Un hombre puso en duda la descendencia divina del — Franz Kafka
Un hombre puso en duda la descendencia divina del Emperador. Afirmaba que el Emperador era con todo derecho nuestro señor superior; no dudaba de su misión divina, que era manifiesta. Sólo ponía en duda la descendencia divina. Eso no causó mucha sensación. Cuando el oleaje arroja una gota de agua a la tierra, no afecta al eterno ritmo de las olas del mar, este ritmo se halla más bien condicionado por esa gota de agua.
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