enseñan y venden
En libros y salas
Su goce o dolor.
De esta desdicha una joya;
¡Pero me la habrán de ver!
No, vive Dios: ¡paso atrás!
Mi pena es mi hija: ¡mi hija
No me la han de ver jamás!
Son cómicos del dolor,
Son llorones de su entierro,
Son mercaderes de amor,
Son indignos de placer
De sufrir y de querer
Los que enseñan y venden
En libros y salas
Su goce o dolor.
752
José Martí
Yo Puedo Hacer
Yo puedo hacer, puedo hacer
De esta desdicha una joya;
¡Pero me la habrán de ver!
No, vive Dios: ¡paso atrás!
Mi pena es mi hija: ¡mi hija
No me la han de ver jamás!
Son cómicos del dolor,
Son llorones de su entierro,
Son mercaderes de amor,
Son indignos de placer
De sufrir y de querer
Los que enseñan y venden
En libros y salas
Su goce o dolor.
De esta desdicha una joya;
¡Pero me la habrán de ver!
No, vive Dios: ¡paso atrás!
Mi pena es mi hija: ¡mi hija
No me la han de ver jamás!
Son cómicos del dolor,
Son llorones de su entierro,
Son mercaderes de amor,
Son indignos de placer
De sufrir y de querer
Los que enseñan y venden
En libros y salas
Su goce o dolor.
752
José Martí
Quieren, Oh Mi Dolor
Quieren, oh mi dolor, que a tu hermosura
De su ornamento natural despoje,
Que el árbol pode, que la flor deshoje,
Que haga al manto viril broche y cintura:
Quieren que el verso arrebatado en dura
Cárcel sonante y apretada aherroje,
Cual la espiga deshecha en la alta troje
O en el tosco lagar la vid madura.
No, vive Dios! La cómica alquilada
El paso ensaye y el sollozo en donde
Betunosa la faz, gime e implora:
El gran dolor, el alma desolada,
Ni con carmín su lividez esconde,
Ni se trenza el cabello cuando llora.
De su ornamento natural despoje,
Que el árbol pode, que la flor deshoje,
Que haga al manto viril broche y cintura:
Quieren que el verso arrebatado en dura
Cárcel sonante y apretada aherroje,
Cual la espiga deshecha en la alta troje
O en el tosco lagar la vid madura.
No, vive Dios! La cómica alquilada
El paso ensaye y el sollozo en donde
Betunosa la faz, gime e implora:
El gran dolor, el alma desolada,
Ni con carmín su lividez esconde,
Ni se trenza el cabello cuando llora.
767
José Martí
Quieren, Oh Mi Dolor
Quieren, oh mi dolor, que a tu hermosura
De su ornamento natural despoje,
Que el árbol pode, que la flor deshoje,
Que haga al manto viril broche y cintura:
Quieren que el verso arrebatado en dura
Cárcel sonante y apretada aherroje,
Cual la espiga deshecha en la alta troje
O en el tosco lagar la vid madura.
No, vive Dios! La cómica alquilada
El paso ensaye y el sollozo en donde
Betunosa la faz, gime e implora:
El gran dolor, el alma desolada,
Ni con carmín su lividez esconde,
Ni se trenza el cabello cuando llora.
De su ornamento natural despoje,
Que el árbol pode, que la flor deshoje,
Que haga al manto viril broche y cintura:
Quieren que el verso arrebatado en dura
Cárcel sonante y apretada aherroje,
Cual la espiga deshecha en la alta troje
O en el tosco lagar la vid madura.
No, vive Dios! La cómica alquilada
El paso ensaye y el sollozo en donde
Betunosa la faz, gime e implora:
El gran dolor, el alma desolada,
Ni con carmín su lividez esconde,
Ni se trenza el cabello cuando llora.
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