A la figura airada, la harás cogiendo a un hombre — Leonardo da Vinci

A la figura airada, la harás cogiendo a un hombre por los cabellos, obligándolo a volver la cabeza hacia el suelo y apoyándole una rodilla al costado. Elevará un puño en alto, tendrá los cabellos echados para arriba, las cejas bajas y fruncidas, los dientes apretados y las proximidades de cada extremo de la boca arqueados. El cuello será grueso y lleno de arrugas por delante, debidas a la postura inclinada sobre el enemigo.

El colérico

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